Distrito de Humay

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Distrito de Humay
Distrito del Perú

Pisco, Ica

Flag of None.svg
Bandera
Coats of arms of Pisco, Peru.png
Escudo
200px
Ubicación de Distrito de Humay
Coordenadas: 13°43′21″S 75°53′12″O / -13.7225359, -75.8866165Coordenadas: 13°43′21″S 75°53′12″O / -13.7225359, -75.8866165
Capital Humay
Entidad Distrito
 • País Bandera del Perú Perú
 • Departamento Ica Ica
 • Provincia Ica Pisco
Alcalde Félix Pariona
(2011-2014)
Eventos históricos  
 • Fundación Creación
Decreto del 25 de junio de 1855
Superficie  
 • Total 1112,96 km²
Altitud  
 • Media 410 msnm
Población (INEI 2012)  
 • Total 8760 hab.
 • Densidad 7,87 hab/km²
Huso horario UTC-5
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Provincia de Pisco (Ica)

El Distrito de Humay es uno de los ocho distritos de la Provincia de Pisco, ubicada en el Departamento de Ica, bajo la administración del Gobierno regional de Ica, en el surcentro del Perú.

Desde el punto de vista jerárquico de la Iglesia Católica forma parte de la Diócesis de Ica.[1]

Historia[editar]

Fue creado mediante Ley del 25 de junio de 1855, en el gobierno del Presidente Ramón Castilla. El escritor Armando Rebatta Parra, sostiene que Humay sobresale por la festividad religiosa de la "Beatita de Humay", por lo que muchos creyentes peregrinan a pie desde la ciudad de Pisco hasta Humay, distante a unos 30 kilómetros, a visitarla y cumplir la promesa hecha a esta santa cada año. Esta festividad religiosa constituye una gran fiesta de fe y una atracción turística. Resaltamos la importancia que tiene la Beatita Luisa De la Torre Rojas para el distrito, la provincia de Pisco, la región Ica y para todo el Perú. Humay, comparte con el distrito de Independencia "la leyenda de la media luna y del caballo serpiente". Se puede apreciar la luna en las alturas del cerro de Ananá y, al caballo serpiente, tendido en el arenal en la altura de Montesierpe, en la ribera izquierda alta del río Pisco.

LEYENDA[editar]

"La Leyenda de la Media Luna y del Caballo Serpiente", narrada por Armando Rebatta, en la obra "Leyendas de Paracas", cuyo contenido es el siguiente: Cada día a la una de la tarde bajo el sol candente, desde los toñuzales que crecen en las dunas altas de Montesierpe, baja un caballo reptando transformado en serpiente y se dirige hacia el río en busca de agua para aplacar su sed insaciable que sufre al vivir confinado tendido en el desierto arenoso. Yergue su pecho el caballo reptil y en corveta se levanta en el aire, se para sobre su cola, relincha, mira hacia los cerros grises de la otra banda del río y masculla palabras maldiciendo a la Media Luna de Ananá, amargado por una apuesta quebrantada por el canto del gallo, que lo obligó a vivir como reptil del arenal. Cuenta la leyenda que hace muchos años la Media Luna y el Caballo una noche clara de verano se encontraron en las pampas de lanchas. El caballo arrogante y pretencioso, aquel animal fuerte, imponente, conquistador y libertador que jalaba grandes carretas repletas de oro, plata y armas; él mismo estaba allí parado con su vanidad de siempre, porque jamás había sido superado por nadie. Por otro lado, en lo alto del cielo límpido adornado por estrellas, estaba la luna en su mitad buscándolo detenidamente; al verlo en las pampas, puso serio su semblante, pestañó hasta tres veces, rápidamente se le acercó y le dijo:-Oiga usted caballo, tú que has galopado en las cumbres acarreando carretas de tesoros, dígame ¿cuánto de arena podrías llevar desde este desierto hacia la quebrada? El Caballo que se sintió increpado y hasta desafiado, contestó: -¿yo?, bueno… mucha arena. Soy capaz de llevar todo el material del desierto no sólo hasta la quebrada, sino hasta las serranías, y con esto le quiero decir, que no hay ser en el universo que me pueda ganar, porque nadie tiene mi fuerza y mi coraje. La Luna al oír las frases jactanciosas del caballo, sintiéndose ofendida y hasta afrontada, le increpó:-entonces, con eso quieres decir que también podrás ganarle al Sol? -¡Sí!, aún a él- contestó el caballo. Luego agregó:-porque mi poderío es inmenso, ¿no ves que gracias a mí se han conquistado grandes imperios? La Media Luna lo miró con recelo y aclarándose la visión quitando un poco de nubes de adelante le volvió a preguntar: -¿Quieres decir que también eres más poderoso que yo? -Eso yo no tengo ni por qué ya decirlo– Contestó el caballo, y enseguida agregó: -Todos saben de mis hazañas, ya no hay ni por qué preguntar. Si yo fui el caballo del emperador Julio César y que me nombraron hasta senador de Roma; fui el caballo que en la Edad Media condujo al triunfo al Cid Campeador contra los moros; fui el caballo de los conquistadores que cantaba Chocano, en sus versos diciendo: “Los caballos eran fuertes/los caballos eran ágiles/con sus crines relucientes/y sus casos musicales”– Y hablando esto, relinchó levantando las patas delanteras desafiantes. -Bueno. – dijo la Luna, – ya que tanto presumes de tu poder, creyéndote ser aún más que el Sol, y por supuesto más que yo misma… -Mire usted señora Luna – le interrumpió el caballo, dejándola con las palabras en la boca, y luego siguió argumentando – Lo que digo no es ninguna presunción, y no es para que lo tomes como una ofensa, sino que realmente yo lo he demostrado con hechos a través del tiempo y del espacio, desde las Traquinianas, siendo el caballo de Hércules y desde que me construyeron como trofeo de guerra para luego derrotar a los troyanos; y así mismo, yo pelee en mil batallas liberando a los pueblos, y por último, mi fortaleza la demuestro jalando fuerte el arado de mancera de Jetro Tull en el cultivo de la tierra y soy ágil en competencias ecuestres y veloz en los hipódromos. Por último, yo atravesé las cumbres y con el General San Martín y juntos dimos libertad a este país, es por eso que me han erigido en las plazuelas de las ciudades como en la capital de esta provincia. Si hay algo que puede ofender en lo más profundo a un astro satelital, es la jactancia, la vanidad y el endiosamiento de un ser mortal. Y ahora, la Luna estaba frente a un animal presumido que con sus palabras manifestaba sentirse grande y poderoso, mucho más que los astros del firmamento. Pensó que era necesario enfrentarlo para hacerle entender que existen seres superiores que se debe respetar, y eso, tenía que enseñarle en ese momento. Por eso, la Luna que estaba cansada de escuchar la charlatanería del équido presuntuoso, pensó retarlo a una apuesta que se trataría de una competencia solamente entre ella y él, y consistiría en acarrear la mayor cantidad de arena del desierto hacia la quebrada formando hondonadas para que pase el agua del río hacia los desiertos y terminar esa misma noche por la madrugada, antes de que cante el gallo. Repentinamente dijo la Luna: -Oiga usted señor Caballo, si tanto dices que has hecho y que eres capaz de hacer, te propongo una apuesta. -¿Y en qué consiste tal apuesta, señora Luna? – Preguntó muy curioso el solípedo. -La apuesta consistirá en llevar la mayor cantidad de arena desde aquí hasta la quebrada y depositarla detrás de aquellos cerros frente a Humay, Río Seco o Huaya, para que nosotros al sacar los materiales de arena y ripio, formemos hondonadas y de esta manera, el río pueda también discurrir por las pampas irrigando los tablazos hasta Villacurí por el Sur y hasta Chincha por el Norte. Tú jalarás las arenas desde más arriba de Chongos; mientras que yo sacaré y llevaré el material de la zona de Dos Palmas, para que podamos irrigar las pampas de Cabeza de Toro, –explicó la Media Luna. -¿Y cuánto tiempo durará el trabajo de arrastrar la arena?–. Otra vez preguntó el caballo. Y la media Luna respondió: "Comenzaremos a las doce de la noche y terminaremos por la madrugada antes que el gallo cante tres veces". –Enseguida agregó: –"Ganará quien acarree la mayor cantidad de material. Si tú me ganas, entonces subirás al cielo y vivirás eternamente alumbrando a la tierra. Pero si no sucediera así como te he dicho, “de sacar las arenas y formar las hoyadas para que discurra el río”; los dos: tú y yo, quedaremos convertidos en arena". -Yo no creo perder esta apuesta de honor, –dijo el caballo. Luego, añadió: –Te voy a demostrar mi poderío una vez más para que sepas de lo que soy capaz. –Finalizó. -No hablemos más, comencemos pues, sin más tiempo que perder, porque la noche ya avanza, -concluyó la Luna. Efectivamente, así fue. Comenzaron ya a la media noche, cuando todos los hombres de Cerro Colorado dormían a ronquidos y los gallos descansaban con la cabeza escondida entre su ala. A pesar del trabajo bullicioso que el caballo y la Media Luna hacían, los habitantes de San Ignacio, Ananá, Lima La Vieja y Dos Palmas, seguían durmiendo profundamente. Comenzaron a mover las arenas, gravas, cascajos y piedras y los iban trasladando lentamente por las lomas. Así, haciendo ese trabajo les dio la una de la madrugada. Luego dieron las dos y las tres. Habían transcurrido ciento ochenta minutos de trabajo incansable. El Caballo seguía arrastrando las arenas del desierto y ya se iba formando la hoyada en las pampas, mientras los toñuces quedaban casi en el aire con las raíces colgando en las crestas de los arenales. Por la otra ribera, la luna arrastraba con su energía gravitacional el material que encontraba suelto formando la hoyada de Dos Palmas, dirigiéndose hacia la quebrada. Sucedió que a las tres y media de la madrugada se escuchó el primer canto del gallo, es decir, el canto inicial de alerta, que al ser oídos por el Caballo y la Media Luna, comprendieron que la competencia estaba por llegar a su fin. Este primer canto los encontró cuando el material había sido jalado ya a dos kilómetros de distancia. Faltando un cuarto de hora para las cuatro, se escuchó el segundo canto del gallo. La Media Luna presurosa dirigió su carga hacia lo alto del cerro de Ananá, en tanto que el Caballo jadeante jaló rápidamente la arena hacia el cerro de Montesierpe, pero sucedió que no podía avanzar porque se le hundían las patas en el arenal y por más que se empeñaba en subir la loma, la arena continuaba impidiendo su avance; así en esa agitación desesperada demoró media hora y, cuando su cabeza esta por llegar a la cumbre, se escuchó el tercer y último canto del gallo. Entonces sucedió lo inesperado, algo que jamás debió ocurrir: el equino se balanceó tambaleante moviendo sus patas trastabillando, pisando sin control, respirando con resoplidos y al no poder soportar más su cuerpo en pie, cayó de costado sobre el desierto, revolcándose sobre la pampa con su cuerpo que en ese instante tomó la forma de reptil, cuya figura quedó ahí impregnada: la del caballo en forma de serpiente. Quiso levantarse recordando la energía histórica que aún le quedaba; lo hizo a duras penas; dio unos pasos lentos y vio cómo su cuerpo se había transformado en un caballo con características de serpiente. Ya estando así comenzó a reptar e invadido por el miedo y la vergüenza, fue a esconderse bajo los toñuzales para que la Media Luna no lo vea y se burle de él. La Media Luna también se puso nerviosa y ante la precipitación del tercer canto inesperado del gallo, en su huida hacia el cielo, estampó su figura de arena en lo alto del cerro de Lima La Vieja y huyó hacia su órbita llevándose otra cantidad de material de color gris que en en el cielo, durante las noches despejadas, se puede ver impregnado en ella. Ahora, cada vez que alguien viaja por la vía de “Los Libertadores”, podrá divisar la figura de arena de la Media Luna sobre el cerro, y la del caballo serpiente, también de arena tendida en el desierto.

Geografía[editar]

Ubicado a 410 msnm. El escritor Armando Rebatta Parra, oriundo de esta quebrada, manifiesta que Humay es uno de los distritos más antiguos de la provincia de Pisco. Se ubica en un terreno llano al pie de los cerros de la quebrada de Pisco, colindando por el oeste con el distrito de Independencia y por el este con Huáncano. Presenta dos zonas fisiográficas bien determinadas: una zona alta y otra, denominada zona baja. La parte alta está en las inmediaciones del ramal orográfico, donde se encuentra la ciudad y el complejo Tambo Colorado; mientras que la zona baja es la que está contigua al río y donde se encuentran los extensos terrenos agrícolas de las cooperativas y fundos que conforman la parte productiva de pan llevar y cultivares industriales.

Autoridades[editar]

Municipales[editar]

  • 2011 - 2014[2]
    • Alcalde: Félix Román Pariona Huamán, del Movimiento Pisco No Se Detiene(PNSD).
    • Regidores: Pelagia Rojas Rivera (PNSD), Alberto Enrique Soto Loza (PNSD), Pedro Mariano Zuñiga Enciso (PNSD), Ana Virginia Sicha Aquise (PNSD), Porfirio Torres Tello (Alianza para la Reconstrucción).
  • 2007 - 2010
    • Alcalde: Claudio Pillaca Cajamarca.

Religiosas[editar]

  • Párroco: Pbro. R.P. Vicente Diez Varona, C.M. (Parroquia San Clemente).[3]

Festividades[editar]

Referencias[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]