Asedio de La Paz (1811)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Asedio de La Paz
Guerra de Independencia de la Argentina
Guerra de la Independencia de Bolivia
Fecha 11 de agosto[1]​-11 de noviembre[2]​ de 1811
Lugar La Paz, actual Bolivia
Resultado Victoria realista
Beligerantes
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español Aimaras y quechuas rebeldes
Comandantes
Domingo Tristán
Pío Tristán
Mateo Pumacahua
Manuel Choquehuanca
Juan Manuel de Cáceres
Fuerzas en combate
500 defensores,[3]​ 700-800 refuerzos iniciales[4]​ y 3.500[5]​-5.000[6]​ refuerzos quechuas 5.000 «indios y cochabambinos»[7]
[editar datos en Wikidata]

El asedio de La Paz fue un enfrentamiento militar librado en 1811 entre la guarnición realista de la ciudad y rebeldes indígenas durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú.

Antecedentes[editar]

La derrota de las juntas de La Paz y Chuquisaca marcó el final de la primera etapa de la independencia de Bolivia (1809-1810), donde los americanos intentan formar juntas propias siguiendo el ejemplo de lo sucedido en la península.[8]​ La segunda etapa comenzaría con la intervención militar de Buenos Aires, deseosa de reclamar el territorio y contener a los ejércitos del Virreinato del Perú.[9]​ El conflicto se da entre Buenos Aires (apoyada por Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y republiquetas) y Lima (aliada con Oruro y Tupiza).[10]

La irrupción del Ejército del Norte en la Real Audiencia de Charcas a finales de 1810 provocó un gran alzamiento indígena.[11]​ Pronto, el comandante porteño Juan José Castelli reclutó 14.000 indios después de Suipacha y 23.000 lo acompañaban al entrar en La Paz.[12]​ Otras fuentes reducen la cifra a 5.000 infantes y 2.000 jinetes altoperuanos uniéndose a los 1.200 expedicionarios rioplatenses, siempre carentes de armas y municiones pero con 20 cañones.[13]

El 20 de junio de 1811 vencía en Huaqui el general realista José Manuel de Goyeneche a Castelli.[14]​ La mayor parte de sus fuerzas se componía de indígenas reclutados en Cuzco y en menor medida Arequipa y Lima, con levas del Alto Perú para reemplazar las bajas pero muchos desertaban.[15]​ El 29 de junio, estallaba una insurrección en La Paz al mando de Casimiro Irusta, quien asesinó al gobernador interino Diego Quint Fernández Dávila (1746-1811) y otros peninsulares.[14]​ En consecuencia, el cabildo local se sometiera con facilidad a los realistas, y el antiguo rebelde Francisco del Rivero decidió atacar a los indios que rodeaban la ciudad y hacerlos retroceder temporalmente.[16]Domingo Tristán y Moscoso fue nombrado como nuevo gobernador.[17]

La victoria dio a Goyeneche el control del altiplano, quien entró a La Paz el 10 de julio para imponer un gobierno monárquico y continuar hacia Oruro, donde establece su cuartel general, a Potosí y Cochabamba, entrando a esta última victorioso el 15 de agosto.[18]​ Dejaba 2.000 soldados a cargo de Juan Ramírez Orozco a cargo de la retaguardia y 500 soldados guarneciendo La Paz a las órdenes del coronel Pío Tristán (hermano del gobernador).[3]​ Empezaba a prepararse para reconquistar el Río de la Plata con la esperanza que los portugueses y el virrey Francisco Javier de Elio, atrincherado en Montevideo, lo ayudaran.[18]

Sitio[editar]

Mientras Goyeneche avanzaba hacia Potosí estalló en la intendencia de La Paz un movimiento indígena.[19]​ El escribano mestizo que apoyo la Junta Tuitiva,[20]​ Juan Manuel de Cáceres, había sido liberado de su prisión en La Plata y estaba reclutando aimaras y quechuas para apoyar a Castelli,[21]​ A Cáceres lo siguieron las comunidades indígenas de Ayo Ayo, Calamarca, Larecaja, Omasuyos, Sica Sica y Pacajes,[1][18][21]​ con apoyo de Cochabamba.[6]​ Pasaron a degüello a la pequeña guarnición de Tiquina y capturaron algunas culebrinas y fusiles.[1]​ También se le unieron Casimiro Irusta, Manuel Victoriano Titichoca, Manuel Asencio Padilla y Esteban Arze como lugartenientes.[16]​ La «sublevación indígena de 1810-1811» fue encabezada por caudillos indios y mestizos.[22]​ Padilla operaba en Chayanta y Arze en Cochabamba contra Goyaneche.[23]

El movimiento se radicalizo rápidamente y los indios empezaron a combatir tanto a peruanos como porteños, estos últimos evacuaron Charcas con 400 mulas cargando el tesoro de Potosí con rumbo a Buenos Aires.[16]​ También atacaron a las primeras montoneras patriotas por estar dirigidas por criollos. Pronto, los chiriguanos asaltaban los pueblos de Potosí y Chuquisaca, los tobas invadieron sin éxito Jujuy y los matacos asolaron Salta y Tucumán.[5]

El 11 de agosto Cáceres imponía su cerco a la ciudad y el cabildo pedía auxilio al virrey peruano.[1]​ En las alturas de Pampajasi instalaron su cuartel y desde allí atacaron las haciendas aledañas, como la de José de Santa Cruz y Villavicencio, padre de Andrés de Santa Cruz, en Chuquiaguillo. Los bienes son robados y las casas, sembrados y sementeras destruidos.[24][25]​ Pronto todos los accesos a la ciudad son bloqueados, se impiden las comunicaciones con las zonas productoras de alimento y se establecen avanzadas en los pueblos de Zongo y Coroico.[17]​ Los rebeldes eran 5.000 «indios y cochabambinos»[7]​ pero otras fuentes hablan de 15.000 a 19.000 indios inicialmente, pronto reforzados 5.000 indios de Arque al mando de Arze,[26]​ y un contingente de 900 cochabambinos.[27]

Los paceños no sufrieron el hambre que vivieron en el asedio de 1781, cuando debieron comer mulas, perros y gatos. En esta ocasión tenía chuño, maíz y cecina en abundancia y muchos vecinos huyeron a Cochabamba después de Huaqui o se unieron al ejército de Goyeneche. Por esto último, a diferencia también de la ocasión anterior, los defensores eran muchos menos, contaban con pocos patricios locales entre sus filas, no construyeron muros o trincheras y no tenían artillería, «esa arma que tanto atemoriza a los indios».[17]​ Sin embargo, padecieron hambre y sed, viviendo entre trincheras y las ruinas de edificios, evitando las balas que continuamente disparaban los rebeldes.[28]​ Siguiendo el río Desaguadero, una avanzadilla al mando de Pedro Benavente y José de Santa Cruz y Villavicencio de 300 fusileros y 400 o 500 lanceros más cuatro cañones que entraron en la ciudad y dispersaron a los atacantes el 28 de septiembre. Pero quizás hasta 12.000 indios siguieron en las cercanías, robando ganado y atacando por la noche. El 18 de octubre llegaba una tropa virreinal mayor a las órdenes del coronel Jerónimo Marrón de Lombera, que logró romper el cerco.[4]

Como esta rebelión amenazaba con cortar las comunicaciones entre Goyeneche y el Perú,[19][29]​ el virrey José Fernando de Abascal ordenó al gobernador de Puno, Manuel Quimper, organizar a los reclutas de Arequipa, Lampa, Azángaro, Tacna, Cuzco, Pucara y Guancané para sofocarla.[16]​ Finalmente, se envió con el grado de coroneles a los caciques Mateo Pumacahua de Chincheros y Manuel Choquehuanca de Azángaro, quienes combatieron contra la rebelión de Túpac Amaru II,[30]​ con 3.500[5]​ a 5.000[6]​ (algunos hablan de 20.000)[31]​ quechuas por el río Desaguadero.[6]​ Estos devastaron las aldeas aimaras a su paso[16]​ por Omasuyos, Larecajas, Carangas y Sicasica.[32]​ Aquella turba entró en La Paz el 11 de noviembre, saqueando la ciudad y cometiendo brutales excesos hasta salir el 13.[2]

Consecuencias[editar]

El Alto Perú quedaba «temporalmente "pacificado"», pero habían sido necesarios 20.000 hombres para lograrlo.[33]​ Para inicios de 1812 la rebelión estaba totalmente vencida.[34]​ El destino de Cáceres se desconoce, la última mención de él es en 1814, cuando ayudaba a organizar la republiqueta de Sicasica.[20]​ Pumacahua fue premiado por su «"auxilio"» con el rango de brigadier y en 1813 se hace presidente interino de la Real Audiencia de Cuzco, participando en la famosa rebelión un año después.[2]

La segunda etapa de la independencia boliviana continuaría hasta 1816, cuando las fuerzas rioplatenses pusieron su atención en la Capitanía General de Chile. La siguiente fase se caracteriza por el control del ejército realista, que después de la retirada porteña aniquilaría a las guerrillas hasta que sólo sobreviva la republiqueta de Ayopaya; el gobierno queda en manos de la Audiencia de Charcas.[35]​ La cuarta comenzó en 1823, el gobierno y control militar queda en manos del Ejército del Sur de Pedro Antonio Olañeta, mientras el mando realista se deshace hasta llegar a una guerra civil entre absolutistas y liberales.[36]​ El epilogo se da en 1825, con la fulminante campaña de Antonio José de Sucre.[37]

Referencias[editar]

  1. a b c d Vargas, 2010: 15
  2. a b c Siles, 2009: 226
  3. a b Hamnett, 1978: 62
  4. a b Soux, 2006: 298
  5. a b c Vargas, 2010: 16
  6. a b c d Hamnett, 1978: 64
  7. a b Arze, 1979: 173
  8. Soux, 2005: 23-24
  9. Soux, 2005: 24
  10. Soux, 2005: 24-25
  11. Soux, 2006: 292
  12. Amado, 1933: 120; Echenique, 1952: 343
  13. Lechín, 1975: 537
  14. a b Siles Salinas, 1999: 22
  15. Hamnett, 1978: 62-63
  16. a b c d e Roca, 2007: 239
  17. a b c Roca, 2007: 240
  18. a b c Trigo, 2011: 111
  19. a b Hamnett, 1978: 63
  20. a b Levantamientos indígenas. Cáceres y Pumacahua. Educa.
  21. a b Choque Canqui, 2011: 22
  22. Soux, 2006: 289-290
  23. Roca, 2007: 241
  24. Roca, 2007: 239-240
  25. Arze Aguirre, René Danilo. ¿El ignorado cerco de La Paz de 1811?. KUBO SRL. Publicado el 17 de junio de 2009. Consultado el 6 de julio de 2017.
  26. Novillo, 2010: 64-65
  27. Soux, 2006: 296
  28. Roca, 2007: 240-241
  29. Soux, 2006: 295
  30. Hamnett, 1978: 63-64
  31. Novillo Gómez, 2010: 64
  32. Ovando, 1993: 117
  33. Roca, 2007: 242
  34. Soux, 2006: 300
  35. Soux, 2005: 25
  36. Soux, 2005: 25-26
  37. Soux, 2005: 26

Bibliografía[editar]

  • Amado, Ramón Ruiz & Juan Bautista Weiss (1933). Las repúblicas hispanoamericanas: su independencia y vida independiente. Suplemento de la Historia universal. Barcelona: Tipografía La Educación.
  • Arze Aguirre, René Danilo (1979). Participación popular en la independencia de Bolivia. La Paz: Organización de los Estados Americanos.
  • Choque Canqui, Roberto (2011). "La historia aimara". En Esteban Ticona Alejo. Bolivia en el inicio del Pachakuti: La larga lucha anticolonial de los pueblos aimara y quechua. Madrid: Ediciones AKAL. ISBN 9788446036470.
  • Echenique, José Rufino (1952). Memorias para la historia del Perú: 1808-1878. Tomo II. Editorial Huascarán.
  • Hamnett, Brian R. (1978). Revolución y contrarrevolución en México y el Perú: liberalismo, realeza y separatismo, 1800-1824. Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789681601379.
  • Lechín Suárez, Juan (1975). Estrategia del altiplano boliviano: En una recapitulación histórica. La Paz: Editorial Los Amigos del Libro.
  • Novillo Gómez, Rosa Elena & Susy N. Portillo Espada (2010). "Recreación Histórica de la Insurgencia Valluna del 14 de septiembre de 1810". En Insurgencia valluna. Cochabamba: Editorial Serrano.
  • Ovando Sanz, Jorge Alejandro (1993). Cercos de ayer y hoy. La Paz: Universidad Mayor de San Andrés.
  • Roca García, José Luis (2007). Ni con Lima ni con Buenos Aires: la formación de un estado nacional en Charcas. La Paz: Plural editores. ISBN 9789995410766.
  • Siles Salinas, Jorge & ‎Pedro Querejazu (1999). Guía de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz. La Paz: Plural editores. ISBN 9788489891470.
  • Soux Muñoz-Reyes, María Luisa (2005). "Periodización del proceso de independencia del Alto Perú". Revista Archipiélago. Vol. XVII, Núm. 64, pp. 23-26. Universidad Nacional Autónoma de México. ISSN 1402-3357.
  • Soux, María Luisa. "La participación indígena en el proceso de la independencia: la sublevación de 1810-1811". Anuario de Historia Regional y de las Fronteras. Vol. 11, núm. 1, septiembre 2006, pp. 289-300.
  • Trigo O'Connor d'Arlach, Eduardo (2011). Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata. La Paz: Plural editores. 2ª ed. ISBN 9789995412241.
  • Vargas Ezquerra, Juan Ignacio (2010). "Goyeneche, un americano al servicio del rey en el Alto Perú (1808-1813)". Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas. Núm. 4.