Cíbola

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Cíbola
Le Nouveau Mexique et la Floride (4072646568).jpg
Mapa de Nuevo México y La Florida (1656).
Tipo Reino
Otros nombres Las Siete Ciudades
Detalles
Localización Flag of Cross of Burgundy.svg Virreinato de Nueva España
Fundación Siglo VIII
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Cíbola[1] es una ciudad legendaria llena de riquezas, que durante la época colonial se suponía en algún lugar del norte de la Nueva España, en lo que hoy es el norte de México y el suroeste de Estados Unidos. La leyenda medieval de las Siete Ciudades se origina con la invasión de los moros a la península ibérica, donde según el relato siete obispos partieron de la ciudad de Oporto (según la versión original portuguesa) o de Mérida (según la posterior versión española) y se establecieron en una tierra ubicada al oeste, cruzando el mar, donde cada uno habría fundado su propia ciudad.[2] El descubrimiento de América en 1492 y las historias sobre la existencia de grandes ciudades al norte del continente hicieron que el fray Marcos de Niza afirmara, sin mayor fundamento, de que allí se escondían las legendarias Siete Ciudades, lo que provocó su intensa búsqueda durante los años subsiguientes sin ningún resultado.

Etimología[editar]

La palabra Cíbola procede de cíbolo, nombre español hoy desusado que se daba al bisonte, ya que el territorio del legendario reino en donde se suponía la existencia de las siete ciudades se extendía hasta las praderas en donde (hasta mediados del siglo XIX) existían millones de estos animales.

La leyenda[editar]

Según la leyenda, Cíbola sería una de las fantásticas Siete Ciudades que habrían sido fundadas por unos obispos que habían huido desde la península ibérica cuando ésta caía en manos de los árabes. Según el relato original los obispos eran portugueses que habían salido desde la ciudad de Oporto y se habían establecido en una isla o tierra ubicada al oeste, cruzando el mar, donde cada uno habría fundado su propia ciudad. Posteriormente los españoles popularizaron otra versión de los hechos, donde los siete obispos eran españoles originarios de Mérida, quienes habrían escapado de allí en el año 713.[3]

En 1492 finaliza el proceso conocido como la Reconquista, cuando los reyes católicos logran desplazar a los moros recuperando el dominio sobre la península ibérica. Ese mismo año se produce la llegada de Colón a América, aunque el Almirante afirma haber llegado a la costa asiática, creencia que mantendrá por toda su vida. Recién en 1507, con la publicación de la Universalis Cosmographia, de Martín Waldseemüller, America queda completamente identificada como un continente nuevo, separado de Asia. Poco después, el descubrimiento y conquista del poderoso Imperio Azteca demuestra la existencia de civilizaciones ricas y avanzadas dentro de America, lo cual despierta la ambición de los conquistadores españoles.

La leyenda medieval de las Siete Ciudades comienza a fusionarse con el Nuevo Mundo, cuando los cuatro náufragos de la fracasada expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida (1528), afirmaron haber escuchado historias sobre grandes ciudades ubicadas al norte de México. Uno de los sobrevivientes de aquella saga fue Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien escribió un libro llamado Naufragios, en el cual describió la larga aventura a pie desde Florida hasta la costa de Sinaloa en México. Otro de los sobrevivientes fue un esclavo negro llamado Esteban, conocido como Estebanico.

El virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza, organizó una expedición de reconocimiento dirigida por el fraile franciscano Marcos de Niza para comprobar la veracidad de la historia de los náufragos. Estebanico formó parte de dicha contingente sirviendo como guía y en varias ocaciones se adelantaba a los expedicionarios para informar al fray Marcos de Niza lo que había más adelante, confirmándole que había vuelto a escuchar rumores sobre aquellas legendarias ciudades. Estebanico finalmente murió asesinado por los indios a la altura de Nuevo México, provocando el fin de la expedición.

Sin ninguna prueba contundente más allá de los relatos de Estebanico, el fray Marcos de Niza se convenció de que aquellas ricas y poderosas ciudades realmente existían y que no podían ser otras más que las que habían fundado aquellos legendarios obispos que habían huido de la península ibérica.

En busca de las siete ciudades de oro[editar]

Al escuchar las noticias que relataban los náufragos de ciudades de riqueza sin límite ubicadas más al norte de la Nueva España, el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco organizó una expedición encabezada por el fraile franciscano Marcos de Niza, quien llevaba como guía a Estebanico. Durante el viaje a un lugar llamado Vacapa (probablemente en alguna parte del estado de Sonora) envió el fraile a Estebanico por delante para investigar. Poco después Estebanico reclamó la presencia del fraile por haber escuchado de los nativos historias de ciudades colmadas de riquezas.

Al enterarse de eso, fray Marcos de Niza supuso que se trataba de las "Siete ciudades de Cíbola y Quivira".

Estebanico no esperó al fraile, sino que siguió avanzando hasta llegar a Háwikuh, Nuevo México, en donde encontró la muerte a manos de los nativos que hicieron huir a sus acompañantes.

El fraile Marcos de Niza regresó a la ciudad de México narrando que había continuado la exploración después de la muerte de Estebanico y había avistado a lo lejos una ciudad más grande que la gran Tenochtitlan (ciudad de México) y que los nativos de allí usaban vajillas de plata y oro, decoraban sus casas con turquesas y usaban perlas gigantescas, esmeraldas y otras joyas más.

La segunda expedición en busca de las siete ciudades de oro[editar]

Al escuchar esas noticias, el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco no perdió el tiempo y organizó una gran expedición militar para tomar posesión de aquellas riquísimas tierras que el fraile le había narrado con profusión de detalles.

Al mando de la misma quedó un amigo del Virrey, Francisco Vázquez de Coronado, quien llevaba como guía al fraile Marcos de Niza. El 22 de abril de 1540 salió Coronado de Culiacán al mando de un pequeño grupo de expedicionarios, en tanto el grueso de la expedición iría más lentamente a las órdenes de Tristán de Arellano (en cada villa española se reorganizaba la expedición terrestre), a la vez que partía otra expedición por mar al mando de Fernando de Alarcón para abastecer a la expedición de tierra.

Coronado atravesó el actual estado de Sonora y entró en el actual estado de Arizona. Allí comprobó que las historias de Marcos de Niza eran falsas al no encontrar ninguna riqueza de las que el fraile había mencionado. Asimismo resultó falsa la aseveración del fraile que desde aquellas tierras se podía ver el mar, ya que como le dijeron los nativos a Coronado y lo comprobó él mismo, el mar se encontraba a muchos días de camino.

La Gran Quivira[editar]

En la actualidad, las viejas ruinas de un antiguo asentamiento indígena en Nuevo México se conocen como La Gran Quivira. Durante la colonización española el asentamiento fue llamado Pueblo de Las Humanas.

Francisco Vázquez de Coronado llamó Quivira a un asentamiento indígena cuya ubicación se desconoce hoy en día, y desde allí partió García López de Cárdenas en busca de un río del cual los indios Hopi les habían hablado.

Para cuando llegó García López al Gran Cañón que formaba el río Colorado, el río ya había sido visitado y bautizado en su desembocadura a cientos de kilómetros de distancia por Francisco de Ulloa en septiembre de 1539, quien llamó Ancón de San Andrés al delta del río, y ya Fernando de Alarcón lo había navegado 80 leguas río arriba y bautizado con el nombre de Río de Nuestra Señora del Buen Guía en agosto de 1540.

García López no pudo encontrar una senda o atajo para bajar desde lo alto del Gran Cañón hasta el río Colorado. Sin embargo, se considera que fue el primer europeo en visitar el Gran Cañón.

Cíbola en la cultura popular[editar]

La ciudad es citada en numerosas ocasiones por el escritor estadounidense Stephen King en su novela The Stand (títulos castellanos: "La danza de la muerte" —versión censurada— y "Apocalipsis" —versión completa—). Uno de los personajes, un pirómano demente, asocia a Cíbola con la ciudad de Las Vegas y la llama "Siete en Una". La última aportación a dicha cultura popular es la creación cinematográfica de Hollywood interpretada por Nicolas Cage en la película titulada National Treasure: Book of Secrets, en la que van descifrando paso a paso una serie de enigmas hasta dar con la mítica ciudad.

El festival de cine que tiene lugar en la ciudad de Chihuahua lleva este nombre.

En la novela El presidente olvidado: Rafael Carrera el autor, Óscar René Cruz Oliva, relata que Pedro de Alvarado desvía la ruta para descubrir la costa (occidental) de India, para encontrar las Siete Ciudades de Cíbola, pero que encontró la muerte cuando se detuvo en lo que hoy son las costas de Jalisco en México. Rafael Carrera, que vive la época de la "fiebre de oro", la relaciona —en California, territorio mexicano durante la primera mitad del siglo XVIII— con aquellas ciudades.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=c%C3%ADbola
  2. [1] Protagonistas desconocidos de la conquista de América - José María González Ochoa (2015)
  3. [2] Protagonistas desconocidos de la conquista de América - José María González Ochoa (2015)

Enlaces externos[editar]