Micropago

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Como micropago (de micropayment en inglés) se entienden como sistemas diversos utilizados por usuarios para realizar pagos de pequeños montos (hasta diez dólares, aproximadamente) de forma electrónica, por ejemplo, a través de una tarjeta prepago, a través de una cuenta virtual en Internet o a través del sistema telefónico (envío de SMS).

Los sistemas de micropago han cobrado importancia desde la popularización de Internet y de sistemas de comercio electrónico, ya que muchos modelos de negocio en la Web requieren la cobranza de montos pequeños de dinero, por ejemplo, para servicios de información (como para leer un artículo de una revista digital o el derecho a descargar un archivo de música). Las ventajas de los micropagos son: la velocidad y rapidez en que se procesa el pago, un bajo costo en transacciones y la privacidad. La privacidad es el punto clave de este sistema porque brinda un servicio de seguridad a través del anonimato.La problemática reside en que los sistemas de pago electrónico tradicionales como las tarjetas de crédito, al tratarse de montos tan pequeños, no son económicamente viables, ya que el costo del pago mismo excede el valor a cobrar o por lo menos, forma una parte considerable de éste, sobre todo por los mecanismos de seguridad que implican las transacciones, como lo son los controles de liquidez.

Historia[editar]

Ya en los años 1980, en los primeros servicios en línea como el Btx alemán se introdujo el sistema pay-per-click («pago por clic»). Pero el auge de los sistemas comenzó a mediados de los años 1990 con empresas como DigiCash o FirstVirtual. Hubo modelos exitosos como PayPal (de eBay, a partir de 1998) y Moneybookers, pero muchas de las compañías fracasaron con sus modelos, y hasta ahora no existe un sistema que domine el mercado.

Sistemas[editar]

Sistemas prepago[editar]

Al utilizar sistemas prepago la transacción real se realiza antes de los pagos. El cliente adquiere un medio (tarjeta de prepago, cuenta virtual) que le da el derecho a realizar compras. Así queda garantizado que posee realmente el dinero necesario, y no es necesario realizar controles de liquidez a la hora de la compra, lo que abarata los costos de las transacciones de micropago realizadas a través de éste sistema.

Se distinguen los siguientes sistemas:

  • Dinero electrónico (eCash): Según la definición de la Unión Europea se trata de sistemas de pago que pueden ser utilizados para pagos no relacionados con la empresa que provee el sistema. Es decir, quedan afuera de la definición sistemas como las tarjetas o los certificados de regalo (gift card) o las tarjetas telefónicas. El cliente puede usarlo prácticamente como dinero en efectivo. La mayoría de los sistemas trabaja con tarjetas recargables («smart cards») y pueden ser utilizados también en el comercio común (no electrónico), mientras que otros están basados en software.
  • Sistemas de puntos y descuentos: Aquí, los comerciantes pagan al proveedor del sistema una cierta cantidad de dinero que equivale a «puntos» que son transferidos a los clientes en sus compras, los cuales pueden utilizarlos para realizar pagos de manera completa o conseguir descuentos, dependiendo de la cantidad de puntos. Estos sistemas generalmente se limitan a una sola empresa (sobre todo, de comercio, como cadenas de supermercados).
  • Cuentas virtuales: En este caso el cliente adquiere un monto de dinero virtual, que puede utilizar para pagos de distintos servicios, muchas veces limitados a una sola empresa. El ejemplo más común son el de las tarjetas telefónicas (de telefonía fija o celular), en las cuales el cliente, a través de un código que se encuentra de forma oculta en la misma tarjeta, accede a una cuenta con un monto fijo que puede utilizar.
  • Sistemas eMetal: Funcionan de manera similar al sistema eCash, pero en vez de obtener una cuenta virtual en alguna divisa, se obtiene un monto de algún metal precioso, como oro (eGold).

Sistemas basados en acumulación de pagos (billing)[editar]

En el caso de los sistemas billing, son realizados varios pagos, los cuales se acumulan y después de un período de tiempo se cobran a través de un modo de transferencia tradicional, por ejemplo, a través de una factura o de débito automático. Estos sistemas funcionan como una factura telefónica, pero posibilitan una variedad de pagos de servicios más amplia.

En Europa, varios proveedores de telecomunicación a partir de fines de la década del 1990 pusieron en marcha sistemas similares. Es decir, que se podían realizar distintos pagos a través de la misma factura telefónica.

Sistemas basados en telefonía celular[editar]

Sistemas telefónicos pueden ser basados tanto en sistemas prepago como en sistemas basados en acumulación. En el primer caso, el cliente realiza una transferencia on line a través del celular y obtiene así un monto virtual para el pago de servicios, mientras que en el segundo caso realiza sus pagos en forma conjunta con la factura telefónica.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]