Arquitectura del Barroco holandés

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Brouwersgracht, uno de los canales de Ámsterdam

Arquitectura del Barroco en los Países Bajos del Norte, del Barroco holandés o expresiones similares, son denominaciones historiográficas para la arquitectura del Barroco en el espacio de los "Países Bajos del Norte" o "Provincias Unidas" (denominado habitualmente "Holanda", por ser esta su parte más rica y poblada), que en la época (siglo XVII y comienzos del XVIII) consolidó su independencia frente a los Habsburgo (Guerra de los Ochenta Años, 1568-1648), diferenciándose de los "Países Bajos del Sur", vinculados a esa dinastía. Además de las diferencias políticas y sociales (revolución burguesa en el Norte, monarquía autoritaria o absoluta en el Sur) destacan las religiosas (protestantismo en el Norte y catolicismo en el Sur). Mientras que la arquitectura de los Países Bajos del Sur (ejemplificada en los edificios de Amberes) se vio más influida por el Barroco contrarreformista romano de Bernini y Borromini, la República Holandesa encargó formas más austeras para las residencias de la Casa de Orange y los edificios públicos.

Como en el Barroco inglés, se desarrolla el Palladianismo, caracterizado por la sobriedad y contención. Los valores cívicos republicanos pretenden conectarse con los de la Antigüedad clásica. Son característicos los diseños de Hendrick de Keyser, quien fue determinante en el establecimiento de un estilo de influencia veneciana a comienzos del siglo XVII, con edificios como la Noorderkerk ("Iglesia del Norte", 1620-1623) y la Westerkerk ("Iglesia del Oeste", 1620-1631) en Ámsterdam.

Los principales exponentes de la arquitectura holandesa de mediados del XVII fueron Jacob van Campen y Pieter Post. Adoptaron las formas de de Keyser: elementos eclécticos como pilastras de orden gigante, tejados con gablete, frontones centrales y vigorosos campanarios. Sus desarrollos estilísticos, anticipan el Clasicismo inglés de Christopher Wren. Entre los edificios más ambiciosos del periodo están los ayuntamientos (Stadhuis) de Ámsterdam (1646, hoy Palacio Real) y Maastricht (1658), diseñados por Campen y Post, respectivamente. Por otra parte, las residencias de la Casa de Orange están más próximas a mansiones burguesas que a palacios reales. Dos de ellas, Huis ten Bosch y Mauritshuis, son bloques simétricos con grandes ventanales, desprovistos de la decoración ostentosa que caracteriza a otras arquitecturas barrocas. El mismo efecto de austeridad geométrica se consigue sin gran coste o efectos pretenciosos en la residencia de verano del Estatúder en Het Loo.

La importancia de Holanda hizo que la influencia de su arquitectura traspasara sus fronteras: arquitectos holandeses fueron contratados para importantes proyectos en la Alemania del Norte, Escandinavia y Rusia, diseminando su estilo por estos países. La arquitectura colonial holandesa se construyó en lugares como el valle del río Hudson, donde se edificaron casas de ladrillos rojos con gablete, y todavía puede verse en Willemstad (Curaçao), aunque pintada de colores.


Véase también[editar]

Referencias[editar]

  • Jakob Rosenberg, Seymour Slive, and E.H. ter Kuile, Dutch Art and Architecture, 1600 to 1800, 3rd ed. (1977).