Batalla de La Victoria (1812)

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Batalla de La Victoria
Guerra de Independencia de Venezuela
(Campaña de Reconquista de Monteverde)
Fecha 20-29 de junio de 1812
Lugar La Victoria
Resultado Victoria republicana
Beligerantes
Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Imperio español Flag of Venezuela (1811).svg Primera República de Venezuela[1]
Comandantes
Domingo de Monteverde Francisco de Miranda
Fuerzas en combate
3.000[2][3][4]​-10.000[5]​plazas 4.000-6.000 plazas,[6]​ pero probablemente 5.000[7]
25[8]​-28[9]​cañones
Bajas
2.000 muertos y heridos[5] Desconocidas

La Batalla de La Victoria (20-29 de junio de 1812) fue un enfrentamiento militar de la Guerra de independencia de Venezuela, en la que fuerzas realistas al mando de Domingo de Monteverde rompieron las líneas defensivas patriotas en La Victoria, dirigidas por el general Francisco de Miranda.

Antecedentes[editar]

Después de desembarcar en Coro el 8 de febrero de 1812 procedente de Puerto Rico, el capitán de fragata Domingo de Monteverde fue encomendado por el gobernador local, brigadier José Ceballos, apoyar el levantamiento del cacique caquetío Juan de los Reyes Vargas. El cacique se había levantado en Siquisique el 15 de marzo, llegando Monteverde con unos pocos refuerzos dos días después.

La guerrilla de Reyes Vargas sumaba un millar[10]​ de indios y milicianos mestizos armados con arcos y flechas, hondas y piedras, macanas, arcabuces, lanzas y fusiles.[11]​ Con la llegada de Monteverde se organizó una columna de 60 oficiales, 2 cirujanos, 3 oficiales de milicias sueltas, 3 maestres anexos, 3 empleados de la Real Hacienda y 1.488 soldados de las tres ramas de la época, incluyendo una compañía de infantes de marina. En total 1.559 plazas.[12][13][14]​ Monteverde se dirige a Carora, entrando el día 23. Los republicanos distribuyeron sus fuerzas de la siguiente manera: 5.000 hombres en Caracas, 1.000 en Barquisimeto, 2.500 en Guayana y 1.500 a 2.000 en Valencia.[15]

La situación de la Primera República de Venezuela era cada vez peor. Un feroz terremoto el 26 de marzo y la réplica del 4 de abril mató a veinte mil personas en Caracas (la mitad), La Guaira, San Felipe, Barquisimeto y Mérida, todas en manos republicanas. En cambio, Coro, Maracaibo, Valencia y Angostura, en poder monárquico, quedaron indemnes.[16]​ Esto no era menos, pues eran las principales ciudades del país.[17]​ También habían fracasado los intentos de someter a los realistas de Guayana.[16]​ Las ciudades realistas (con Puerto Cabello) se opusieron desde un primer momento a la independencia, en parte por oposición de los sectores conservadores y en parte por rivalidad con Caracas.[18]

Francisco de Miranda debió asumir una dictadura personal para tratar de organizar eficientemente la resistencia el 25 de marzo. Nombrado Generalísimo el 10 de abril, sale de Caracas el 1 de mayo a organizar las defensas la zona entre la capital y el Lago de Valencia, desea evitar que Valencia caíga en poder realista pero al llegar a Maracay dos días después se entera que ya es tarde, Valencia ha pasado a manos de Monteverde.[19]​ Su fuerza se compone de nueve batallones de infantería, uno de zapadores, diez piezas de artillería, dos escuadrones de caballería y varias compañías milicianas sueltas.[12]​ La aristocracia caraqueña, los mantuanos, desconfiaban de Miranda y sus proyectos, empezando a retirar su apoyo.[20]​ En parte, porque los realistas había avivado rebeliones de esclavos en Cumaná e Isla Margarita (rápidamente pierden el control de estos movimientos y los españoles deben huir de esas regiones).[21]​ El 7 de abril cae Barquisimeto, con esto todo el Occidente venezolano y los Llanos quedan definitivamente en poder de los realistas tras dos años de lucha.[22]​ Monteverde ordena a Eusebio Antoñanzas avanzar por el interior, culminando su campaña el 23 de mayo con la captura de Villa de Cura, donde destaca José Tomás Boves. El avance de Monteverde se vuelve incontenible, sumando numerosos seguidores a su paso. El 25 de abril cae San Carlos y el 3 de mayo Valencia.

Al suceder la batalla, la parte occidental de la rica y poblada intendencia de Caracas estaba ocupada por los realistas, la oriental estaba afectada por una sublevación de esclavos y los llanos de Calabozo se habían salido de control.[23]

Combate[editar]

Ante las acciones de Antoñanzas, Miranda retrocede a La Victoria abandonando los pasos de Guaica y La Cabrera, en los valles de Aragua. Finalmente, el 20 de junio Monteverde atacó sorpresivamente las líneas defensivas republicanas, aún no preparadas. Sin embargo, fue rechazado. Miranda ordeno al brigadier de ingenieros, Joaquín Pineda, para mejorar las trincheras y fortines,[8]​ fortificar la urbe y 25 piezas de artillería de diversos calibres.

El 29 de junio, con los refuerzos de Antoñanzas, Monteverde lanzó un nuevo ataque por las alturas de Pantadero contra el sur de La Victoria al mando del capitán Francisco Tovar. Las líneas republicanas estaban comandadas por el coronel Juan Pablo Ayala y el comandante Rafael Chatillón. Tras todo un día de batalla, los monárquicos se retiraron vencidos hasta San Carlos. Sus enemigos les persiguieron hasta Cerro Grande. Quedaban en una posición delicada, muy lejos de su base en Coro y sin posibilidades de avituallamiento.[24]

Consecuencias[editar]

Los republicanos habían aparentemente vencido, pero todo cambiaría al día siguiente en Puerto Cabello. El 30 de junio los prisioneros realistas encerrados en los calabozos del castillo San Felipe se sublevaron dirigidos por el subteniente de las milicias de Aragua, canario Francisco Fernández Vinoni, quien estaba a cargo durante la ausencia de sus superiores. Rápidamente apresaron a la guarnición, se hacen con el gran arsenal, bombardean la ciudad y el puerto con la artillería del fuerte, destruyen el bergantín Argos, el bergantín Celoso escapa con averías y dos goletas y una lancha cañonera que estaban en la rada del muelle son capturadas y enarbolan el pabellón real.[25]​ Los realistas se hicieron con más de 3.000 fusiles más municiones y pólvora de sus almacenes, lo que impidió a los rebeldes acabar con la debilitada columna de Monteverde.[26]

El joven coronel a cargo de la ciudad desde el 2 de mayo, Simón Bolívar, ordena a sus tropas asediar la ciudad pero con el levantamiento la situación republicana se hace insostenible. Los habitantes de la urbe huyen ante los combates y bombardeos, mientras las deserciones se multiplican. Las milicias valencianas desertan y se pasan a Monteverde. Finalmente, el gobierno republicano entiende que todo intento de enviar municiones y refuerzos a Bolívar está condenado al fracaso. Entre tanto, los realistas envían desde Valencia un destacamento coriano a ayudar a los rebeldes. El día 4 más unidades patriotas desertan con armas y bagajes. A la siguiente jornada El Palito es capturada y sus defensores republicanos aniquilados.[27]

Bajo el consejo de los coroneles Diego Jalón y José Mires, Bolívar ordena a aquellos oficiales, al capitán Tomás Montilla y a 200 soldados enfrentar a los refuerzos corianos en San Esteban. Fueron vencidos y apenas 7 hombres escaparon, Mires entre ellos. Jalón fue capturado.[28]

Tras esta derrota quedaban 40 patriotas contra 200 monárquicos atrincherados y 500 corianos que empezaban a llegar. El 6 de julio, Bolívar con ocho oficiales se embarcan en el pequeño puerto de Borburata en el Celoso, navío capitaneado por un español. Abandonados por sus dirigentes, las últimas tropas patriotas se rinden o huyen en lanchas y transportes.[29]​ El bergantín con tres lanchas es perseguido por una goleta realista pero finalmente escapa. Ese día también caen Choroní y Ocumare de la Costa en manos monárquicas. La noticia de la rebelión llega el 2 de julio y tres días después Miranda anuncia sus intenciones en una cena a sus oficiales. Para entonces los valles de Aragua estaban ocupados y la capital estaba prácticamente cercada, pasando hambre la población civil y el ejército.[30]​ Con la guerra ya perdida, Miranda firma el 25 de julio la Capitulación de San Mateo. Según un parte oficial de los coroneles José Mires y Santiago Valdés, el 25 de julio de 1812, al capitular, las fuerzas republicanas sumaban 4.472 plazas, de estos 3.979 infantes (197 oficiales, 230 sargentos, 47 tambores, 371 cabos y 3.303 tropas) y 493 jinetes (63 oficiales, 43 sargentos, 43 cabos, y 407 soldados).[26][31][32]​ El ejército estaba mal armado. De la infantería 2.277 tenían fusiles, 1.391 fornituras y 783 lanzas y no toda la caballería tenía monturas.[32][33]​ Cuatro días después Monteverde entraba victorioso a la capital venezolana. Miranda viaja a La Guaira para embarcarse en un barco con rumbo a Inglaterra, pero en la noche del 30 es arrestado por Bolívar y entregado a Mires, que le envía a Puerto Cabello. Gracias a esta acción, Monteverde permite a Bolívar exiliarse en Cartagena de Indias.

Referencias[editar]

  1. Martínez Silva, Carlos (1889). Biografía de don José Fernández Madrid. F. Pontón, pp. 148. Según la Relación documentada que publicó Pedro Urquinaona y Pardo, contaban con los recursos de las provincias de Caracas, Barcelona, Cumaná y Margarita.
  2. Shepherd, William & Peter Dennis (2013). Pylos and Sphacteria 425 BC: Sparta's island of disaster. Osprey Publishing, pp. 38. ISBN 978-1-78200-273-4.
  3. Esteves González, Edgardo (2004). Batallas de Venezuela, 1810-1824. Caracas: El Nacional, pp. 43. ISBN 9789803880743.
  4. Irwin Gaffaro, Domingo & Ingrid Micett (2008). Caudillos, militares y poder: una historia del pretorianismo en Venezuela. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, pp. 39. ISBN 9789802445615.
  5. a b Clodfelter, Micheal (2002). Warfare and armed conflicts: a statistical reference to casualty and other figures, 1500-2000. Londres: McFarland, pp. 346-347. ISBN 978-0-7864-1204-4.
  6. Thibaud, Clément (2003). Repúblicas en armas: los ejércitos bolivarianos en la Guerra de Independencia en Colombia y Venezuela. Bogotá; Lima: Planeta & Instituto Francés de Estudios Andinos, pp. 64, 70. ISBN 9789584206145.
  7. Shepherd, 2013: 38; Esteves, 2004: 43; Irwin, 2008: 39; Clodfelter, 2002: 346-347; Martínez, 1889: 148; Restrepo, 1858: 80
  8. a b Martínez Silva, Carlos (1889). Biografía de don José Fernandez Madrid. F. Pontón, pp. 148.
  9. Restrepo, José Manuel (1858). Historia de la revolución de la República de Colombia en la América Meridional. Tomo II. Besanzon: Imprenta de José Jacquin, pp. 80.
  10. Bulnes, Gonzalo (1919) [1897]. Bolívar en el Perú. Últimas campañas de la independencia del Perú. Madrid: América, pp. 49.
  11. Peña Vargas, Ana Cecilia (1987). Lenguas indígenas e indigenismos: Italia e Iberoamérica, 1492-1866. Caracas: Academia Nacional de la Historia, pp. 107. ISBN 978-980-222-095-3.
  12. a b Municipio de Urdaneta. Domingo de Monteverde
  13. Lombardi, Ángel (2006). Banderas del Rey: La visión realista de la Independencia. Ediciones del Rectorado de la Universidad Católica Cecilio Acosta y la Universidad del Zulia, pp. 107. ISBN 978-980-6992-15-3.
  14. Arcaya, Pedro Manuel (1974). La guerra de la independencia en Coro y Paraguaná. Caracas: Talleres Cromotip, pp. 26.
  15. Torrente, Mariano (1829). Historia de la revolución hispano-americana. Tomo I. Madrid: Imprenta de León de Amarita, pp. 296.
  16. a b Lecuna, Vicente (1983). Crónica razonada de las guerras de Bolívar. Tomo I. Caracas: Presidencia de la República, pp. xviii.
  17. Chen, Chi-Yi; María Cristina Mugica de Fowler; Jean-Louis Lierdeman; José Ángel Velásquez & Enrique Brucker (1978). Desarrollo regional-urbano y ordenamiento del territorio: mito y realidad. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, pp. 168-170. Las mayores ciudades del país eran Caracas (40.000 gentes), Maracaibo (24.000), Cumaná (19.000), Barcelona (14.000), Barquisimeto (11.600), Mérida (11.500), Valencia, Puerto Cabello, Angostura, San Carlos, Guanare y Barinas. Todas con más de diez mil habitantes. Las urbes de Carora, El Tocuyo, Quíbor, El Pao, Ospino, Guacara, Calabozo, La Victoria, Villa de Cura, Cagua, Turmero, Maracay, El Escobar, San Felipe, Trujillo, Ocumare del Tuy, La Guaira y Cagua. Con más de cinco mil pobladores. Finalmente, bastante importantes eran Coro, Carúpano, Maiquetía, Maturín, Yaritagua, San Fernando, Los Teques, Río Caribe, Porlamar, Güiria, Punta de Piedras, Ciudad Ojeda (Lagunillas), Cambimas, San Cristóbal y Valera.
  18. Quesada, María Sáenz (2011). Las cuentas pendientes del Bicentenario. Penguin Random. ISBN 978-950-07-3416-5.
  19. Esteves, 2004: 42
  20. Rojas, Reinaldo (1993). "Rebeliones de esclavos negros en Venezuela antes y después de 1789". Estudios de historia social y económica de América, Nº 10, 1993, pp. 162. ISSN 0214-2236.
  21. Malamud Rikles, Carlos D. (1992). Las Américas. Los países andinos: De la Independencia a la Gran Depresión. Tomo XXXIV. Madrid: Ediciones Akal, pp. 10. ISBN 84-7600-905-4.
  22. De Ramón, Armando; Juan Ricardo Couyoumdjian & Samuel Vial (1993). Historia de América: Ruptura del viejo orden hispanoamericano. Santiago: Andrés Bello, pp. 179. ISBN 978-956-13-1126-8.
  23. Restrepo, 1858: 80-81
  24. Batallas de Venezuela. "Combate de La Victoria".
  25. Parra Pérez, Caracciolo & Cristóbal L. Mendoza (1992). Historia de la primera República de Venezuela. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, pp. 488. ISBN 978-980-276-192-0.
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