Parlamento de Las Canoas

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Coordenadas: 40°34′26″S 73°08′36″O / -40.57389, -73.14333 El Parlamento de Las Canoas fue una junta diplómática de la que emanó un tratado de paz entre las autoridades coloniales españolas de la Gobernación de Chile y los principales líderes del pueblo huilliche, de la etnia mapuche, de la zona que actualmente corresponde a la provincia de Osorno. La reunión se llevó a afecto el 8 de septiembre de 1793 a las orillas del río de Las Canoas (actualmente llamado río Rahue), en el valle e inmediaciones de los restos de la antigua ciudad de Osorno; antes de ser refundada.

Contexto[editar]

Luego de la muerte de Pedro de Valdivia, los huilliches en alianza con los puelches de la cordillera, al sumarse al alzamiento general mapuche, llevó a la rebelión indígena que sobrevino a fines del siglo XVI, y cuyo episodio representativo fue el desastre de Curalaba. Los combates se extendieron hasta el año 1604, fecha en que el Futahuillimapu (territorio huilliche) fue definitivamente recuperado, con el consiguiente abandono de las ciudades por los españoles.

Hechos previos que llevaron a la realización del tratado[editar]

Producto de la instrucción real de 1784 que ordenaba al Gobernador de Chiloé, Francisco Hurtado, y el Gobernador de Chile, Ambrosio O'Higgins, la apertura del camino real hacia Valdivia (gobernadores que planteaban una invasión al Futahuillimapu por el Sur, es decir, desde Chiloé). Esto incitó a los Huilliche de los Llanos de Osorno a aliarse con sus antiguos enemigos de los Llanos de Río Bueno y Ranco, acordando acudir a Valdivia para solicitar la intervención de Gobernador de Valdivia, Mariano Pusterla; gobernador que quería continuar con la política de campaña misional, promoviendo el contacto pacífico con los indígenas y descartando la construcción de fuertes y la guerra abierta que propugnaba Francisco Hurtado.

Este hecho hizo que el pueblo Huilliche y las autoridades coloniales españolas firmasen el Tratado de Paz de Río Bueno el 24 de febrero de 1789, a orillas del río Bueno. Con esto se había logrado entre otras cosas, que las tropas españolas situadas en Chiloé no los invadieran y que, en su lugar, las autoridades coloniales de Valdivia los protegieran de las malocas de sus enemigos de Quilacahuín. Los indígenas ofrecen en ese momento por su parte facilitar la apertura del Camino Real a Chiloé y permitir a los españoles ocupar Osorno; a la firma del tratado acuden comisionados del gobernador de Valdivia y un alto número de caciques huilliches. Este tratado permitió el establecimiento de haciendas en los llanos al norte del río Bueno.[1]

Sin embargo, una serie de nuevos abusos cometidos por los españoles, además del avance de estos en la ocupación de tierras y formación de haciendas, provocó la reorganización de las distintas facciones huilliches. Se conforma una alianza entre los caciques Tangol -de río Bueno-, Queipul y Catrihuala, quienes inician la Rebelión Huilliche de 1792, cuyo objetivo es destruir las haciendas, las misiones y asaltar Valdivia.

Así, aunque esta rebelión Huilliche no tuvo una gran magnitud entre las autoridades coloniales, ya sea por la debilidad del alzamiento u otras motivaciones, la reacción de las autoridades de Santiago y Chiloé fue inmediata. La contraofensiva española es cruenta e implacable, incendiando rucas y sementeras, confiscando ganados y aprehendiendo mapuche-huilliches. Todo lo anterior concluye en que los españoles desconocen la frontera establecida en el río Bueno. Particularmente, Ambrosio O'Higgins optó por una campaña militar fulminante de la que se encargaría el capitán Tomás de Figueroa; hecho que culminaría con el importante "Tratado de Las Canoas", en el Parlamento de Las Canoas en 1793. Paralelamente, meses antes se había realizado más al norte una reunión gemela con el pueblo Mapuche: el Parlamento de Negrete, celebrado el 8 de septiembre de ese mismo año.

La reunión[editar]

En este contexto, en el año 1793 se adopta el Tratado de Paz de Las Canoas. Existieron otros parlamentos efectuados anteriormente con los cacicatos de Cudico, Dallipulli y Quilacahuín que, aunque contenían algunos acuerdos específicos, fueron considerados preparatorios de este Parlamento General de Las Canoas por las autoridades coloniales de Valdivia, de modo que también asistieron los caciques de estas juntas precedentes.

El tratado[editar]

En el Tratado de Paz de las Canoas se adoptaron, fundamentalmente, los siguientes acuerdos entre el Futahuillimapu y las autoridades españolas:

1. Cesión del espacio territorial comprendido desde la confluencia de los ríos Rahue (llamado entonces de Las Canoas) y río Damas hasta la cordillera andina para la refundación de Osorno y el asentamiento de colonos españoles.

2. Sujeción política y judicial de los cacicatos mapuche-huilliche a la autoridad colonial española y colaboración armada ante cualquier amenaza de los enemigos de la corona y en requerimientos de necesidades de subsistencia de los militares y colonos españoles destinados.

3. Integración como fieles católicos mediante la aceptación del establecimiento de misiones, obediencia a los misioneros y cumplimiento de los sacramentos de bautismo y matrimonio, así como de la instrucción cristiana.

Consecuencias[editar]

En el régimen colonial español, los cacicatos huilliche fueron incorporados a la sujeción de la corona española, manteniendo la estructura tradicional del cacicato, a través del cual las autoridades coloniales ejercerían la dominación política. Se trata de un régimen corporativo en cuanto mantiene los cacicatos huilliche como medios para el ejercicio de la subordinación colonial y la protección jurídica que limitase los abusos de los hispanocriollos. Precisamente, una característica fundamental de esta relación soberana feudal consistió en que las autoridades coloniales, considerándolos vasallos, mantuvieron el derecho de los cacicatos huilliche a gobernarse autónomamente. Los cacicatos huilliche durante estos años finales de la colonia fueron entendidos como una estructura de gobierno y representación huilliche, subordinada políticamente a la soberanía de la administración colonial española, con facultades políticas para resolver diversos asuntos internos y de relación política con las autoridades coloniales locales, como la compraventa de tierras, la administración de justicia, la integración en la vida religiosa católica, etc.

Este tratado constituye hasta ahora, un hito histórico para las comunidades de todo el Butahuillimapu, en tanto representa el acuerdo entre dos autoridades legítimamente constituidas que establecieron una forma de relación basada en un tratado. Por esta razón las comunidades siguen recordándolo cada año y reclaman aún su vigencia.

Conmemoración[editar]

Actualmente las comunidades Huilliches de la provincia de Osorno, aún conmemoran el tratado que se llevó a cabo en el Parlamento de Las Canoas. En esta conmemoración, las comunidades indígenas de San Juan de la Costa y San Pablo llegan la ciudad de Osorno y se dirigen al Fuerte Reina Luisa; y en este lugar llevan a cabo una ceremonia llamada Eskutun. Igualmente en la plaza de armas de la ciudad de Osorno realizan una presentación artística donde se aprecia la música y baile de esta etnia.[2]

Referencias[editar]

  1. [Ibíd. y Quiroz, Daniel. “El repartimiento de Cunco y los Cuncos en el siglo XVII”, Boletín Municipal de Osorno Nº 1, pp.110-112. P. 111,1995]
  2. Diario Austral osorno - Sábado 8 de septiembre de 2007

Bibliografía[editar]

  • Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, Volumen I: 1ª Parte. Capítulo tercero, Los Huilliches del sur, El Territorio Huilliche en Valdivia y Osorno. 18 de enero de 2001.
  • Una mirada a la identidad de los grupos Huilliche de San Juan de la Costa. Documento de Trabajo Nº 41, Centro de Investigaciones Sociales (CIS/U.ARCIS). Universidad de Arte y Ciencias Sociales - ARCIS. Martín Concha Mathiesen.
  • Copia Tratado de Paz de 1793. Archivo Nacional, Santiago de Chile, 20 de octubre de 1947: [1]