Dormido

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En náutica, se llama dormido a la pieza formada por varios trozos de madera, que sirve para rellenar. Se coloca contra el codaste por la parte popal de la quilla y contra la cara interior de la roda sobre la parte proel de aquélla. Todo el conjunto va empernado a la quilla.

Según corresponda a uno u otro extremo, el dormido se llama de popa o de proa.

Barco dormido[editar]

Se dice de un barco que sorprendido por una racha de viento desproporcionada al aparejo que lleva, se inclina hasta meter la regala debajo del agua. En tal posición un navío puede encontrar igualdad entre su par de estabilidad y el par que lo inclina a escora, es decir, una situación en la que exista equilibrio. Pero tal equilibrio es inestable si la intensidad del viento, o cualquier otro factor, produce un aumento en el par de escora que disminuye la estabilidad y rompe en consecuencia el equilibrio; a causa de ello el barco gira hacia el lado de la escora dando la vuelta.

Para impedir el vuelco, lo primero es maniobrar el timón para producir en el barco una arribada que, haciendo que el viento incida más abierto respecto a la proa, haga que su efecto escorante sea de menor intensidad. Pero puede suceder que el timón, debido a la exagerada escora del navío, quede orientado en tal forma respecto al plano horizontal, que su acción sea casi nula para producir un giro en tal plano, al cual se opone el par de orzada que la escora provoca en el barco. Por consiguiente, hay que buscar la arribada y la disminución de la escora suprimiendo todas las velas, salvo algún cuchillo de proa. Como el tiempo y la posición no permiten recogerlas, el medio más expeditivo consiste en degollar (desgarrar con cuchillos) todo el aparejo y, si aún esto no fuera suficiente, sacrificar la arboladura, empezando por picar (cortar) los obenques de sotavento del palo mesana, así como sus burdas, a la mayor altura posible. Después, y antes de que el palo caiga, se pican los cabos citados de barlovento, y se amarra a una guindaleza (cuerda fuerte) para remolcar el trozo de palo perdido que puede utilizarse más adelante. Si aun así no se lograra la arribada y adrizamiento (ponerse derecho) del barco, se sacrifica el palo mayor, y si es necesario el trinquete.

Si el navío se encontrara en una zona cuya profundidad permitiera llegar con el ancla al fondo, se debe fondear a fin de que el barco «haciendo cabeza» (girando) sobre el ancla se aproe al viento. Tal intento solo es recomendable si el viento abre de proa a lo más 90 grados. Esta maniobra puede llevar consigo la pérdida del ancla y la cadena.

Véase también[editar]

Referencias[editar]