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Leopoldo Eijo y Garay

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Leopoldo Eijo Garay


Obispo de Madrid-Alcalá
14 de diciembre de 1922-31 de agosto de 1963
Predecesor Prudencio Melo y Alcalde
Sucesor Casimiro Morcillo González


Patriarca de las Indias Occidentales
21 de agosto de 1946-31 de agosto de 1963
Predecesor Ramón Pérez Rodríguez
Sucesor Sede Vacante


Obispo de Vitoria
22 de marzo de 1917-14 de diciembre de 1922
Predecesor Prudencio Melo y Alcalde
Sucesor Zacarías Martínez Núñez, O.S.A.


Obispo de Tuy
28 de mayo de 1914-22 de marzo de 1917
Predecesor Valeriano Menéndez Conde y Álvarez
Sucesor Manuel Lago González


Presidente del Instituto de España
12 de enero de 1942-31 de agosto de 1963
Predecesor Manuel de Falla
Sucesor Juan de Contreras y López de Ayala

Otros títulos Vocal del Consejo de Regencia (1949)
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 27 de diciembre de 1900
por Rafael Merry del Val
Ordenación episcopal 8 de noviembre de 1914 por José Mª Martín de Herrera y de la Iglesia
Información personal
Nacimiento Vigo, 11 de abril de 1878
Fallecimiento Madrid, 31 de agosto de 1963 (85 años)
Estudios Doctor en Filosofía
Doctor en Sagrada Teología
Doctor en Derecho canónico
Alma mater Pontificia Universidad Gregoriana
Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino
Seminario Diocesano de Sevilla

Firma Firma de Leopoldo Eijo Garay

In veritate et caritate
(‘En la verdad y la caridad’)

Leopoldo Eijo Garay (Vigo, Pontevedra, 11 de abril de 1878-Madrid, 31 de agosto de 1963) fue un filósofo, teólogo, canonista y obispo católico español. Ocupó los cargos de obispo de Tuy (1914-1917), obispo de Vitoria (1917-1922), obispo de Madrid-Alcalá (1922-1963) y patriarca de las Indias Occidentales (1946-1963). Fue una destacada personalidad de la política y la cultura de mediados del siglo XX, siendo académico de número de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino, de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. También fue académico correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia Gallega. Fue, además, presidente del Instituto de España desde 1942 hasta 1963.

Biografía

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Familia y primeros años

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Nació en Vigo en 1878, en el seno de una familia pobre. A los cinco años, huérfano de padre, se traslada con su madre, humilde criada, de Vigo a Sevilla.

Estudios y formación

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A los diez años de edad inició sus estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Sevilla, donde estudió latín y humanidades durante cinco años (1888-1893). En 1893 fue enviado a Roma para continuar sus estudios como colegial del Pontificio Colegio Español. Estudió tres años de filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana (1893-1896), obteniendo premios extraordinarios en las asignaturas de Metafísica y de Matemáticas. En 1896 comenzó sus estudios de teología -aunque siguió profundizando en los de filosofía-, obteniendo premios extraordinarios en las asignaturas de Historia eclesiástica y de Dogma. En esta época escribió un elogio del cardenal Ceferino González, prueba inequívoca de su adhesión a la filosofía aristotélico-tomista y al pensamiento tradicional:[1]

El P. Zeferino completa la trinidad de los escritores católicos españoles que han alcanzado en este siglo celebridad europea. Donoso Cortés y Balmes tienen ya su sucesor y compañero. Y, sin embargo, hay entre ellos trascendentales diferencias. Donoso Cortés puede decirse que es el orador, Balmes el escritor, el P. Zeferino el filósofo (...). El que tomando el esqueleto de hierro de una cuestión como la forja el P. Zeferino, la ampliase con las irresistibles y profundas consideraciones de Balmes, exponiéndola con la elocuencia de Donoso Cortés, habría realizado el ideal del orador y polemista cristiano en nuestros agitados días. Donoso le daría las imágenes para arrebatar la fantasía: Balmes, resortes para mover la voluntad; el P. Zeferino, principios para convencer el entendimiento.

El 22 de abril de 1899 obtuvo el doctorado en Filosofía en la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino con premio extraordinario ad exemplum. Entonces comenzó los estudios de derecho canónico, cursándolos simultáneamente con los de teología. Obtuvo un premio extraordinario en la asignatura de Instituciones canónicas.

El 25 de junio de 1900 obtuvo el doctorado en Sagrada Teología con nota mássima cum laude en la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 1900.[2]​ En 1901 la Facultad de Derecho Canónico de la Gregoriana le concedió su medalla de oro por un escrito sobre el divorcio.[3]

Entre enero y marzo de 1902 estuvo gravemente enfermo, y por su habitación del Pontificio Colegio Español desfilaron muchos de sus profesores, entre ellos el respetado y futuro cardenal Louis Billot, para interesarse por su salud y desearle una pronta recuperación. Esta prueba de la estima que sentían por él sus profesores impactó al futuro cardenal Rafael Merry del Val, uno de los principales impulsores del Colegio Español, que desde entonces tuvo a Eijo y Garay en muy alta estima, llegando a favorecer su ascenso al episcopado. El 4 de julio de 1902 obtuvo el doctorado en Derecho canónico también en la Pontificia Universidad Gregoriana con nota superavit optime.[4]​ En ese momento ya dominaba cinco idiomas: latín, griego antiguo, francés, italiano e inglés.

Vida sacerdotal y docente

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En 1902, después de nueve años de estudio en Roma, regresó a Sevilla. Inmediatamente fue nombrado oficial 3º de la secretaria de cámara del arzobispo Marcelo Spínola,[5]​ el mismo que poco después le concedió colaborar en el periódico El Correo de Andalucía, oficio que mantuvo hasta 1904.

Ese mismo año obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo magistral de la Catedral de Jaén, por lo que se trasladó a la capital jiennense, donde permaneció hasta 1907. En la diócesis de Jaén ocupó también los cargos de catedrático de Teología y de Patrología en el seminario diocesano, censor de El Correo de Jaén y defensor del vínculo en el tribunal diocesano. El 3 de enero de 1905 fue designado académico de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino de Roma, para cubrir la vacante dejada por Ortí y Lara, recientemente fallecido. Un año después, el 8 de febrero de 1906, fue nombrado, por Real Orden, capellán de honor y predicador supernumerario de la Casa Real. Además, el 14 de julio de 1905 fue designado juez prosinodal, y el 12 de diciembre de ese año fue nombrado examinador sinodal.

En 1907 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo lectoral de la Catedral de Santiago de Compostela, trasladándose a aquella archidiócesis, donde también ejerció el cargo de catedrático de Derecho canónico y de Teología en la Universidad Pontificia de Santiago de Compostela. En esta etapa compostelana se consagró al estudio y a la enseñanza, como dejó consignado el Faro de Vigo unos años después: "Se cuentan por centenares las conferencias científicas y sermones pronunciados por el ilustre vigués. Descuella siempre que habla por la profundidad doctrinal y por la elocuencia. Además de filósofo eminente, teólogo profundo y competentísimo sociólogo, posee variadísimos conocimientos en todas las ramas del saber humano. Habla a la perfección el francés, el italiano, el inglés, el griego y el latín, poseyendo, además, otros idiomas diversos".[6]

En junio de 1908 fue nombrado consiliario del Consejo Diocesano de las Conferencias Sociales, por lo que se encargó de organizar el IV curso de las Semanas Sociales de España, que se celebró en Santiago de Compostela en julio de 1909. Eijo pronunció una de las conferencias previstas en el curso, titulada La Encíclica Rerum Novarum y los obreros. En ella demostró su admiración por la labor social y los escritos sociales del obispo Wilhelm von Ketteler y de los cardenales Henry Edward Manning y James Gibbons, además de elogiar las obras del jesuita Arthur Vermeersch y las de Mons. Pottier.

En 1913 publicó en forma de libro su conferencia El primer origen de la vida según el Hexámeron y según la ciencia, que había pronunciado en la inauguración de curso de la Universidad Pontificia compostelana. En ella hizo una defensa de los seis primeros libros de la Biblia frente al "racionalismo positivista", dando muestras de un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras y de las ciencias naturales.[7]

Episcopado

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Obispo de Tuy

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Fue nombrado obispo de Tuy el 28 de mayo de 1914, en el último consistorio de San Pío X, a iniciativa del cardenal Merry del Val. Fue consagrado obispo el 8 de noviembre de ese mismo año por el cardenal Martín Herrera, con tan solo 36 años, siendo uno de los obispos españoles más jóvenes de la época. A partir de entonces tuvo una carrera vertiginosa. En su primera carta pastoral como obispo propuso la solución a los problemas de su época:[8]

El remedio, para que sea eficaz, tiene que ir a buscar la entraña en que el mal radica, tiene que llegar a la inteligencia y a la voluntad de los individuos (...). Por lo tanto, el remedio radical de los males de nuestros días, (...) consiste en enseñar la verdad a la inteligencia y educar para el bien la voluntad.

Entre mayo de 1915 y septiembre de 1916 realizó la visita pastoral a 148 parroquias de su diócesis, administrando el sacramento de la confirmación en todas ellas. En 1916 restauró las conferencias sacerdotales mensuales sobre cuestiones de moral y de liturgia, para ofrecer a sus sacerdotes unas jornadas de actualización. Un año después, en 1917, publicó su libro Novena al Santo Ángel Custodio de España, en el que queda de manifiesto su ardiente patriotismo y la nostalgia de las glorias pasadas:[9]

¡Qué felices tiempos aquellos en que nuestra Patria amadísima por medio de sus piadosos Reyes, de sus inspirados artistas, de sus iluminados doctores, de sus heroicos guerreros y de sus innumerables santos se esforzaba en dar gloria a Dios propagando y defendiendo la Religión Católica y mereciendo ser coronada de gloriosos laureles en todos los ramos de la humana actividad, madre fecunda de numerosos pueblos, señora de otros muchos, y maestra de todos!

Ese mismo año realizó un viaje a Roma para llevar a cabo la visita ad limina, en la que conoció al papa Benedicto XV, que le solicitó que asistiese al cardenal Merry del Val en la consagración episcopal del fraile franciscano Plácido Ángel Rey Lemos, al que el Pontífice tenía en alta estima.

Obispo de Vitoria

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El 22 de marzo de 1917 fue nombrado séptimo obispo de Vitoria por el papa Benedicto XV, sucediendo en el cargo a Prudencio Melo y Alcalde, que acababa de ser nombrado obispo de Madrid-Alcalá. El nombramiento se hizo a instancias del rey Alfonso XIII, que escribió personalmente a la Santa Sede para solicitar el traslado. Alegó que el candidato estaba dotado de excelentes virtudes y que la Corte pasada parte del año en la ciudad de Vitoria, por lo que le complacería que Eijo y Garay fuese el obispo de aquella diócesis. El Pontífice aceptó. Eijo hizo su entrada solemne en la diócesis el 28 de julio de 1917.

En Vitoria desarrolló un intenso apostolado obrero. Su posición sobre la cuestión social, como obispo y como hijo de obrero, era clara:[10]

Si queréis penetraros de la existencia y trascendencia de la cuestión social, contemplad la actividad y las aspiraciones de las muchedumbres, y veréis como todas ellas piden justicia ante las hondas diferencias que a unas clases separan de otras. Porque no es cuestión de caridad sino de justicia, el problema social. Se trata de los derechos que los desheredados reclaman a los poderosos.

En esta línea publicó, en 1918, su carta pastoral Obediencia y caridad. En julio de ese mismo año promovió y llevó a efecto la entronización del Sagrado Corazón en la Diputación de Vizcaya. Durante su pontificado en tierras vascas apoyó la actividad sindical católica, impulsando a la Federación Regional de Sindicatos Católicos de Guipúzcoa, a la Federación de Sindicatos Obreros Femeninos Católicos de Vitoria y a la Confederación Nacional Católico-Agraria.

El 23 de junio de 1920 pronunció, a petición de la Real Academia Española, una oración fúnebre por el alma de Cervantes en la iglesia de las religiosas trinitarias de Madrid. Tuvo tanto éxito que el entonces director de la Real Academia, Antonio Maura, afirmó que Eijo y Garay merecía una plaza de número en la academia. Efectivamente, obtendría la plaza de académico de número de la Real Academia Española en 1927, a propuesta de tres académicos de número de la institución, entre ellos Francisco Rodríguez Marín, que llegó a ser director de la Academia entre 1940 y 1943, y que le dio públicamente la bienvenida a la institución diciendo de él que era "expertísimo teólogo, y filósofo notable, y muy docto canonista, y escritor de los que saben escribir, y elocuentísimo orador sagrado".[11]

En marzo de 1921 publicó una carta pastoral en la que explicaba el papel de la familia en la cuestión social, identificando cuatro enemigos principales de la institución familiar: el liberalismo, el comunismo, el socialismo y el anarquismo. En octubre de ese mismo año promovió y llegó a efecto la entronización del Sagrado Corazón en el ayuntamiento de Vitoria. En 1922 realizó su segunda visita ad limina, en la que conoció al recientemente elegido Pío XI. En julio de ese mismo año organizó en San Sebastián las celebraciones por el tercer aniversario de la canonización de San Ignacio de Loyola, a las que asistió la reina viuda María Cristina.

En su breve pontificado vitoriano, de cinco años de duración, realizó una visita pastoral completa a las 761 parroquias de su diócesis, administrando el sacramento de la confirmación en todas ellas. Fundó el seminario menor de Castillo-Elejabeitia, reformó el seminario diocesano, y construyó el seminario de vacaciones de Saturrarán y la Casa del Venerable Sacerdote en Vitoria. En abril de 1922 estableció -como lo había hecho en Tuy- las conferencias sacerdotales mensuales sobre cuestiones de moral y de liturgia, para ofrecer a sus sacerdotes unas jornadas de actualización.

En diciembre de 1922 fue nombrado obispo de Madrid-Alcalá, por lo que tuvo que abandonar Vitoria poco después, siendo sucedido al frente de la diócesis vasca por Zacarías Martínez Núñez, religioso agustino y afamado biólogo, que en ese momento ejercía como obispo de Huesca.

Obispo de Madrid-Alcalá

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Fue nombrado obispo de Madrid-Alcalá por el papa Pío XI el 14 de diciembre de 1922, sucediendo nuevamente al obispo Melo y Alcalde, nombrado arzobispo de Valencia. El 26 de junio de 1923 tomó posesión de su nueva sede por poder, siendo el séptimo de los mismos. Hizo su entrada solemne en Madrid el 1 de julio de ese año, manifestando su deseo de emular al cardenal Cisneros, fundador de la Universidad Complutense, en el cumplimiento de sus deberes con la religión y con la patria. Se mantuvo en este cargo durante cuarenta años, siendo el suyo el pontificado más largo que ha tenido un obispo español contemporáneo. Como obispo de Madrid-Alcalá fue testigo privilegiado de los convulsos años de la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil, y la consolidación del régimen franquista en el poder.

A finales del 1923 acompañó al rey Alfonso XIII en un viaje por Italia, siendo recibidos en audiencia por el papa Pío XI el 19 de noviembre. En ese mismo viaje, Eijo y Garay pronunció la conferencia Santo Tomás y la Mística (publicada en forma de libro ese mismo año) en la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino de Roma:[12]

(...) gustosísimo por amor a Santo Tomás, a quien tanto debe la Iglesia Santa, toda la Humanidad, y en particular España, de la que bien podemos decir que, si en la Historia se presenta revestida de esplendor sin igual, a la cabeza de los pueblos que más gloriosos cultivadores de las ciencias sagradas han dado, tiene por base y cimiento de esa gigantesta grandeza a Santo Tomás de Aquino, ya que, salvo raras excepciones, él ha sido el maestro de nuestros maestros.

En 1926 organizó en el Seminario Conciliar de Madrid la Escuela Superior de Música Sagrada, lo que produjo años gloriosos para la Schola Cantorum del seminario madrileño, de la que era director José María García Lahiguera.

En 1927 fue elegido académico de número de la Real Academia Española a propuesta de tres académicos de número de la institución, entre ellos Francisco Rodríguez Marín, que llegó a ser director de la Academia entre 1940 y 1943, y que le dio públicamente la bienvenida a la institución diciendo de él que era "expertísimo teólogo, y filósofo notable, y muy docto canonista, y escritor de los que saben escribir, y elocuentísimo orador sagrado".[11]​ Eijo pronunció su discurso inaugural La oratoria sagrada en España y ocupó el sillón U, sucediendo en el mismo a Antonio Maura, que fue director de la Academia entre 1913 y 1925, y uno de los promotores de su elección como académico de número.

En 1928 realizó una peregrinación a Tierra Santa. Entre 1929 y 1930, durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, fue miembro del Consejo de Instrucción Pública.

El 14 de abril de 1931 fue proclamada la Segunda República española. Poco después, la Santa Sede, por medio de la Nunciatura en España, manifestó su deseo de que los obispos recomendasen "a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles de su diócesis, que respeten los poderes constituidos y obedezcan a ellos, para el mantenimiento del orden y para el bien común". Eijo y Garay publicó una circular, fechada el 24 de abril de 1931, en la que exhortaba a sus fieles a obedecer a la autoridad constituida.[13]​ El 18 de junio elevó una protesta en nombre de los prelados de la provincia eclesiástica de Toledo por la expulsión de España del cardenal Pedro Segura, arzobispo primado de Toledo.

En agosto de 1932, aunque aún insistía públicamente a sus fieles que fuesen respetuosos con el poder constituido, desaconsejó a Ángel Herrera Oria que el periódico El Debate se proclamase públicamente partidario del sistema republicano. Para entonces ya estaba decepcionado y preocupado por los ataques de la Segunda República contra la Iglesia: la quema de conventos y de iglesias, la supresión de procesiones, la expulsión del cardenal Segura, la legislación secularizadora en materia matrimonial, etc. A finales de 1932 realizó otra visita ad limina para ver al papa Pío XI.

En 1933 se producen sus primeros choques directos con las autoridades republicanas, al condenar las acciones ordenadas por la ley de cementerios, que expropiaba los cementerios eclesiásticos, y por la ley de confesiones y congregaciones religiosas, que ponía fin a la enseñanza primaria y secundaria en los centros de religiosos.

Entre el 15 y el 22 de octubre de 1933 tomó parte en el VII curso de las Semanas Sociales de España con un discurso en el que analizó las principales corrientes ideológicas europeas de aquel momento. El marxismo lo consideraba un enemigo práctico, el liberalismo un sistema de pensamiento trasnochado, y el nazismo un conjunto de ideas absolutamente erróneas y falsas sobre la naturaleza del hombre. Del 10 al 15 de 1934 participó en el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires, en el que pronunció un discurso titulado Cristo Rey en la vida católica moderna, especialmente con relación a la Acción Católica en su vida eucarística. También pronunció un discurso Isidro Gomá y Tomás, arzobispo de Toledo.

En diciembre de 1934 fue elegido académico correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.[14]​ Casi un año después, en junio de 1935, fue elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (medalla n.º 6) a propuesta de siete de sus académicos y con el voto favorable de otros 18. Unos meses después pronunció su discurso de ingreso titulado La persona jurídica. Su concepto filosófico y derechos fundamentales que debe respetar en ella el Estado. Por aquel entonces ya se había consolidado como uno de los intelectuales más destacados de la cultura del momento. Hacía ocho años que había ingresado como académico de número en la Real Academia Española (asiento "U mayúscula"), y apenas siete meses en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras como académico correspondiente; además, ya era autor de un número considerable de obras. En 1945 fue elegido académico correspondiente de la Real Academia Galega.[15]​ Paralelamente a su carrera eclesiástica se desarrolla su vida cultural y de escritor: obras suyas son Santo Tomás y la mística, El concepto de la materia universal en los textos medievales (1940), Esbozo apologético de la poesía clásica eucarística española, y Directrices sociales (1948), consolidándose así como uno de los intelectuales más destacados de su época.

El 16 de julio de 1935 consagró obispo a un sacerdote de su diócesis, Benjamín de Arriba y Castro, que había sido preconizado obispo de Mondoñedo. Ese mismo año inauguró el seminario de verano de la diócesis de Madrid-Alcalá. En febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular en las elecciones generales, aumentó la persecución contra la Iglesia. A la salida de los oficios de Semana Santa hubo insultos y amenazas en más de una iglesia. Ante esta situación, Eijo y Garay mandó ocultar preventivamente las reliquias de San Isidro Labrador.

El 18 de julio de 1936, con el estallido de la Guerra civil española, aconsejado por diversas autoridades, abandonó Madrid con dirección a Vigo. Lo hizo en coche, vestido con la sotana y con las insignias episcopales, y sin ocultar su identidad y cargo en ninguno de los controles en los que le pararon los milicianos: Leopoldo Eijo Garay, obispo de Madrid-Alcalá. Dos días después, el 20 de julio, su palacio, el Palacio Arzobispal de Madrid, fue asaltado y un retrato suyo que pendía de una de las paredes de la sala de recepciones fue acribillado a balazos y cuchilladas. Dos días después, el 22 de julio, tuvieron lugar los primeros asesinatos de sacerdotes y religiosos por parte de milicianos.[16]

En 1937, cuando el cardenal Isidro Gomá, arzobispo de Toledo, ya había terminado la redacción de la Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España, Eijo y Garay -que por entonces ya era académico de número de la Real Academia de la Lengua- fue a visitarle y estuvo afinando el estilo de lo redactado durante varias horas. También Enrique Pla y Deniel, entonces obispo de Salamanca, hizo algunas aportaciones al escrito, pero no de carácter estilístico, sino doctrinal. La carta, firmada por 43 obispos y cinco vicarios capitulares, fue publicada en agosto de 1937.

Junto con otros 19 obispos españoles, organizó el 20 de mayo de 1939 una ceremonia religiosa presidida por Franco en la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid para ofrecer a Dios la victoria en la Guerra Civil. Unos años después, manifestó su clara simpatía por el Frente de Juventudes de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista -confiando en las buenas disposiciones de sus líderes hacia la Iglesia y en el sincero catolicismo del general Franco-, por lo que lo defendió de los ataques que le dirigían algunos jesuitas y algunos prelados, como el cardenal Pedro Segura, entonces arzobispo de Sevilla y uno de los obispos más tradicionalistas de la España de la época, que consideraba que los principios filofascistas que inspiraban al Frente, aunque disimulados, eran absolutamente incompatibles con la doctrina católica y con la libertad de la Iglesia.[17]

Patriarca de las Indias Occidentales

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El 21 de julio de 1946 el papa Pío XII le nombró Patriarca de las Indias Occidentales, sede meramente titular, pero que da prestigio al obispo de la capital de España en pleno auge de un régimen que se dedicaba a renovar la idea de Imperio Español. Fue durante este tiempo cuando más pudo destacar su gran altura intelectual.

En 1948 recibió la medalla de Oro de la ciudad de Madrid, título que le fue retirado en 2016 en virtud de la ley de la memoria histórica 52/2007.[18]

Vida política

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Fue designado por Francisco Franco Consejero nacional de F.E.T. y de las J.O.N.S. y entre 1943 y 1946 procurador a Cortes. Eijo Garay promovió desde su puesto de obispo de Madrid que Franco acudiera a los actos religiosos bajo palio. Esto suponía el máximo respaldo de la Iglesia al dictador. Formó parte del Consejo de Regencia -presidido por Esteban de Bilbao Eguía- que ejerció la Jefatura del Estado español del 22 al 27 de octubre de 1949, durante el viaje oficial de Franco a Portugal.

Opus Dei

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Primeros sacerdotes del Opus Dei ordenados por Leopoldo Eijo Garay.
Placa memorial de Mons. Eijo y Garay en la Parroquia de San Leopoldo de Madrid
Placa memorial de Mons. Eijo y Garay en su Vigo natal

Eijo Garay tuvo un papel de especial importancia en la vida del Opus Dei y de su fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer. El fundador del Opus Dei había llegado a la diócesis de Madrid-Alcalá en 1927, para cursar el doctorado. Desde su llegada a la capital, Escrivá fue poniendo al obispado al corriente de su trabajo sacerdotal y de los primeros pasos del Opus Dei: primero a través del vicario Juan Francisco Morán[19]​ y, desde 1935, por medio de los obispos Marcelino Olaechea y Cruz Laplana y Laguna. Cuando llegó a Burgos, se puso en contacto con Eijo por medio de la correspondencia, para informarle de su situación y pedirle consejo sobre algunos asuntos de su tarea pastoral. Acabada la Guerra civil, pudieron encontrarse por fin, y hablar directamente sobre el Opus Dei y sus proyectos de expansión. Esta primera entrevista fue el 2 de septiembre de 1939.

Ante las críticas que el Opus Dei recibió de algunos jesuitas, en Madrid y en otras ciudades españolas, como Barcelona o Valencia, el obispo de Madrid-Alcalá siempre salió en su defensa. De hecho, el 19 de marzo de 1941 fechó la primera aprobación jurídica que recibió el Opus Dei, como Pía Unión, y a partir de junio del mismo año mantuvo una correspondencia con el abad coadjutor de Montserrat, Aurelio María Escarré, explicando la naturaleza del Opus Dei y el origen de las maledicencias. Como muestra de su afecto por el Opus Dei, Eijo ordenó a los tres primeros sacerdotes de la Obra, el 25 de junio de 1944: eran el beato Álvaro del Portillo -primer sucesor en 1975 de Escrivá-, José María Hernández Garnica, y José Luis Múzquiz,[20]​ así como a otras promociones sacerdotales del esta institución, en la década de los años 60.

Muerte

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Muere el 31 de agosto de 1963. Desde entonces el patriarcado de las Indias Occidentales ha permanecido vacante, hasta la fecha, aunque sin que haya sido nunca formalmente suprimido.

Eijo y Garay fue el último obispo de Madrid. Al año siguiente de su fallecimiento, el 24 de marzo de 1964, la diócesis de Madrid-Alcalá fue desgajada de la provincia eclesiástica de Toledo y elevada al rango de archidiócesis inmediatamente sujeta a Roma, es decir, sin diócesis sufragáneas y sin constituir provincia eclesiástica.

Distinciones

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Órdenes:

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Academias:

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Reconocimientos

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Obras

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Libros:

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  • Novena al Santo Ángel Custodio de España (Madrid, 1917).

Conferencias editadas y publicadas en forma de libro:

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Cartas pastorales:

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  • Obediencia y caridad (1918).
  • La hora presente (1939).
  • Sobre la caridad fraternal cristiana (1942).
  • A la unidad por la caridad (1960).

Referencias

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  1. Mata, Santiago (1995). Leopoldo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. p. 28. 
  2. Mosquera, Javier (27 de octubre de 2013). «Atalaya do Castro, marcada por la figura de Eijo Garay». El Faro de Vigo (Prensa Ibérica). Consultado el 22 de diciembre de 2018. 
  3. Mata, Santiago (1995). Leopolgo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. p. 32. 
  4. «IN ΜEΜORIAΜ Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. D. Leopoldo Eijo Garay, Patriarca Obispo de Madrid-Alcalá, primer Director del Instituto». Universidad Eclesiástica San Dámaso. 
  5. «Leopoldo Eijo y Garay». Real Academia de la Historia. 
  6. Mata, Santiago (1995). Leopolgo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. p. 41. 
  7. Mata, Santiago (1995). Leopoldo Eijo Garay. Pamplona. pp. 42-45. 
  8. Mata, Santiago (1995). Leopoldo Eijo y Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. pp. 50-51. 
  9. Eijo Garay, Leopoldo (1917). Novena al Santo Ángel Custodio de España. Madrid. p. 6. 
  10. Mata, Santiago (1995). Leopoldo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. p. 64. 
  11. a b «Leopoldo Eijo Garay. Académico de número». Real Academia Española. 
  12. Eijo y Garay, Leopoldo (1923). Santo Tomás y la Mística. Madrid. p. 5. 
  13. Mata, Santiago. Leopoldo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. 
  14. «Leopoldo Eijo Garay. Académico correspondiente». Real Academia Sevillana de Buenas Letras. 
  15. «Leopoldo Eijo Garay. Académico correspondiente». Real Academia Gallega. 
  16. Mata, Santiago (1995). Leopoldo Eijo Garay (1878-1963). La pasión por la unidad. Pamplona. pp. 149-156. 
  17. Martínez Sánchez, Santiago (2002). El Cardenal Pedro Segura y Sáenz (1880-1957). Pamplona: Universidad de Navarra. pp. 412-414. 
  18. a b La caída en desgracia del obispo Eijo Garay
  19. Casas Rabasa, Santiago (2009). «Las relaciones escritas de san Josemaría sobre sus visitas a Francisco Morán (1934-1938)». En Istituto Storico san Josemaría Escrivá, ed. Studia et Documenta: Rivista dell’Istituto Storico san Josemaría Escrivá (Roma: EDUSC) III (3): 371-411. ISSN 1970-4879. Consultado el 26 de enero de 2024. 
  20. Martínez Sánchez, Santiago (2020). «Los obispos españoles ante el Opus Dei (1939-1946)». Studia et Documenta: Rivista dell’Istituto Storico san Josemaría Escrivá XIV (14): 217-286. 

Enlaces externos

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Predecesor:
Valeriano Menéndez Conde y Álvarez
Obispo de Tuy

1914-1917
Sucesor:
Manuel Lago González
Predecesor:
Prudencio Melo y Alcalde
Obispo de Vitoria

1917-1922
Sucesor:
Zacarías Martínez Núñez
Predecesor:
Prudencio Melo y Alcalde
Obispo de Madrid-Alcalá

1922-1963
Sucesor:
Casimiro Morcillo González
Predecesor:
Ramón Pérez Rodríguez
Patriarca de las Indias Occidentales

1946-1963
Sucesor:
Vacante
Predecesor:
Antonio Maura y Montaner

Académico de la Real Academia Española
Silla U

1927-1963
Sucesor:
Alfonso García Valdecasas y García Valdecasas