Batalla de Huaqui

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Batalla de Huaqui o Guaqui
Guerra de Independencia de la Argentina
Guerra de la Independencia de Bolivia
Plano Huaqui.jpg
Antiguo plano de la batalla de Guaqui
Fecha 20 de junio de 1811
Lugar Guaqui, Departamento de La Paz, Bolivia
Coordenadas 16°38′34″S 68°54′05″O / -16.64283611, -68.90146944Coordenadas: 16°38′34″S 68°54′05″O / -16.64283611, -68.90146944
Resultado Victoria del ejército realista[n. 1]
Beligerantes
Virreinato del Perú: Ejército realista Junta Grande: Ejército del Norte[n. 2]
[n. 3]
Comandantes
José Manuel Goyeneche Juan José Castelli
Antonio González Balcarce
Fuerzas en combate
Ejército de Observación del Alto Perú
Total: 6.500[1][2][3]​-8.000[4]
(incluyendo 4.700 milicianos)[5]
12 cañones
Ejército del Norte[n. 4]
Total: 8.000[1][2]​-18.000[5]
(incluyendo 5.000-6.000 regulares)[3][5][4]
18 cañones
Bajas
Desconocidas, menores 1.000 muertos, heridos y prisioneros[6]

La Batalla de Huaqui o Batalla de Guaqui[n. 5]​ o Batalla del Desaguadero o Batalla de Yuraicoragua o Desastre de Huaqui fue un enfrentamiento militar ocurrido el 20 de junio de 1811, en el límite entre el Alto Perú —actual Bolivia— y el Virreinato del Perú, en el que el ejército realista de aquel virreinato venció al patriota revolucionario de la Junta Grande de Buenos Aires, puso fin a la Primera expedición auxiliadora al Alto Perú y produjo la pérdida momentánea de las provincias altoperuanas.

El Condado de Guaqui es el título nobiliario español que fue creado para el general José Manuel de Goyeneche como premio a su victoria.

Antecedentes[editar]

Los acontecimientos previos a la Batalla de Huaqui estuvieron dados por las acciones que desarrolló el Ejército del Norte mandado por el representante de la Primera Junta de Buenos Aires, el abogado Juan José Castelli y por el brigadier Antonio González Balcarce, que tuvo su primer encuentro con el ejército realista al mando del general José Manuel de Goyeneche a fines de octubre de 1810, sin mayores consecuencias y sin ser perseguido por el ejército realista replegándose hacia el sur, y obteniendo en Batalla de Suipacha una clara victoria sobre las fuerzas realistas, el 7 de noviembre de 1810.

El triunfo de las armas patriotas en Suipacha permitió el levantamiento de la ciudad de Potosí y nuevamente el de Chuquisaca y La Paz, abriendo la revolución a todo el Alto Perú.

El avance de las tropas del gobierno de Buenos Aires continuó hacia el norte del Alto Perú, hasta el límite con el Virreinato del Perú y ambos bandos se acercaron a una zona casi triangular cuyos vértices eran: Puente del Inca sobre el río Desaguadero, la localidad de Huaqui sobre el borde del lago Titicaca al este y la localidad de Jesús de Machaca al sureste. Este fue el teatro de operaciones donde tuvo lugar la batalla.

Orden de batalla[editar]

Fuerzas de Goyeneche[editar]

Ejército Real del Perú

Regimientos Realistas

Comandante en Jefe

Oficialidad

Unidades y Comandantes

  • Caballería
    • Escuadrón de milicias de Dragones de Arequipa (Pedro Galtier Winthuysen)
    • Escuadrón de milicias de Dragones de Tinta (Francisco de Paula González)
    • Escuadrón de milicias de Azángaro
  • Artillería
    • 12 cañones[4]​ (repartidos en tres baterías de a cuatro o tres y medio)

Fuerzas de González Balcarce[editar]

Ejército del Norte

Comandante en Jefe

Oficialidad

Unidades y comandantes
Infantería

Caballería

Artillería

  • 18 cañones[4]

Las tropas que intervinieron entre los dos bandos fue la siguiente:

Reales Ejércitos (Brigadier José Manuel de Goyeneche) con un total de 7.500 hombres y 14 piezas de artillería:

  • Ala Derecha (Brigadier Juan Ramírez) con 2.500 hombres y cuatro piezas de artillería:
    • Batallón de Paruro.
    • Batallón de Paucartambo. 
    • Batallón de Abancay.
    • Escuadra de Arequipa.
  • Centro (Brigadier Pío Tristán) con 1.000 hombres:
    • 2.º Batallón de Cuzco.
    • Batallón “Fernando VII”.
  • Ala Izquierda (Brigadier José Manuel de Goyeneche) con 2.500 hombres y cuatro piezas de artillería:
    • Batallón de Cuzco.
    • Batallón de verdadero Lima.
    • Batallón de Puno.
    • Escuadrón de Tinta.
    • Escuadrón de Dragones.
    • Una compañía de ingenieros.
  • Fuerza de Reserva (coronel José Manuel de Lombera) con 2.000 hombres y seis piezas de artillería.

Ejércitos insurgentes (Brigadier Antonio González Balcarce) con un total de 2.800 y 19 piezas de artillería:

  • Ala derecha (Coronel Juan José Viamonte) con seis piezas de artillería:
    • Una compañía de Pardos.
    • Una compañía de Morenos.
    • Compañía de Patricios de Buenos Aires.
    • Regimiento n. o 6 de la Infantería de la Compaña.
    • Escuadrilla de Húsares de Buenos Aires.
  • Centro (Coronel José Bolanos de Teniente) con seis piezas de artillería:
    • Una compañía de la Paz.
    • Una compañía del Regimiento de Cochabamba.
  • Ala izquierda (Coronel Eustaquio Díaz Vélez) con siete piezas de artillería:
    • Compañía de Oruro
    • Compañía de Pardos de Córdoba
    • Compañía de Granaderos de Chuquisaca
    • Cuatro compañías de desmontado y otras cuatro de Dragones montados Ligeros de la Patria.
  • Fuerza de Reserva (Brigadier Francisco del Rivero) con 1.800 hombres:
    • División de Caballería de Cochabamba.[7]

La batalla[editar]

Dado que el virrey José Fernando de Abascal, del Virreinato del Perú, no se fiaba del revolucionario Juan José Castelli, envió refuerzos y abastecimientos al general realista José Manuel Goyeneche, quien continuó los preparativos bélicos. Advertido Castelli de estos movimientos españoles movió su ejército desde el campamento de La Laja, en el que se había instalado a principios de abril de 1811, hacia el nuevo campamento en Huaqui, para aproximarse al paso del río Desaguadero (denominado Puente del Inca) y observar los movimientos realistas, lo que constituía una violación flagrante del armisticio firmado por ambas partes.

El coronel patriota Juan José Viamonte, el 18 de junio de 1811, inició la marcha de aproximación de su división hacia el puente del Inca sobre el nacimiento del río Desaguadero. Partiendo de Guaqui, su división cruzó de norte a sur la quebrada de Yuraicoragua y estableció su campamento en la salida sur de la misma, donde comienza el llano que da a la pampa de Machaca. Al día siguiente, la división del coronel revolucionario Eustoquio Díaz Vélez recorrió el mismo itinerario y llegó al atardecer al campamento de Viamonte sumándose a sus fuerzas. Así, en la noche del 19 de junio, víspera de la batalla, las fuerzas patriotas estaban dispersas en un amplio abanico en tres posisicones: dos divisiones seguían en Huaqui, otras dos divisiones estaban a 10 kilómetros de distancia, en la salida sur de la angosta quebrada de Yuraicoragua y un tercer grupo, la división de caballería cochabambina al mando de Francisco de Rivero, estaba en Jesús de Machaca, a 18 kilómetros al sureste de las tropas de Viamonte y Díaz Vélez y asimismo distante a 29 kilómetros de las fuerzas de Castelli. Las unificadas fuerzas de Goyeneche estaban a solo 15 kilómetros del campamento de Viamonte.

En esta situación de violación del armisticio por los patriotas y ante el franco peligro para las tropas realistas al verse rodeadas por todos los flancos, el general Goyeneche determinó el ataque directo con todo su ejército. A las 3 de la mañana del 20 de junio ordenó a los coroneles Juan Ramírez Orozco (con los batallones de los beneméritos), Pablo Astete, tenientes coroneles Domingo Luis Astete y Mariano Lechuga (con 350 efectivos de caballería y cuatro cañones) que atacaran Yuraicoragua, que es una quebrada sobre el camino de Machaca con comunicación a Huaqui, mientras él se dirigía a la toma de Huaqui con los coroneles Francisco Picoaga y Fermín Piérola al mando de 300 efectivos de caballería, 40 miembros de su guardia y 6 piezas de artillería.

Al amanecer, las alturas de los cerros que las tropas españolas debían conquistar estaban tomadas por gran número de independentistas, caballería y fusileros que hacían fuego sobre los españoles con acompañamiento de granadas y hondas.

Al producirse el ataque realista los regimientos de Viamonte y de Díaz Vélez fueron destrozados sin poder recibir ayuda ni ayudar al resto del ejército. Los realistas les puso en fuga en pocas horas.

Cuando las tropas revolucionarias tuvieron noticia de la aproximación de Goyeneche a Huaqui, salieron de dicha población Castelli, Antonio González Balcarce y Luciano Montes de Oca al mando de 15 piezas de artillería y 2.000 hombres, tomando una posición sobre el camino a Huaqui casi inexpugnable, entre el lago Titicaca y los montes superiores.

Goyeneche ordenó el avance introduciéndose bajo fuego enemigo sin contestar con un fusilazo, mientras el batallón del coronel Picoaga rompía el fuego, contestado por los independentistas con enorme energía.

Como las tropas independentistas, al reconocer al general Goyeneche, dirigían su fuego contra él, ordenó a uno de sus edecanes que transmitiera la orden de atacar al flanco derecho de su ejército, mantuvo cubierto el camino con el batallón de Piérola y destacó tres compañías para que avanzasen dispersas por el frente mientras él, con el resto de tropa en columna atacaba por la izquierda.

La caballería del ejército de Castelli trató de detener el empuje pero fue arrollada y huyó, junto a todo el ejército rebelde, hacia Huaqui. Goyeneche dio orden de perseguirlos y consiguió tomar el pueblo. El coronel Ramírez comunicó poco después la victoria en Caza.

La batalla terminó en la desbandada de las tropas patriotas, con el saldo para éstas de más de mil hombres perdidos y el abandono de numeroso parque y de artillería.[6]​ Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina. En precipitada retirada, se refugiaron en Potosí y luego en la ciudad de Jujuy.

Consecuencias[editar]

La batalla de Huaqui no sólo fue la primera gran derrota militar de la revolución maya, sino que además, originó importantes cambios políticos.

Mientras tanto en el Virreinato del Perú, el mismo 20 de junio de 1811 estalló la revolución que había sido convenientemente preparada. El caudillo tacneño Francisco Antonio de Zela previamente se había puesto de acuerdo con Castelli conviniendo que mientras él llevaría la revolución a Tacna el ejército rioplatense avanzaría hacia el Perú para iniciar la campaña para independizarlo de la corona española.[5]​ Pero la derrota de Huaqui dio por tierra cualquier movimiento revolucionario planeado en el virreinato peruano.

La gran impresión que causó en la Junta Grande de Buenos Aires esta derrota militar —por la pérdida de todo el armamento— obligó a que su Presidente, el general Cornelio Saavedra, se dirigiera a las provincias del norte a fin de recomponer la situación. Pero esta debilidad fue utilizada por el grupo revolucionario afín a Mariano Moreno para destituirlo del mando y desterralo creando el Primer Triunvirato.

Tanto el comandante en jefe político, Castelli, como el comandante militar, González Balcarce, fueran relevados y juzgados. Lo mismo le sucedió al coronel Viamonte, acusado de no no involucrar a los 1.500 efectivos a su mando en la contienda.

Al volver del Alto Perú, el escándalo desatado por la disolución completa del ejército hizo que el gobierno entablara un enorme proceso contra los oficiales que participaron de la misma. Así, durante dos años, un grupo de fiscales le tomó declaraciones puntillosas a decenas de combatientes de aquella jornada, tratando de entender lo que había ocurrido y asignar cuotas de responsabilidad.

Otra consecuencia fue que se pactase una tregua con Montevideo, por el temor del gobierno de Buenos Aires a verse atacado en dos frentes al mismo tiempo.

La derrota de los rioplatenses en Huaqui fue de tal magnitud que a la pérdida momentánea de las provincias del Alto Perú se añadió la debilidad que se instaló en el norte que quedó expuesto a una posible invasión de las fuerzas realistas.

Notas[editar]

  1. La historiografía ha denominado a los bandos en conflicto como «realistas» y «patriotas», pese a que la bandera rojigualda no fue arriada de Buenos Aires hasta después de la Asamblea del año XIII, momento en cual la Junta Grande manifiesta sus intenciones independentistas. En 1811, dicha junta se declaraba borbónica y juraba lealtad a Fernando VII y se enfrentaba a quienes la declaraban sediciosa por no reconocer la autoridad del virrey Cisneros y el Consejo de Regencia de España e Indias. Hasta ese momento ambos bandos lucharon bajo la misma bandera y se autodenominaban españoles.
  2. La Junta Grande de Buenos Aires se declara depositaria de los derechos del rey español, por encima del Consejo de Regencia de España e Indias, pero no se dice independiente en 1811. El congreso para constituirse en un estado argentino soberano recién se produce en el año 1816.
  3. Encuadrando a los patriotas de la Provincia de Charcas leales a la Junta Grande de Buenos Aires.
  4. La escarapela roja es un símbolo español. No está claro si era portado por las tropas insurgentes en Guaqui, pero en apariencia seguía siendo oficial en los ejércitos insurgentes de las Provincias Unidas del Río de la Plata, lo mismo que la bandera rojigualda que según las ordenanzas españolas debía flamear en el fuerte de Buenos Aires.
  5. El topónimo de la ciudad boliviana de Guaqui da nombre al acontecimiento, pero la historiografía mantiene el nombre de la batalla asociado a la grafía estándar de principios del siglo XIX.
  6. La "chuza" o lanza de ataque fue un arma usada por los indígenas durante las guerras de Independencia Hispanoamericana era una caña larga que en la punta llevaba un cuchillo. Aunque algunos historiadores hablan que unos 13 000 indios auxiliares tomaron en la batalla (Díaz Venteo, 1948: 89), la cifra ha sido criticada por ser muy alta

Referencias[editar]

  1. a b Julio M. Luqui-Lagleyze, Historia y campañas del Ejército Realista, Tomo I, Instituto Nacional Sanmartiniano, Rosario, Argentina, 1997, ISBN 987-95221-1-7
  2. a b Ruiz Moreno, Isidoro J., Campañas militares argentinas, Tomo I, Buenos Aires, Emecé, 2005, ISBN 950-04-2675-7
  3. a b c David Marley (2008). Wars of the Americas: A Chronology of Armed Conflict in the Western Hemisphere, 1492 to the Present. Tomo I. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 589. ISBN 978-1-59884-100-8.
  4. a b c d e Granaderos - Batalla de Huaqui
  5. a b c d e Natalia Sobrevilla Perea (2011). "Las guerras frente a la crisis del orden colonial. Hispanoamérica". Historia política. Dossier. Universidad de Kent, Reino Unido. pp. 8. Basada en Díaz Venteo, 1948, pp. 89.
  6. a b Félix Best (1960). Historia de las guerras argentinas, de la independencia, internationales, civiles y con el indio. Ediciones Peuser, Buenos Aires.
  7. Vargas Ezquerra, Juan Ignacio. Universidda Abat Oliva-CEU. Goyeneche. Un americano al servicio del rey en el Alto Perú (1808-1813). Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas. 2010, n. 4. Cehttps://digitum.um.es/xmlui/bitstream/10201/36669/1/99911-400891-1-PB.pdf

Bibliografía[editar]

  • Díaz Venteo, Fernando. Las campañas militares del Virrey Abascal. Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1948.
  • Rodríguez Casado, Vicente; Calderón Quijano, Antonio (1944). Memoria del gobierno del Virrey José Fernando de Abascal y Sousa (1806-1816). Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos. 
  • Rabinovich, Alejandro (2017). Anatomía del pánico: La batalla de Huaqui, o la derrota de la Revolución (1811). Argentina: Penguin. 

Enlaces externos[editar]