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Movimiento estudiantil

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Marcha estudiantil en Santiago de Chile en la movilización estudiantil en Chile de 2011

El término movimiento estudiantil se utiliza para aludir a la acción política de este sector de la juventud en diferentes partes del mundo. Los movimientos estudiantiles varían de país a país en cuanto a sus reivindicaciones (internas o externas), modalidades de acción (paro de actividades, toma de instalaciones, manifestaciones, etc.), así como al impacto de los ciclos de protesta que protagonizan. Si bien existe evidencia de actividades políticas estudiantiles en la edad media, como la huelga estudiantil de 1229 en la Universidad de París, el uso del término remite a un fenómeno propio de las sociedades modernas.[1]

Proyección

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Con base en la evidencia acumulada,[2] es posible señalar que los movimientos estudiantiles proyectan sus demandas hacia adentro cuando las reivindicaciones o exigencias se dirigen a las institución educativa a la que pertenecen. Por lo general se trata de respuestas a agravios percibidos o demandas que involucran a los estudiantes en tanto sector (ej. políticas de exámenes, cierre o apertura de cursos, violencia de género en los espacios educativos, etcétera). Es el caso, por ejemplo, de las Mujeres Organizadas de la Facultad de Filosofía y Letras (MOFFyL), que protagonizó una toma de seis meses de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, entre noviembre de 2019 y abril de 2020, como forma de protesta por la negligencia de las autoridades universitarias frente a múltiples casos de violencia de género.

Por su parte, las movilizaciones que se proyectan hacia afuera se dirigen al Estado, alguna de sus instituciones o, incluso, a entidades internacionales (como la Organización de las Naciones Unidas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, etc.), y se asocian a la lucha por los derechos humanos, la ecología y la solidaridad con movimientos o causas sociales de diversa índole. Un ejemplo de este tipo de proyección está representado por el ciclo de movilizaciones estudiantiles del 2025 en solidaridad con el pueblo palestino durante, y en protesta contra el genocidio perpetrado en la Franja de Gaza por parte del Estado de Israel, a partir de octubre de 2023.[3]

Finalmente, el ciclo de movilizaciones estudiantiles a principios de la década de los setenta, en Estados Unidos, tras la incursión del ejército de ese país en Camboya durante la Guerra de Vietnam, es un ejemplo del tercer tipo de proyección. Los estudiantes protestaban, en efecto, contra la intervencionismo militar norteamericano en el país asiático (proyección externa), pero también contra la colaboración de las universidades estadounidenses con la industria militar (proyección interna).

Modalidades de acción

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Los movimientos estudiantiles cuentan con repertorios de acción y prácticas políticas que son comunes a otros movimientos sociales. Entre las más frecuentes figuran aquellas que suponen la intervención del espacio público, como las manifestaciones, los mítines y el cierre de vialidades. Este tipo de acciones, según estudiosos como Sidney Tarrow, Donatella della Porta y Mario Diani, responden a las asimetrías de poder, representación e incidencia en la toma de decisiones políticas, económicas o sociales. Su efectividad radica en la capacidad de convocatoria, es decir, el número de personas que logran movilizar en cada caso, y la forma en que estas acciones impactan en el debate público.[4][5]

Participación política estudiantil y movimientos estudiantiles

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Es importante distinguir a los movimientos estudiantiles de la participación política de este sector social. La participación política puede tener diferentes expresiones, entre las cuales se encuentra la movilización social.[6] Los movimientos estudiantiles, por ejemplo, pueden surgir en el seno de organizaciones que institucionalizan la participación política de los estudiantes en el tiempo, como la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), fundada en 1906 y activa hasta la actualidad; o ser expresiones de carácter más bien coyuntural, como el Consejo General de Huelga (CGH), que encabezó el movimiento estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre 1999 y el año 2000.[7] [8]

Movimientos estudiantiles como objeto de estudio

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El estudio de los movimientos estudiantiles se ha asentado por derecho propio como un ámbito privilegiado de la investigación sobre movimientos sociales, tal como lo demuestran los trabajos de Sidney Tarrow o Donatella della Porta. En América Latina, el interés en los movimientos estudiantiles también se ha desarrollado con parte de la investigación de la historia social y política de la región, en donde destacan trabajos relacionados al movimiento estudiantil de Córdoba, Argentina, de 1918, que conquista de la autonomía universitaria; el movimiento estudiantil de 1968; aquellos que se han organizado en torno a la reivindicación de la educación pública, como los que tuvieron lugar en México, en 1986 y 1999, o Chile, en 2006 y 2011, entre otros.

Consecuencias de los movimientos estudiantiles

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Las protestas estudiantiles terminan influyendo en la sociedad. Padres marchando en apoyo.

Las reacciones frente a las huelgas estudiantiles varían desde la aceptación de muchos estudiantes, que incluso han obligado a las autoridades a crear ministerios y secretarías o se ha reformado el sistema de participación del Estado en la industria o la economía, conforme a las propuestas de los estudiantes, pero también existen reacciones violentas en contra de estos, llegando inclusive a ser asesinados en manifestaciones públicas de carácter pacífico.[9]

En la década de 1970, la población estudiantil de educación media y superior colombiana vivió un importante cambio de mentalidad. Los estudiantes tomaron elementos de la revolución cubana, las protestas de mayo de 1968, y los diferentes sucesos nacionales. Estas influencias generaron en los estudiantes reacciones en contra del orden político burgués y del sistema capitalista. Durante las décadas de 1960 y 1970, el movimiento estudiantil mantuvo una férrea oposición en contra de los gobiernos de turno. Fueron frecuentes los enfrentamientos entre las fuerzas del Estado y los movimientos estudiantiles.

En las décadas de los años 2000 y 2010 han surgido nuevas protestas. En algunos casos, como Chile y Argentina, las solicitudes tienen que ver con que la educación es un derecho y debe ser provisto por el Estado. En otros casos, como en Guatemala, el movimiento estudiantil es parte de un movimiento social que está luchando contra la corrupción que hay en el Estado: el 16 de mayo del 2015, por ejemplo, ha quedado señalado como una de las primeras ocasiones en que las universidades privadas marchan junto a la universidad pública para solicitar la renuncia de los funcionarios involucrados,[10] y de cómo la comunidad estudiantil universitaria fue uno de los sectores más importantes tanto para convocar como para acompañar las marchas que iniciaban en diversos puntos de la capital y se juntaban en la Plaza de la Constitución.[11] Como punto común en las movilizaciones de estos últimos años es que se llevan a cabo de forma simultánea en dos planos o capas, el digital o en línea y el físico o fuera de línea.[12]

Enlaces externos

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Referencias

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  1. L. Garritzmann, Julian. «From educational conflicts to an educational cleavage? The multiple transformations of educational conflicts from medieval to post-industrial times». West European Politics 0 (0): 1-19. ISSN 0140-2382. doi:10.1080/01402382.2025.2512295. Consultado el 6 de noviembre de 2025.
  2. González Ledesma, Miguel Alejandro; Vera, Héctor (2019). «Movimientos estudiantiles en Estados Unidos». Cien años de movimientos estudiantiles. ISBN 978-607-30-2918-6. Consultado el 06/11/25.
  3. Press, Europa (15 de octubre de 2025). «Estudiantes vuelven a las calles en apoyo a Palestina: "El 'acuerdo de paz' exculpa a los genocidas de sus crímenes"». www.europapress.es. Consultado el 6 de noviembre de 2025.
  4. Della Porta, Donatella; Diani, Mario (2019). Los movimientos sociales. Centro de investigaciones Sociales. ISBN 9788474766752.
  5. Tarrow, Sidney (2013). El Poder En Movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Alianza Editorial. ISBN 978-8420609584.
  6. Guzmán-Concha, César (1 de septiembre de 2022). «La política estudiantil: apuntes para una agenda de investigación». Esboços: histórias em contextos globais 29 (51): 430-448. ISSN 2175-7976. doi:10.5007/2175-7976.2022.e85774. Consultado el 6 de noviembre de 2025.
  7. Alscher, Pascal; Jana, Costa (1 de septiembre de 2025). «Exploring the Relationship Between Non-institutionalized Political Participation and Political Efficacy Among High School Students». Journal of Youth and Adolescence (en inglés) 54 (9): 2143-2154. ISSN 1573-6601. PMC 12420712. PMID 40259173. doi:10.1007/s10964-025-02186-9. Consultado el 6 de noviembre de 2025.
  8. González Ledesma, Miguel Alejandro (Julio de 2023). «La elección de rectores en las universidades autónomas en México». Foro Universitario. Publicación Trimestral del STUNAM. Consultado el 06/11/25.
  9. (compiladores), Pablo Bonavena, Juan Sebastián Califa y Mariano Millán (2007). El movimiento estudiantil argentino : historias con presente (1a. ed. edición). Buenos Aires: Ediciones Cooperativas. ISBN 978-987-1246-72-4.
  10. Ixchíu, Lucía (2016). «De las aulas universitarias a las calles: Construyendo la historia». En Regina Solís, ed. La fuerza de las plazas. Bitácora de la indignación ciudadana en 2015. Guatemala: Magna Terra Editores. ISBN 978-9929-651-39-5.
  11. Marroquín, Amparo (2015). «Ciudadanías juveniles centroamericanas. Viejos tránsitos, nuevos territorios». En Florencia Saintout y Andrea Varela, ed. Voces abiertas. Comunicación, política y ciudadanía en América Latina. Editorial de Periodismo y Comunicación. p. 245-263. ISBN 978-950-34-1250-3. Archivado desde el original el 2 de octubre de 2018. Consultado el 1 de octubre de 2018.
  12. Lago, Silvia (Abril-julio de 2015). «Movimientos sociales y acción colectiva en la sociedad red». Chasqui, Revista Latinoamericana de Comunicación, n.º 128. Consultado el 9 de marzo de 2016.