Hachís

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Hachís de Marruecos
Sebsi, pipa para hachís (Marruecos).
Hachís de burbuja de los Estados UnidosExplíquese mejor
Tres pipas de cerámica elaboradas para el consumo de hachís en Al-Ándalus (la España islámica).

El hachís (pronunciado con hache aspirada, AFI: [ha.ˈʧis][1]​) es un producto obtenido del cannabis[2]​ a partir de su resina/polen, en bruto o purificada.[3]​ Se obtiene prensando la resina o polen, obtenida en diversas formas de extracción de las flores de Cannabis.[3][4]​ Esta resina se presiona obteniendo una masa de color variable, generalmente marrón, pero también verde, amarilla o rojiza, dependiendo de la variedad de la que se obtiene y de la pureza. Usualmente se le da forma de ladrillos, a veces redondeados.[3]​ El hachís se fuma en cigarrillos o pipas, a menudo mezclado con tabaco.[3]

El contenido de THC del hachís suele ser de 8 a 14%.[3][¿cuándo?] El hachís, por su mayor facilidad de transporte que la marihuana en bruto, es la forma más común de comerciar con cannabis en muchos países de Asia, África y Europa. Los comerciantes al menudeo —llamados en España camellosCita por favor — pueden llevar un cuchillo para cortar la porción —postura— que venden a los clientes.[3]

La palabra «hachís» proviene directamente de la palabra árabe حشيش hashish, que significa 'hierba'.[5]Plantilla:Muerto[6]¿página? La obtención de pruebas concluyentes hace muy difícil apuntar con exactitud al lugar de origen del hachís, aunque numerosos investigadores[¿quién?] señalan hacia la antigua Persia. La producción masiva de este concentrado de cannabis para su venta a nivel internacional empezó en Marruecos, aproximadamente en la década de 1960-70, país que desde entonces es líder mundial en cuanto a exportaciones de este producto, muy por delante de otros productores tradicionales como Líbano, Afganistán, Nepal o India.[7]

Su preparación puede realizarse de distintas maneras, siendo las más antiguas el frotado de las flores de la planta en fresco o el cribado de las mismas en seco. Hoy en día se han desarrollado métodos para conseguir un producto más puro, como las separaciones con hielo y agua, con hielo seco, por electricidad estática, por calor y presión o mediante vibraciones acústicas.[8]

En un estudio publicado en 2014 por Jean-Jaques Filippi, Mariel Marchini, Céline Charvoz, Laurence Dujourdy y Nicolas Baldovini, los investigadores relacionaron directamente el sabor característico del hachís con una reestructuración del mirceno provocada durante el proceso de manufactura.[cita requerida]

Legislación[editar]

La legalidad del cannabis o regulación legal del cannabis, referida al uso del cannabis como droga, ha sido y es objeto de debate y controversia desde hace décadas.

Prácticamente todos los países tienen leyes concernientes al cultivo, posesión, venta, compra y consumo de cannabis. Los productos no psicoactivos (p. ej. fibra y semillas) son legales en muchos países y en ellos las autoridades pueden dar licencia para el cultivo orientado a dichos fines. Productos con alto contenido de THC, sin embargo, son sustancias controladas en casi todo el planeta, aunque existen excepciones por motivos médicos. Diversas personalidades han solicitado cambios en su regulación, argumentando que las políticas prohibicionistas y policiales frente al tráfico de drogas habrían fracasado.[9]

Calidad[editar]

La calidad del hachís puede variar mucho. A continuación, se muestran algunas formas de determinar la calidad de su hachís. El primer y más común indicador de calidad del hachís es el olor. El hachís de alta calidad desprende un olor fragante y aromático, mientras que el de baja calidad puede tener un marcado olor rancio, o a moho. Si el hachís está realmente pegajoso, podría indicar que se han añadido aceites para aumentar el peso del producto. Si el interior es demasiado verde, podría indicar que el hachís tiene un mayor contenido de materia vegetal (restos de la planta).

Efectos[editar]

El hachís, también conocido como hash o chocolate por su característico color marrón, produce efectos psicotrópicos muy parecidos a los de la marihuana, pero su consumo también afecta a nivel cognitivo. Además, sus efectos son tanto a corto como a largo plazo.[10]

Consumir hachís provoca de manera instantánea potentes efectos en el cerebro, aunque estos varían según el consumidor en función de sus patologías y lo acostumbrado que esté. De forma general, el hachís provoca los siguientes efectos:[10]

  • Distorsión sensorial.
  • Mala coordinación y pérdida de control de las extremidades. Esto se traduce en una pérdida parcial o total de los reflejos y capacidad de reacción.
  • Disnea y ansiedad.
  • Sensación de boca seca.
  • Irritación en los ojos
  • Dolor de recto
  • Sufrir lo coloquialmente conocido como amarillo, una intoxicación por consumir una cantidad excesiva. Suele provocar ataques de pánico, vómitos y taquicardias.

Sin embargo, un consumo prolongado o habitual de hachís puede provocar efectos muy dañinos, incluso peligrosos, para el organismo. Los más habituales son: pérdida de facultades generales, sobre todo de memoria, concentración y coherencia; el daño pulmonar o la depresión.[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

    • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005). «hachís». Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana. ISBN 978-8-429-40623-8. 
    • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005). «h (apartado 2)». Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana. ISBN 978-8-429-40623-8. 
  1. «Cannabis Hub México - Cultura CBD». Cannabis Hub. Consultado el 21 de septiembre de 2021. 
  2. a b c d e f Nordegren, Thomas (2002). The A-Z Encyclopedia of Alcohol and Drug Abuse (en inglés). Universal-Publishers. p. 329. ISBN 978-1581124040. Consultado el 31 de octubre de 2013. 
  3. Isralowitz, Richard (2004). Drug Use: A Reference Handbook (en inglés). ABC-CLIO. ISBN 978-1576077085. Consultado el 31 de octubre de 2013. 
  4. I.M. Stoned (2009). Weed: 420 Things You Didn't Know (or Remember) about Cannabis (en inglés). Adams Media. ISBN 978-1440503498. Consultado el 31 de octubre de 2013. 
  5. Brown, David T (2003). Cannabis: The Genus Cannabis (en inglés). CRC Press. ISBN 978-9057022913. Consultado el 31 de octubre de 2013. 
  6. Clarke, Robert Connell (1998). Hashish! (en inglés). Los Angeles, California: Red Eye Press. ISBN 0-929349-05-9.  Descripción de la editorial (traducida del inglés): "Este compendio de todo lo relacionado con el hachís es de interes para los usuarios médicos, los drogaficcionados y los con intereses históricos. Con numerosas ilustraciones, Clarke examina los orígenes, historia, consumo, producción y química del hachís, desde tiempos prehistóricos a la actualidad. Se describen en detalle los métodos de recoger y procesar la resina."
  7. Skunk Pharma Search, Acoustical dry sieving
  8. POzzi, Sandro (2 de junio de 2011). «Personalidades mundiales llaman a ensayar la regulación del cannabis. Exmandatarios como Cardoso, Annan o Solana, empresarios e intelectuales reclaman un giro en la política de drogas 'de lo policial a lo sanitario'». El País. 
  9. a b c «Fumar hachís: Efectos y Consecuencias». Semillas de Marihuana Online. Consultado el 4 de noviembre de 2021. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]