Grupo de tareas 3.3

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Grupo de tareas 3.3.2»)
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Frente actual de la ESMA
Sótano del Casino de Oficiales donde funcionaba el CDD
El Falcon verde, usado habitualmente en los secuestros, se convirtió en un símbolo de los Grupos de Tareas[1]

El Grupo de Tareas 3.3 (GT 3.3) era el grupo operativo que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada conformado por oficiales y suboficiales de la Armada Argentina, que integraba la Fuerza de Tareas 3 (FT 3). Tenía como función principal lo que las Fuerzas Armadas denominaron "lucha contra la subversión". En el marco de esa misión se cometieron graves violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de Estado en la Argentina, como torturas, secuestros, robo de bienes, apropiación de bebés, entre otros. Por los crímenes cometidos muchos de sus integrantes fueron condenados en tribunales nacionales por delitos de lesa humanidad.[2]

Historia[editar]

La Armada Argentina tiene una estructura administrativa que funciona según las normas, planes y reglamentos vigentes. Además, en tiempos de conflicto despliega una estructura operativa. Ambas estructuras podían funcionar en simultáneo, prevaleciendo las necesidades operativas por sobre las administrativas. El ordenamiento represivo a partir de 1975 estuvo reglado en el Plan de Capacidades de la Armada, conocido como Placintara/75, que establece la organización de las unidades de la Armada en 11 Fuerzas de Tareas para poder  “ampliar sus áreas de control, desplegarse en territorio y realizar operaciones en lo que las Fuerzas Armadas denominaron ‘lucha contra la subversión’”. [3]

Cada Fuerza de Tareas (FT) se componía por distintas unidades de la Armada, incluyendo en algunas oportunidades unidades de Prefectura Naval Argentina, y dependían en forma directa del Comando de Operaciones Navales (COOP). El modo y la profundidad de las acciones por desarrollar se establecieron en función de la composición, capacidad y tareas asignadas a cada una de las fuerzas, así como también por posición geográfica, problemas zonales particulares, cercanía con el Ejército y jurisdicciones asignadas.[3]

La Fuerza de Tareas 3[editar]

La FT 3 se denominaba “Agrupación Buenos Aires” y, según lo establecía el Placintara/75, estaba conformada por las siguientes unidades:

- Batallón de Seguridad de la Sede del Comando General de la Armada (BISA / Capital Federal, Edificio Libertad)

- Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA /Capital Federal)

- Base Aeronaval Ezeiza (BAEZ / Ezeiza)

- Arsenal de Artillería de Marina Zárate (ARZA / Zárate)

- Apostadero Naval Buenos Aires (ADBA/ Capital Federal)

- Apostadero Naval San Fernando (ADSF/ San Fernando)

- Escuela Nacional de Náutica (ESNN / Capital Federal)

- Arsenal Naval Azopardo (ARAZ /Azul)

- Establecimientos, organismos y dependencias de la Armada ubicados en la Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Estructura del GT 3.3[editar]

La ESMA, al que igual que todas las unidades de la Armada Argentina, a partir de 1975 desempeñó una doble función. Por una parte, funcionaba como un instituto de formación para aspirantes navales y suboficiales de la Armada y, por otra, componía el Grupo de Tareas 3.3, que a su vez estaba conformado por dos Unidades de Tareas: la UT 3.3.1 y la UT 3.3.2.[3]

El GT 3.3 estaba organizado del siguiente modo:

Comandante GT 3.3 (Director de la ESMA)
Jefe del Estado Mayor GT 3.3 Jefe de Personal del Estado Mayor del GT 3.3
Jefe de Inteligencia del Estado Mayor del GT 3.3
Jefe de Operaciones del Estado Mayor del GT 3.3
Jefe de Logística del Estado Mayor del GT 3.3

La Plana Mayor del GT estaba compuesta por oficiales a cargo de compañías, integradas por suboficiales, que llevaban adelante los operativos. El GT se nutría principalmente del personal de la Escuela de Mecánica de la Armada, que en algunos casos cumplía un doble cargo y en otros, tareas exclusivas al GT. Como lo explica el Diccionario de Terminología Militar la dependencia operativa primaba sobre la administrativa, y esta última funcionaba subordinada a ella; es por este motivo que la ESMA dispuso su estructura al servicio del GT 3.3. Además del personal de la Escuela, el GT estaba compuesto por personal en comisión de otras unidades y a partir de 1979 se encontraron referencias de personal bajo la denominación “adscripto JEIN”.Las comisiones son temporales y el personal debe subordinarse a la cadena de mando del nuevo destino. Se dan tanto para oficiales como suboficiales y pueden ser realizadas de manera individual o hasta por unidades enteras. En el proceso del juicio de la Megacausa ESMA se identificó que los oficiales calificadores del GT3.3, a partir de 1979 ya no revistaban por la ESMA sino por la Jefatura de Inteligencia (JEIN), produciéndose un cambio sustancial en la organización del GT.[4][3]

La participación de la ESMA en lo que las Fuerzas Armadas llamaron “lucha contra la subversión” se pudo evidenciar a través de diferentes fuentes, como testimonios de sobrevivientes, testigos y familiares y documentación de los archivos de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad. A partir de la investigación del Equipo de Relevamiento y Análisis documental de los Archivos de las Fuerzas Armadas del Ministerio de Defensa, se aportó en la reconstrucción represiva del GT 3.3, así como también en la estructura de la aviación navales, conocida como "los vuelos de la muerte". [5][6]

Miembros[editar]

Este grupo de tareas integrado originariamente por una docena de oficiales pero, como sus responsabilidades crecieron y sus actividades fueron aumentando, luego se incorporó más personal con lo cual llegó a tener autonomía operativa y pasó a depender en forma directa del Comandante en Jefe del Arma, el entonces Capitán de Navío y más tarde contraalmirante, Rubén Jacinto Chamorro cuyos nombres de guerra eran «Delfín» o «Máximo».[7]​ Los miembros eran aproximadamente unas cincuenta personas entre quienes figuraban:[8]

Todos fueron beneficiados por el indulto o por la ley de obediencia debida[9]​ y algunos de ellos volvieron a ser juzgados y condenados en 2011, 35 años después de los hechos.

Modo de trabajo[editar]

El grupo fue creado por orden directa del Almirante Emilio Eduardo Massera con consentimiento de toda la Junta Militar de Gobierno. El mismo Massera participó en los primeros operativos clandestinos del GT con el nombre de guerra «Negro» o «Cero» para demostrar su compromiso con la tarea asignada a sus oficiales.[7]

Respondía las órdenes de Rubén Chamorro pero en la práctica estaba dirigido por el Capitán de Corbeta Jorge Acosta. Tenía un esquema de verticalidad jerárquica muy estricto. La estructura del grupo constaba de tres sectores diferenciados:

  • Inteligencia
  • Operaciones
  • Logística

El área geográfica de operaciones del G.T.3.3.2 fue desde su comienzo la zona norte del Gran Buenos Aires y la Capital Federal, aunque ocasionalmente operaron en otros lugares del país e incluso en el exterior.

Secuestros[editar]

Cuando se reunían datos suficientes como para realizar un secuestro, éstos eran comunicados al Jefe de Operaciones quien convocaba a los miembros del grupo de tareas designado para operar, la llamada «patota». Ellos tenían a su cargo la planificación y la ejecución de los secuestros, el robo de los bienes de las víctimas, realizaban los interrogatorios con torturas,[10][11][12]​ y se ocupaban de los traslados y asesinatos.[13]

Los agentes del grupo se desplazaban en automóviles no identificados como el famoso Falcon verde sin chapa cuya sola presencia aterrorizaba a los transeúntes. Antes de ingresar a la ESMA informaban por transmisores el resultado del operativo con claves convenidas para que se pusiera en funcionamiento el aparato interno preparado para recibir a la víctima.

A todos los detenidos les hacían firmar un papel en el cual decían que se habían entregado voluntariamente y les dictaban cartas diciendo que habían participado en la organización Montoneros o que habían estado vinculados con gente que participaba en ese movimiento.

Reducción a la servidumbre[editar]

Además este grupo fue el encargado de llevar a cabo un proyecto de Massera que tenía por objetivo captar la adhesión de un grupo de prisioneros denominado «proceso de recuperación». Este proceso consistía en «recuperar» a algunos de los secuestrados para reintegrarlos a los «valores occidentales y cristianos», utilizando operaciones de acción psicológica y las capacidades de los detenidos mediante la reducción a servidumbre. Este grupo de prisioneros eran llamados el «mini staff».

El «ministaff» trabajaba en la «Pecera». La «Pecera» era una serie de oficinas que habían construido con paneles, paneles divisorios que tenían un vidrio que permitía ver de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro, ése era el lugar donde trabajaban parte de los detenidos en la Escuela de Mecánica de la Armada, un espacio armado con separadores transparentes del lado norte del edificio.[14]

Esto respondía a un proyecto político personal político y personal de Massera que pretendía tratar de contrarrestar la imagen negativa del país en Europa. Los hombres y mujeres no eran seleccionados para este proyecto por haberse quebrado o haber colaborado con los torturadores como alguno sostienen, sino por sus estudios, capacidades personales o nivel intelectual. No era algo que los prisioneros pudieran elegir. Había tipeadores, redactores, fotógrafos, periodistas, traductores, bibliotecarios, archivistas. El que los dirigía era Juan Rolón. Trabajaban como mano de obra esclava en funciones de mantenimiento como plomería, electricidad o carpintería y para cubrir tareas administrativas como la elaboración de resúmenes informativos, transcripción de los interrogatorios bajo tormento, recopilación de recortes periodísticos, desgrabación de intervenciones telefónicas, clasificación de los objetos robados en los operativos y toma de fotografías.[7][14]

Violencia sexual[editar]

En el centro clandestino de detención las detenidas fueron violadas sistemáticamente.

Las mujeres seleccionadas para el ministaff fueron utilizadas también como esclavas sexuales.[14]

Ellas eran percibidas por el resto de los prisioneros como «amantes» de los integrantes del grupo de tareas y «traidoras». Años más tarde, algunas de las que lograron sobrevivir, testimoniaron en los juicios y relataron como eran brutalmente violadas por los oficiales y suboficiales.[15][14][16][17]

Según Raúl Scheller, alias el «Pinguino», Jorge Acosta había dado la orden expresa de violar a todas las mujeres. Esto formaba parte de un plan sistemático de terrorismo y violencia sexual para quebrarlas. El sexo era utilizado como una forma de disciplinamiento. Incluso una vez, a todas las mujeres del «ministaff», les hicieron, en el sótano, una revisación ginecológica, con el médico Jorge Luis Magnacco, por temor a una epidemia de gonorrea.[14]

Saqueos y robos[editar]

El producto de los saqueos de las casas de los secuestrados era depositado en un «pañol», en el cual se distribuían el «botín de guerra». En el sótano funcionaban un taller de diagramación, un taller de elaboración de documentación falsa, un laboratorio fotográfico, una enfermería, un taller de mantenimiento que se denominaba la «Perrada», los cuartos de tortura, algunos cuartos donde a veces se mantenían los prisioneros que recién llegaban, el laboratorio de audiovisuales y una imprenta. En la imprenta el grupo de tareas 3.3.2 fabricaba documentación falsa, cédulas de identidad falsas, DNI (documentos nacionales de identidad) falsos, registros de conductor falsos y falsificaban hasta boletas de hoteles a la vuelta de sus viajes para cobrar estadías en lugares donde en realidad no habían permanecido.

Cuando se incorporó la metodología de la defraudación mediante la falsificación de la firmas de los títulos de propiedad de los prisioneros se estableció una «inmobiliaria». En la misma ponían a la venta todas las propiedades de los secuestrados.[14]

Nacimientos en cautiverio[editar]

Las embarazadas eran atendidas en los partos por los médicos Carlos Capdevilla y Jorge Luis Magnacco o por la detenida Sara Solarz de Osatinsky, viuda de Marcos Osatinsky, quien fuera violada por Héctor Febres, el encargado de llevarse a los bebés.[18]

Víctimas[editar]

Embajador Héctor Hidalgo Solá, asesinado por el grupo de tareas 3.3.2
Elena Holmberg, diplomática asesinada por el grupo de tareas 3.3.2

El Grupo de tareas 3.3.2 fue el responsable del secuestro y asesinato de los doce desaparecidos de la Iglesia de la Santa Cruz, del periodista Rodolfo Walsh, de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon, de la sueca Dagmar Hagelin, de Norma Arrostito, de Marcelo Dupont, de Ángela Auad, de la Masacre de San Patricio y los asesinatos de los curas palotinos Pedro Duffau, Salvador Barbeito, Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y José Barbeti.

La captura y asesinato del embajador en Venezuela, Héctor Hidalgo Solá, fue la primera de las operaciones del grupo de tareas 3.3.2 contra diplomáticos argentinos que no tenían ninguna relación con la guerrilla o lo que los militares llamaban la «subversión». La segunda operación fue el secuestro y asesinato de la diplomática Helena Holmberg.

La desaparición de Dagmar Hagelin y las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon tuvieron un gran impacto en la opinión pública mundial y se constituyeron como casos testigo para el conocimiento en el exterior del estado de violación masiva de derechos humanos que se estaba produciendo en la Argentina durante la dictadura.

También fue el responsable de la detención ilegal de Mercedes Carazo y Miriam Lewin, quienes lograron sobrevivir y prestaron testimonio.

Juicio[editar]

La investigación del secuestro del abogado mendocino Conrado Gómez permitió encontrar pruebas decisivas para procesarlos ya que una resolución de la Sala II de la Cámara Federal excluyó al robo de los bienes de los desaparecidos de los beneficios de la obediencia debida.[9][19]

En 2005 se anularon las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, hecho que permitió la reanudación de los procesos contra los militares acusados durante el juicio a las juntas. En 2009, con la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad. Este fue el primer juicio por los crímenes cometidos en la ESMA. Este juicio es conocido como Megacausa ESMA. El Tribunal Oral Federal Nº 5 (TOF 5) juzgó a 18 represores procesados.[20][21]

Alfredo Astiz, Jorge Acosta, Ricardo Cavallo, Adolfo Donda, Antonio Pernías, Jorge Rádice, Juan Antonio Azic, Raúl Scheller, Alberto González (represor), Néstor Savio, Julio César Coronel, Ernesto Weber, Oscar Antonio Montes, Manuel García Tallada, Juan Carlos Fotea, Carlos Capdevilla, Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco volvieron al banquillo de los acusados.

El número de la causa fue el 1270 y acumuladas y fue considerado el mayor proceso desde la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.[22][23]

El juicio, que formó parte de uno de los tramos en que se dividió la llamada Megacausa ESMA, empezó el 11 de diciembre de 2009. La fiscalía solicitó prisión perpetua para 14 de los acusados.[24][25]

Este juicio fue considerado de alto valor simbólico porque muchos de los hechos ya se conocían y habían sido denunciados y analizados durante el Juicio a las Juntas pero hubo que esperar 20 años para poder juzgarlos.[26]

Condena[editar]

El juicio oral duró dos años. En el mismo se presentaron 160 testigos, entre ellos 79 ex detenidos desaparecidos de la ESMA.[22]

El 26 de octubre de 2011 todos los acusados fueron condenados, excepto Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco, por el Tribunal Oral Federal Nº 5 integrado por los jueces Germán Castelli, Ricardo Farías y Daniel Obligado por delitos de lesa humanidad que fueron los de privación ilegítima de libertad, aplicación de tormentos, robo y homicidios.[27][28]

Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco fueron absueltos pero no recuperaron la libertad por estar imputados en otras causas por delitos de lesa humanidad.

Los sentenciados apelaron y dicha condena fue confirmada el 23 de abril de 2014 por la Cámara Federal de Casación Penal.[29][30]

En el proceso oral se debatieron dos posiciones doctrinales: la representada por todas las acusaciones populares y particulares incluidas las representadas por los letrados Carmen Lamarca Pérez, Manuel Ollé Sese, Jaime Sanz de Bremond y Mayans, José Luis Galán Martín, Juan Puig de la Bellacasa y Carlos Slepoy Prada que defendió el tipo penal de "genocidio y terrorismo" y la no aplicación del derecho internacional recurriendo, incluso, ante la Sala Penal del Tribunal Supremo la sentencia de la Audiencia Nacional. Mientras que la representada por el letrado Antonio Segura que contaba con el asesoramiento del Equipo Nizkor, defendía que los hechos probados debían ser calificados como "crímenes contra la humanidad" y debía aplicarse el derecho internacional. Tanto la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, como el Pleno Jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, confirmaron que los hechos probados se corresponden con el tipo penal de "crímenes contra la humanidad", cerrando así un debate que duró once años.[31][32][22][23][33][34]

Referencias[editar]

  1. «Menciones a "Falcon verde" en los testimonios del "Nunca Más"». EUDEBA. CONADEP. Consultado el 10 de mayo de 2010. 
  2. «Quienes son y cuáles fueron los crímenes de los condenados». Perfil. 2011. Consultado el 3 de agosto de 2013. 
  3. a b c d Ministerio de Defensa (2015). Relevamiento y análisis documental de los Archivos de las Fuerzas Armadas 1976-1983. ISBN 9789873689338. 
  4. Alejandra Dandan. «Las distintas etapas de la ESMA». Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  5. Alejandra Dandan. «Las huellas que deja la burocracia». Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  6. Alejandra Dandan. «La estructura que se oculta detrás de los vuelos de la muerte». Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  7. a b c «El Grupo de Tareas 3.3.2». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  8. «Lista parcial de integrantes de la organización criminal organizada por la Marina Argentina y que dirigió la ESMA». Nizkor. Consultado el 3 de agosto de 2013. 
  9. a b «La importancia de la detención de Rádice y sus colegas». Página 12. Consultado el 4 de junio de 2014. 
  10. «Torturadores de la escuela del horror». El País. Consultado el 15 de agosto de 2013. 
  11. «La ESMA fue el único lugar donde se torturaba por placer». El País. Consultado el 15 de agosto de 2013. 
  12. «El «negro» Massera». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  13. «Rostros de los vuelos de la muerte». El País. Consultado el 15 de agosto de 2013. 
  14. a b c d e f Miriam Lewin y Olga Wornat (2014). Putas y guerrilleras, crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención. Buenos Aires: Planeta. ISBN 978-950-49-3934-4. 
  15. La mujer como botín de guerra en la ESMA, Página 12
  16. «Una sobreviviente de la ESMA denunció haber sido violada por tres represores». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  17. «Una desaparecida que integró el "mini staff", Marta Álvarez, declaró extensa y pormenorizadamente». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  18. «Juicio ESMA: Testimonió la mujer que asistió partos en la clandestinidad». Archivado desde el original el 6 de junio de 2014. 
  19. «Imputados que llegan a juicio». CELS. Archivado desde el original el 23 de septiembre de 2015. Consultado el 4 de junio de 2014. 
  20. «Perpetua para Cavallo y otros represores, Página 12, 26 de octubre de 2011». 
  21. «Texto de la condena». Archivado desde el original el 11 de enero de 2012. 
  22. a b c «Condenados». MPF.gov.ar. Consultado el 3 de agosto de 2013. 
  23. a b «Condena». Poder Judicial de la Nación. Archivado desde el original el 11 de enero de 2012. Consultado el 3 de agosto de 2013. 
  24. Caso ESMA: piden la reclusión perpetua para 14 acusados, La Gaceta
  25. Pedido de perpetua para la patota de la ESMA, Página 12
  26. ESMA: “Este juicio es producto de la lucha de años”, Juicio ESMA
  27. Perpetua para Astiz, el "Tigre" Acosta, Cavallo, Donda, Pernías, Rádice y otros seis genocidas , Juicio ESMA
  28. El veredicto, CELS
  29. Causa ESMA: confirman las condenas a perpetua para Alfredo Astiz y "El Tigre" Acosta, La Nación 23 de abril de 2014
  30. Con malas noticias para los represores, Página 12
  31. «Argentina cierra el juicio por las torturas durante la dictadura en la ESMA». El País. Consultado el 15 de agosto de 2013. 
  32. «Hacia el fin del Punto Final». Consultado el 1 de abril de 2017. 
  33. «Juicio de la ESMA». La Gaceta. 2011. Consultado el 3 de agosto de 2013. 
  34. «Confirman prisión para los represores que extorsionaban a familiares de detenidos». Radio Continental. 2007. Consultado el 3 de agosto de 2013.