Juan Lindo

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Juan Lindo
Juan Lindo00001.JPG

Coat of arms of Honduras.svg
Presidente constitucional de Honduras
12 de febrero de 1848-4 de febrero de 1852
Vicepresidente   Felipe Bustillo
Sucesor José Francisco Gómez y Argüelles

Coat of arms of Honduras.svg
Presidente de Honduras (Provisional)
12 de febrero de 1847-4 de febrero de 1848
Predecesor Consejo de Ministros de Honduras de 1847

Seal of the President of El Salvador.svg
1er Presidente de El Salvador
28 de junio de 1841-1 de febrero de 1842
Predecesor Se creó el cargo
Sucesor José Escolástico Marín

Escudo de las Provincias Unidas del Centro de América.svg
Jefe Supremo del Estado de El Salvador
7 de enero de 1841-20 de junio de 1841
Predecesor Norberto Ramírez
Sucesor Último Jefe Supremo
Presidente de la Asamblea Constitucional

Alférez Real del Ayuntamiento de Comayagua[1]
1822-1822

Alcalde Mayor de la Provincia de Comayagua
1821-1821
Predecesor José Gregorio Tinoco de Contreras
Sucesor Último Alcalde Mayor

Datos personales
Nacimiento 16 de mayo de 1790
Bandera de Honduras Honduras, Tegucigalpa
Fallecimiento 23 de abril de 1857, 66 años
Bandera de Honduras Honduras, Gracias
Partido Partido Conservador
Cónyuge Josefa Pineda Castejón
Profesión Abogado, político
Alma máter Universidad de San Carlos de Guatemala
Religión Católico
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Juan Nepomuceno Fernández Lindo y Zelaya (*Tegucigalpa, Honduras, 16 de mayo de 1790 - Gracias, Honduras, 23 de abril de 1857) fue un abogado y político hondureño; último Alcalde Mayor de la Provincia de Comayagua en 1821, Jefe Supremo de Estado de El Salvador en el periodo 1841 a 1842 y primer presidente de ese país. Presidente provisional y luego electo como Quinto Presidente constitucional del Estado de Honduras en el periodo de 1848 a 1852.

Biografía[editar]

Juan Lindo, nació el 16 de mayo de 1790 en el seno de una familia de terratenientes. Sus padres fueron, el escribano y Diputado de la Asamblea Federal Constituyente de 1824, don Joaquín Fernández Lindo Molina[2] y doña Bárbara Zelaya Fiallos,[3] (hermana del Jefe de Estado de Honduras José Jerónimo Zelaya Fiallos).[4] En 1814, obtuvo el grado de Licenciado en Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Tras la independencia de Centroamérica (1821), el Gobernador José Gregorio Tinoco de Contreras y Juan Lindo, conocían lo establecido en el acuerdo del Plan de Iguala también llamado Plan de las tres garantías del 24 de febrero de 1821, sobre la independencia absoluta de México y firmado por Agustín de Iturbide y los representantes centroamericanos; Tinoco de Contreras, repartió el poder de la Provincia de Comayagua, nombrando Jefe Político al Licenciado Juan Lindo e Intendente al canónigo José Nicolás Irías Midence.[5] Juan Lindo fue uno de los impulsores de la anexión de las Provincias Centroamericanas al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide.

Lindo fue electo diputado a la Asamblea Legislativa de Honduras en 1826, al año siguiente (1827) apoyó al conservador Teniente general José Justo Milla quién derrocó al Jefe del Estado de Honduras, Dionisio de Herrera. Fue diputado a la Asamblea Constituyente convocada en junio de 1838 donde representó los intereses del conservadurismo Centroamericano, desde su cargo en la Asamblea Constituyente, promovió la separación de Honduras de la Federación Centroamericana, en el mes de octubre de 1838.

En 1840, viajó a El Salvador, donde con el apoyo del general Francisco Malespín, fue designado Secretario de Estado de octubre de 1840 a enero de 1841 y posteriormente elegido Jefe Provisional del Estado de El Salvador del 7 de enero al 20 de junio de 1841 y Presidente del Estado del 28 de junio de 1841 al 1º de febrero de 1842. Durante su gobierno, El Salvador se separó formalmente de la Federación Centroamericana y se emitió el decreto legislativo de fundación de la Universidad Nacional.

fotografía del Licenciado Juan Lindo, Presidente de El Salvador y de Honduras.

En 1842, regresó a Honduras y se estableció en la ciudad de Comayagua. El 12 de febrero de 1847 fue elegido Presidente Constitucional del Estado de Honduras, cargo que ejerció hasta el 4 de febrero de 1848. En este mandato se creó la Universidad Nacional de Honduras (hoy UNAH) y se promulgó la nueva Constitución Política de 1848, que estableció un período presidencial de 4 años; de acuerdo a ésta, Lindo fue elegido para un nuevo período, que concluiría el 1 de febrero de 1852.

En este segunda administración, Lindo "El zorro" como era llamado, en una maniobra política conocida como El Convenio de Pespire para deshacerse de sus opositores Francisco Ferrera, José Santos Guardiola, Coronado Chávez, Felipe Jauregui, en dicho pacto se enviava al exilio a la república de El Salvador y Guatemala a los anates mencionados, siendo el minero Victoriano Castellanos Cortés nombrado Comisionado por el gobierno salvadoreño para suscribir este convenio. Lindo una vez entregó la presidencia al vicepresidente Felipe Bustillo entre el 10 de septiembre al 8 de diciembre de 1848, se fue para la ciudad de Gracias desde donde Juan Lindo instigo para que Santos Guardiola se sublevara no contra él; ni contra de Bustillo; sino que contra la Asamblea Nacional, demandando la reclusión o la expulsión del país de Francisco Ferrera y de Coronado Chávez”, Bustillo al verse acorralado dentro de la maraña política, renunció a la administración y salió de Comayagua que en esos tiempos era la capital del Estado de Honduras.

Lindo firmó una alianza con el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos para declararle la guerra al gobierno de Guatemala, que presidía Rafael Carrera. Las tropas aliadas invadieron el territorio guatemalteco pero fueron derrotadas por Carrera en La Batalla de la Arada, el 2 de febrero de 1851. Finalizado su período, entregó la presidencia al político olanchano José Francisco Gómez y Argüelles y este a su vez al general José Trinidad Cabañas. Lindo se retiró de la política estableciendóse en la ciudad de Gracias, en el departamento de Lempira, donde falleció, su tumba se encuentra en el Fuerte San Cristóbal (Gracias). JUAN LINDO: ZORRO Y PROTEO. Gustavo Zelaya. Conocer cómo se ha formado el pensamiento político y filosófico en Honduras tiene ciertas dificultades. Sea por su dispersión en antologías, discursos, elogios fúnebres, y por existir como documentos extraviados en bibliotecas privadas. Con Juan Lindo la cosa es más complicada ya que apenas hay dos escritos importantes sobre su pensamiento: la biografía hecha por Rómulo E. Durón y el exquisito ensayo de Medardo Mejía en donde recrea desde un punto de vista particular, casi todas las facetas de Juan Lindo. La dificultad mayor está en que el mismo Lindo se encargó de dejar pocas pistas sobre su existencia, no se ha localizado su partida de nacimiento, se desconoce si tuvo hijos, se duda que haya nacido en Tegucigalpa ya que también se cree que es de Gracias, departamento de Lempira. Pero no pudo borrar su labor como funcionario, abogado, Presidente de dos países, creador de más de 250 escuelas y fundador de dos universidades, sobre todo como político en eterna búsqueda del poder. En las obras de José Cecilio del Valle (1777-1834), Dionisio de Herrera (1781-1856), Francisco Morazán (1792-1842) y Juan Lindo (1798-1854) se puede conocer el origen del pensamiento hondureño de los siglos XVIII y XIX; es la base de las ideas políticas que imperaron en los años siguientes. Además de ser contemporáneos, se formaron en las ideas de la ilustración inglesa y francesa. En el caso de Juan Lindo su formación académica supera a Valle ya que en 1814 se graduó de abogado en la Audiencia de México, lugar con más posibilidades de apertura a las ideas y en donde sólo podía acceder alguien con mayor capacidad material. LAS INFLUENCIAS TEORICAS: RACIONALISMO Y UTILITARISMO. La época en que surgen esos personajes abarca desde 1777 con el nacimiento de Valle hasta 1854 con la muerte de Juan Lindo. Las influencias principales vienen de las filosofías racionalistas y empiristas, mezcladas con la ideología liberal clásica de Montesquieu y Locke; pero en la práctica política son más cercanos al utilitarismo de Jeremy Bentham que a otro cuerpo de ideas. Desde esas ideas se formaron los bandos políticos principales de aquel momento: liberales y conservadores, enfrentados a veces violentamente por asuntos del poder político, pero no por diferencias conceptuales sino por cuestiones más pragmáticas. Se instruyeron en la filosofía moderna europea, acogieron las mismas teorías para intentar practicarlas según las conveniencias. Los ilustrados de Centroamérica debatieron y accionaron por un nuevo orden social. Su objetivo era modificar el régimen colonial y dar paso a otra organización con elementos constitucionales y parlamentarios, con el pueblo educado participando en el gobierno y en la legislación por medio de representantes elegidos según su formación y su riqueza material. Se pronunciaron contra los privilegios y por la igualdad de derechos y obligaciones entre los ciudadanos. Aunque erigieron otros privilegios: el de los hacendados y comerciantes criollos. Exigieron la más amplia tolerancia y pensaron la religión como asunto personal y no como problema estatal. Además, plantearon el libre comercio y el libre cambio en provecho de la agricultura y la industria. La condición de esa libertad estaría en la desaparición de la servidumbre y en el surgimiento del individuo autónomo, libre, igual ante la ley y objeto también de ese libre comercio. Juan Lindo entendió la ilustración como la mejor forma de salir del desorden y del atraso colonial, una salida que no significaba necesariamente transformar radicalmente al gobierno, sino la instalación de hombres ilustrados, diestros en la negociación para desempeñarse con eficacia en el poder político. Esa fue una idea fundamental en Lindo por suponer que esos hombres eran los que mejor podían obedecer la ley. Para ello tendrían que basarse en un sólido cuerpo legal encargado de garantizar la inversión, la armonía y la justicia social. Y, por supuesto, fundamentado en el utilitarista Jeremy Bentham y en el pionero de la política moderna, Nicolás Maquiavelo. EDUCACION Y POLITICA. Juan Lindo se interesó por practicar una concepción utilitaria acerca del buen gobierno y la necesidad de la educación como medio para reducir la desigualdad. Tal noción del gobierno que planifica sus acciones y que diseña políticas que tomen en cuenta la realidad, se va a convertir en principio de su acción política, en tal sentido adoptó la norma utilitarista que propone el máximo posible de felicidad para el mayor número posible. Ese principio utilitarista serviría, además, para identificar la eficacia de los gobiernos en el incremento de los beneficios sociales y en garantizar la felicidad, como requisito indispensable para que exista la armonía social. Es decir, para que se concretara el ideal social se exigía orden y tranquilidad y edificar una sociedad sin grandes diferencias sociales. De forma parecida a Morazán y a Valle, Juan Lindo creyó que era necesario diseñar un sistema de leyes para ordenar una sociedad inestable con grupos económicos y políticos enfrentados y que vienen surgiendo del proceso independentista. En opinión del fallecido abogado e historiador olanchano Medardo Mejía, Juan Lindo tuvo buena opinión de la obra de Bentham “Introducción a los principios de moral y legislación”; aplicó esas ideas en un sentido personal y a conveniencia tanto en asuntos del Estado como para su interés particular, pero siempre puesto al servicio de la sociedad. Así, las tesis utilitaristas le hacían ver que la eficacia de una teoría estaba determinada por la utilidad demostrada en determinadas situaciones. Ello sirvió para que pudiera liberar su conciencia de ataduras religiosas y que fuera abierto a las ideas políticas, sin aferrarse a ninguna y sacando provecho de todas. Para un utilitarista el objetivo de la sociedad y de los ciudadanos consiste en obtener la mayor felicidad para el mayor número posible, de modo que todo acto recto, honesto, bueno, es el que produce la mayor cantidad de placer o de felicidad. La finalidad de la política se encuentra en el orden, la eficacia y ello se logra con leyes, educación y un buen gobierno. Así, la aplicación de herramientas políticas, jurídicas y científicas, tienen importancia si son capaces de elevar el nivel de vida. En todo esto estuvieron de acuerdo Valle y Juan Lindo hasta el grado de concebir la educación como útil y provechosa; como la fuerza principal para limitar el despotismo de los ricos y mejorar la situación de los pobres, es lo que equilibra y acerca las diferencias. Fue presidente de El Salvador y de Honduras en dos ocasiones; fundador de las universidades de El Salvador en 1842 y la de Honduras en 1845. Medardo Mejía lo consideró “figura contradictoria”, que jugó diversos papeles, fue partidario y enemigo de la federación, separatista y unionista a la vez; nacionalista frente a Inglaterra; domador de bárbaros como Francisco Ferrera y Santos Guardiola. En privado impugnó la teología y se declaró anticlerical, pero en público se adaptaba a posturas eclesiásticas.

Principalmente fue un político ilustrado obsesionado por el poder, atento al nacimiento de los nuevos Estados;  lector y admirador de Maquiavelo. El hondureño tenía una concepción muy crítica del italiano y sostenía que “El imperdonable error de Maquiavelo consiste en haber publicado “El Príncipe”. Los sacerdotes egipcios guardaban en la sombra de los Templos de Memphis el secreto del poder. Al ingenuo florentino tenía que corresponder la imprudente revelación” (Mejía: 149). 

A su vasta experiencia política-administrativa se le unió un agudo sentido de la observación social y política; estuvo informado de la revolución francesa, de los acontecimientos de Cádiz en 1812, de los conflictos en México y de la formación de los Estados sudamericanos; por ello aplicó teorías según las circunstancias, dando virajes, pero apegado al desarrollo de los acontecimientos. Casi todas las críticas a su personalidad lo ponen como alguien dotado de inteligencia ilustrada, oportunista político, adaptándose rápidamente a los contextos de modo que podía desempeñarse como un burgués entre los liberales ilustrados y como un aristócrata entre los monarquistas; fue muy astuto y capaz de dirigir negociaciones con la habilidad del zorro. De ahí su apodo: Zorro de la política. O de transformar su aspecto como Proteo. La capacidad de detectar lo importante en cada evento político hizo posible que se le ubicara en distintas opciones, capaz de enfrentar al imperio inglés y de negociar con sectores conservadores con tal de mantener firme el poder. Es por ello que Medardo Mejía sostiene que Juan Lindo fue: “Monarquista español, conspirador contra la corona en Centro América, anexionista en los días del imperio mexicano, auspiciador de la República, partidario y adversario de la constitución federal, conservador con Arce, liberal con Morazán… gestor de la Confederación centroamericana, patriota enfrentado a las pretensiones colonialistas de Inglaterra… siempre instalado en el gobierno, siempre dueño de una parte o de todo el Estado. Buscaba doctrina favorable dondequiera, y con más frecuencia en Maquiavelo” (Mejía: 3). En algún momento pareció opuesto a la idea de Morazán acerca de la unión de Centroamérica, discrepaban en la forma pero ambos lucharon por la misma finalidad; incluso, Lindo no pudo ocultar su admiración por el supuesto adversario, decía: “Morazán ofrece el encanto de que invita a combatirlo, con el dolor de comprender que se le combate porque uno no es él” (Mejía: 149). En esa serie de vaivenes y de saber ubicarse, hizo que se creyera que Juan Lindo era alguien sin escrúpulos, si bien es cierto que para sostenerse en el poder y dominar el Estado, podía utilizar individuos y grupos, emplear concepciones que parecían opuestas hasta convertirlas en instrumentos que podían desecharse cuando no fueran útiles; no puede negarse que el papel desempeñado por Lindo en la defensa de la soberanía nacional fue fundamental para enfrentar al imperio inglés y para defender las amenazas sobre México provenientes de los Estados Unidos. Y no vaciló en emplear cualquier tipo de recursos para proteger al país y por sostener la idea de la soberanía latinoamericana frente al expansionismo de los imperios, incluso ceder temporalmente al gobierno norteamericano el control sobre la Isla del Tigre para mantener alejados a los británicos. En especial, es de primer orden la importancia que le dio a la educación como el medio para superar el atraso; por ellos sostuvo que “Puedes ser un gobernante odiado de tu tiempo. Pero si quieres que te favorezca el voto de las generaciones, abre escuelas” (Mejía: 103). Al fallecer el 26 de abril de 1857, dejó escrito en su testamento que “al Colegio de Comayagua se le dieran quinientos pesos, otros tantos a la Universidad de Tegucigalpa y suma igual a la Universidad de San Salvador” (Mejía: 130). En resumen, puede afirmarse que Juan Lindo hizo suyo el pensamiento avanzado de la época, tanto ideas ilustradas como utilitaristas, con la intención de investigar la realidad, de captar las tendencias del desarrollo social y forjar un plan político para orientar la sociedad, entendiendo que sus elementos debían revisarse atendiendo las circunstancias. En ese accionar, tuvo presente que era indispensable superar conflictos, construir un sistema educativo para elevar las condiciones de vida y divulgar el conocimiento. Finalmente, trató de sentar bases para la igualdad a través del trabajo, la educación y leyes justas para ir acercándose a la felicidad de toda la sociedad. Aunque no se le tenga como un personaje modelo, aunque alguien crea que moralmente no es digno de imitar, después de la muerte de Morazán y de Valle, con el perdón de Marco Aurelio Soto y de Ramón Rosa, no existe en la historia política nacional alguien comparable; sea por su formación intelectual y por su capacidad analítica que le permitían comprender las coyunturas políticas, las necesidades del momento y cómo manipular la psicología de sus adversarios. BIBLIOGRAFIA Mejía, Medardo: Don Juan Lindo. El Frente Nacional y el Anticolonialismo; Editorial Universitaria, Honduras, 1993. Durón, Rómulo E.: Biografía de Don Juan Lindo; Ministerio de Educación, Honduras, 1954.


Descendencia[editar]

Bosquejo del árbol genealógico del licenciado Juan Lindo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
8. Joséph Zelaya
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
4. Juan José Zelaya Midence
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
9. Antonia Midence
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
2. Bárbaba Zelaya y Fiallos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10. Manuel Fiallos Peña
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
5. María de la Rosa Fiallos Peña Castejón
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
11. Isabel Castejón Díaz
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
1. Juan Nepomuceno Fernández Lindo y Zelaya
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
6. Alonso Fernández Lindo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
3. Joaquín Fernández Lindo y Molina
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
7. María Mercedes Molina
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Referencias[editar]

  1. Alférez Real del antiguo Ayuntamiento de Comayagua, gado de la Excelentísima Audiencia Imperial de México, Auditor de Guerra, Jefe Superior Político interino, e Intendente en propiedad de la Provincia de Honduras, por S, M. I, Agustin Iturbide.
  2. Joaquín Fernández Lindo Molina, vecino de Comayagua, Bachiller en leyes, Secretario Diputado Provincial por Comayagua y del Reino de Guatemala en el Congreso del Imperio mexicano, 1822. FUENTE: Actas de elecciones de diputados de las provincias del Reino de Guatemala para el Congreso Mexicano, 1822. AGN, Gobernación, 11. Lista de funcionarios del reino de Guatemala, 1822. AGN, Gobernación, s/s, 27, E-11. BENSON, 1989.
  3. Durón, Rómulo E. (1896). «Honduras literaria: Escritores en prosa». Tegucigalpa: Tipografía Nacional. 
  4. historiadehonduras.hn (2011). «Juan Lindo». Consultado el 16 de noviembre de 2011. 
  5. Mejía, Medardo. Don Juan Lindo: el frente nacional y el anticolonialismo, Número 36 de Colección Realidad nacional, Edición reimpresa, Editorial Universitaria, 1993, Procedencia del original Universidad de Indiana. (Página 44)

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
José Gregorio Tinoco de Contreras
Alcalde Mayor de la Provincia de Comayagua
1821 - 1821
Sucesor:
Último Alcalde Mayor
Predecesor:
Norberto Ramírez
Jefe Supremo del Estado de El Salvador
El Salvador

1841
Sucesor:
Último Jefe Supremo
Predecesor:
Primero en el Cargo
1. er Presidente de El Salvador
El Salvador

1841 - 1842
Sucesor:
José Escolástico Marín
Predecesor:
Consejo de Ministros de Honduras de 1847
Presidente de Honduras
Coat of arms of Honduras.svg

1848 - 1852
Sucesor:
José Francisco Gómez y Argüelles