Jerónimo de Pasamonte

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Jerónimo de Pasamonte (Ibdes, Zaragoza, 8 de abril de 1553 - d. 1605), militar, probablemente monje de la Orden del Cister y escritor español del Siglo de Oro.

Biografía[editar]

Nació en Ibdes, un pueblo de la comarca de Calatayud, en la provincia de Zaragoza, hijo de una baja nobleza de infanzones; antes de los once años quedó absolutamente huérfano de padre y madre. Aunque tenía la vocación del monacato, su familia le impidió entrar en una orden religiosa, fuera de que la severa miopía que padecía de niño le impedía estudiar. Marchó a Barcelona y allí se alistó en el ejército que marchaba a Italia, con solo 18 años. Participó en las jornadas de Lepanto (1571), Navarino (1572) y en la batalla de Túnez (1573), donde, formando parte de la guarnición, fue capturado por los turcos en 1574, en su tercer año de carrera militar.

Permaneció cautivo durante 18 años en Túnez y Bizerta trabajando como esclavo y peón albañil; lo llevaron además a Turquía, donde fue esclavo remero. Se encuentra sucesivamente también en Constantinopla, Alejandría y Rodas y pasa por diferentes amos, intentando escapar de su mísero destino en tres ocasiones, pero fracasando en todas ellas a causa de traiciones, enredos y otros factores. En la primera vez es dado por muerto de tan terribles como eran las heridas de los brutales castigos que se le infligieron (llegaban a cortar orejas y narices y romper brazos y piernas, y a veces incluso había empalamientos). Evitó sin embargo las penas más severas. Y en la tercera de sus tentativas, cuando fue traicionado por cierto barbero luterano francés, de nuevo tuvo suerte, a pesar de las feroces represalias: "Viéredes nuestro Pasamonte, que tenía la muerte tragada, entrar por la puerta del baño con la mitad de los palos de los otros y con sus orejas".

Su liberación se produjo en 1592 y permaneció dos años en España, entre 1593 y 1595, acudiendo dos veces a la Corte con dos objetivos principales. Uno era "obtener lo debido" a él; el otro, ordenarse sacerdote o hacerse fraile. No consiguió ni lo uno ni lo otro, por lo que regresó a Nápoles en busca de mejor fortuna y allí se casó. Perdió la visión del mejor de sus ojos y no dejó de añadir penalidades a las memorias que había empezado a escribir en España. A fin de liquidar lo que le correspondía de la herencia de sus parientes, marchó a Génova y allí se embarcó para España con una pierna envenenada y después a Zaragoza con un terrible dolor de muelas. Pero tuvo que buscar a sus parientes y, a través de un primo hermano, procurador fiscal de Su Majestad, se enteró de que su hermano Esteban había fallecido. Luego, en Maluenda, en casa del tío clérigo, se ve desheredado: "Hallé un niño, hijo de mi hermano, de dos años, y una hija bastarda, para mi mayor trabajo... y yo desheredado de la hacienda de mis padres como si fuera bastardo". Si muriera el hijo, heredaría su prima Isabel de Salaberte (una de los pocos parientes que le trataron con generosidad constante) —«y de mí ninguna memoria, como si yo fuera muerto, habiendo tenido mi hermano cartas mías de Roma». Le irá peor en Madrid a manos de otro primo hermano, Gerónimo Márquez («contino de Su Majestad, gran faraute de negocios…, y Veedor de la Infantería del Rey, de Aragón». En fin, cierra sus memorias en 1603 desengañado de familiares y quejándose de todo tipo de miserias. Sus dedicatorias están firmadas en enero de 1605. En los últimos capítulos se muestra como ya se ha visto: un ser hipocondríaco, aprensivo, víctima de la mala suerte, enfermizo, paranoide y profundamente religioso.

Su Vida y trabajos y la relación con Miguel de Cervantes[editar]

Empezó a escribir su Vida en 1593 y la terminó en diciembre de 1603. El copista pone su firma en noviembre de 1604 y se agregaron las dos dedicatorias en enero de 1605. Su título completo es Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte. La primera parte de ella se narra principalmente las penalidades sufridas durante su largo cautiverio y sus fracasados intentos de fuga hasta su liberación; la parte final narra quejumbrosamente su vida posterior.

Miguel de Cervantes pudo haberlo conocido entre 1571-73, cuando, soldados ambos en el tercio de don Miguel de Moncada, coincidieron en la batalla de Lepanto, en Navarino, en La Goleta y en la conquista de Túnez. Después fueron cada uno a un cautiverio distinto y finalmente volvieron a coincidir de nuevo en Madrid en 1594 o a principios de 1595.

Jerónimo de Pasamonte podría ser aquel Ginés de Pasamonte que aparece en el capítulo 22 de la primera parte del Quijote (1605) de Miguel de Cervantes. En tal caso, se trataría de un "sinónomo voluntario" de los que Alonso Fernández de Avellaneda en el Prólogo a su Quijote de 1614 decía que Cervantes había hecho "ostentación". Y ya que Avellaneda se quejaba de que Cervantes había incurrido en "ofender a mí", y siendo Pasamonte aragonés (como de Avellaneda opinó Cervantes en el cap. 59 de la Segunda parte del Quijote en 1615), no ha de descartarse que este Pasamonte pudiese resultar ser el enigmático Avellaneda. Esta tesis es la que sustenta Martín de Riquer y la defiende en Cervantes, Passamonte y Avellaneda (Barcelona: Sirmio, 1988), donde expresa sus conclusiones con mucha prudencia. Tal hipótesis no ha sido acogida favorablemente por buena parte de la crítica,[1] aunque Juan Antonio Frago y Alfonso Martín Jiménez han aducido recientemente otros argumentos en favor de la hipótesis de Riquer.[2]

Ediciones modernas de su autobiografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Una buena cantidad de argumentos contra la identificación de Avellaneda con Pasamonte aparecen en Azcune, Valentín, Avellaneda no es Pasamonte, Revista Dicenda, 1998.
  2. Edward C. Riley, "¿Cómo era Pasamonte?" http://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/congresos/cg_III/cg_III_09.pdf