Martín Adán

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Rafael de la Fuente Benavides
Martín Adán.jpg
Rafael de la Fuente Benavides, Martín Adán, poeta peruano.
Información personal
Nombre de nacimiento Ramón Rafael de la Fuente Benavides
Nacimiento 27 de octubre de 1908
Bandera de Perú Lima, Perú
Fallecimiento 29 de enero de 1985 Ver y modificar los datos en Wikidata (76 años)
Lima, Perú Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Peruana
Educación
Alma máter UNMSM coatofarms seal.svg Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Información profesional
Ocupación Escritor, poeta
Años activo Siglo XX
Seudónimo Martín Adán
Género literatura hispanoamericana
Distinciones
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Ramón Rafael de la Fuente Benavides, (*Lima, 27 de octubre de 1908 - † 29 de enero de 1985) fue un poeta peruano, cuya obra destaca por su hermetismo y hondura. Es considerado, además, como uno de los grandes representantes de la literatura vanguardista latinoamericana.Culto y poliglota.[1]

Desde muy joven mostró dotes literarias. Su amigo Coello Mendoza le animó a seguir adelante, lo que compartió con sus compañeros de clase Emilio Adolfo Westphalen, Estuardo Núñez y Coello Mendoza, en la Universidad de San Marcos. A medida que pasó el tiempo, vivió con creciente estrechez económica y sufriendo de un fuerte alcoholismo. Buena parte de sus últimos años los pasó en sanatorios, hasta su muerte en 1985.

Allen Ginsberg se mostró interesado en su obra y en su persona. Por ello, aprovechando su paso por el Perú con el objeto de conocer la ayahuasca, logró entrevistarse con Martín Adán.

Antecedentes[editar]

Los De la Fuente fueron una extensa familia de la Provincia de Pacasmayo, La Libertad. Santiago Joaquín de la Fuente Moreyra se casó con Carmen Goyburu Esteves, de procedencia vasca. La pareja tuvo siete hijos, entre ellos a Ramón de la Fuente Goyburu. Este casó con una sobrina del general Miguel Iglesias, Zoila Santolalla Iglesias, con quien tuvo dos hijos, uno de ellos el pacasmayino Santiago de la Fuente Santolalla.

Luis Vargas Durand manifiesta que las letras junto con la vida bohemia son recurrentes en esta familia, como en el caso de Nicanor de la Fuente Sifuentes (Nixa), notable escritor del pueblo de San José en el Valle de Jequetepeque, que participó en Amauta y su movimiento, y Nicanor de la Fuente Salcedo[cita requerida].

La familia de los Benavides se remonta hasta don Miguel Benavides, quien fue oficial de San Martín y peleó en Junín y en Ayacucho y se casó con María Roa, y nació Rafael Benavides Roa, quien fue médico y tuvo cuatro hijos, entre ellos la limeña Rosa Mercedes Benavides Herrera, quien se casó con Santiago de la Fuente Santolalla y tuvieron dos hijos: Ramón Rafael y César Augusto.

Primeros años[editar]

Ramón Rafael de la Fuente Benavides nació el 27 de octubre de 1908 en la calle Apurímac del Centro de Lima, hijo de Santiago M. de la Fuente Santoalla y Rosa Mercedes Benavides.

En 1914, un día antes de cumplir seis años, falleció su padre, y en 1915, su abuelo, por lo que los bienes de su familia quedaron administrados por el abogado Alfredo Solf. En 1919, cuatro años después, su hermano menor y él contrajeron escarlatina, Rafael fue operado y sobrevivió pero el hermano falleció, hecho que lo afecto toda su vida.

Hizo sus primeros estudios en el Colegio San José de Cluny de Barranco y en 1916 ingresó al Colegio Alemán, donde estudió hasta 1926. En este último trabó amistad con Estuardo Núñez, Emilio Adolfo Westphalen y Xavier Abril y fue alumno del escritor Luis Alberto Sánchez y del gramático Emilio Huidobro, quien lo inició en la Literatura.

Desde su juventud, cuando aún no terminaba el colegio, frecuentó el senáculo literario que componían Enrique Bustamante y Ballivián, Percy Gibson, Mariano Brull y Estuardo Núñez en casa de su amigo y vecino José María Eguren.

En 1927, tras terminar el colegio, comenzó a colaborar con el Mercurio Peruano y' ' Amauta, de José Carlos Mariátegui. Fue precisamente Mariátegui quien le propuso el seudónimo de Martín Adán, según el propio De la Fuente. En la publicación de La casa de cartón, Mariátegui dice Su nombre, según él, reconcilia el Génesis con la teoría darwiniana -su primer nombre es asociado al mono. Sin embargo, existe otra versión del mismo escritor, quien aduce haber creado el seudónimo para ingresar al círculo de Eguren.

Al año siguiente empezó sus estudios universitarios en la Universidad de San Marcos, pero alrededor de los años 30 en dicha universidad se vivió un ambiente de agitación y por ello fue clausurada desde mayo de 1932 hasta agosto de 1938. Obviamente esto provocó que Martín Adán suspendiera sus estudios por ese periodo, pero los continuó optando por el título con la tesis “De lo barroco en el Perú”, presentada en 1938. Adán se matricula en junio de 1935 y 1936 en la Pontificia Universidad Católica de Lima en jurisprudencia. No hay más datos porque las fichas están sin llenar.

Tras la ruina y la extinción definitiva de su familia, el poeta comienza su periplo por hoteles de Lima y por hospitales psiquiátricos desde donde escribe poemas en los que el peso existencial va acusando la eterna búsqueda traumática de un yo inencontrable. Por ello su vida ha estado marcada por entradas y salidas a Centros Sanatorios, como las entradas al Larco Herrera:

  • Del 08 de setiembre de 1937 hasta el 09 de mayo de 1941
  • Del 19 de mayo de 1943 hasta 1946.
  • Del 05 de agosto de 1947 hasta el 17 de setiembre de 1949

En 1946 obtiene el Premio Fomento a la Cultura y por ello el Ministerio de la Educación publica “Travesía de Extramares”. Fue uno de los pocos premios que obtuvo el poeta, debido a las constantes entradas a sanatorios mentales y a los problemas que tenía con el alcohol.

Hacía 1962 se internó en la clínica psiquiátrica y salió en 1983, pero el 18 de marzo de 1983 fue internado en el Hospital Larco Herrera hasta marzo del año siguiente; en enero de 1984 estuvo internado en el Hospital Santo Toribio de Mogrovejo donde fue operado de la vista. En el mes de abril de ese mismo año se hospitaliza en el Loayza donde es tratado por problemas renales; el 30 de abril es llevado al alberque Canevaro del Rímac, de donde saldrá en enero de 1985, de nuevo al Hospital Loayza para volver a operarse. Allí muere por un shock postoperatorio y la mala atención médica del mismo hospital. Esto ha sido revelado recientemente mediante una entrevista al fisioterapeuta personal José Santa Cruz, por el diario peruano "La República" publicado el 24 de enero del 2016.

Análisis[editar]

Es menester detenernos un poco en el seudónimo del escritor. Hay varias hipótesis al respecto, desde algunos que mencionan que Adán fue escogido porque hace mención del primer hombre y como busca su originalidad busca lo nuevo y por ello ser en ello; pero así como ésta hay varias hipótesis, aunque el mismo Martín Adán, a la pregunta sobre su seudónimo, contestó "¿a quién le importa o qué importancia tiene?".

En Perú durante los primeros años de 1900 aparecieron varios escritores: César Moro (1903), Enrique Peña Barrenechea (1904), Xavier Abril (1905), Carlos Oquendo de Amat (1905), Luis Valle Goicochea (1911), Emilio Adolfo Westphalen (1911), José María Arguedas (1911), Vicente Azar (1913), Manuel Moreno Jimeno (1913). La mayoría de ellos se encuentran en la revista Amauta, donde colaboran entre 1927 y 1930: todos tienen en común un afán de conquista de nuevos territorios para la expresión poética. Luis Alberto Sánchez lo considera la figura principal de este grupo de escritores limeños que a mediados de los años 20 irrumpe bajo el influjo del surrealismo y produce una literatura ironizante y agnosticismo.

En el ámbito de esta nueva generación, abanderada por José Carlos Mariátegui y César Vallejo, la rareza de Martín Adán comenzaba a alimentar la leyenda que lo convertiría en el poeta maldito, iluminado o místico que se forjó entre soledades y largos silencios.

Desde muy joven mostró dotes literarias, que compartió con sus compañeros de clase Emilio Adolfo Westphalen y Estuardo Núñez. A medida que pasó el tiempo, vivió con creciente estrechez económica y sufriendo de un fuerte alcoholismo. Buena parte de sus últimos años los pasó en sanatorios, hasta su muerte en 1985.

Vanguardismo[editar]

El vanguardismo surgió como una violenta reacción contra todo el arte pasado, al que consideró aburrido por tradicional y convencional. Por eso, los vanguardistas lo atacaron con violencia y propusieron otras formas de expresión, nuevas e insólitas. Privilegiaron, por ello, la originalidad. Se caracterizan por: rendir culto a la novedad y la sorpresa, renovar completamente la metáfora, destruir las reglas de la gramática, utilizar un verso absolutamente libre, transmitir sensaciones no un argumento e introducir en sus poemas elementos de los tiempos modernos.

Algunos de sus críticos consideran que estuvo influido fuertemente por el vanguardismo, otros sencillamente piensan que el vanguardismo fue una etapa en su escritura pero que pronto se apartó de él.

Así Luis Alberto Sánchez en el prólogo menciona que; “La Fuente es la vanguardia, por su frescura de imágenes, por su dislocamiento, por su humorismo, por su deportismo en el estilo: pero este afán de hacer literatura y frases, acusa cierto decadentismo distante del ritmo rubeniano, pero no por eso, menos decadente”. Las dos siguientes fueron obras poéticas: “La rosa de la espinela” y “Travesía de extramares” esta última una brillantísima serie de sonetos a Chopin que lo muestran alejándose de su inicial vanguardismo y hallando lo más profundo de su voz en una insólita mezcla de elementos tradicionales (culteranismo barroco, mística, actitud arcaizante) y contemporáneos (disonancias rítmico-semánticas, influjos de Yeats y Pound, lecturas de los nuevos filósofos alemanes).

Se considera que Martín Adán en sus inicios se vio influido por el vanguardismo, lo cual se aprecia en su primera obra literaria que no logra adquirir el título de novela, por el modo en que está desarrollada, pero que sin lugar a dudas le sirvió para hacerse un nombre dentro de la literatura de su época.

La Casa de Cartón (1928)[editar]

Es la primera obra que escribe, aunque algunos, como Luis Vargas Durand, consideran que escribió versos antes de dicha obra pero que nunca se publicaron- La empezó cuando tenía 16 años y muestra a un Martín Adán naciente.

La casa de cartón sólo salió en edición privada con dedicatoria personal para algunos de los amigos del autor; tiene el prólogo de Luis Alberto Sánchez y el colofón de José Carlos Mariátegui. La obra es una pequeña obra maestra de ironía, finura de observación e invención verbal, el mismo Martín no la considera una novela, sino una serie de estampas del Barranco de su niñez. No hay personajes, diálogos, solo descripciones y una manifestación de su gran habilidad para describir paisajes y situaciones, manifestando la facilidad con que emplea los sinónimos y su vasto lenguaje. Martín Adán en La casa de cartón inaugura la renovación estética, que acentúa en sus Antisonetos. La casa de cartón sonríe surrealistamente a la vida provinciana, la limeña, la del balneario, la de las viejas criollas, la de los tranvías con su contradictoria carga de rutina y fuga.

La obra es un medio para describir la época, la política y hasta la religión de una manera crítica, distante y hasta burlona. La obra es un recorrido por su infancia, tiempo de colegio, los primeros amores, todo visto de un punto de vista crítico.

Fue una de las mejores obras de la narrativa peruana de esa época ,y destaca por su evocación del balneario de Barranco, con una trama apenas esbozada, que transcurre a través de cuadros de las vivencias y reflexiones de un joven. Por su temática y estructura narrativa innovadora, esta novela puede considerarse precursora de las del Boom Latinoamericano.

Un nombre recurrente en esta obra es Ramón, tal vez se refiera a él mismo pues su nombre es Ramón Rafael De la Fuente Benavides, aunque muy pocos conocían su nombre completo, pues siempre se presentaba como Rafael y nunca utilizó su primer nombre. Algunos de sus biógrafos consideran que no lo utilizó debido a la distancia que tenía con la familia de su padre puesto que Ramón era el nombre de su abuelo paterno.

Poesía[editar]

El resto de su obra está formada por su poesía. Ésta destaca por la gran profundidad de su reflexión filosófica, que suele hundirse en los misterios de lo eterno y lo trascendente, expresada a través de una sucesión de imágenes y metáforas (entre las que destaca siempre la rosa), de un carácter hermético y con claves simbólicas. Mezcló en sus poemas un uso novedoso del lenguaje con el cultivo de las formas poéticas tradicionales como el soneto. El tema de la realidad y la identidad es también común en su poesía.

Con su obra poética pretendía lograr una creación total (la poesía absoluta) y afirmar el poder divino y omnipotente del poeta creando realidades.

Una de sus creaciones se dio, cuando Celia Peschero –colaboradora de Borges– escribió a Martín Adán la carta que sigue: Martín Adán: ¿El motivo de esta carta? Además del simplemente afectuoso, que es el más importante, este otro: pedirle a usted datos sobre su propia vida, si es posible, contados con toda la sal que usted sabe poner en cuanto dice y escribe, porque he ofrecido un artículo sobre usted en La Nación... yo recién comienzo a publicar allí y quiero escribir un artículo humano, en el que se sienta su sangre y su piel... Sé que todo este asunto puede resultarle muy fastidioso. Pero en nombre de la simpatía que nos unió en cuanto nos conocimos, en nombre del cariño que yo le tengo, en nombre de mi profunda admiración por usted, por favor acceda a mis ruegos. Deje usted de lado toda su bohemia o vuélquela íntegra en lo que me escriba y... hábleme de usted. ¿Lo hará? A lo cual Martin Adan respondió con un gran poema que tituló "Escrito a Ciegas"

La Mano Desasida[editar]

Sin duda, la dirección poética de Martín Adán en “La mano desasida” difería sustancialmente de la adoptada por Neruda: desde una visión narcisista, el peruano no se propuso convocar al hombre desvalido para redimirle, sino convocarse a sí mismo, con sus dudas y sus certezas, a través de la invocación a la piedra:«¿Qué palabra simple y precisa inventaré para hablarte Mi Piedra?», se pregunta. Con esta invocación, Machu Picchu se convierte en símbolo principal del soliloquio del poeta, y en el gran escenario desde donde Adán proyecta una espiral de preguntas y contradicciones sobre la muerte, la Creación, Dios, o el propio yo identificado con las ruinas.

Se recuerda que Martín Adán parte de un vanguardismo tardío a finales de los años veinte, a través del cual trata de poetizar las sensaciones de extrañamiento que le produce la transformación vertiginosa de la ciudad de Lima; un vanguardismo efímero que no va más allá de los primeros poemas y de “La casa de cartón”, donde la crítica social penetra a través de la ironía y la nostalgia. Sin embargo, a partir de los años treinta, la poesía de Adán cierra la ventana al mundo exterior y clausura lo social para forjar un hermetismo que penetra hacia dentro, conduciendo su creación hacia esa trascendencia existencial en la que La mano desasida es sin duda el poema cardinal.

Con este poema cierra su creación, la de un gran poeta cuya poesía no ha logrado traspasar muchas fronteras. Tal vez, como dicen algunos de sus biógrafos, por las entradas y salidas a los Centros de Salud, tal vez por su afición al alcohol o al cigarrillo. Lo que dio basta.

Obras[editar]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Aposiciones o epígrafes en sus poemas, en francés, alemán, inglés, italiano

Enlaces externos[editar]