Luis Antonio de Oviedo y Herrera

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Luis Antonio de Oviedo Herrera y Rueda, Conde de la Granja (n. Madrid, 14 de octubre de 1636 - m. Lima, 17 de julio de 1717) fue un poeta y dramaturgo español que radicó en el Virreinato del Perú, especialmente en Lima. Fue el más vigoroso de los poetas participantes de la Academia de Palacio de Lima. Compuso dos libros de poemas de corte piadoso que le dieron fama: Vida de Santa Rosa de Santa María (1712) y el Poema sacro de la pasión (1717). Fue también Caballero de la Orden de Santiago.

Biografía[editar]

Hijo de Antonio de Oviedo y Herrera, y Luisa Ordóñez de Rueda. Estudió en la Universidad de Salamanca; pero luego decidiose por la carrera de las armas y como capitán de una compañía de coraceros participó en las guerras de Flandes. Nombrado corregidor de Potosí (1667) efectuó el viaje a América en compañía del virrey Conde de Lemos; y si bien logró aquietar en su gobernación las rivalidades mantenidas entre vascos y andaluces, fue relevado de su cargo (1671) debido a la desaprobación que a dicho mandatario le merecieron, por igual, su complaciente política con los mineros y los excesivos trabajos que impuso a los indios mitayos (trabajadores de las minas).

Como maestre de campo, tomó entonces el mando de 250 hombres, y zarpó del Callao en la armada enviada en socorro de Panamá (23 de marzo de 1671), atacada por el pirata Henry Morgan; y al término de aquella empresa logró justificar la conducta que siguiera en Potosí y nuevamente se le confió el gobierno de aquel corregimiento (1674-1680).

Luego fijó su residencia en Lima; recibió el hábito de la Orden de Santiago (5 de marzo de 1686), que se le había otorgado en 1663 por su actuación en Flandes, y el título de conde de la Granja (20 de febrero de 1690) por su desempeño en Potosí.

Fue consejero del virrey Duque de la Palata y corregidor de Huánuco (1701-1705). Retirado luego de toda actividad pública, parece que los achaques lo mantuvieron recluido en su hogar. Aún presentó algunas composiciones poéticas a la academia reunida por el virrey Marqués de Castell-dos-Rius, pero viose imposibilitado de concurrir personalmente a ella. Murió en Lima, octogenario y afectado por la ceguera.

Obras principales[editar]

Poesía[editar]

  • Vida de Santa Rosa de Santa María (Madrid, 1712), poema en octavas reales compuesto en homenaje a Santa Rosa de Lima, y en el cual se ha advertido alguna maestría y numerosos aciertos descriptivos, al lado de cierta falta de unidad. Su título y dedicatoria completa es: Vida de Santa Rosa de Santa María natural de Lima, Patrona del Perú. Poema heroico por don Luis Antonio de Oviedo y Herrera, Caballero del Orden de Santiago, Conde de la Granja. Dedicado a la Serenísima Reina de los Ángeles María Santísima, en su Milagrosa Imagen del Rosario que se venera en el Convento Grande de Predicadores de la Ciudad de Lima.
  • Poema sacro de la pasión (Lima, 1717), escrito en romance no siempre acertado, cuyos vuelos son contenidos por la empeñosa atención al dictado de los textos autorizados por la iglesia. Su título completo es: Poema Sacro de la Pasión de N. S. Jesucristo que en un romance castellano, dividido en siete Estaciones. Escribía Don Luis Antonio de Oviedo y Herrera, Caballero del Orden de Santiago,… etc.

Una poesía suya apareció en el certamen con el cual se celebró el recibimiento del virrey Castell-dos-Rius, y que Pedro Peralta y Barnuevo editó bajo el título de Lima triunfante (1708).

Teatro[editar]

Se le atribuyen dos comedias:

  • Los sucesos de tres horas (1666), que habría compuesto antes de su llegada al Perú; y
  • De un gran yerro, un gran acierto, representada en Lima en 1709 como parte de una velada palaciega celebrando el cumpleaños del rey Felipe V.

Análisis crítico[editar]

Como ya quedó dicho, sus dos poemas mayores son la Vida de Santa Rosa de Lima (1711) y el Poema sacro de la pasión (1717). Es notable la gran diferencia de estilos que separan dichas obras, que parecerían que hubiesen transcurrido entre ambas mucho tiempo y no sólo el lapso de 6 años. Seguramente Vida de Santa Rosa, aunque impresa en 1711, fue escrita antes, a raíz de la santificación de Isabel Flores de Oliva, lo que se realizó en 1671; es una obra todavía bajo influencia del gongorismo o culteranismo. Luego, el acceso al trono de España de la dinastía francesa, trajo consigo la influencia cultural del otro lado de los Pirineos. La influencia del neoclasicismo francés es ya patente en el Poema Sacro.

La Vida de Santa Rosa se nutre no sólo de piedad, sino de historia peruana. Por ejemplo, no se puede tratar de las luchas contra los piratas sin apelar al texto del conde de la Granja, el cual describe por manera magistral lo que ocurre al ataque de Spilberg, detenido en el Callao por obra y gracia de Santa Rosa, que en esos días alcanzaba la parte final de su existencia. El conde exalta lo hispánico con acentos propios de Ercilla :

Cada español, de su coraje armado,
A rendir por si solo el bajel tira;
Nunca se vio en tan pocos castellanos
La muerte más mortal por menos manos.
(Canto X, oct. CXXVII)

La descripción de Lima constituye también una de las partes más animadas y pintorescas de Vida de Santa Rosa. Así se refiere de los limeños:

No hay a sus hijos Arte o Ciencia extraña
Que no apuren con fácil experiencia,
Tan vivos lo que estudian comprehenden
Que Ingeniosos mejoran lo que aprenden
(Canto I, oct. XXXI)

Podría decirse que sin conocer esas páginas nadie podría aspirar a una pintura cabal de la capital del virreinato peruano.

El Poema Sacro contrasta con la obra anterior por su inclinación al prosaísmo, incontenible y voluntaria. Obra de vejez, denota la acción de la edad y el consiguiente desánimo. El poema se inicia así (Invocación):

Yo aquel que, en otro tiempo, con profano
metro, canté por destemplanza vena,
como el cautivo al son de la cadena
al compás de los hierros de mi mano;


Hoy, Dios mío, de aquel verdor ya cano,
mi plectro emplearse en vuestro culto ordena,
ya que por voz de párvulo disuena
vos la templáis aún a lo más arcano.

Para llorar vuestra Pasión sagrada,
mi espíritu inflamad, que en su memoria
no hay cláusula que no suene a lamento:


Y así, mi insuficiencia intente osada
suplir, al describir tan triste historia,
con el fervor la falta de talento.

Bibliografía[editar]

- La literatura peruana. Derrotero para una historia cultural del Perú. Tomo II. Cuarta edición y definitiva. Lima, P. L. Villanueva Editor, 1973.
- La literatura en el Virreinato. Incluida en “Historia del Perú”, Tomo V. Perú Colonial. Lima, Editorial Mejía Baca, 1980. ISBN 84-499-1610-0

Véase también[editar]