Urbanismo en España

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Vista parcial de Toledo.
Vista áera de Barcelona.
Dibujo de Madrid en 1562.

La institución fundamental del urbanismo en España, como en el resto de países, es la ciudad. La ciudad en España dentro del concepto tradicional de ciudad se catalogaba a las capitales de provincia,[cita requerida] tras el crecimiento urbano hay que establecer un criterio homogéneo y unificador para la definición de ciudad que puede ser cualitativo o cuantitativo.

Los cualitativos destacan el aspecto fisonómico y morfología, están ligados a la percepción propia del paisaje y muy expuestos a la subjetividad, son los menos empleados.

Los cuantitativos son los más empleados al permitir medir y comparar espacios. El más aceptado lo da el INE que considera ciudad aquellos núcleos de más de 10.000 habitantes,[cita requerida] desde los 2.000 a los 10.000 es población intermedia. El indicador de los 10.000 habitantes tiene acusados problemas porque en el norte peninsular la entidad municipal se encuentra disgregada en varias poblaciones por lo que la cabecera municipal puede ser de 2000 ó 3000 habitantes. En el sur la población se encuentra en enclaves de más de 10.000 habitantes pero con actividades no propias de la ciudad, además de la forma agraria.

El criterio de los 10.000 habitantes puede ser complementado por otros como la actividad económica de los habitantes o la concentración de habitantes en la cabecera, considerando ciudad si el 70% de la población vive en ella.[cita requerida] Por la actividad económica el criterio más aceptado es que el 40% o más se dedique a actividades no agrarias. Uno de los criterios más utilizados hoy es la interacción y organización espacial de los núcleos urbanos que se deriva de la división económica del trabajo que señala una heterogeneidad del paisaje dentro del mundo urbano. Las identidades del paisaje urbano están interrelacionadas entre sí y con otras ciudades y pueblos de la periferia componiendo así el sistema urbano.

La ciudad la podemos definir como asentamiento con capacidad de organizar el territorio e insertarse en una red interrelacionada o cohesionada de asentamientos de la misma categoría. Puede complementarse con una nueva terminología surgida en los últimos años debido al fuerte urbanismo de los últimos 50 años como el concepto de metrópoli, que es una ciudad que se convierte en un centro impulsor del crecimiento de una región, abastecedor de bienes y servicios.

Una conurbación es un crecimiento paralelo de ciudades que se funden en una sola. Metrópoli es un crecimiento urbanizado que se extiende a lo largo de varios kilómetros y sirve como punto de enlace de ciudades y metrópolis. Las megalópolis presentan gran densidad de población, sistema de comunicación bastante eficiente y con centros de decisión política y riqueza. La aglomeración urbana es una agregación de municipios próximos entre sí y constituye un continuo urbano.

El proceso de urbanización de España[editar]

Etapa preindustrial (I d. C.- XIX)[editar]

Antes del s. I dC el hecho urbano no existía, si había una serie de factorías comerciales de fenicios y griegos como Malaka o Gadir que eran asentamientos protourbanos. Junto a estos habría enclaves de carácter defensivo o planta circular (castra) o rectangular (oppida).

A partir de época romana podemos hablar de hecho urbano. Uno de los aspectos de la urbanización de la península fueron las adaptaciones de estos enclaves a los criterios urbanísticos de Roma y en otros casos la propia romanización creo núcleos de nueva planta planificados por ingenieros romanos militares, que buscaban la cercanía a las vías de comunicación, control de puntos estratégicos y la presencia de recursos. El plano es de tipo ortogonal que se adapta a la topografía del terreno, como principales ejes del emplazamiento presenta el cardus y el decumanus, que atravesarían la ciudad en forma de cruz. En otras ciudades se implantan diferentes organismos de control politico social y para tener el control para poder controlar la población y también habrá obras como acueductos como en Tarraco, Augusta Emerita, etc.

En la Edad Media la invasión musulmana provoca la existencia de la ciudad musulmana y la cristiana. La invasión musulmana trajo consigo la desaparición de núcleos del sur y en el norte aparecen muchos de nueva planta y restauración de núcleos que ya existían.

La ciudad musulmana se organizaba por la presencia de una alcazaba que protege a la ciudad, dentro de esa muralla se inserta la mezquita, baños y la alcaicería. Fuera en los arrabales también podía haber barrios. El plano urbano se integra por una serie de calles sinuosas que desde el centro de la ciudad iban hacia la muralla, las calles principales se dividían en secundarias, también sinuosas y estrechas y solían unirse a callejones. En las zonas de encrucijadas se instalaba el zoco y la plaza no existía. Es irregular y con gran preocupación de la vivienda y su espacio interior. Esta ciudad tuvo su esplendor en el s. X y XI. La posterior ocupación cristiana significó la adaptación cristiana a esas ciudades.

La ciudad cristiana presenta variedad de formas, destaca el camino de Santiago que da lugar a la formación de elementos urbanos a los que los reyes concedían bastantes privilegios como Jaca, Pamplona, Astorga o Burgos, con plano lineal en torno al camino. Ya en el s. XIII la reconquista toma un nuevo impulso y se conceden privilegios a la población que ya existía y los propios reyes fundan ciudades con trazado regular o irregular, aunque predominan las regulares, reflejo de la organización social y económica de este periodo, existiría una calle para los nobles, la iglesia sería muy importante, habrá zonas para las manufacturas, otra para los judíos. En esta época aparece, en los territorios de la Corona de Aragón, el influjo del fraile Eiximenis. El elemento más diferenciador es la presencia de la plaza como sustituto del Zoco, que en muchas ciudades conservará el nombre de Azogue. En el bajo medievo la labor de urbanización fue llevada a cabo por otras instituciones feudales destacando los señores de Vizcaya y las órdenes militares.

Durante la época de los Austrias España tiene una dimensión más internacional, es un momento de monarquía absoluta que representa el poder de las Españas a nivel mundial. Tiene mucha importancia el carácter defensivo y se refleja en el plano de la ciudad, sobre todo en las fronterizas y costeras, se refuerza su carácter de fortificaciones considerándose como "plazas fuertes". También hay otras ciudades que crecen por el comercio americano y europeo (Sevilla, Burgos), aquí tiene especial protagonismo el grupo social del comerciante. Hay también huellas de palacetes de la nobleza.

No hay que olvidar la creación de nuevas ciudades en el Nuevo Mundo, creación que en número no ha sido superado todavía, y que responden a una serie de patrones recogidos en la Leyes de Yndias, en la recopilación hecha en tiempos de Felipe II. Las ciudades tenían calles trazadas a cordel y la situación de los principales edificios (casa de Gobierno, Iglesia Mayor...) y espacios públicos (plazas) están perfectamente determinados.

Mientras tanto, la ciudad peninsular experimentó una serie de cambios traducidos en la insuficiencia del ámbito interior de la muralla para acoger el crecimiento de las ciudades. Durante el XVI se quiso incorporar a la ciudad extramuros al mismo tiempo que creció el interés de crear barrios alrededor de la muralla, así se fue desplazando el centro histórico y junto a esto en las vías de salida de la muralla empiezan a surgir nuevas plazas que se van trazando regularmente con los nuevos barrios como en Valladolid.

En el s. XVII hubo una crisis importante que provocó el freno en el crecimiento de las ciudades, aunque hubo excepciones como Madrid, Sevilla, Medina del Campo o Burgos y, por supuesto, las ciudades americanas, que crecieron y aumentaron en número. Sevilla mantuvo su esplendor por el monopolio con América, tenía 150.000 habitantes y se crearon nuevos barrios con una estructura ordenada y también se remodelaron barrios cercanos al casco histórico, destacan los edificios del clero, nobleza y concejo. Madrid no decayó por ser capital administrativa, fue espacio de residencia real desde que Felipe II la llevó allí en 1563 por estar cerca del Escorial. Hubo en Madrid despreocupación urbana contraria a otras ciudades europeas, los caminos que iban hacia Toledo, Alcalá de Henares, Fuencarral y Hortaleza sirvieron de organización y crecimiento urbano, también hubo edificaciones hacia el camino del monasterio de San Jerónimo, lo único que se proyectó racionalmente fue la Plaza Mayor, se edificaron a su alrededor palacios y conventos. La presencia en la vida urbana de la Iglesia da lugar a la ciudad conventual que tiene un rico número de edificios religiosos para el culto y su logística.

También en el s. XVII proliferan las residencias reales como palacios, casas de campo… destacando Aranjuez, la casa de campo o el buen Retiro. También están las villas ducales que son concebidas como pequeñas cortes de señores, la figura más importante es el palacio ducal que preside la plaza y la presencia de una colegiata por convento, destacan de este modo Osuna y Lerma o, en menor medida Nuevo Baztán.

En el s. XVIII se da el cambio de dinastía produciéndose una reactivación económica predominando en el mundo urbano las ideas barrocas basándose en la perspectiva y linealidad. La voluntad real era la mejora social y modernizar, traduciéndose en el prototipo de ciudad ilustrada, habiendo construcciones racionales, funcionales, grandiosidad formal, atracción por los espacios abiertos y proliferación de edificios dedicados a la enseñanza y sanidad. Destaca Carlos III en Madrid, mejorando su plano, trazará el paseo del Prado y abrió gran parte de los pasos: Puerta de Alcalá, edificios monumentales en las entradas de la ciudad.

Había interés en que la ciudad fuese impulsora del crecimiento económico, tenía que ser como un pilar de desarrollo, así todos los programas de urbanización tenían que estar asociados a la implantación de actividades productoras, agrícolas, industriales o comerciales. En la ciudad agrícola destaca el planeamiento de los poblados de colonización del interior en la zona de Sierra Morena (La Carolina).

En la ciudad industrial se quiso incorporar el modelo de las reales factorías en sitios como San Fernando de Henares. En las ciudades para desarrollo comercial se planearon barrios en la zona de Puerto de Barcelona y Valencia, acompañado por un embellecimiento de toda la ciudad.

También, el poder naval de la monarquía hispánica se manifiesta en los trazados de ciudades donde se centra este poder, bien como base naval, bien como astillero, entre ellos, Cartagena, Ferrol (barrio de La Magdalena) o Cádiz.

La herencia de la ciudad tradicional perdura en el primer tercio del s. XIX sobre todo la plaza mayor como lugar de encuentro comercial. También sigue perviviendo en el s. XVIII la ciudad residencial como La Granja.

Ciudad industrial[editar]

Fábrica en Avilés.
Polígono norte de Tarragona.
Ensanche de Miranda de Ebro (1903).

El s. XIX es el de mayor número de transformaciones urbanísticas asociadas a la relevancia de unos grupos sociales que antes no existían, el surgimiento de la burguesía y proletariado se une a la industrialización y desamortización. El plano urbano se caracteriza por un nuevo elemento como es el ensanche que se constituyó como una forma de crecimiento en consonancia con la llegada de la burguesía al poder económico y social. Es consecuencia de la industrialización que en principio fue bastante débil al no haber transformación a gran escala hacia los espacios urbanos. Aunque fue débil hubo núcleos semejantes a otros europeos, se asentaron en el área del Mediterráneo. Esta primera debilidad se intentó compensar, así se puede intuir políticas de integración territorial a partir del ferrocarril y aparición de la capital de provincia. También se dio el desarrollo de otras infraestructuras. De esto se benefició sobre todo las ciudades del levante peninsular.

Una vez que se empezó a afianzar la industrialización las capitales provinciales empezaron a recibir aporte de población, las más beneficiadas serán Cataluña y Asturias, sobre todo en la segunda mitad del s. XIX.

El ensanche surge de las intervenciones de la burguesía que quieren dotar de un espacio propio donde este regido por el orden, regularidad y condiciones higiénicas y sobre todo para que sea lugar de obtención de beneficios económicos. La tipología del ensanche sigue un modelo de cuadrícula donde el espacio establecido es conocido como generador de renta. Son casi como una auténtica ciudad nueva, Barcelona fue el primer ejemplo, después se dio en Bilbao, Madrid y San Sebastián.

El ensanche de Barcelona marca la pauta de los posteriores. Dentro de Barcelona en 1854 se derrumba la muralla, las autoridades para hacer frente al crecimiento demográfico y diferentes epidemias mandan crear un ensanche al ingeniero Ildefonso Cerdá que efectuó el proyecto de reforma en 1859. En 1860 se aprobó el de Madrid llevado a cabo por Carlos María de Castro. El ensanche de Bilbao se dio en 1864, San Sebastián en 1864 y Gijón en 1867. Los ensanches tienen un punto de inflexión en 1892 cuando se dictó la Ley de ensanche que facilita la proyección de ensanches de todas las ciudades españolas.

También hay unos espacios como los conjuntos suburbiales dedicados a las casas del proletariado, se ocupa por los emigrantes del pueblo rural. Habría un modelo dual: ensanches y suburbios. Esto llevó a una problemática ligada a las condiciones de vida de los arrabales por lo que fueron focos de enfermedad. También existía una problemática social pudiendo ser focos de activismo político que se podía contagiar al resto de la población.

Ante esta problemática surgen propuestas para solucionarlas, entre ellas destaca la de Ángel Fernández de los Ríos que propuso una vía de ferrocarril de circunvalación que fuera por el límite del ensanche y conectara los barrios obreros con la ciudad. Esta propuesta buscaba un ordenamiento racional del espacio periférico. Se dio la ciudad lineal de Arturo Soria que es una de las aportaciones más importantes a la ordenación urbanística de España, surgió en 1882 y se subraya que es una columna donde se instalan los edificios. Es una ciudad basada en la vivienda unifamiliar aislada con jardín, autosuficiente en servicios y dotaciones. Es el antecedente de la ciudad jardín. Tendrá que ser saludable y será un ámbito de unión de clases y una importante vía de comunicación.

Ciudad del siglo XX[editar]

Hasta la Guerra Civil se sigue con la continuidad de los procesos urbanísticos anteriores. Destacan actuaciones representativas sobre los centros históricos, hay una reforma interior de los centros históricos, derribos, realineaciones, saneamientos, etc. También se articuló el espacio urbano con la consolidación de los ensanches y potenció el desarrollo ya que era una forma válida de producir espacio urbano. El principal protagonista es el extrarradio de la ciudad porque en muchos casos va a ser considerado a efecto administrativo como ciudad, así tiene que cumplir todos los postulados de la organización de la ciudad que destacó en la segunda generación de ensanches para controlar el área del extrarradio.

Dentro del s. XX hay una etapa desde el 1939 a 1959, se da la autarquía económica, al principio la tasa de urbanización era todavía escasa al ser solo un 40% habitantes de municipios de más de 10.000 habitantes. Las condiciones no eran óptimas y no podían relanzar el fenómeno urbano y tampoco podían asegurar las condiciones mínimas de la ciudad. Es una situación de declive llamada "etapa de la miseria urbana". A partir de aquí se inicia un intervencionismo total.

El INI llevó a cabo proyectos industriales en ciudades medias (50.000 habitantes). Antes de esto y por la Guerra Civil, el régimen inspiró un plan nacional de reconstrucción industrial que tuvo escaso éxito debido a que los años 40 el gobierno se interesó más por el medio rural. El principal elemento fue el INI que acometió varias acciones como la intervención en Puertollano con la empresa Calvo Sotelo con factorías de pizarra bituminosa en 1942. También destaca las acciones en Madrid impulsando la creación de nuevos complejos industriales como el polígono industrial de Villaverde o de San Fernando de Henares.

También aparecen dos fenómenos en los 50 como la aparición del inversor que es un agente profesional que adquiere suelo y construye viviendas y la barriada o suburbios que colonizan los extrarradios de la ciudad que trabajan en la industria y son un asentamiento marginal, en muchos casos serán ilegales o con insuficientes condiciones de salubridad.

Etapa del desarrollismo (1959-1975)[editar]

Los 60 son años de explosión urbana asociada a la modernización económica, al crecimiento industrial y de servicios, crecimiento demográfico y llegada de inmigrantes. En el primer lustro de los 70 el crecimiento demográfico se estanca por la crisis económica.

La fisonomía de la ciudad, teniendo en cuenta la normativa de los planes generales de ordenación urbana que provienen de la regulación del suelo del 56 se aboga por el equilibrio territorial y construcción de ciudades con polígono de edificación abierta y bien equipados y comunicados. Lo que se hizo poco tuvo que ver con esto porque se abogó por una conquista del terreno para urbanizar con edificación masiva y la ley del suelo se supeditó a los intereses de los grupos de promotores. Los agentes económicos que tenían suelo y capital se lucraban. Este importante crecimiento urbanístico se trasladó a la morfología urbana con grandes complejos residenciales asentados en la periferia y serán para la clase media.

También está el fenómeno de los suburbios que se incrementa. Está ligado al crecimiento económico y surge el fenómeno de las áreas metropolitanas en Madrid, Barcelona y Bilbao con relaciones de las ciudades con su periferia. Este crecimiento de áreas metropolitanas sorprendió al gobierno y el crecimiento fue desordenado con ausencia de normativa en gestión o servicios.

En los 70 esto cambia por la crisis energética y la ciudad tiene otro cariz en el que la preocupación del ciudadano empieza a contar y surge una nueva situación por el traspaso de competencias.

Etapa actual (1975-actualidad)[editar]

En un primer momento la industria sufre las consecuencias de la crisis energética creciendo el paro. Ante la crisis, la industria reacciona de dos maneras, uno a nivel privado y otro estatal. A nivel particular se buscan nuevas localizaciones industriales relacionadas con productos que requieren mano de obra especializada como textiles o calzado. A nivel estatal destacan los planes de reconversión industrial buscando nuevas alternativas. A pesar de esto, los fenómenos más importantes son la llegada de la democracia y la sociedad neoliberal globalizada.

Respecto a la llegada de la democracia es la ordenación del territorio competencia autónoma con su propia legislación. También está la autonomía del ayuntamiento. Como nexo común está el que los ciudadanos tienen poder de decisión surgiendo asociaciones preocupadas por el tipo de ciudad que quieren.

En los años 90 se introduce la ciudad globalizada neoliberal en la que la ciudad se ve en situación de competencia en la que los fondos comunitarios cobran gran importancia y existen monopolios que controlan el espacio para su máximo beneficio. La diversidad de fenómenos da lugar a fuerte heterogeneidad.

En la actualidad se da la recuperación de los centros históricos para turismo, embellecimiento urbanístico, espacios verdes y ocio, difusión del tejido urbano de baja densidad (adosados), papel de los servicios en la comunidad y nuevos usos del suelo en la periferia como residencia y mercados, parques de ocio, científicos. Al llevarse la industria fuera del espacio urbano se sustituye con importancia para las vivencias y servicios.

Sistema de asentamiento: La red urbana[editar]

El 79% de la población es urbana. Existe un fuerte contraste entre centro y periferia. España presenta un modelo bicéfalo con Madrid y Barcelona. Se puede dividir en zonas de distribución de las ciudades:

  • Franja Atlántico-Gallega: Con La Coruña, Vigo, Pontevedra con más de 250.000 habitantes con prolongaciones hacia el interior de Galicia.
  • Eje Norteño: Desde Asturias hasta Pamplona (Oviedo, Gijón, Santander, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Pamplona) y también tiene prolongaciones hacia Logroño o Burgos.
  • Eje Mediterráneo: Desde Gerona a Cartagena y Lorca con Zaragoza que sirve de unión con el eje norteño. Aquí se incluyen ciudades de peso específico importante como Valencia, Castellón, Alicante y Elche.
  • Eje andaluz: Se subdivide en 2, de Almería a Huelva, y el del Valle del Guadalquivir desde Jaén a la costa atlántica.

Jerarquía urbana: Se pueden establecer varios tipos de ciudad:

  • Metrópolis nacionales: Son Madrid y Barcelona con un área de influencia sobre todo el país e internacional. Son centros de decisión y administración, servicios especializados, hay gran oferta.
  • Metrópolis regionales de primer orden: Son aquellas ciudades entre 500.000 y 1.500.000 habitantes (Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga) con influencia regional y mantienen flujos directos e intensos con otras metrópolis.
  • Metrópolis regionales de segundo orden: Tienen de 200.000 a 500.000 habitantes, con un área de influencia menor y servicios muy especializados. Puede tener flujo con las capitales u otras provincias (Murcia, Alicante, Bilbao, Jerez).
  • Ciudades medias: Tienen más de 50.000 habitantes, engloba gran parte de las capitales de provincia como Albacete.

Relaciones y flujos[editar]

En las costas mediterráneas las relaciones están más intensificadas y los flujos se encuentran unidos. El eje norteño se une con Asturias. Las relaciones entre Andalucía y Levante son difíciles aunque van avanzando. También hay relación entre las ciudades cercanas, vemos varios subsistemas que tienen fuertes relaciones entre sí y pueden llegar a sobrepasar el límite regional. Los principales subsistemas son de tres clases:

  • Sistemas monocentristas primados: Existe una ciudad que aparece como centro dominante y concentra mucha población y economía. Los núcleos que le rodean están a larga distancia. Se da una fuerte relación dominancia-dependencia. Un ejemplo es Cataluña.
  • Sistemas monocéntricos jerárquicos: Aparecen núcleos intermedios entre los extremos. Hay relaciones jerárquicas en las que se enlazan los centros comerciales con la capital regional, provincial y comercial. Un ejemplo es la Comunidad Valenciana.
  • Sistemas policéntricos: No existe una jerarquía clara sino varias metrópolis que compitan por dominar todo el sistema. Un ejemplo es Galicia.

El número de subsistemas varía con el tiempo y con el desarrollo de la región. Se suele dividir a España en 11 subsistemas que se insertan en 4 grupos:

  • Subsistemas de la periferia oriental y meridional:
    • Subsistema catalán: Es monocéntrico primado, Barcelona está en la cúspide con mucha diferencia. La relación de Barcelona con otros núcleos es fácil debido a que la red de carreteras está bien afianzada y a su buena relación con el subsistema valenciano.
    • Subsistema valenciano-levantino: Es monocéntrico jerarquizado. Valencia ejerce su influencia en otras capitales de provincia. Es uno de los motores económicos del país y está muy afianzado.
    • Subsistema andaluz: Es monocéntrico jerarquizado pero es complejo sobre todo en el ámbito más oriental, con una ciudad en la cúspide, Sevilla, que se relaciona con Málaga y Córdoba y es complejo porque antes no se unía a Sevilla con Granada y Almería aunque se ha subsanado con una autovía. Las relaciones son mejores entre las ciudades que se encuentran en el mismo eje (Guadalquivir o litoral).
  • Subsistemas de la parte septentrional y del valle del Ebro:
    • Subsistema gallego: Es policéntrico, competencia entre la capital autonómica (Santiago) con las metrópolis de La Coruña y Vigo. Es importante la vertebración a partir de la autopista. Sistema basado en relaciones comerciales y con escasa relación con otros subsistemas.
    • Subsistema asturiano-leonés: Es monocéntrico jerarquizado en el que Oviedo está a la cabeza. Va a extender su ámbito de influencia a León. Tienen importancia las vinculaciones con el País Vasco. Es jerárquico a partir de una evolución histórico desde un policéntrico, que se debía a la minería y a las competencias que se daban.
    • Subsistema vasco: Ha evolucionado de uno policéntrico por la industria a uno monocéntrico jerarquizado. Bilbao está en la cabeza seguida de San Sebastián y Vitoria. Ejerce su influencia hacia Pamplona, Burgos y Santander. Junto con estas relaciones también hay hacia el valle del Ebro (Zaragoza).
    • Subsistema aragonés: Es monocéntrico primado. Está supeditado a la influencia de Zaragoza, es el nexo de unión con el subsistema vasco, catalán y valenciano. También se vincula con Soria y Madrid.
  • Subsistemas del interior: En general poco articulados.
  • Subsistema vallisoletano: Es monocéntrico jerarquizado que acapara a una escasa red de ciudades. Su principal característica es que ejerce influencia en las capitales de provincia cercanas como Zamora, Palencia, Ávila, entre otras, que también se vinculan a su vez con Madrid.
    • Subsistema madrileño: Es monocéntrico primado que sobrepasa su límite regional y tiene conexiones con la meseta norte y sur que se ve favorecido por el sistema radial de carreteras.
  • Subsistemas insulares: Hay que tener en cuenta su carácter de insularidad, las relaciones con la Península Ibérica son difíciles. Sus espacios urbanos han crecido al amaro del turismo que es su base económica.
    • Subsistema balear: Es monocéntrico primado con Palma de Mallorca es el núcleo principal con peso demográfico y socio-económico desproporcionado respecto a otros núcleos. No está muy relacionado con la Península Ibérica y el núcleo con el que tiene más relación es Barcelona.
    • Subsistema canario: Es monocéntrico primado, pero bicéfalo, tiene dos metrópolis como Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas que ejercen influencia sobre las demás ciudades. Tiene grandes dificultades para relacionarse con la Península Ibérica por su separación.

Dinámica urbana[editar]

Estructura de la ciudad[editar]

Tiene sus orígenes en 1985 cuando se abandona la crisis económica siendo un año de recuperación. El precio de la vivienda y suelo comienza a ascender por la demanda y en muchos casos desorbitadamente. En Madrid y Barcelona entre 1984 y 1988 sube el precio de la vivienda un 200%. Los factores que explican esta subida son: mayor demanda tanto de vivienda como oficinas por aumento de edificios empresariales y el crecimiento de la renta de los españoles, entrada de capital extranjero que se generaliza con la entrada de España en la UE. También se explica por la especulación y la ausencia de normativa que le pusiera fin.

Se da la revalorización del centro de la ciudad y el crecimiento de la periferia más barata. Dentro de la morfología urbana distinguimos el centro, ensanche, núcleos del extrarradio, barrios residenciales y áreas residenciales periféricas.

Los centros históricos se identifican con los espacios construidos antes de la industrialización. Acumula elementos que se superponen correspondientes a diferentes épocas históricas. Muchos de estos cascos tienen su origen en la Edad Media sobre todo con morfología musulmana en el sur y cristiana en el norte.

La evolución de estos centros va a tener un factor principal en el XIX con el ensanche y a partir de aquí la nobleza, clero y burguesía abandonan el centro para vivir en los ensanches quedando el centro aislado y deteriorándose. En los primeros años del XX el centro se empezó a sanear.

Los 60 fueron el “boom de la construcción” lo que supuso el deterioro o destrucción de los centros históricos sustituidos por edificios de gran altura de oficinas o viviendas perdiendo su identidad cultural e histórica, aunque hubo excepciones que se ampararon a la Ley de protección del patrimonio artístico. Con la democracia los colectivos ciudadanos se preocuparon de las condiciones de vida, había deterioro ambiental por el tráfico, carencia de lugares de ocio, escasez de equipamientos y se dio la política de rehabilitación centros históricos que serían un conjunto de actuaciones encaminadas a potenciar los valores, socio-económicos, históricos, culturales, ambientales y funcionales de los centros parea elevar la calidad de vida del centro urbano y sus habitantes. Destaca Madrid en 1980, Vitoria, Salamanca o Palma de Mallorca. La ley que lo impulsó fue la de Patrimonio Histórico del 1985 con la coordinación del crecimiento urbano con la protección de los monumentos históricos. Siguiendo la evolución destacamos tres rasgos:

  • Consolidación de la terciarización económica por concentración en el centro de oficinas bancarias, seguros, organismos públicos, centros comerciales y sedes empresariales.
  • Deterioro ambiental por ser lugar de instalación de instalación de comercios, instituciones lo que supuso problemas de aparcamiento, contaminación (tráfico), las calles principales son elementos de tránsito de tráfico y no lugares de recreo, por lo que los ayuntamientos intentan cerrar al tráfico los centros urbanos peatonalizando las calles.
  • Dualidad social: El centro es un lugar de cambio socio-demográfico causado por el precio del suelo, la población del centro va envejeciendo con bajos ingresos e índole marginal. En aquellos lugares del centro con cierto prestigio se produce la expulsión de las clases populares por desalojo, declaración de ruina, que se sustituye por grupos sociales con mayor poder adquisitivo y edificando nuevos apartamentos.

Los ensanches surgen a partir del XIX por la expansión de la ciudad por la industrialización. Destaca la proyección de Cerdá en Barcelona buscándose la distribución racional, amplios espacios abiertos y presencia de parques urbanos. Esto se vio alterado por los intereses económicos que jerarquizaron el espacio densificándolo y los espacios cerca del centro fueron monopolizándose por los grupos sociales más favorecidos. Los ensanches han sufrido el mismo problema que los centros urbanos aunque mantienen su función residencial. Se ha producido un fenómeno de terciarización y la sustitución de la vivienda por la oficina comercial. Las clases medias/altas están asentadas en los ensanches. Fruto de esto las clases más favorecidas se han ido a barrios residenciales de la periferia.

Los núcleos del extrarradio tienen origen con la llegada de inmigrantes a la ciudad, con barrios marginales y entraron en contacto con núcleos de población existentes y hace una corona que rodea la periferia de la ciudad. En Madrid destaca Vallecas. Cuanto más cerca estén a la ciudad y mayor comunicación tengan serán más caros.

Barrios residenciales tienen origen en el segundo tercio del XX con viviendas unifamiliares. Al principio están ocupadas por clases medias/bajas. A partir de los 60 se produjo la revalorización de estas zonas porque empezaron a ser atractivas porque significaba un doblamiento de baja densidad con espacios abiertos y zonas arboladas.

Las periferias forman un espacio discontinuo en torno a la ciudad que avanza a lo largo de las vías de comunicación. Es uno de los espacios de más complejidad. Desde punto de vista morfológico existen varios tipos de asentamientos: los polígonos, barriadas, conjuntos residenciales en los que la morfología puede ser abierta o en altura y también hay zonas de baja densidad. Se ha dado la promoción, con edificaciones de promoción oficial o pública con el interés de la erradicación del chabolismo y promoción privada con mayor heterogeneidad. Las funciones alternan los usos residenciales, polígonos industriales, grandes superficies comerciales, espacios de zonas verdes, ocio…

Desde el punto de vista social existe una separación entre sectores de mayor prestigio con más calidad ambiental y otros grupos más desfavorecidos que se asientan en núcleos menos favorables o espacios dormitorios.

Últimas transformaciones urbanísticas[editar]

Tiene que ver con la potenciación económica de la ciudad para entrar en competencia con otras y para ello tiene que ser atractiva para las inversiones foráneas. Para esto existen planos estratégicos que defienden la mejora en las comunicaciones, nuevos espacios económicos, creación de lugares de ocio y cultura con desarrollo sostenido. Barcelona fue nombrada sede olímpica en 1986 lo que supuso un punto de inflexión y se plantea una reorganización y modernización. El objetivo era situar a Barcelona como ciudad competitiva en la economía mundial y para esto se llevó a cabo una intervención muy importante en la infraestructura y equipamiento basado en una nueva relación de la ciudad con el Mediterráneo. Se mejora la red ferroviaria y las estaciones de tren, metro, reorganización del antiguo puerto incorporándolo a la ciudad mediante un paseo que llega hasta las ramblas y tenía que estar dotado de edificios públicos y comercios como multicines y centros comerciales. También esta la creación de la villa olímpica, barrios cercanos al mar, puerto deportivo y la habilitación de zonas de playa y jardines.

Sevilla por la EXPO ’92 también destaca, se busca una intervención en la que el Guadalquivir fuera el protagonista e imagen de la ciudad, insertando elementos arquitectónicos que resaltaran el carácter de ciudad. También se construyeron nuevas vías de comunicación a Sevilla como ocho puentes, 60 Km. de carreteras cercanas. Nuevas infraestructuras como hoteles de convenciones.

Para estudiar el empleo del suelo de la EXPO (su futuro) se crea la Sociedad Cartuja ’93 y se redacta un plan y muchos de estos espacios irán dirigidos a un parque natural, instalaciones de economía (empresas), centros comerciales y área universitaria. Estas reformas son lentas y se dan con dificultad.

Otras reformas son las de Madrid con su proclamación de capital europea de la cultura con intervenciones en la cultura y edificación del recinto ferial y Bilbao donde se busca la rehabilitación de la ría de Bilbao, espacio industrial adecuado a espacios verdes con el museo Guguenhein y zonas verdes.

Planeamiento urbanístico[editar]

El planeamiento urbanístico es, en España, una actividad pública en todas las escalas territoriales, pudiendo delegarse a los agentes privados en la escala inferior al municipio, aunque siempre bajo el control de la administración pública. Los instrumentos de planeamiento urbanístico deben orientarse a la consecución, en su ámbito de aplicación, de los objetivos generales de la actividad urbanística pública, sin perjuicio de promover sus propios objetivos. En aplicación de sus objetivos, los instrumentos de planeamiento urbanístico están legitimados para señalar determinaciones diferentes sobre cada uno de los terrenos a los que se apliquen, incluso cuando los mismos presenten características similares o pertenezcan a un mismo propietario.

Sus contenidos están sujetos a exigencias legales contenidas en las legislaciones nacional y regionales, que establecen formatos para los planes urbanísticos y exigencias mínimas de calidad urbana, entre las que se cuentan:

  • Condiciones de uso, intensidad de uso y tipología edificatoria (calificación urbanística): densidades máximas y mínimas, variedad de usos y tipologías...
  • Forma, dimensión, superficie por habitante y otros parámetros de los espacios libres públicos. Estos parámetros pretenden asegurar que en la ciudad existan parques y jardines públicos en cantidad y condiciones suficientes. Las legislaciones más avanzadas incluyen determinaciones sobre soleamiento de estos espacios, pavimentos y arbolado.
  • Superficie destinada a parcelas para equipamientos públicos. Estos parámetros permiten a la administración disponer de suelo para poder ejecutar después escuelas, centros de salud y otros equipamientos necesarios.
  • Cesiones de suelo o aprovechamiento libres de cargas y gratuitas a la administración: estas cesiones incluyen las destinadas a espacios libres y a equipamientos antes referidas, junto con las cesiones de parcelas edificables y los derechos a construir en ellas que recibe la administración gratuitamente.

En cuanto al sistema en sí, se organiza en tres grandes conjuntos:

Se entiende por revisión de los instrumentos de planeamiento urbanístico la reconsideración total de las determinaciones de ordenación general, de modo que su aprobación definitiva produce la sustitución del instrumento revisado.

Se entiende por modificación de los instrumentos de planeamiento urbanístico, en cambio, cualquier otro cambio en sus determinaciones vigentes que no suponga una revisión.

En España, la Ley 8/2007, de 28 de mayo, de Suelo, es el soporte jurídico básico de los instrumentos de planeamiento urbanístico en cuanto a condiciones para la igualdad de los españoles en el derecho a la propiedad del suelo; aunque la competencia en la materia recae en las comunidades autónomas de manera exclusiva, por lo que cada una de ellas tiene legislación urbanística propia. Se prevén distintos sistemas de ejecución del planeamiento.

Asimismo, a nivel estatal existe la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas.