Grasa de ballena

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Grasa de ballena.

Se denomina grasa de ballena en forma genérica a una gruesa capa de tejido adiposo  vascularizado ubicada debajo de la piel de todos los cetáceos, pinípedos, pingüinos, y sirenios.

Descripción[editar]

La grasa rica en lípidos y con fibras de colágeno conforma la hipodermis[1]​ y recubre todo el cuerpo, excepto las partes de los apéndices. Se encuentra firmemente adherida a la musculatura y al esqueleto por una red estructurada de tendones y ligamentos, y puede representar hasta el 50% de la masa corporal de algunos mamíferos marinos durante ciertos periodos de sus vidas. Si bien en los delfines y ballenas pequeñas puede tener unos 5 cm de espesor, en las ballenas grandes puede llegar a tener 50 cm de espesor, tales como en las ballenas franca y la boreal. Sin embargo, ello no es indicativo de la capacidad de las ballenas grandes para retener mejor el calor, ya que el espesor de la capa de grasa no afecta de manera significativa la pérdida de calor. Un mejor indicador de la capacidad de la ballena para retener calor es la concentración de agua y lípidos en la grasa, ya que el agua reduce la capacidad de retener calor, y los lípidos la aumentan.[2]

Función[editar]

La grasa es el principal reservorio de energía de algunos mamíferos, específicamente de aquellos que viven en el agua. Es especialmente importante para aquellas especies que se alimentan y reproducen en diversas partes de los océanos. Durante estos periodos, los animales metabolizan grasa. La grasa puede contribuir a que los mamíferos marinos ahorren energía, ya que contribuye a la flotabilidad durante su desplazamiento.[3]

La grasa de la hipodermis se diferencia de otras formas de tejido adiposo por su gran espesor, lo cual provee un eficiente aislante térmico , lo que lo convierte en elemento esencial para la termoregulación. Esta grasa posee una mayor vascularización que otros tejidos adiposos.

La grasa posee ciertas ventajas comparada con la piel (como la que tienen las nutrias marinas) en cuanto a que si bien el pelambre retiene el calor mediante los burbujas de aire retenidas entre los pelos, el aire es liberado al ser sometido a presión (es decir cuando el animal se sumerge). Sin embargo la grasa, no se comprime al estar sometida a presión. Y es tan efectiva que algunas ballenas pueden deambular en aguas que llegan a estar a 4 °C.[4]​ Al sumergirse en aguas frías, los vasos sanguíneos que recorren la grasa se contraen y disminuye el flujo de sangre, aumentando así la eficiencia de la grasa como aislante.[5]

La grasa ayuda a la flotación y perfilado del cuerpo, ya que la red de complejos colágenos organizados sostienen las secciones transversales no circulares características de los cetáceos. La flotabilidad de la grasa puede ser problemática para aquellos mamíferos marinos que se alimentan de los fondos marinos tales como los sirenidos y los extintos perezosos marinos, y por ello es posible que ambos tengan un espesor menor de grasa.[6][7]

Las investigaciones[8]​ sobre la conductividad térmica de la grasa del delfín nariz de botella indican que su espesor y contenido de lípidos varían mucho de un individuo a otro y durante las distintas etapas de su vida. La grasa de delfines débiles es un aislante menos efectivo que la de adultos no preñados, los cuales a su vez tienen una mayor conductividad térmica que la grasa de las hembras preñadas y adolescentes.

Influencia humana[editar]

Caldero de grasa (usado para extraer el aceite a la grasa de ballena) en Simon's Town en Sudáfrica

Usos[editar]

El uqhuq[9]​ o uqsuq,[10]​ ("grasa de ballena" en lengua Inuktitut ) es un componente importante de las dietas tradicionales de los Inuit y otros pueblos del ártico, por su elevado valor energético y disponibilidad. [11]

La caza de ballenas se centró en gran medida en la recolección de grasa: los balleneros le extraían el aceite hirviéndola en calderos, o más tarde, en barcos fábrica con tanques. El aceite se usaba en la fabricación de jabón, cuero y cosméticos. El aceite de ballena se usaba en velas como cera y en candiles como combustible. Una sola ballena azul puede producir una cosecha de grasa de unas 50 toneladas.

Salud[editar]

La grasa de las ballenas y focas contiene ácido graso omega 3 y vitamina D.[12]​ Sin la vitamina D, por ejemplo, los Inuit y otros nativos del ártico probablemente sufrirían de raquitismo. Existe evidencia que la grasa de ballena en la dieta ártica también provee las calorías necesarias para compensar la falta de carbohidratos que existen en las dietas de otras culturas del resto del mundo.[13]

Toxicidad[editar]

En el siglo XXI la grasa de ballena contiene bifenilos policlorados (PCBs) productos del impacto de actividades de los humanos, carcinógenos que dañan los sistemas nervioso, inmune y reproductivo del ser humano.[14][15]​ Se desconocen las fuentes de las concentraciones de PCB. Dado que las ballenas dentadas se encuentran en la parte superior de la cadena alimenticia, muy probablemente ingieren grandes cantidades de industrial pollutants (bioacumulados); aun las ballenas barbadas, a causa de la gran cantidad de alimentos que consumen, son proclives a almacenar químicos tóxicos en sus cuerpos. Adicionalmente, una elevada concentración de mercurio en la grasa de las focas del ártico canadiense.[16]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Struntz, D.J.; McLellan, W.A.; Dillaman, R.M.; Blum, J.E.; Kucklick, J.R.; Pabst, D.A. (2004). «Blubber development in bottlenose dolphins (Tursiops truncatus)». Journal of Morphology 259 (1): 7-20. PMID 14666521. doi:10.1002/jmor.10154. 
  2. Kvadsheim, P.H.; Folkow, L.P.; Blix, A.S. (1996). «Thermal conductivity of minke whale blubber». Journal of Thermal Biology 21 (2): 123-8. doi:10.1016/0306-4565(95)00034-8. 
  3. «Bouncy Blubber». Science Update. AAAS. Archivado desde el original el 21 de septiembre de 2013. 
  4. «Secrets of the Ocean Realm». Archivado desde el original el 4 de mayo de 2017. 
  5. Galbraith, Don (2001). Biology 11. Canada: McGraw-Hill Ryerson. p. 12. 
  6. Horgan, P.; Booth, D.; Nichols, C.; Lanyon, J. M. (2014). «Insulative capacity of the integument of the dugong (Dugong dugon): thermal conductivity, conductance and resistance measured by in vitro heat flux». Marine Biology 161 (6): 1395-1407. doi:10.1007/s00227-014-2428-4. 
  7. Amson, E.; Argot, C.; McDonald, H. G.; de Muizon, C. (2015). «Osteology and functional morphology of the axial postcranium of the marine sloth Thalassocnus (Mammalia, Tardigrada) with paleobiological implications». Journal of Mammalian Evolution 22 (4): 473-518. doi:10.1007/s10914-014-9280-7. 
  8. Dunkin, R. C. (2005). «The ontogenetic changes in the thermal properties of blubber from Atlantic bottlenose dolphin Tursiops truncatus». Journal of Experimental Biology 208 (8): 1469-80. PMID 15802671. 
  9. Ohokak, G.; M. Kadlun; B. Harnum. Inuinnaqtun-English Dictionary. Kitikmeot Heritage Society. Archivado desde el original el 4 de septiembre de 2012. Consultado el 6 de marzo de 2013. 
  10. «Blubber». Asuilaak Living Dictionary. November 2016. 
  11. Stefansson, Eero; Adriaensen, Arxontis (1893). Missionärer bland Eskimåer [Missionaries Among the Eskimos]. Uppdrag i Världen (en swedish). Göteborg: Himmelriket på Jorden Publikationer. p. 138. 
  12. Kuhnlein, H.V.; Barthet, V.; Farren, A.; Falahi, E.; Leggee, D.; Receveur, O.; Berti, P. (2006). «Vitamins A, D, and E in Canadian Arctic traditional food and adult diets». Journal of Food Composition and Analysis 19 (6–7): 495-506. doi:10.1016/j.jfca.2005.02.007. 
  13. «The Inuit Paradox». Washington.edu. Archivado desde el original el 8 de junio de 2011. 
  14. Teuten, E. L.; Xu, L; Reddy, CM (2005). «Two Abundant Bioaccumulated Halogenated Compounds Are Natural Products». Science 307 (5711): 917-20. Bibcode:2005Sci...307..917T. PMID 15705850. doi:10.1126/science.1106882. 
  15. «Japan warned on 'contaminated' blubber». BBC News. 24 de enero de 2001. Archivado desde el original el 23 de febrero de 2009. Consultado el 31 de diciembre de 2009. 
  16. Braune, B (16 de agosto de 2005). «Persistent organic pollutants and mercury in marine biota of the Canadian Arctic: An overview of spatial and temporal trends». Science of the Total Environment. 351–352: 32. Bibcode:2005ScTEn.351....4B. PMID 16109439. doi:10.1016/j.scitotenv.2004.10.034. Consultado el 26 de febrero de 2018. 

Enlaces externos[editar]