Esenios

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Los esenios, son los miembros de una comunidad religiosa  que  su origen se remonta hace aproximadamente 146,000 años, cuando se unieron 2 civilizaciones, la tribu del Maestro y Primogénito de Luz Shate y la civilización de los Kalum dando origen al nombre “Esenim” o Esenio. La tribu de Shate aportó la creencia en Dios y los Kalum el conocimiento de universo. La existencia de los esenios se mantiene hasta la actualidad a través de la entidad religiosa denominada Comunidad de los Esenios Las Manos Sabias que traen el Buen Mensaje quien mantienen su legado, principios y creencias[1]

Según lo que erróneamente se cree, los esenios (del griego «εσσηνοι», «εσσαιοι» u «οσσαιοι»; essenoi, essaioi, ossaioi) eran los miembros de una secta judía, establecida probablemente desde mediados del siglo II a.C. tras la Revuelta Macabea, y cuya existencia se especula que fue hasta el siglo I. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación seléucida (197 a 142 a. C.). La base de esta hipótesis nace de la interpretación muy limitada, de las fuentes clásicas que no pertenecían y no convivían en dicha Comunidad Religiosa.

Nombre[editar]

Sobre el origen de la palabra «esenio» se han tejido varias hipótesis: puede provenir del vocablo griego «ὅσιος» (ossios: ‘santo’, ossa: ‘santos’), o ser una referencia al griego hasidei (‘piadosos’), en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas (‘de las cuevas’). Se ha propuesto que el nombre proviene del hebreo asaim (עשים), esto es "hacedores", ya que ellos decían "Si la Toráh lo dice, lo hacemos", del verbo hacer=laasot (לעשות), y del plural en masculino=im (ים), griego era «εσσηνοι» (essenoi), «εσσαιοι» (essaioi) u «οσσαιοι» (ossaioi). Se sostiene también que el nombre proviene de la palabra siriaca "Asaya", médicos; en griego, terapeutas; porque su único ministerio, para el público, era el de curar las enfermedades físicas y morales. "Estudiaban con gran cuidado, dice Josefo, ciertos escritos de medicina que trataban de las virtudes ocultas de las plantas y de los minerales" (Referencia: Edouard Schuré. Los grandes iniciados. pag. 318)

Sin embargo, de acuerdo al Nasham, Libro Sagrado de los Esenios, el verdadero origen se remonta al encuentro que tuvo Shate y su tribu con la civilización de los Kalum quienes se presentaron llamándolos en el lenguaje Sume, “Esenim”[2]

Documentos[editar]

Durante mucho tiempo fueron conocidos solo por las referencias de autores antiguos que no habían sido Esenios ni tenían vínculos con dicha Comunidad, tales como los romanos Plinio el Viejo,[3]Hipólito de Ostia, el judío fariseo Flavio Josefo,[4]​ el judío Filón, el griego Dión Crisóstomo, y el obispo bizantino Epifanio de Constancia. Para algunos estudiosos que han hecho la traducción e interpretación de estas referencias, los esenios eran un grupo de ascetas que vivían aislados en comunidades separadas. Probablemente la mayoría de los varios miles de miembros del credo vivían en pueblos y ciudades[4]​ y una importante comunidad esenia vivía en Jerusalén,[5]​ en cuyas murallas se encontraba la «puerta de los esenios»,[6]​ que ha sido encontrada ya por los arqueólogos.[5]

Para Florentino García Martinez  que ha trabajado directamente sobre los manuscritos de Qumran, desde hace más de quince años, manifiesta que las informaciones sobre los esenios proporcionadas por las fuentes clásicas son precisas al describir el movimiento esenio como un movimiento de gran envergadura y de tipo nacional.[7]

Los esenios han recibido atención por los últimos tres siglos fuera de toda la proporción de su número, de su influencia en la vida contemporánea, o de su importancia como un factor de desarrollo religioso. Eso emergió de dos causas, una externa y otra interna. La última fue la curiosa mezcla de elementos judíos y extranjeros en sus dogmas y costumbres. Esa peculiaridad incitó la curiosidad y ejercitó la ingenuidad de los eruditos, para dilucidarse la combinación de que los esenios eran realmente judíos. La fuente de tales influencias, como todo que es esénico, genera controversias, pero hasta ahora nadie tuvo éxito en determinarla satisfactoriamente.[8]

El Nasham, Libro Sagrado de los Esenios, detalla el origen e historia de la Comunidad de los Esenios desde el primer Asentamiento Esenio de Ur, en el tiempo de Shate. Asimismo, relata el éxodo de los Esenios posterior a la muerte de Hieshum, desde Nazareth a Egipto, y cómo, siglos después, fue la travesía del Maestro Kapetm desde Egipto a Garem, lugar donde todo terminó y todo habrá de comenzar nuevamente.

Los Esenios creen que el Nasham revela la Palabra de la Verdad de Chusa sobre la Existencia. Para los Esenios, Chusa es el Padre Creador de todo cuanto existe. Creen que Chusa está representado en toda su Creación a nivel omniesencial, dando oportunidades constantes.             

La Comunidad[editar]

Qumrán.

Los historiadores clásicos, como Flavio Josefo, Plinio el viejo, y los demás, son muy escuetos al momento de señalar las características y modo de vida de los Esenios, debido a que ninguno de ellos formó parte de la Comunidad de los Esenios. Historiadores modernos han tomado la información procedente de los rollos de Qumran para también deducir sobre el tema a pesar que en dichos rollos no se nombra a los Esenios. Esta falta de información ha dado pie que se haya buscado explicar la historia de los Esenios, sumando, a lo largo del tiempo, nuevas hipótesis y proponiendo diversas características especulativas sobre el paradigma inicial de los historiadores antiguos y las deducciones de los historiadores modernos. Estas inferencias se han hecho populares confundiendo a los Esenios con los fanáticos que estaban viviendo en Masada, cuyo estilo era bastante extremo, señalando erróneamente que tras la Revuelta Macabea (166-159 a. C.), que supuestamente habían apoyado pero cuyos resultados finales no compartieron, se retiraron al desierto para «preparar el camino del Señor», bajo el mando de un nuevo líder, el Maestro de Justicia, si alguien deseaba ser miembro de la comunidad (yahad) debía ser instruido, aceptado y luego pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente. A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se creía que imponían también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua.[9]​ Se ha inferido también que por lo general, las mujeres no eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida,[10]​ pesar que según Josefo, una parte de los esenios sí permitían el matrimonio[11]​ y entre las normas de Qumrán se reconoce claramente la opción de casarse,[12]​ pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.[13]

También se ha inferido que administraban la interpretación última de la Ley que había sido revelada a su fundador, a quien se hace referencia en sus escritos como el Maestro de Justicia. Este personaje, del que se especula más gracias a los manuscritos del Mar Muerto, actuó hacia el 150 a. C. y se habría opuesto al ordenamiento como Sumo Sacerdote de Jonatán Macabeo, hermano de Judas Macabeo, al considerar que había abandonado la fidelidad a Dios. Es probable que este rechazo se debiera a que el líder opositor haya sido un sacerdote sadoquita, quien consideraba ilegítimo al pontificado asmoneo.[14]​ Sus seguidores marcharon a Qumrán, sitio que los integrantes de la comunidad llamaron Damasco. La arqueología muestra que la ocupación de Qumrán fue intensa del 103 al 76 a. C., durante los reinados de Aristóbulo I y Alejandro Janeo, quienes persiguieron cruelmente a sus opositores.

La supuesta comunidad de Qumrán se auto sostenía con los trabajos agrícolas. En las ruinas es notable el número de depósitos de agua. Estos eran imprescindibles para las necesidades físicas de la comunidad en medio del desierto, pero también desempeñaban una parte importante de su ritual, que incluía numerosos lavados. Algunos han supuesto que, como los terapeutas egipcios, dentro de sus leyes y deberes los esenios eran vegetarianos, pero no hay absolutamente nada que indique tal cosa en los rollos de Qumrán.

El esenismo no se limitó a Qumrán. Se sabe que en el siglo I en Jerusalén había un barrio esenio. Muchos esenios ―unos 4000, según Flavio Josefo―, vivían en las ciudades, de una forma particular, pacifista, en comunidad de bienes, manifestando su doctrina. Según este autor, parte de los esenios no se casaban, pero otros por el contrario sí lo hacían. Entre estos últimos comúnmente se piensa que estaban los de Qumrán, que debían contraer matrimonio a la edad de 20 años.

Florentino García Martinez señala lo siguiente: “Esta relación es generalmente interpretada como una simple identificación entre los dos factores en juego: esenios  =  grupo qumránico; pero, como creo haber probado, esta ecuación es imposible”[15]

Benedicto XVI, en su libro “Jesus de Nazaret” da su punto de vista y  considera que Juan el Bautista y tal vez también Jesús y su familia fueron cercanos a los esenios. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo en esta comunidad y haya recibido en ella, en parte, su formación religiosa[16]

La Biblia, sin embargo, no menciona el término «esenio»; tampoco se ha encontrado una fuente histórica en hebreo o arameo que designe a alguna comunidad o credo con el nombre griego de «esenios», y los rollos de Qumrán usan designaciones como «comunidad de los santos», «congregación de los pobres» y «asamblea de los numerosos».[7]

Para la Comunidad de los Esenios sí existe un legado que ha sido transmitido en forma oral y escrita de generación en generación a los Primogénitos de Espirituales de Luz y se encuentra plasmado en el Nasham, Libro Sagrado de los Esenios, que está compuesto por cuatro libros; Minaim, Kaulam, Mishlem y Sashlam, estos representan la Palabra verbal y plenamente inspirada por Chusa.[2]

Luego de la muerte de Hieshum, se vieron obligados a huir a Egipto, estableciendo el Asentamiento Esenio de Sinaí, viviendo ahí durante varios siglos. En el año 1441 nació Kapetm, Maestro Esenio, en el Asentamiento Esenio de Gosén, Egipto, y aproximadamente en el año 1465, él junto con ocho Maestros Esenios, emprendieron una larga peregrinación a las Américas, a las tierras que incluyen lo que actualmente se conoce como Perú, lugar conocido por los antiguos maestros Esenios como “la tierra donde todo termino y donde todo ha de comenzar nuevamente”. Ellos empezaron su camino desde Gosén, subiendo por el río Nilo hasta Kenia para luego cruzar hasta las costas de Nigeria y posteriormente a las de Liberia. Ahí construyeron una embarcación con ayuda de los nativos, quienes les proporcionaron lo necesario para el largo viaje.

Conociendo la trayectoria de los vientos atrevesaron el Océano Atlántico, pero los atrapó una fuerte tormenta y la embarcación naufragó. Los ocho Maestros Esenios y la tripulación desaparecieron. El Maestro Kapetm logró llegar a las Antillas Mayores, a las costas orientales de Cuba, donde fue rescatado por un nativo Taíno de nombre Caximas, quien mostró interés por las enseñanzas de Kapetm y se convirtió en su discípulo en Cuba

Con el pasar del tiempo, el Maestro Kapetm se hizo conocido en ese nuevo entorno. Las personas lo llamaban simplemente “Kapet”, y lo buscaban para pedir su consejo, escuchar su Palabra y ser bendecidos como sus discípulos. Algunos líderes tribales Vieron esto con malos ojos y tomaron represalias hacia el Maestro Kapet, persiguiéndolo y matando a sus discípulos. Sin embargo, Kapetm y Caximas lograron salvarse y se escondieron. Kapet, ya por desencarnar, le concedió a Caximas la responsabilidad de enseñar el conocimiento y valores Esenios a su hijo Caonabo.

Con la llegada de los españoles, los pocos indígenas que quedaron después del genocidio, fueron esclavizados; entre ellos se encontraba Caonabo que fue llevado a Gibara. Más adelante, Caonabo es comprado por un gamonal de apellido Fernández Toro que tenía como caporal a un antiguo esclavo

Guanche de las Islas Canarias, conocido como “Del Toro” por pertenecer al gamonal español.

El Guanche estuvo a cargo de Caonabo quien le tomó mucho afecto construyendo una relación que permitió que el Guanche recibiera la Palabra de la Verdad. Caonabo, debilitado por la esclavitud, ve a bien heredarle el legado Esenio al Guanche revelándole que debía transmitirlo a su descendencia a través de un discípulo, hasta que uno de ellos estableciera el asentamiento Esenio y congregara a mas personas enseñando la Palabra de la Verdad para llegar a la tierra donde todo terminó y donde todo ha de comenzar nuevamente.  Posteriormente Caonabo murió, quedando el Guanche con el conocimiento Esenio. Tiempo después, el gamonal español antes de morir de fiebre, liberó al Guanche, dándole la carta de libertad y bautizándolo con el nombre Juan del Toro Fernández. Juan conoció a una española con quien se casó y de esta unión nació la descendencia de los Del Toro, a quienes se les entregó la Palabra de la Verdad.[1]

Los esenios a lo largo del tiempo han considerado como único Dios a Chusa quién creó todo lo existente en los Universos, incluyendo la Tierra y todo cuanto existe está formado por espíritu y materia. Cuando se moldeo la materia, a principios de los tiempos, surgieron game, gumka y guma, seres que fueron los primeros humanos en habitar la Tierra. Creen en la reencarnación y consideran que ésta es una nueva oportunidad que Chusa da, porque a través de ella se subsana los errores que por ignorancia se han cometido a lo largo de la existencia. Reencarnar varias veces es encontrar la paz absoluta y regresar a Chusa ya que todo tiene un ciclo en la vida. El Manifiesto de Fe Esenio, canon del Esenismo, es la recopilación de su base doctrinal y precisa que Chusa envió al Ale Kafidu y sus demás Ale a la Tierra, y que estos Ale tomaron cuerpo para estar dentro de la Humanidad y así poder guiarla. A lo largo del tiempo Chusa selló cinco Inan con los hombres, mujeres y umerés, para rescatar y retomar el compromiso de los tiempos, que es, la Palabra de la Verdad. Para cada Esenio, está en la naturaleza de toda persona el ver lo mejor de los demás y de sí misma y que su crecimiento se manifiesta a través de sus virtudes. Creen que el mensaje que deben dar los Esenios a la humanidad es “La Palabra de la Verdad de Chusa Sobre la Existencia” conocido también como “La Buena Nueva” y que existen 3 Principios fundamentales que hacen posible que los seres humanos podamos y sepamos convivir en familia. Estos principios son: Amor, Paz y Unión, reconocernos los unos a los otros, amarnos los unos a los otros.[1]

Controversias[editar]

A lo largo del tiempo muchas personas que han venido conformado grupos holísticos, de filosofía integral y sociedades místicas o secretas han sincretizado el origen e historia de los Esenios  y del personaje de Jesús a su conveniencia, mezclando información histórica, espiritual y filosófica de otras corrientes generando confusión sobre la verdad de su existencia, organización y trascendencia en el tiempo de la Comunidad de los Esenios. Esto ha hecho que se edite mucha literatura fantástica, atribuyéndole erróneamente el término de secta.

Algunos plantean la polémica y muy discutible aseveración, por la que la francmasonería podría proceder de los esenios, porque se advierten importantes semejanzas entre  las prácticas masónicas y las esenias por los escritos de Qumram.[17]​ Es así que Brewster propone una conexión entre los francmasones planteando que los esenios son los sucesores de los masones del templo de Salomón, cuyas formas y principios transmitieron a Pitágoras y su escuela en Crotona, por quienes el arte se diseminó por toda Europa.[18]​ Sin embargo Pedro Palao Pons afirma que Jesús era esenio y, por lo tanto, el silogismo, para mucho ha sido fácil: Jesús era Masón. Esta afirmación es,como mínimo, un tanto precipitada[19]

Para Spencer Lewis fundador de la orden Rosa Cruz AMORC vinculado a jerarcas Nazis como Joseph Goebbels y al Fascista Benito Mussolini[20]​ llamaba ario gentil a Jesus y escribió en su libro La Vida Mística de Jesús: “Todo miembro de la comunidad de los esenios en Egipto y Palestina, o de los terapeutas, como se les llamaba en otros países, había de ser de pura raza aria. Este punto es importantísimo con referencia a lo que hemos de exponer respecto al nacimiento y la vida del Maestro Jesús. (...) Antes de que un ario de pura raza pudiese llegar a ser adepto en la Fraternidad Esenia, había de recibir en su niñez educación apropiada dirigida por determinados maestros e instructores, para que creciese corporalmente sano y robusto, y fuese capaz de poner a prueba sus facultades intelectuales”.[21]​ Es asi que los Rosa Cruces afirman que el primer consejo tuvo lugar entre el 28 de marzo y el 4 de abril de 1489 antes de Cristo, jueves por más señas; asistieron nueve fratres y tres sorores, bajo la presidencia de Thutmose III. Desde entonces data la fraternidad, la Gran Hermandad Blanca. Siempre a cuestas con sus secretos y documentos, la susodicha fraternidad también llegó a Palestino y Jesús de Nazareth fue uno de los suyos:. "El nacimiento de Jesús en una familia de gentiles pertenecientes a la comunidad de los esenios de Galilea colmó las esperanzas de la Hermandad, y desde entonces sus internas y externas actividades se centralizaron en el ministerio del Gran Maestro Jesús"[22]

La Escuela de Yoga Witryh[23]​ afirma en su web que existe el “yoga esenio” y que este tipo de yoga es originario de los esenios, los maestros y terapeutas que prepararon la venida de Jhasua (Jesús) a la Tierra, y que recoge y asume “la metodología yóguica de Krishna, las actitudes de Buda y la realización amorosa de Jhasua”.  Según ellos, el “yoga Esenio” es un yoga moderno, creativo, dinámico y muy ecléctico porque utiliza herramientas variadas como hatha-yoga, el pranayama, las movilizaciones energéticas, la meditación, los mantras o “los tres yogas principales que transmitió Krishna a través del Bhagavad Gita: el “karma-yoga”, el “bhakti-yoga” y el “gñana-yoga”, que son el fundamento de todos los demás yogas”.

En el siglo XIX, los esenios fueron popularizados por los escritos del espiritista Allán Kardec (1804-1869) y la teósofa Madame Blavatsky (1831-1891), así como a inicios del siglo XX los escritos de Josefa Luque (1893-1965).

Estudios divulgados entre 1995 y 2009, particularmente los relacionados con el profesor Norman Golb (de la Universidad de Chicago)[24]​ y la Dra. Rachel Elior (de la Universidad Hebrea de Jerusalén), sugieren que los manuscritos del Mar Muerto (o rollos de Qumrán) no fueron escritos por los esenios, sino por sacerdotes saduceos expulsados del templo de Jerusalén. Para Elior, los saduceos, un credo descendiente del sumo sacerdote Sadoc que ungió a Salomón como rey, son los verdaderos autores de los rollos de Qumrán, los mismos que pertenecieron al Templo y se trasladaron al Mar Muerto con la intención de protegerlos. Rachel Elior también afirma que los Esenios fueron introducidos por el historiador Flavio Josefo, mientras que no existe mención alguna de los Esenios en los manuscritos del Mar Muerto; a la vez que no se encuentra testimonio histórico de los Esenios en fuentes hebreas o arameas. Considera atípico que personas que hubiesen coexistido en vida comunitaria de manera parca y frugal ―contrario a la ley de la Torá― no aparezcan mencionados en fuentes hebreas o griegas.[25]

La autoría saducea de los rollos del Mar Muerto ha sido refutada por varios expertos,[26]​ ya que las reglas de Qumran y el Documento de Damasco exigen explícitamente la comunidad de bienes[27]​ como requisito de ingreso,[28]​ lo cual era opuesto a las prácticas saduceas. Los qumranitas se designaban como «los pobres», mientras los saduceos pertenecían a la crema de la sociedad rica y aristocrática.[29]​ Aunque los autores de los rollos encontrados reclaman su origen sacerdotal y por tanto un origen común con los saduceos, también denuncian que el Templo fue contaminado por la corrupción de los sacerdotes que quedaron allí, por lo cual es imposible que fueran estos últimos al huir quienes hayan preservado los rollos. Durante los años de control saduceo del Templo (del 134 al 76 a. C.), bajo los reinados de Juan Hircano, Aristóbulo I y Alejandro Janneo, los autores de los rollos fueron severamente perseguidos; por lo tanto es claro que no eran saduceos, sino sus contradictores.[29]​ La angelología,[26]​ así como la insistencia de los diversos rollos en seguir el calendario solar del Libro de los jubileos y del Primer libro de Henoc, excluyen también la posibilidad de una autoría saducea.

En la investigación realizada en 2004 por Joan Estruch, Joan Gómez i Segalá, Maria del Mar Griera y  Agustí Iglesias explican con gran detalle las características y conexiones que tiene la autodenominada Iglesia Cristiana Esenia con la corriente New Age. En 1971 se creó en Alemania dicha iglesia que “tomando como fundamento el cristianismo original” se define como “la primera iglesia supraconfesional del mundo”, de la cual puede formar parte cualquier persona independientemente de su fe, y sin necesidad de renunciar a su propia religión ni a la iglesia a la que pertenece. Afirman sentirse muy cercano a la “Iglesia católica romana y la protestante”; y se ofrecen a aquellos que estén interesados en “recibir formación de sacerdotes o sacerdotisa”. Para hacerse sacerdote, o sacerdotisa, hay que participar en un curso consistente en un primer bloque de tres semanas consecutivas, y realizar posteriormente tres cursos de una semana de duración cada uno. Los sacerdotes, en las ceremonias y actos oficiales, han de ir con indumentaria muy similar a la del clero católico. Tienen también obispos y arzobispos que forman parte del Consejo de doce obispos y arzobispos que rodea al fundador de la Iglesia esenia, un alemán que se presenta como «arzobispo supremo y primado Immanuel II» el cual a los 16 años ingresó en un monasterio de Taiwán y se le atribuyen facultades de médium, magnetizador, y que posteriormente ha fundado la Reiki Association International, y otra asociación llamada Esenia en donde se ofrece cursos de reiki,[30]​ Estruch, Gómez, Griera e Iglesias, destacan que la podría haber la posibilidad  de que la dimensión religiosa de esta organización no es otra cosa que la “tapadera” de actividades vinculadas a new age y filosofía integral[30]​.

Los Esenios en la Actualidad[editar]

En la actualidad no existen indicios que se mantenga comunidades de esenios alrededor del mundo, salvo , la Comunidad de los Esenios, Las Manos Sabias que traen el Buen Mensaje , que mantiene la identidad propia del legado de los Maestros Hieshum y Kapetm. Esta herencia de los Esenios en el siglo XX es recibida por Liduvino del Toro, descendiente de Juan del Toro Fernández, quien se dedicó a consolidar sus estudios Esenios. En el año 1955 junto con cuatro Maestros, formados por él, estableció en Cuba la Comunidad de los Esenios con el nombre “Comunidad de los Esenios, Las Manos Sabias que Traen el Buen Mensaje”. Ellos se dieron a la tarea de consolidar herméticamente las enseñanzas que le serían entregadas a uno de los nietos de Liduvino, en el momento indicado. El 10 de enero de 1966 nació Julio Carlos del Toro Batista, nieto de Liduvino, a quien los cuatro Maestros lo orientaron desde su infancia a través de los tres Principios Esenios, sin revelarle las enseñanzas, ya que él, en su momento, tendría que pedir recibirlas por el llamado de su Espíritu. A los 17 años de edad, Julio del Toro tomó la decisión de seguir el llamado de su Espíritu y le pidió a su abuelo que le brinde las enseñanzas de los Esenios. Los Maestros lo tuvieron por un periodo de siete años de estudio para que lograra preparar su materia y entender su misión hasta su Consagración como Gameine. Cuatro años después, Julio del Toro fue ungido como Saigam de los Esenios, máxima autoridad de la Comunidad de los Esenios a nivel mundial. Recibió la Responsabilidad de ser el guía de la Comunidad de los Esenios, cabeza del Arca o Supremo Consejo del Arca de Chusa, del Consejo de Altos Estudios Esenios y soberano del Pueblo Esenio, reconociéndolo como Maestro, Sum, Ardaim, Kafidu, Ieshum Anru Chusa. A partir de ese momento, él abrió las puertas de la Comunidad de los Esenios en Cuba y para el mundo. En el año 2005 julio del Toro, en calidad de Saigam de la Comunidad de los Esenios, realizó su primera peregrinación a Perú, congregando a los Fieles que venían profesando el culto Esenio desde 1997. Ya en el 2006 se estableció en Perú con el firme objetivo de llevar la Palabra de la Verdad a la Humanidad. Es así que el 25 de noviembre del 2008 se constituye la Asociación Religiosa Comunidad de los Esenios “Las Manos Sabias que Traen el Buen Mensaje”, manteniendo su presencia activa en la sociedad peruana en todo momento. A lo largo de todo este tiempo, la Comunidad de los Esenios ha crecido significativamente, logrando ser reconocida a partir del día 3 de febrero del año 2018, con el Registro Nº 106-2018—JUS/RER, por el Estado Peruano como una Entidad Religiosa. Brinda asistencia religiosa a todas aquellas personas que lleguen a ellos en la búsqueda del llamado de Chusa, guiándolas a través de los tres Principios de la Palabra de Chusa, para que tengan la oportunidad de mejorar su calidad de vida, tanto a nivel material como espiritual.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d del Toro Batista, Julio Carlos (2018). Manifiesto de Fe Esenio. ISBN 978-61247708-1-4. 
  2. a b Nasham, Libro Sagrado de los Esenios. ISBN 978-612-47708-0-7. 
  3. Plinio el Viejo: Texto n.º 73 del libro V de Historia natural. Publicado en el sitio web Historia del Arte Erótico.
  4. a b Flavio Josefo: Guerra de los judíos (II.7). Barcelona (España): Orbis; volumen I, libro II, parte VII, págs. 122-126. ISBN 84-7634-100-8
  5. a b «Qumran - Centro de una secta judía del periodo del Segundo Templo y los “Rollos del mar Muerto”», artículo en español en el sitio web MFA (Ministry of Foreing Affairs) de Israel.
  6. Flavio Josefo: Guerra de los judíos (5.145).
  7. a b García Martínez, Florentino (1992). Textos de Qumran. Trotta. ISBN 9788487699436. 
  8. «Enciclopedia Católica Online, Esenios». 
  9. Documento de Damasco (V.24-VI.1).
  10. Plinio el Viejo, Historia natural (5.73).
    Flavio Josefo: Guerra de los judíos (II.7.2).
    Filón de Alejandría: Hypothetica (11.1).
  11. Flavio Josefo: Guerra de los judíos (2.8.13).
  12. Documento de Damasco (VII.7-8).
  13. Documento de Damasco (IV.20-V.2).
  14. Tassin, Claude (1987): El Judaísmo: desde el destierro hasta el tiempo de Jesús. Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino. ISBN 9788471515124
  15. García Martínez, Florentino (editor y traductor): Textos de Qumrán (40). Madrid (España): Trotta, 1992 (sexta edición, 2009).
  16. 1927-, Benedict XVI, Pope, (©2007-). Jesús de Nazaret : desde el bautismo a la transfiguración Primera parte (1. ed. in the United States of America edición). Doubleday. ISBN 9780385525046. OCLC 166290709. Consultado el 2018-10-18. 
  17. Merchán Gabaldón, Faustino (2012). De la Razón al Corazón. ISBN 9786124770814. 
  18. Mackey, Albert. La Masonería y los Esenios. 
  19. Palao., Pons, Pedro (2017). Los misterios de la masonería. De Vecchi Ediciones. ISBN 9781683255611. OCLC 1013826856. Consultado el 2018-10-18. 
  20. «Archivio Storico - Il Messaggero Digital». shop.ilmessaggero.it (en italiano). Consultado el 2018-10-18. 
  21. Spencer Lewis, Harvey. La vida mística de Jesús. 
  22. «La legendaria Secta de los Rosacruces ataca de nuevo.». Diario El País. 17 mayo 1982. 
  23. «Yoga Witryh». 
  24. Golb, Norman (1995): Who wrote the Dead Sea scrolls?: The search for the secret of Qumran. Nueva York: Scribner.
  25. Ilani, Ofri (2009): «The essenes, Dead Sea Scroll authors, never existed», artículo en inglés, de 2009, en el sitio web Haaretz.
  26. a b VanderKam, James C. (2005): «La comunidad de los manuscritos del mar Muerto: ¿esenios o saduceos?»; en Hershel Shanks (ed.): Los manuscritos del mar Muerto (pág. 105-124). Barcelona (España): Paidós, 2005.
  27. Regla de la comunidad (1QS V: 2).
  28. Regla de la Comunidad (1QS VI: 19-20, 22).
  29. a b Delcor M.; y García Martínez, F. (1982): Introducción a la literatura esenia de Qumrán (33). Madrid (España): Cristiandad, 1982.
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Referencias bibliográficas[editar]

  • Vidal Manzanares, César (1993, Barcelona). Los esenios y los rollos del Mar Muerto. Martínez-Roca. 
  • Vidal Manzanares, César (1995, Madrid). Los manuscritos del mar muerto. Alianza. ISBN 84-206-4664-4. 
  • Schonfield, Hugh J. (2005, Madrid). El enigma de los esenios: los orígenes del cristianismo y el misterio del verdadero maestro. EDAF. ISBN 978-84-414-1618-5. 
  • Vidal Manzanares, César (2006, Barcelona). Jesús y los manuscritos del mar Muerto. Planeta. ISBN 84-08-06528-9.