Eructo

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El eructo es la liberación de gas del tracto digestivo (principalmente del esófago y estómago) que queda atrapado en ellos al ser tragado durante la ingesta de alimentos, a través de la boca. A menudo es acompañado de un sonido característico.

El eructo del bebé[editar]

Los bebés están particularmente sujetos a la acumulación del gas en el estómago mientras se alimentan. Este puede causar molestias considerables al niño a menos que eructe. El acto de hacer eructar a un bebé implica el colocar el niño en una posición conducente a la expulsión del gas (por ejemplo sobre el hombro del adulto, con el estómago del infante reclinándose sobre el pecho del adulto) y después ligeramente el acariciarlo en la espalda en la parte más baja de modo que eructe. El eructo puede causarle vómitos a los bebés. Se emplea, entonces, un paño o un cojín en el hombro para proteger la ropa del adulto.

Hablar con eructos[editar]

Es posible inducir voluntariamente el eructo tragando aire y después con manipulación en la zona vocal producir un discurso. Esto es empleado a menudo por los niños como un medio de entretenimiento o competición; puede también actuar como forma alternativa de vocalización para la gente que ha experimentado una laringotomía, sustituyendo la fonación de la laringe por el eructo.


El Eructo en la Sociedad =[editar]

El Eructo en la Literatura[editar]

- Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra. Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de eructar delante de nadie. - Eso de eructar no entiendo -dijo Sancho. Y don Quijote le dijo: - Eructar, Sancho, quiere decir regoldar, y éste es uno de los más torpes vocablos que tiene la lengua castellana, aunque es muy significativo; y así, la gente curiosa se ha acogido al latín, y al regoldar dice eructar, y a los regüeldos, eructaciones; y cuando algunos no entienden estos términos, importa poco, que el uso los irá introduciendo con el tiempo, que con facilidad se entiendan, y esto es enriquecer la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso. - En verdad, señor -dijo Sancho-, que uno de los consejos y avisos que pienso llevar en la memoria ha de ser el de no regoldar, porque suelo hacerlo muy a menudo. - Eructar, Sancho, que no regoldar -dijo don Quijote. - Eructar diré de aquí en adelante -respondió Sancho-, y a fee que no se me olvide.

  • James Joyce (1882-1941) en Ulises (1922)en el capítulo "Nausiacaa" Bloom se ve interrumpido "Un silencioso eructo de hambre quebró su discurso. Levantó la voz sobre el mismo audazmente"

Y esperaban la hora en que las tiendas se vaciaran, las puertas de vidrio se abrieran hacia fuera para eructar en el tierno resplandor helado de los avisos eléctricos, los rostros entre pieles y acebo, los desfiladeros esculpidos de viento alegres y frágiles con los buenos deseos y augurios de las claras voces perdiéndose en aliento visible y la escalera mecánica de las empleadas despidiendo el regimiento de raso negro, los pies hinchados por el largo estar de pie, las caras doloridas por la larga rígida mueca.

Me había llevado muy poco comprender que a la Maga no había que plantearle la realidad en términos metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto como su denuncia...se me ocurría como una especie de eructo mental...

El Eructo en el cine, televisión y artes audiovisuales[editar]

Referencias[editar]