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Batalla de Puente Alsina

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Batalla de Puente Alsina
Guerras civiles argentinas

Batalla del 21 de junio: Ataque por las tropas nacionales, en la altura de Corrales (Mataderos), defendido por la Guardia Nacional de Buenos Aires.
Fecha 21 de junio de 1880
Lugar Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Resultado Victoria del Ejército Argentino
Beligerantes
Ejército Argentino División del Ejército de la Provincia de Buenos Aires
Comandantes
Eduardo Racedo José Inocencio Arias
Fuerzas en combate
? ?
Bajas
200 muertos 300 muertos, cientos de prisioneros

La batalla de Puente Alsina (ciudad de Buenos Aires, 21 de junio de 1880) fue un combate entre las fuerzas leales al presidente Nicolás Avellaneda y las rebeldes que respondían al gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor. Fue la penúltima de las batallas de las guerras civiles argentinas en el marco de la Revolución de 1880 y, aunque su resultado táctico fue favorable a los rebeldes, no tuvo importancia estratégica debido a que quedaron en posición estrictamente defensiva para la batalla final, que se produjo al día siguiente.

Antecedentes

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Después de la solución del conflicto entre Buenos Aires y las provincias del interior con el triunfo de la capital y sus políticas, quedaba aún por resolver la ubicación de la capital (que se descontaba que sería la ciudad de Buenos Aires) y su carácter legal. El Partido Autonomista Nacional (PAN), que ocupaba el gobierno nacional desde 1868, pretendía federalizarla para que las autoridades de la Nación no dependiesen de la provincia. Los grupos dominantes en la ciudad querían continuar en la situación de indefinición legal que le permitía a la provincia mayor presionar y dominar al gobierno nacional.

En octubre de 1874 asumió la presidencia de la Nación Nicolás Avellaneda, del Partido Autonomista Nacional (PAN), formado por antiguos unitarios y federales. Denunciando que era producto del apoyo de una "liga de gobernadores" y que se había cometido fraude electoral, un grupo de políticos y militares leales al candidato derrotado, el ex presidente Bartolomé Mitre se lanzaron a la revolución. Derrotados, mantuvieron durante años las prevenciones contra el gobierno nacional, que se apoyaba cada vez más en líderes de las provincias. Un sector del PAN, escindido del mismo con el nombre de Partido Autonomista de Buenos Aires, llevó a la gobernación provincial en 1878 a su candidato Carlos Tejedor. Avellaneda, además, se había pronunciado abiertamente por federalizar la ciudad de Buenos Aires, aunque el candidato "natural" a sucederlo era su ministro Adolfo Alsina, ex gobernador de Buenos Aires y vicepresidente. Tras el fallecimiento de éste a fines de 1877, el nuevo candidato oficial a la presidencia era el general tucumano Julio Argentino Roca, especialmente tras su exitosa Conquista del Desierto, que lo llevó a recibir el apoyo de una nueva "liga de gobernadores". De ésta no formaba parte el gobernador porteño, que decidió armar fuertemente a sus milicias y lanzarse a la rebelión.

El presidente fue amenazado en la propia Cámara de Diputados de la Nación Argentina, de modo que abandonó la ciudad y declaró capital provisional al vecino pueblo de Belgrano, hoy barrio de la capital. Cercó Buenos Aires con fuertes ejércitos y ordenó atacar. La batalla de Olivera fue un triunfo estratégico de los porteños, que lograron introducir poco menos de 10 000 hombres desde el interior de la provincia. La siguiente batalla, en Barracas sirvió a los porteños para frenar el avance de los nacionales desde el sur, pero los obligó a encerrarse en la misma ciudad.

Puente Alsina

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La principal división porteña, al mando del general José Inocencio Arias, después de rechazar al enemigo, quedó defendiendo el Puente Alsina, sobre el Riachuelo. En lugar de atacarlos por el frente, los nacionales lo atacaron por el oeste, al mando del general Eduardo Racedo, en la madrugada del 21 de junio de 1880. Avanzando en silencio, se apoderaron del mismo puente, siendo enseguida atacados por las fuerzas de Arias.

La batalla duró varias horas, durante las cuales se produjeron alrededor de 500 muertos. Los porteños lograron recuperarlo brevemente pero, poco desués, la superioridad numérica de los nacionales les permitió reconquistarlo, obligando a las fuerzas rebeldes a retirarse de allí. Arias informó al gobernador que había derrotado completamente a Racedo, lo cual era sólo parte de la verdad. Pero aún si así fuera, la dureza de la batalla lo obligó a retirarse hacia el norte, hacia la Meseta de los Corrales Viejos.

Consecuencias

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Al día siguiente, tras otra batalla indecisa en los Corrales Viejos, el gobierno provincial iniciaría negociaciones de paz. Tejedor, convencido de que nunca podría ganar, decidió detener las matanzas y renunció.

En pocos meses más, antes aún de la asunción presidencial de Roca, la provincia fue intervenida, su capital federalizada y sus milicias disueltas.

Bibliografía

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  • Serrano, Mario A., La capitalización de Buenos Aires, Ed. Círculo Militar, Bs. As., 1995.
  • Gassio, Guillermo H. y San Román, María C., La conquista del progreso. Memorial de la Patria, tomo XIV, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984.
  • Sáenz Quesada, María, Argentina, capital Belgrano, Revista Todo es Historia, nro. 59.