Batalla del Portete de Tarqui

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Batalla del Portete de Tarqui
Guerra grancolombo-peruana
Fecha 27 de febrero de 1829
Lugar Portete de Tarqui, cerca de Cuenca, Gran Colombia.
Resultado Victoria grancolombina sobre una avanzada peruana y victoria de los Húsares Peruanos de Junín sobre las fuerzas grancolombianas (escuadrón "Cedeño " y dos compañías de cazadores). No hubo cambios estratégicos en el conflicto general. Convenio de Girón.
Beligerantes
Bandera de la Gran Colombia Gran Colombia Bandera de Perú Perú
Comandantes
Bandera de la Gran Colombia Antonio José de Sucre
Bandera de la Gran Colombia Juan José Flores
Bandera de Perú José de La Mar
Bandera de Perú Agustín Gamarra
Fuerzas en combate
Estimación antigua:
4.600[1] -4.700[2]
(probablemente 5.000)[3]
(1.500 infantes y 100 jinetes traídos por Sucre)[4]
Estimación moderna:
5.000[5]
(3.800 infantes y 600 jinetes)[6]
Estimación antigua: 8.400[4] -8.700[2]
(probablemente 8.000)[3]


Estimación moderna:
5.000[6]
4.500[7] .
Bajas
Fuentes grancolombianas:
54 muertos y 200 heridos[6]


Fuentes peruanas:
800 muertos y heridos[8]
Fuentes grancolombianas:
1.500 muertos, 1.000 heridos (reducidos a 2.500 a causa de las deserciones)[4]
Fuentes peruanas:
1.200 entre muertos y heridos[8]
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La batalla de Tarqui se libró el 27 de febrero de 1829 en el llamado Portete de Tarqui, a pocos kilómetros de Cuenca (actual Ecuador), entre tropas de la Gran Colombia, comandadas por Antonio José de Sucre y Juan José Flores, y tropas peruanas comandadas por José de La Mar.

Antecedentes[editar]

El 15 de julio de 1821, se declaró en Lima la independencia política del Perú, la cual fue proclamada por José de San Martín en la Plaza de Armas de Lima, el 28 de julio. Sin embargo en la Sierra Central y en el Sur del Perú los realistas aun permanecían. La liberación definitiva del territorio peruano se consiguió en los campos de Junin y Ayacucho habiendo intervenido en esas acciones de armas el ejército de la Gran Colombia, al mando de Simón Bolívar quien mostró interés en participar en la liberación del Perú porque necesitaba terminar con la amenaza realista que existía aun en Sudamérica y que estaba concentrada en el Perú.

Luego de la Batalla de Ayacucho, el Perú continuaba gobernado por Simón Bolívar como dictador del Perú, además, todavía estaba acantonada en Lima la 3.ª División del ejército colombiano que si bien había llegado para participar en la campaña liberadora del Perú al haber concluido dicha campaña la presencia de la III División colombiana ya no tenia razón de ser. Bolívar tuvo de dejar Lima en 1826, para solucionar los graves problemas que se presentaban en la Gran Colombia lo que fue aprovechado por destacados miembros del gobierno y el ejército peruano para eliminar la influencia bolivariana en el Perú, y volver a incluir dentro del territorio nacional a la nueva República de Bolivia (el antiguo Alto Perú) que fuera separada del Perú por Bolívar, defender el territorio peruano frente a las ambiciones que Bolívar tenía sobre Tumbes, Jaén y Maynas y dejar a la ciudad de Guayaquil para que libremente se exprese por su destino, sin la coacción colombiana.

En junio de 1827 las elecciones legislativas proclamaron presidente del Perú al Mariscal José de La Mar que, residiendo inicialmente en Guayaquil, tenía fuertes intereses comerciales.

La guerra entre la Gran Colombia y el Perú[editar]

Al agravarse la situación se llevaron a cabo negociaciones diplomáticas entre el gobierno peruano y Bolívar, las cuales fracasaron porque Bolívar venia exigiendo insistentemente al Perú lo siguiente:

  • Pago de los gastos de la independencia por la suma de 3’600,000 pesos.
  • Reemplazos peruanos de las bajas colombianas sufridas en las batallas contra los realistas; y
  • Entrega de Tumbes, Jaén y Maynas.

Exigencias que el Perú consideró completamente exorbitantes e inaceptables, y el 15 de julio de 1828 Bolívar, descontento con la actitud peruana, declaró oficialmente la guerra al Perú. El presidente La Mar aceptó el reto y con autorización del Congreso se puso en campaña hacia el norte al frente del ejército peruano.

La Mar organizó el ejército del norte (fuerte de 4500 soldados) a los que había que sumar los 3100 que condujo Agustín Gamarra [7] .

En la campaña marítima las Fuerzas del Mariscal La Mar logran vencer, El 24 de noviembre de 1828, a las tropas grancolombianas del general grancolombiano Juan Illingworth Hunt, el cual decide evacuar la ciudad de Guayaquil en vista de que se encontraba en inferioridad numérica, además de sufrir el hostigamiento por parte de los cañones de los barcos peruanos de guerra de la escuadra peruana que bloqueaban Guayaquil.

El 28 de noviembre de 1828 La Mar penetró en territorio grancolombiano y ocupó Loja y prácticamente todo el departamento de Azuay.

El 20 de enero de 1829 se ratifica la capitulación de la ciudad de Guayaquil siendo está ocupada por las tropas peruanas el 1 de febrero de 1829. Ante la situación Antonio José de Sucre, entonces ya de vuelta a Quito tras renunciar a la presidencia de Bolivia, y Juan José Flores concentraron el ejército grancolombiano del sur cerca de Cuenca para enfrenar a las tropas peruanas que el 10 de febrero habían ocupado Cuenca.

Saraguro[editar]

La Mar empezó un movimiento en gran escala sobre Cuenca; pero dejó en su retaguardia, en Saraguro, el parque del ejército. Avisado Sucre, sus tropas (compuestas por una compañía del “Cazadores del Cauca”, traída de Guayaquil, 20 hombres del “Yaguachi” y la 4.ª. compañía del “Caracas”) al mando del general Luis Urdaneta, hicieron un ataque de sorpresa sobre esta retaguardia aislada que dormía sin centinelas ni vigías la noche del 13 de febrero. El coronel peruano Jiménez que la mandaba, se disculpó más tarde, alegando haber recibido órdenes de Gamarra para proceder así. El parque incluía gran parte del material bélico y de los abastecimientos que había llevado el ejército peruano en la incursión. El pueblo de Saraguro llegó a ser incendiado, por Urdaneta, como represalia por la simpatía demostrada al Perú.

La batalla[editar]

Preparativos para la batalla[editar]

El uniforme de los Húsares de Junín Unidad de combate que se distinguió en la batalla del Portete de Tarqui.

El 14 de febrero el ejército peruano pasó a Yunguilla. El cuartel general lo establecieron en Surupali. El 15 continuó avanzando hasta la localidad de Lentag a 4 leguas (20 km) de Girón y el 16 arribaba a San Fernando. Sucre mientras tanto se movió hacia la explanada de Tarqui, ubicando a la infantería en Narancay y a la caballería en Guagua-Tarqui a donde llegó el 18 manteniéndose en esa posición hasta el 26 de febrero. En esos días, Raulet retornó de su incursión en Cuenca y llegaron 700 de los dispersos de Saraguro. Con eso, las pérdidas en efectivos de esa acción, quedaron reducidos a una suma sin mayor significación.

Para avanzar a Cuenca los peruanos se concentraron en San Fernando y enviaron a la División Plaza (compuesta por los Batallones de Infantería "Ayacucho" Nº 2 y "Callao" Nº 2 totalizando 900 infantes), del Ejercito del Norte, sobre Girón. Ulteriormente todo el ejército continúo a Girón, y Plaza fue empujado de antemano, por orden de Gamarra sobre el Portete de Tarqui, que debía ocupar en condición de elemento de seguridad; el 26 de febrero Plaza se hallaba en el Portete de Tarqui; el grueso del ejército peruano llegaba en la tarde de ese día a Girón. Todo el ejército grancolombiano estaba en la planicie norte, muy cerca de Plaza.

El General Plaza tuvo plena conciencia de la imprudencia de esta acción porque ponía a los 900 hombres de su División más cerca de Sucre que del resto de los peruanos y protestó, pero se le tranquilizó diciéndole que el ejército integro partiría poco después en su apoyo.

Plaza al llegar en la noche al Portete de Tarqui, distribuyó como mejor pudo a su tropa, la que sólo tenía la munición que llevaba en sus cartucheras. No tenía ni caballería, ni artillería. Ya entrada la noche llegó Raulet con un contingente. Raulet moriría en la acción.

En su parte el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre relata:

El 24 supe que una columna con dos batallones y un escuadrón enemigo al mando del general Plaza estaban en Girón. Juzgué que sería un fuerte reconocimiento, porque no me persuadí de que se avanzara sola esta división, pero el 25 hallándome con el general Flores, examinando por Tarqui la verdad, me informaron nuestros espías, que aún permanecía aquella en Girón y su ejército en San Fernando. El 26 resolví atacarla, y nuestros cuerpos, todos se pusieron en marcha a las tres de la tarde con tres mil seiscientos hombres de combate. Al comenzar nuestro movimiento, sobrevino una fuerte lluvia, que apenas nos permitió llegar a Tarqui a las 7 de la noche. Dando un descanso a la tropa, tuve partes que la división del general Plaza estaba en el Portete de Tarqui, a tres leguas de nosotros y que el resto del ejército peruano llegaría aquella tarde a Girón. Determiné dar una acción general.

Sucre, en la mañana del día 27 de febrero, consiguió situar la 1.ª División colombiana de 1500 hombres de infantería y 100 caballos compuesta por tres batallones y un escuadrón (Los batallones de infanteria: Rifles y Caracas (venezolanos) y Yaguachi (quiteño) y el escuadrón de caballería "Manuel Cedeño" (venezolano)) al norte de la llanura de Tarqui en posición ventajosa, mientras esperaba la llegada de la 2.ª División.[4]

Mientras tanto en cumplimiento de las órdenes de La Mar la vanguardia peruana, formada por la División del general José María Plaza compuesta por los Batallones de Infantería "Ayacucho" Nº 2 y "Callao" Nº 2, sumando ambos batallones un efectivo de 900 infantes, avanzaba sobre el Portete.[4]

Primera fase[editar]

La primera fase de la batalla se inició cuando un grupo peruano de reconocimiento. al mando del capitán Uria. tropezó con un destacamento. grancolombiano al mando del capitán Piedraita, dando inicio a un sangriento combate que luego comprometió al escuadrón de caballería Cedeño, comandado por el coronel venezolano José María Camacaro, y al resto de la División Peruana de Plaza. Los batallones Rifles, Yaguachi y Caracas avanzaron en apoyo del "Cedeño", pero la oscuridad y las dificultades del terreno fueron parte a que el Rifles entrara en acción con poco orden. El Rifles se encontró con Piedraita, que desconociendo a sus compañeros trabó con ellos la pelea. Luego comenzó a aclarar y las tropas grancolombianas pudieron reconocerse unas a otras.[9]

El general Flores, mientras tanto, consiguió atravesar los bosques que le separaban de las tropas peruanas, y organizar un ataque conjunto con los batallones Caracas y Yaguachi. Viéndose superado en número y con las municiones agotadas el general Plaza ordenó el repliegue en busca del grueso del ejército peruano encargando proteger la retirada al Coronel Quiroz siendo en todo momento acosado por la infantería y caballería grancolombiana.

Cuando a las 7 de la mañana el resto del ejército peruano comandado por La Mar arribó al campo ya la División de Plaza había sido casi batida y el ejército grancolombiano ocupaba su posición.

Viendo que el Portete de Tarqui ya había sido tomado por el ejército grancolombiano el general La Mar dispuso el repliegue estratégico del ejército hacia Girón.

En esta primera fase de la batalla, la reducida y aleatoria victoria grancolombiana sobre la avanzada peruana (División del general Plaza compuesta por los Batallones de Infantería "Ayacucho" Nº 2 y "Callao" Nº 2 que sumaban 900 infantes) se debió en buena parte a la estrechez del lugar, a lo ventajoso de la posición que las tropas de Sucre ocupaban, lo precipitado del combate que presentó a los dos batallones peruanos la dificultad de desplegarse en orden de batalla y al enfrentamiento por separado contra esta vanguardia del ejército peruano que estaba bastante alejada del resto del Ejército Peruano.

Segunda fase[editar]

Gran Mariscal del Perú Domingo Nieto Marques que ostentando el grado de Teniente Coronel de caballería en el primer escuadrón del Regimiento de Caballería “Glorioso Húsares de Junín” Nº 1, se distinguiera en la batalla del Portete de Tarqui al vencer, en un duelo a lanza, al Coronel venezolano de caballería José María Camacaro, primer jefe del escuadrón “Cedeño” y primera lanza de la caballería del ejército de la Gran Colombia.

Comienza cuando la caballería grancolombiana, bajo el mando del coronel Daniel Florencio O'Leary, intenta cortar el repliegue de la infantería peruana, el general argentino Mariano Necochea al frente de los Húsares de Junín comandó una carga de caballería que consiguió desbaratar al escuadrón "Cedeño " y detener el avance de la infantería de la Gran Colombia, compuesta por dos compañías de cazadores, protegiendo el repliegue de la infantería peruana. Fue en esta batalla cuando se produjo el célebre duelo a lanza entre el teniente coronel del Ejército peruano Domingo Nieto, del primer escuadrón de Húsares de Junín que comandaba el coronel Orbegoso, y el coronel venezolano José María Camacaro 1.ª Lanza de la caballería de la Gran Colombia al mando del escuadrón "Cedeño". Camacaro envió un parlamentario con señal blanca para que, a su nombre, haga un desafío, a fin de '"que ahorrasen la sangre de sus regimientos y que él se batiría con cualquiera que le conteste el duelo y el que ganara se quedaba con la victoria"'. Triunfó Nieto, Camacaro fue muerto de un lanzazo y las armas peruanas se quedaron con la victoria.

Al ver a su jefe muerto los soldados grancolombianos no aceptaron la afrenta y atacaron a los "Húsares de Junín", pero éstos lograron detenerlos y acuchillaron a casi todo el escuadrón "Cedeño" reduciéndolo a 6 ó 7 hombres aproximadamente, consiguiendo los "Húsares de Junín", con su acción, impedir que las armas de la Gran Colombia obtuvieran una victoria total sobre las armas peruanas.

Finalizada la segunda fase de la batalla el ejército grancolombiano, teniendo en cuenta la situación adversa que se le presentó luego del enfrentamiento con la caballería peruana, consideró prudente conservar su posición mientras que el ejército peruano logró replegarse en orden y formar sus divisiones en la llanura con su caballería y artillería a la salida del desfiladero, en espera de un nuevo enfrentamiento con el ejército de la Gran Colombia.

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El fracaso de esta última ofensiva, por parte del ejército de la Gran Colombia, y el repliegue estratégico peruano sellaron el resultado final de la batalla. Sucre no satisfecho con este resultado envía a un oficial de Estado Mayor, con el objeto de negociar con La Mar siendo esto aceptado y el 28 de febrero en el campo de Girón se celebra el Convenio de Girón que es firmado por los generales Flores y O' Leary, por parte de la Gran Colombia y Gamarra y Orbegoso, por parte del Perú.[4]

Por el Convenio de Girón se acordó la desocupación del territorio de la Gran Colombia por las fuerzas peruanas. Las fuerzas peruanas se retiraron a Piura, pero La Mar se negó a que la Guarnición Peruana desocupe el puerto de Guayaquil. Luego debido a ciertos incumplimientos por parte de Sucre, el Mariscal La Mar no aceptó el Convenio de Girón y se preparaba para continuar la guerra. Durante cinco meses la guerra se estabilizó pues la Marina de Guerra del Perú aún continuaba dueña del mar y el ejército grancolombiano no se hallaba en condiciones de intentar recuperar Guayaquil. Finalmente Bolívar partió al sur para dirigir la campaña para recuperar el puerto.

La guerra acabó inesperadamente con un golpe de estado realizado en Lima, encabezado por Agustín Gamarra, que derrocó a La Mar.

Las bajas fueron considerables, el ejército grancolombiano confesó 400 bajas en combate mientras que el peruano perdió (según la Gran Colombia), 2.500 hombres entre muertos, heridos y 300 prisioneros, cifra considerada actualmente como exagerada; sin embargo el ejército peruano sostiene que las bajas en el ejército grancolombiano fueron 800 mientras que en el ejército peruano llegaron a cerca de 1.200 entre muertos y heridos.[8] Según la Gran Colombia, de la supuesta cifra 8.400 soldados peruanos que ingresaron en el sur de la Gran Colombia, 2.500 regresaron al Perú tras el arresto de La Mar en Piura por parte del mariscal Gamarra.

El nuevo gobierno de Agustín Gamarra celebró con la Gran Colombia el Armisticio de Piura (10 de julio de 1829) que fue ratificado por Simón Bolívar y que se estipulaba la supresión de las hostilidades por 60 días y la entrega de Guayaquil el 20 de julio. El 22 de septiembre de 1829 se firmó un tratado de paz en Guayaquil (Tratado Larrea-Gual) y se preparó una comisión mixta para delimitar definitivamente la frontera entre ambos países.

En mayo de 1830 se disuelve la Gran Colombia desmembrándose en tres países: Ecuador, Colombia y Venezuela. De estos tres países Ecuador y Colombia limitaron con el Perú y en consecuencia Perú tuvo que enfrentar problemas limítrofes con ellos. Debido a que la Real Cédula de 1802 dispuso la reintegración de los obispados de Mainas y Quijos al Virreinato del Perú separándolos de la Real Audiencia de Quito, Ecuador, en 1840 diez años después de la disolución de la Gran Colombia, presentaría un desacuerdo de límites con el Perú, siendo su disconformidad con la Real Cédula de 1802 el motivo pretextado por Ecuador para dar comienzo a un largo conflicto fronterizo con el Perú (véase Conflicto Perú-Ecuador).

Controversias[editar]

Según la historiografía venezolana, colombiana y sobre todo ecuatoriana, la batalla de Portete de Tarqui fue una victoria militar de la Gran Colombia sobre el Perú. Algunos historiadores peruanos, por desidia intelectual, han aceptado pasivamente esta afirmación de la historiografía de los citados países. Un testigo de lo que ocurrió en Tarqui, el que fue más tarde el General del Ejército del Perú José Rufino Echenique, desmiente lo afirmado tanto por la historiografía de los países que integraron la Gran Colombia, así como lo dicho por historiadores peruanos, y cuenta en sus Memorias lo siguiente:

“Nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla habiendo reveses por una y otra parte, esperada y preparados nosotros para ella, quedando dueños del campo y con un ejército superior al del enemigo, aún después de aquellos reveses, se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello, sin aclarar las cosas demostrando que no hubo batalla campal ni menos la perdimos. Podría ser que no se llevara a efecto el plan que nos propusimos y por el que se emprendió la campaña y que lo abandonáramos; pero de esto al hecho material de haberse perdido la batalla, hay una gran diferencia. El acto verdadero y que comprenderá cualquiera es que nos retiramos por un tratado, cosa que muy bien pudo suceder sin batalla y aun sin que se hubiera disparado un tiro”.

En un “Diario de oraciones” publicado en el N° 1 del periódico La Patria en Duelo constan estas palabras que ratifican lo afirmado por Echenique:

“Nuestra tropas se han portado con la mayor bravura... No hemos sido vencidos, pues los enemigos nos han respetado de modo que no se han atrevido a pasar sus columnas al llano en que los esperábamos con el más ardiente deseo...”.

El historiador peruano Jorge Basadre en su obra "La iniciación de la República", Tomo Primero, pagina 173, anota lo siguiente:

“La batalla del Portete no fue un desastre para los peruanos que se retiraron solo después de la batalla a un llano inmediato al pueblo de Girón esperando el ataque final que no vino”.

Trivia[editar]

El uniforme de los granaderos de Tarqui, actualmente guardia de honor del palacio presidencial de Quito.

Para conmemorar el triunfo del grueso del ejército de la Gran Colombia (1500 infantes y 100 jinetes) sobre la vanguardia peruana de 900 infantes, el mariscal Sucre ordenó la construcción, en el sitio del Portete de Tarqui, de un obelisco conmemorativo, con la siguiente inscripción:

“El ejército peruano de 8000 soldados que invadieron la tierra de sus libertadores, fue vencido por 4000 bravos de Colombia el 27 de febrero de 1829”.

El obelisco actual fue construido en 1936 por el gobierno del Ecuador y en el esta inscrito además, de un lado, los nombres de los Cuerpos del Ejercito del Sur (batallones: Yaguachi, Caracas, Rifles y el Escuadrón Cedeño); en el opuesto los de sus Generales y Jefes; en el tercero el de los Oficiales y tropa muertos y heridos en el combate de Tarqui.

El 27 de febrero es el Día del Ejército ecuatoriano, en recuerdo de la batalla del Portete de Tarqui.

Así mismo, la guardia de honor que custodia el Palacio de Carondelet, sede del Gobierno del Ecuador en Quito, se denomina Grupo de Caballería Escolta Presidencial "Granaderos de Tarqui" y usa un uniforme, de colores azul y blanco, inspirado en los uniformes que usaran los soldados del batallón Caracas del ejército de la Gran Colombia en aquella época.

Referencias[editar]

  1. «Libro de Fechas Históricas y Hombres Notables del Ecuador y del Mundo.». 
  2. a b La Batalla de Tarqui - La guía de Historia
  3. a b Richard Snowden (1832). The history of North and South America: from its discovery to the death of General Washington. Filadelfia: M'Carty & Davis, pp. 188.
  4. a b c d e f Feliciano Montenegro Colón (1834). Geografia general para el uso de la juventud de Venezuela. Tomo III. Caracas: Imprenta de Damiron y Dupouy, pp. 409-410
  5. George Lauderbaugh (2012). The History of Ecuador. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 41. ISBN 978-0-31336-250-7.
  6. a b c Spencer C. Tucker (2009). A Global Chronology of Conflict: From the Ancient World to the Modern Middle East. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 1153. ISBN 978-1-85109-672-5.
  7. a b Carlos Dellepiane. Historia Militar del Perú. Tomo I. Buenos Aires: Círculo Militar-Biblioteca del Oficial, pp. 288
  8. a b c Carlos Dellepiane. Historia Militar del Perú. Tomo I. Buenos Aires: Círculo Militar-Biblioteca del Oficial, pp. 299
  9. Resumen de la Historia de Venezuela desde el año 1797 hasta el de1830, por Rafael María Baralt y Ramón Díaz, tomo II, Paris, imprenta de H. Fournier y Compañía, 1841, pp. 238,

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]