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Jean Mabillon

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Jean Mabillon
Información personal
Nacimiento 23 de noviembre de 1632 Ver y modificar los datos en Wikidata
Saint-Pierremont (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 27 de diciembre de 1707 Ver y modificar los datos en Wikidata (75 años)
París (Reino de Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Abadía de Saint-Germain-des-Prés Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en Université de Reims Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Historiador, teólogo, archivero y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Historia, paleografía, Diplomática y teología Ver y modificar los datos en Wikidata
Seudónimo Un Bénédictin, Eusebius Romanus y Un Religieux bénédictin de la Congrégation de Saint-Maur Ver y modificar los datos en Wikidata
Orden religiosa Congregación de San Mauro Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de Academia de Inscripciones y Bellas Letras (1701-1707) Ver y modificar los datos en Wikidata

Jean Mabillon, llamado también Dom Mabillon, y en España Juan Mabillon[1]​ en la traducción de sus obras,[2]​ (Saint-Pierremont; 23 de noviembre de 1632-Abadía de Saint-Germain-des-Prés, París; 27 de diciembre de 1707) fue un benedictino, erudito e historiador francés, conocido como fundador de dos de las llamadas ciencias historiográficas: la diplomática y la paleografía. Será también una de las figuras más influyentes en la naciente Ilustración católica siendo uno de los autores más traducidos en España junto a otros como Noël Alexandre, Claude Fleury, etc.[3]

Biografía

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Jean Mabillon.
Busto de Jean Mabillon, Iglesia de Saint-Germain-des-Prés.

Jean Mabillon fue el quinto hijo de una familia campesina, ligado por su madre a los señores de su lugar natal, Saint-Pierremont (en Champaña). Demostró una precoz disposición a los estudios, en los que fue iniciado por su tío, cura párroco. Gracias a éste, entra en 1644 en el Collège des Bons Enfants (Colegio de los Niños Buenos), de Reims. En 1650 es admitido en el seminario diocesano, pero interrumpe sus estudios en 1653 para unirse a la congregación benedictina reformada de Saint-Maur, en la abadía de Saint-Remi de Reims.[4]

Nombrado responsable de la educación de los novicios, debió renunciar por su frágil salud. A partir de 1656, se consagró plenamente al estudio de las Antigüedades, es decir, de los documentos antiguos, primero en la abadía de Nogent-sous-Coucy y después en la de Corbie. Progresivamente fue elaborando las reglas de un método que sirviría para detectar los documentos falsos, fundando así los principios de la crítica documental.[4]

Tras un periodo como tesorero en la abadía de Saint-Denis (1653), y vista su capacidad, es enviado a la abadía de Saint-Germain-des-Prés, en 1664. Allí se une a un círculo de eruditos formado en torno al bibliotecario de la abadía, Jean-Luc d'Achery, un cargo que con el tiempo asumirá Jean. Comenzó por ayudarle en la recolección de documentos para la redacción de las Acta Ordinis Sancti Benedicti (Actas de la Orden de San Benito): sus colosales esfuerzos hacen que pueda atribuírsele la autoría misma del proyecto, cuyo primer volumen apareció en 1703.[4]

La diplomática nace como ciencia histórica

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En 1681, publica un tratado: De re diplomatica, en el que contesta al cuestionamiento de la autenticidad de ciertas cartas de la abadía de Saint-Denis por parte de un jesuita holandés, Daniel Papenbroeck. En el debate, propone las herramientas que permiten autentificar un documento y datarlo, y a través de su utilización, hace triunfar su punto de vista. Su mayor aportación está en la inclusión de la crítica en el análisis documental, creando de esta manera la ciencia diplomática, en la que el documento deja de ser una simple herramienta utilizada con fines históricos o políticos para pasar a ser considerado objeto de estudio en sí mismo. Sienta las bases de este concepto del documento en el capítulo VIII de su De re diplomatica libris sex, en el que propone un nuevo concepto y muestra los métodos que harán posible la identificación de los documentos falsos, diferenciándolos de los auténticos. La divulgación del debate y su resultado le granjean la admiración general de los eruditos del reino de Francia y permiten atribuirle la fundación de la ciencia diplomática.[4]

Quedó bajo la protección de Jean-Baptiste Colbert, para el que realiza dos viajes —a Borgoña el primero (1682), y a Suiza y Alemania el último (1683)— a fin de recolectar y autentificar documentos sobre la historia de la Corona y la Iglesia francesas. También le ofreció una pensión, que el benedictino declinó. El sucesor del ministro, el arzobispo de Reims, fue igualmente admirador de Mabillon, y logra que el rey le confíe, en 1685, la tarea de visitar las principales bibliotecas de Italia para adquirir libros y manuscritos para la Biblioteca Real.

Tales favores le hacen granjearse enemigos: entra en controversia con el abad de La Trapa, Rancé, sobre el lugar que deben tener los estudios en relación con el trabajo manual en la vida monástica. En respuesta a éste, escribe su Tratado de los estudios monásticos (Traité des études monastiques) (1691). En 1698 protesta en vano, bajo el pseudónimo de Eusebius Romanus, contra la veneración de santos anónimos en las catacumbas de Roma, lo que le lleva a ser convocado para explicarlo, viéndose obligado a modificar algunos pasajes.

A pesar de los duros ataques sufridos, que llegaron hasta a acusaciones de jansenismo debidos principalmente a su actividad crítica como la realizada sobre las obras de San Agustín; la reputación de Mabillón quedó intacta, y en 1701 es nombrado por el rey Luis XIV miembro de la Real Academia de las Inscripciones y Medallas (o de las Bellas Letras).[5][6][7][8]

Lápida de Jean Mabillon, Iglesia de Saint-Germain-des-Prés.

Obras

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  • Œuvres de saint Bernard (Obras de san Bernardo de Claraval) (1667).
  • Acta Sanctorum ordinis Sancti Benedicti (Vidas de los Santos de la Orden de San Benito) (vol. 1: 1668; vol. 2: 1669; vol. 3: 1672).
  • Vetera Analecta (Anales Viejos) (vol. 1: 1675; vol. siguientes hasta 1685).
  • De re diplomatica (Sobre la diplomática) (1681).
  • Traité des études monastiques (1691). Traducido al español como:
    • Tratado de los estudios monásticos (Madrid, 1715).[9]
  • Réflexions sur la Réponse de M. l'Abbé de la Trappe (Reflexiones sobre la respuesta del señor abad de la Trapa)(1692).
  • Annales Ordinis Sancti Benedicti occidentalium monachorum patriarchae (Anales de la Orden de San Benito, Patriarca del monacato occidental, citado comúnmente como Annales O.S.B.) (vol. 1: 1703; continuado póstumamente hasta 1730).
  • Supplementum (a De re diplomatica) (1704).

Referencias

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  1. Paz Sánchez, 2012, pp. 43.
  2. Se tradujeron varias de sus obras. Veáse un ejemplo en Mabillon, Juan (1786). Carta-respuesta a un monge cisterciense sobre la disertacion, ò respuesta de el Venerable Abad de la Trappa D. Armando Rance de Butillier, contra el libro de los estudios monasticos que escribió (Sada Gallego, Juan de, trad.). Pamplona: Antonio Castilla. 
  3. Paz Sánchez, 2012, pp. 35-36.
  4. a b c d Viera y Clavijo y Paz Sánchez, 2012, p. 128. Nota 5.
  5. «Jean Mabillon» (en inglés). Britannica. Consultado el 12 de marzo de 2020. 
  6. «Jean Mabillon» (en inglés). Consultado el 12 de marzo de 2020. 
  7. «Jean Mabillon Facts» (en inglés). Consultado el 12 de marzo de 2020. 
  8. «MABILLON, JEAN (1632-1707)». Consultado el 12 de marzo de 2020. 
  9. Mabillon, Juan (1715). Tratado de los estudios monasticos : divido en tres partes : con vna lista de las principales dificultades, que se encuentran en cada siglo en la lectura de los originales : y vn catalogo de libros selectos para componer vna biblioteca eclesiastica. Madrid: Viuda de Matheo Blanco. Consultado el 26 de octubre de 2025. 

Bibliografía

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Enlaces externos

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