Bomba de racimo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Una bomba de racimo o bomba «clúster» es una bomba de caída libre, o dirigida, lanzada desde el aire o desde la superficie. Las bombas de racimo contienen un dispositivo que, al abrirse, libera un gran número de pequeñas bombas. Estas sub-municiones causan diferentes daños, como perforar vehículos blindados con su carga explosiva o matar o herir a mucha gente de manera indiscriminada con sus fragmentos de metralla, o comenzar incendios.

Desarrollo[editar]

La RRAB-3, o mejor conocida como "la cesta de pan de Molotov" fue utilizada durante la Guerra de Invierno.

Las primeras bombas de racimo fueron desarrolladas en la Segunda Guerra Mundial por los alemanes, estadounidenses y sovieticos.

Las mas conocidas de este periodo fueron las SD-2 alemanas que fueron utilizadas tanto en el Frente Oriental como en el Blitz sobre el Reino Unido.

Este tipo de municiones se encontraban en los arsenales de muchos ejércitos. Algunos gobiernos con el apoyo de también algunas organizaciones civiles como Greenpeace,[1] concertaron en mayo de 2008 un Acuerdo donde se prohíbe el uso de bombas de racimo, suscrito en Dublín por más de cien países, esperando lograr deponer la tendencia de países no firmantes, como China, Estados Unidos, Israel, India, Pakistán y Rusia, para respetar la prohibición de esas armas explosivas. La «Convención sobre las bombas con submuniciones», dispone que cada estado firmante «se comprometa a no emplear nunca estas armas, bajo ninguna circunstancia».

Funcionamiento[editar]

Mientras la bomba cae, las aletas de la cola de la bomba comienzan a girar a seis velocidades de giro diferentes. La bomba está programada para abrirse a 10 altitudes distintas, entre los 900 y los 90 metros. La combinación entre altura y velocidad determinan el área que cubrirán las sub-municiones cuando el artefacto se abra.(Este modo es exclusivo de un tipo de bomba, la CBU-97, las otras bombas como las CBU250 O CBU500 solo dispersan en función de la altura a la cual se abre el contenedor)

Dispersión[editar]

Las 202 sub-municiones son cilindros amarillos del tamaño de una lata de refresco 20 cm de alto por 6 de ancho. A medida que caen, los cilindros despliegan piezas inflables para estabilizar su descenso y asegurar que hagan impacto "de nariz".

También contienen una sub munición:

  • Una carga explosiva para perforar blindajes.
  • Un cartucho con aproximadamente 300 fragmentos de metralla ordenados en líneas precisas.
  • Un anillo de circonio incendiario para comenzar incendios.

Área de impacto[editar]

El área cubierta por las sub-municiones depende de la velocidad y la altura a la que se abre el dispositivo. Generalmente pueden alcanzar un área de entre 200 y 400 metros cuadrados.

Al momento de impactar con el suelo[editar]

Cuando explotan, las sub-municiones estallan causando daños incluyendo heridos en un amplio radio. La carga explosiva puede perforar un blindaje de hasta 17 cm de grosor. Contra objetos no protegidos, el daño causado por el impacto puede ser muchísimo mayor.

Existen bombas de racimo con municiones buscadoras de calor, que se dirigen directamante hacia los vehículos. Otras son utilizadas en superficies minadas para activar los artefactos y despejar el camino.

Efectos de las bombas de racimo en la población civil[editar]

Un B-1 Lancer estadounidense lanzando munición de racimo.

Las submuniciones esparcidas tienen un rango de fallo de entre el 5% y 30%, por lo que pueden quedar bombas enterradas sin explotar siendo peligrosas tiempo después de terminada la guerra, especialmente a los niños por sus formas llamativas, como pelotas de tenis o latas de refrescos. Varios países han usado este tipo de arma en conflictos diferentes a pesar de causar problemas muy serios bajo el derecho humanitario internacional. Rusia las usa en Chechenia, el Reino Unido las usó en Kosovo e Irak. También Israel las usó en el Líbano en el año 2006 y Gaza en 2009,[2] Estados Unidos utilizó estas bombas en Afganistán, Kosovo, Laos e Irak, entre otros. En Irak se estima que entre los Estados Unidos y el Reino Unido ya se han lanzado cerca de un millón. Una campaña internacional, la Coalición de las Bombas de Racimo fue establecida en el 2003 para parar el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas. Hoy en día, más de 160 ONGs de todo el mundo se están dedicando a la educación, la investigación, y la presión a diferentes gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas.

No obstante los fabricantes de estas armas han desarrollado importantes esfuerzos en los últimos años para minimizar los peligros de las municiones no explotadas, incorporando mecanismos de autodestrucción pasado un lapso y aumentando los controles de calidad para reducir el porcentaje de municiones defectuosas.

En el Líbano[editar]

Amnistía Internacional (AI) ha pedido al Gobierno israelí que entregue los mapas detallados con las coordenadas precisas de las zonas del sur de Líbano en donde sus fuerzas arrojaron las bombas de racimo[3] [4] en los meses de julio y agosto de 2006, provocando graves estragos en la población civil de ese país. Estas bombas racimo también están siendo en la actualidad utilizadas en el Sahara Occidental, problema del que gran parte de la población no está concienciado.

Tratados internacionales[editar]

Naciones que han suscrito el acuerdo en contra de la producción y compras de bombas de racimo, pero muchos no han suspendido su uso.

Otras armas, como las Minas, han sido prohibidas en muchos países por instrumentos legales, como el Tratado de Ottawa y la Convención en ciertas armas convencionales. Las bombas de racimo, sin embargo no están prohibidas por ningún tratado internacional, y son consideradas legítimas por algunos gobiernos. Deliberaciones gubernamentales internacionales en la Convención sobre ciertas armas convencionales han vuelto a poner en el tapete de la discusión el tema de los explosivos remanentes post bélicos, un problema en el que las bombas de racimo tienen un importante contribución. Sin embargo, a pesar de los llamados de las Organizaciones humanitarias y de al menos 30 gobiernos menos el de EE.UU., negociaciones internacionales no han sido viables por la cantidad de intereses económicos en juego.

Contra este trasfondo, un nuevo proceso multilateral flexible similar al proceso que condujo a la prohibición mundial de las minas antipersonal en 1997 (el Tratado de Ottawa) se anunció en noviembre de 2006[5]

La convención de Oslo y el papel de los países de habla hispana[editar]

Los casi 100 Gobiernos que el 3 de diciembre de 2008 firmaron el Tratado contra las bombas de racimo se comprometieron en un paso histórico. Entre ellos había muchos de los productores de este armamento, otros que tienen arsenales y algunos que los han usado en el pasado.

Por parte de España se han producido varios hechos importantes. Por un lado el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Miguel Ángel Moratinos, estuvo en Oslo para firmar el Tratado. Además, el 18 de marzo de 2008 el Congreso lo ratificó, convirtiéndose en el quinto país en ratificarlo. Y el mismo día, el Ministerio de Defensa anunció que había terminado la destrucción de los arsenales de bombas de racimo del ejército, con un total de casi 6.000 armas desmanteladas, convirtiendo a España en el primer país del mundo en desmantelar completamente todas sus arsenales de bombas de racimo.[6]

Con la presencia de delegados de 14 países, Colombia destruyó el 24 de noviembre de 2009 las últimas 41 bombas de tipo racimo que tenía en su poder, cumpliendo de esta manera el tratado de Oslo. La operación se realizó en Vichada, específicamente en la base militar de Maranduá.[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]