Narratología

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La narratología es la disciplina semiótica a la que compete el estudio estructural de los relatos, así como su comunicación y recepción.[1] Aunque tiene una larga tradición anterior, los mayores avances en el campo de la narratología se deben al estructuralismo, que subdividió y clasificó los rasgos principales de toda narración.

Concepto[editar]

La narratología es una gramática de la literatura derivada de la semiótica, la cual estudia el análisis estructural del relato, es decir, el estudio de los elementos del texto narrativo y cómo las relaciones entre ellos generan significados. La narratología parte de la idea de que el relato no debe aislarse de la estructura, aunque ésta tenga un significado autónomo y funcione independientemente, pues en el mensaje se desarrolla el propósito estético.[2]

Orígenes[editar]

El término fue acuñado por Tzvetan Todorov a finales de los 60 en su texto Grammaire du Decamerón, y es de los principales exponentes junto con A. J. Greimas, y los críticos franceses Gérard Genette, Claude Bremond y Roland Barthes.[3] Debido a la idea de que existen ciertas estructuras universales adaptables a textos narrativos específicos, se puede decir que los antecedentes de la narratología fueron cimentados por Vladimir Propp con su libro Morfología del cuento, y por el análisis estructural de los mitos de Claude Lévi-Strauss. Propp describe los cuentos folclóricos de acuerdo a sus partes constitutivas, y las relaciones de éstas con el conjunto y entre ellas mismas;[4] divide el cuento en siete “esferas de acción” y treinta y un elementos o “funciones”. Por otro lado, Lévi-Strauss propone que los mitos pueden reducirse a unidades individuales denominadas mitemas, las cuales adquieren significado al combinarse entre sí; ese conjunto de relaciones es lo que define al mito, no las particularidades de la narración. El relato, en estas dos concepciones, se considera como una repetición de acontecimientos basados en un sistema.[5]

Elementos del texto narrativo[editar]

Narración[editar]

Es la sucesión lógica o causal de hechos producidos por un tiempo determinado. En una estructura tradicional, la situación inicial se ve digerida por los acontecimientos que suceden a lo largo del relato y finaliza con una transformación de la situación. Sin embargo, hay muchas otras estructuras en las que se juega cronológicamente con los hechos.[6]

Tzvetan Todorov distingue entre relato e historia. El relato es el elemento dominante de la obra en prosa; en éste se desenvuelve la historia, y le concierne el orden cronológico: en la historia se entretejen varios hilos que van rotándose el orden de importancia en la narración, cada uno a su tiempo, “corresponde a una exposición pragmática de lo que sucedió”.[7]

Narrador[editar]

Es el sujeto de la enunciación del discurso. En el acto de comunicar un mensaje, el narrador es el mediador que relata hechos pasados, creando una atmósfera de presente, tiempo que refiere al momento de la narración. Puede ser un personaje más que se mueve en otro plano a diferencia del resto de los personajes, o una voz que va ocupando distintos puntos de vista a lo largo del relato. Es el puente de comunicación entre el autor y el lector. La línea entre autor y narrador debe ser muy clara, pues no siempre hay una identificación total del uno con el otro, aunque el autor puede manifestarse dentro de su papel de narrador para interactuar directamente con el lector.[8]

Gérard Genette define al acto narrativo y al narrador como “voz”, y menciona tipos de narradores: heterodiegético, homodiegético y autodiegético,[9] la cual se diferencia del “foco”, que es la perspectiva “del que ve”.[10]

Personajes[editar]

Son estructuras o efectos de sentido que pueden participar tanto en el discurso narrativo como en las acciones de la historia.[11] Se les describe tanto en sus rasgos físicos como en los de la personalidad, resultando una prosopopeya o retrato del personaje. Pueden tener dos dimensiones: funcional, donde motivan la acción por su interacción con el tiempo, espacio y los demás personajes, o caracterizadora, en donde aquello que los define los coloca dentro de la acción. Se clasifican por su participación activa e importancia en la obra en principales, secundarios y terciarios.[12]

Espacio[editar]

Las acciones de la historia se desarrollan en este plano; con la narración se construye la escena de los hechos, a veces ligada a la perspectiva de un personaje o del narrador. Es un espacio manipulable donde el narrador va guiando el panorama del lector para apreciar aquello que refiera algo significativo en el discurso; el espacio se controla para enfatizar acciones o detalles, de cuya interpretación debe encargarse el lector.[13]

Tiempo[editar]

El tiempo determina el orden y duración de los acontecimientos en la narración. El orden temporal es doble porque, por un lado se encuentra el orden canónico de los sucesos, un presente donde “se efectúa el acto de narrar y a partir del cual se delimita el pretérito de la historia”;[14] y por otro, el orden impuesto por el narrador, donde se puede generar la intriga y tensión gracias a la disposición de los eventos en la narración. A estos también se les ha llamado tiempo gramatical y tiempo narrativo, y refieren a la posición temporal que el narrador debe adoptar con respecto al relato, o bien a la “relación entre el acto de narrar y los acontecimientos narrados”.[15] Cuando los acontecimientos no suceden de forma lineal, se le llama anacronía, de la cual hay dos formas: - Analepsis o restrospección: La narración comienza in media res, es decir, se omitieron sucesos previos, pero serán relatados más adelante.[16] - Prolepsis o anticipación: Se narran eventos antes de que sucedan.[17]

Acción[editar]

Es la unidad fundamental de la narración y el desarrollo de eventos singulares que pueden o no conducir a un desenlace. Requiere de la interacción de otros componentes del relato: del sujeto o sujetos que la desempeñen, del tiempo en el que se desarrolle, y las transformaciones o consecuencias en las que resultarán. En la narrativa es un concepto privilegiado debido a su configuración estructural y dominantes semánticas, cuyo tratamiento las caracteriza para cada género.[18]

Principales teóricos de la narratología[editar]

Gérard Genette[editar]

Gérard Genette propone tres categorías para distinguir los tiempos literarios: el recit, que es el orden real de los sucesos del texto; la histoire, que es la secuencialidad real de los sucesos; y la narration, que refiere al acto de relatar. También establece diferencias entre narración, que es el acto de contar o relatar una historia, y relato, que es la historia en sí.[19]

Propone cinco categorías centrales del análisis narrativo[20]

1) Orden: secuencia temporal del relato; cómo opera temporalmente el relato.

2) Duración: refiere a la prolongación e incluso omisión de los sucesos en la historia.

3) Frecuencia: la variación en que un suceso es referido en el texto, cómo se refiere a él a lo largo de la narración y cuántas veces, o la repetición de acciones dada por el narrador.[21]

4) Disposición:

- Distancia: es la manera de referir la historia (“diégesis”) o representarla (“mímesis”)

- Perspectiva: tradicionalmente llamado “punto de vista”. Refiere a la posición del narrador con respecto a los personajes y las acciones. Si el relato está “no enfocado” tenemos a un narrador omnisciente; si está “enfocado internamente”, éste se ubica en los puntos de vista de varios personajes o de uno fijo; si es un “enfoque externo”, el narrador sabe menos que los personajes.

5) Voz: Refiere al acto narrativo, al narrador y lo narrado. Se establecen combinaciones entre “el tiempo del relato” y el “tiempo narrado”, y el tiempo en el que pueden acontecer los sucesos. Se establecen diferentes tipos de narradores:[22]

- Heterodiegético: está ausente de su propio relato.[23]

- Homodiegético: relatos en primera persona, está dentro del relato.[24]

- Autodiegético: Está dentro del relato y es personaje principal.[25]

Roland Barthes[editar]

Roland Barthes en Introducción al análisis estructural de los relatos propone que tanto el relato como la frase tienen la misma estructura semántica, por lo tanto la lingüística puede ser un medio para el análisis literario. En el relato se tienen que distinguir los modos de descripción y jerarquizarlos entre los niveles de la lingüística; una unidad de cada nivel de análisis debe tener lugar en el siguiente nivel para cobrar sentido. Los niveles de descripción son: función, acción y narración.[26]

La función, al ser la unidad narrativa mínima, se establece como la medida de las relaciones entre elementos de la narración. Es una unidad de contenido de la cual derivan correlatos y, de ellos, significados implícitos. Divide las funciones en distribucionales e integradoras. Las distribucionales tienen un correlato en el mismo nivel y obedecen a una estructura sintagmática. Dentro de las distribucionales están las funciones cardinales, que son el núcleo de la función; la información que aporta puede parecer irrelevante pero a lo largo del texto va cobrando importancia; y la catálisis, que retarda o acelera la acción, genera suspenso y hace descripciones en general.[27]

Las funciones integradoras cobran sentido de nivel en nivel. Aquí se ubica la segunda clase de unidades narrativas: los indicios, que guardan información importante a pesar de no referirla directamente. A ellos se oponen los informantes, los cuales dotan de verosimilitud al relato sin interferencias. Hablan de algo específico, pues buscan hacer más verdadero el relato.[28]

A la manera de relacionarse entre funciones se le llama secuencia, y esta relación da lugar a una acción de principio a fin. Puede haber otras secuencias dentro de una secuencia.[29]

Tzvetan Todorov[editar]

Tzvetan Todorov desarrolla una gramática narrativa utilizando el Decamerón para ejemplificarla: las relaciones entre personajes, que tienen una función sustantiva, dan pauta para hacer un análisis oracional de las historias; los atributos de los personajes tendrían la función adjetival y sus acciones la verbal.[30]

Después, a partir de la identificación de indicios, Todorov hace formulaciones predictivas por los posibles tipos de relaciones que comprometen a las personas en la vida cotidiana, a los que llamará predicados “de base”: el deseo o amor, la comunicación o confidencias, y el de participación o ayuda. Estos predicados base se someten a dos reglas de derivación, a partir de las cuales surgen otro tipo de predicados vinculables a los primeros; la regla de oposición expresa los correlatos opuestos a los predicados base, sin dejar lugar a que sean expresados de otro modo. La regla de voz pasiva, además de dar por hecho la existencia de sus correlatos, señala que de los predicados “de base”, al ser sometidos a una reconstrucción en voz pasiva (mas no una reversión del enunciado), surgen otras proposiciones. El último predicado es el advertir, el cual surge en dos niveles de apreciación de una relación: el “ser” y el “parecer”; éste denota las verdaderas intenciones de ciertas acciones, revela las apariencias.[31]

Glosario[editar]

Discurso: Unidad lingüística superior a la frase conformada por enunciados coherentes entre sí. Conjunto de enunciados con características semánticas en común, las cuales funcionana dentro de un mismo marco. En la narratología, está reacionado con la historia, aunque ambos se desarrollan individualmente; el discurso es el medio que transporta el contenido, el modo en que el narrador da a conocer una realidad.[32]

Focalización: Refiere al “punto de vista”, “visión” o “foco narrativo” del discurso diegético. Es la representación de la historia dada por un determinado campo de conciencia que puede ser el narrador o un personaje de la historia. Sin embargo, no solo se limita a la visión subjetiva de la historia, sino que se somete a los valores e ideologías de quien la enuncia o representa. Puede haber focalización interna, externa u omnisciente.[33]

Historia: conjunto de acontecimientos y contenido, reales o ficticios, que constituyen el significado narrativo. Es la realidad que se evoca dentro de la narración. Puede ser reconstruida por la temporalidad lógica de los sucesos. Tiene una estrecha relación con el discurso, en tanto que el medio que expresa el contenido influye en el contenido mismo al ser representado.[34]

Indicio:Unidad de integración cuyo valor es adquirido en la globalidad del texto, así como pueden ser ellos mismos quienes motiven otros significados del texto. Sugieren atmósferas, carácter o sentimientos. Según Barthes, son expansiones con respecto a las funciones cardinales.[35]

Orden: Organización temporal de la narrativa que surge en la relación entre historia y discurso. El orden cronológico, dado en el plano de la historia es la secuencia temporal de los sucesos que la conforman; sin embargo, el tiempo del discurso puede seguir un orden diferente, ya sea natural (sin alteraciones en la línea cronológica), o bien estar alterado por la anacronía o saltos en el tempo. A partir de éstas, las secuencias omitidas se recuperan en un ejercicio de analepsis (retrospección) o de prolepsis (anticipación) efectuados por el narrador.[36]

Secuencia: Cohesión o agrupamiento de unidades narrativas encadenadas entre sí; es decir, ordenadas lógicamente a modo de generar un significado.[37]

Véase también[editar]

Introducción al análisis estructural de los relatos

Estructuralismo

Narración

Semiótica

Bibliografía[editar]

  1. Bal, Mieke, Teoría de la Narrativa (Una introducción a la Narratología), Cátedra: Madrid, 1995.
  2. Barthes, Roland, Análisis estructural del relato, Premia: México, D.F., 1991.
  3. Beristáin, Helena, Análisis estructural del relato literario. Teoría y práctica, Universidad Nacional Autónoma de México: Mexico, 1982.
  4. Eagleton, Terry, Unaintroducción a la teoría literaria, Fondo de Cultura Económica: México, D.F., 1988.
  5. Pimentel, Luz Aurora, El relato en perspectiva, Siglo XXI: México, D.F., 2002
  6. Reis, Carlos y Lópes, Ana Cristina M., Diccionario de Narratología, Ediciones Almar: Salamanca, 2002.

Referencias[editar]

  1. José Ángel García Landa. Acción, relato, discurso. Estructura de la ficción narrativa, 1998. pág. 257.
  2. Beristáin, Helena (1982). Análisis estructural del relato literario. Teoría y práctica. México: Universidad Nacional Autónoma de México. 
  3. Eagleton, Terry (1988). Una introducción a la teoría literaria. México: Fondo de Cultura Económica. p. 128. 
  4. Ibid, p. 129
  5. Ibid, p. 128
  6. Reis, Carlos (2002). Diccionario de Narratología. Salamanca, España: Almar. 
  7. Todorov, Tzvetan (1991). Las categorías del relato literario. México, D. F.: Premia. Análisis estructural del relato. 
  8. Beristáin, op. cit., pp. 107-108
  9. Eagleton, op. cit., p. 131
  10. Beristáin, op. cit., p. 108
  11. Pimentel, Luz Aurora (2002). El relato en perspectiva. México, D. F.: SIglo XXI. p. 115. 
  12. Reis, op. cit., pp. 194-195
  13. Beristáin, op. cit., p. 87
  14. Ibid, p. 93
  15. Pimentel, op. cit., p. 157
  16. Reis, op. cit., p. 20
  17. Ibid, p. 208
  18. Ibid, pp. 13-14
  19. Genette, Gérard. Fronteras del relato. Análisis estructural del relato. 
  20. Eagleton, op. cit., pp. 130-131
  21. Reis, op. cit., p. 109
  22. Eagleton, op. cit., p. 131
  23. Reis, op. cit., p. 160
  24. Ibid, p. 161
  25. Ibid, p. 158
  26. Barthes, Roland. "Introducción al análisis estructural del relato. p. 7-34 |página= y |en= redundantes (ayuda). 
  27. Ibid, p. 14
  28. Ibid, p. 14-17
  29. Ibid, p. 18
  30. Eagleton, op. cit., p. 129
  31. Beristáin, op. cit., p. 63-65
  32. Reis, op. cit.
  33. Ibid, pp. 99-100
  34. Ibid, p. 117
  35. Ibid, p. 123
  36. Ibid, p. 190
  37. Ibid, p. 219

Enlaces externos[editar]

http://faculty.washington.edu/petersen/321/narrtrms.htm

http://www.lpimentel.filos.unam.mx/

http://www.fcpolit.unr.edu.ar/programa/2008/04/12/analisis-estructural-de-los-relatos-roland-barthes/