Batalla de Tzirallum

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Batalla de Tzirallum
Parte de Guerra entre Licinio y Maximino Daya
2-guerra-tetrarquia-1.png
Imperio romano en 311, con los territorios de los tetrarcas
Fecha 30 de abril de 313
Lugar Cerca de Tzirallum, actual Çorlu (Turquía)
Coordenadas 41°09′N 27°48′E / 41.15, 27.8Coordenadas: 41°09′N 27°48′E / 41.15, 27.8
Resultado Victoria de Licinio
Beligerantes
Vexilloid of the Roman Empire.svg Ejército de Licinio Vexilloid of the Roman Empire.svg Ejército de Maximino
Comandantes
Licinio Maximino Daya
Fuerzas en combate
30 000[1] 70 000[2]

La batalla de Tzirallum fue un combate trabado el día 30 de abril de 313,[3]​ durante la guerra civil entre los emperadores romanos Licinio (r. 308-324) y Maximino Daya (r. 305-313). Este enfrentamiento tuvo lugar en el Campo Sereno (en latín, Campus Serenus) o Campo Ergeno (en latín, Campus Ergenus), próximo a la localidad de Tzirallum, asociada actualmente con la ciudad de Çorlu, en la provincia de Tekirdağ, en la región de Tracia Oriental, en Turquía. Las fuentes clásicas sitúan el campo de batalla entre 18 y 36 millas romanas de Perinto (actual Marmara Ereğlisi).[3]

La batalla de Tzirallum fue el resultado de una serie de choques armados entre Licinio y Maximino Daya, motivados por los acuerdos secretos del primero con el emperador Constantino I (r. 306-337). El resultado fue una rápida y contundente victoria por parte de Licinio, a pesar de su considerable desventaja numérica. Con esta derrota, Maximino Daya se vio obligado a huir a Nicomedia, la capital oriental. Cuando este se encontraba por las Puertas Cilicias, fue atacado nuevamente por las fuerzas licinianas. Maximino Daya acabaría muriendo en Tarso y su familia sería asesinada, lo que garantizó a Licinio el control total de la parte oriental del Imperio romano.[2]

Antecedentes[editar]

El 1 de marzo de 293, el emperador romano Diocleciano (r. 284-305), creó un sistema de gobierno que recibió el nombre de tetrarquía, cuyo significado es «gobierno de cuatro».[4]​ De este modo, el Imperio Romano se dividió en dos partes, cada una gobernada por un augusto (emperador mayor) y un césar (emperador menor). Los emperadores de la tetrarquía eran más o menos soberanos de sus propias regiones, y viajaban con sus propias cortes imperiales y ejércitos.[5]​ Además, estaban vinculados por lazos de sangre y matrimonio: Diocleciano y Maximiano (r. 285-305; 310) se presentaban como hermanos, y los coemperadores augustos adoptaron formalmente a Galerio (r. 293-311) y a Flavio Constancio (r. 293-305) como hijos, ese mismo año. Estas relaciones implicaban una línea de sucesión: Galerio y Flavio Constancio se convertirían en augustos a la salida de Diocleciano y Maximiano. En ese momento, el hijo de Maximiano, Majencio (r. 306-312), y el de Constancio, Constantino (r. 306-337) se convertirían en césares. Para prepararlos en sus futuras obligaciones, Majencio y Constantino fueron llevados a la corte de Diocleciano en Nicomedia.[6]

En el año 311, falleció el augusto de Oriente, Galerio, y las provincias orientales fueron divididas entre el césar Maximino Daya (r. 305-313) y Licinio (r. 308-324), un general que desde 308, por determinación de la conferencia de Carnunto convocada por Galerio, había sido designado para ocupar la posición del augusto de Occidente, en detrimento de Majencio, hijo del anterior augusto Maximiano, por ser considerado como rebelde.[7][2]

En el otoño de 312, mientras Constantino se encontraba luchando contra Majencio, Maximino Daya estaba ocupado realizando una campaña contra el reino de Armenia. Cuando este retornó a Siria Palestina, en febrero de 313, descubrió que Constantino y Licinio habían acordado una alianza durante su reunión en Mediolanum (hoy Milán), después de la muerte de Majencio, y que para afianzar dicho acuerdo, la hermana de Constantino Flavia Julia Constancia, se casó con Licinio.[8]​ Decidido a tomar la iniciativa, Maximino partió con 70 000 hombres, con los cuales llegó a Bitinia, sin embargo su ejército fue seriamente diezmado por el mal tiempo.[2]

En abril de 313, Maximino Daya cruzó el Bósforo con dirección a la ciudad de Bizancio (actual Estambul), que estaba resguardada por tropas licinianas, la cual tomó después de un sitio de once días, y se dirigió a Heraclea (actual Marmara Ereğlisi), que capturó luego de sitiarla por ocho días,[9]​ antes de mover sus fuerzas a dieciocho millas de la ciudad. Con un ejército más pequeño, posiblemente alrededor de 30 000 soldados,[1]​ Licinio llegó a la ciudad de Adrianópolis (actual Edirne) mientras que Maximino estaba todavía sitiando Heraclea, dirigiéndose a un campamento dieciocho millas más al frente. Los ejércitos de ambos se encontraron finalmente cerca de Tzirallum, actualmente identificada con la localidad de Tzouroulon (actual Çorlu).[10]

La batalla[editar]

Sólido de Licinio emitido en Nicomedia c. 317-318.
Follis de Maximino Daya emitido en Perinto c. 313.

Lactancio, un autor cristiano del siglo IV y consejero de Constantino, es la principal fuente sobre esta batalla. Según su obra De mortibus persecutorum, cuando los ejércitos se encontraron en la víspera del combate, Maximino hizo un juramento a Júpiter de que si obtuviera la victoria, extinguiría y borraría el nombre de los cristianos. Mientras tanto, a Licinio se le habría aparecido en sueños un ángel del Señor, quien le dijo que se levantase inmediatamente para hacer una oración a Dios, la cual le aseguraría la victoria. Licinio habría despertado, y rápidamente se dirigió a uno de sus secretarios transmitiéndole la oración a ser entonada tal cual la escuchó en el sueño:

Dios supremo, te rogamos; Santo Dios, te rogamos;

a ti encomendamos todo bien; a ti encomendamos nuestra seguridad; a ti encomendamos a nuestro imperio.
Por ti vivimos, por ti somos victoriosos y felices.
Santo Dios Supremo, escucha nuestras oraciones; a ti extendemos nuestros brazos.

Escucha, Santo Dios Supremo.

Lactancio. De mortibus persecutorum[3]

Se distribuyeron copias de esta oración entre los principales comandantes, quienes a su vez, se las enseñaron a sus soldados. Licinio quería empezar la batalla en las calendas de mayo (1 de mayo), para derrotar a su rival en el octavo aniversario de su reinado como césar, pero Maximino Daya precipitó el conflicto un día antes de las calendas, para que pudiera triunfar en su aniversario. Los ejércitos se acercaron y se colocaron a la vista unos de otros. Los soldados licinianos pusieron sus scutum abajo, se quitaron los cascos, y siguiendo el ejemplo de sus comandantes, extendieron sus manos al cielo y repitieron la oración cantada por el emperador. Hecho esto, se prepararon para luchar llenos de ímpetu.[11]

Licinio y Maximino Daya se aproximaron para sostener una conferencia: después de un breve periodo de negociaciones infructíferas, en el cual ambos emperadores intentaron ganar la lealtad del ejército rival, la lucha era inevitable. Las trompetas sonaron y los soldados avanzaron, con las tropas licinianas tomando la delantera. De acuerdo con Lactancio, los hombres de Maximino, asustados, no fueron capaces de desenvainar sus espadas o de lanzar sus dardos, siendo finalmente masacrados por Licinio sin oponer resistencia.[12]

Consecuencias[editar]

Después de contar con numerosas bajas, Maximino Daya se deshizo de su vestimenta imperial y se disfrazó como un esclavo para poder escapar hacia Nicomedia. Creyendo que todavía tendría una oportunidad de ganar, trató de detener el avance de Licinio en las Puertas Cilicias al establecer fortificaciones en dicho lugar. El ejército de Licinio, sin embargo, fue capaz de cruzar, forzando a Maximino a retirarse a Tarso, donde Licinio continuó hostigándolo por tierra y mar. La guerra entre ellos terminó con la muerte de Maximino en julio o agosto de 313 y con el asesinato de la mujer y los hijos del fallecido.[2]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Kohn, 2013, p. 398.
  2. a b c d e DiMaio, 1996d.
  3. a b c Lactancio, 1871, p. 205.
  4. Southern, 2001, p. 145.
  5. Corcoran, 2006, pp. 45-46.
  6. Barnes, 1984, pp. 8-9.
  7. DiMaio, 1996b.
  8. Pohlsander, 1997.
  9. Lactancio, 1871, p. 204.
  10. Foss, 2012.
  11. Lactancio, 1871, pp. 205-206.
  12. Lactancio, 1871, p. 206.

Bibliografía[editar]