Turba

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Turba en Frisia oriental.

La turba es un material orgánico, de color pardo oscuro y rico en carbono. Está formado por una masa esponjosa y ligera en la que aún se aprecian los componentes vegetales que la originaron. Se emplea como combustible y en la obtención de abonos orgánicos.

Formación de la turba[editar]

La formación de turba constituye la primera etapa del proceso por el que la vegetación se transforma en carbón mineral. Se forma como resultado de la putrefacción y carbonificación parcial de la vegetación en el agua ácida de pantanos, marismas y humedales. La formación de una turbera es generalmente lenta como consecuencia de una escasa actividad microbiana, debida a la acidez del agua o la baja concentración de oxígeno. El paso de los años va produciendo una acumulación de turba que puede alcanzar varios metros de espesor, a un ritmo de crecimiento que se calcula de entre medio metro y diez centímetros cada cien años.

Las turberas son cuencas lacustres de origen glaciar que actualmente están repletas de material vegetal más o menos descompuesto y que conocemos como turba de agua dulce. La turba se acumula debido a que la putrefacción de la materia vegetal es muy lenta en climas fríos. La materia vegetal que se acumula por debajo del nivel del agua de un lago está en unas condiciones de continua saturación y de poca disponibilidad de oxígeno, fomentando así la actividad de los transformadores. En estas formaciones tenemos un suelo de tipo histosol.

COMPOSICIÓN
Carbono 59%
Hidrógeno 6%
Oxígeno 33%
Nitrógeno 2%
Materias volátiles 60%

Tipos[editar]

Se pueden clasificar en dos grupos: turbas rubias (esfagno) y negras. Las turbas rubias tienen un mayor contenido en materia orgánica y están menos descompuestas. Las turbas negras están más mineralizadas y tienen un menor contenido en materia orgánica.[1]

Aplicaciones[editar]

En estado fresco alcanza hasta un 98% de humedad, pero una vez desecada puede usarse como combustible.

La turba también se usa en jardinería para mejorar suelos por su capacidad de retención de agua.

Es más frecuente el uso de turbas rubias en cultivo sin suelo, debido a que las negras tienen una aireación deficiente y unos contenidos elevados en sales solubles. Las turbas rubias tienen un buen nivel de retención de agua y de aireación, pero son muy variables en cuanto a su composición ya que depende de su origen. La inestabilidad de su estructura y su alta capacidad de intercambio catiónico interfieren en la nutrición vegetal, al presentar un pH que oscila entre 3,5 y 8,5. Se emplea en la producción ornamental y de plántulas.

La turba negra se utiliza en algunas zonas de Escocia para el secado de los ingredientes del whisky, al que da un aroma único. Son suelos carbonosos que se han formado como resultado de una descomposición libre de oxígeno de las plantas muertas. La turba natural es ácida y contiene mucha agua. Posee compuestos químicos que se usan para el tratamiento de la piel. Oscila entre los 5 y los 8 grados centígrados de temperatura.

Curiosidades[editar]

En el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Castilla la Mancha) se declaró en 2009 un incendio "subterráneo" a causa de la autocombustión de la turba de los terrenos secos, antes inundados.[2]

Una de las mejores turberas de España se encuentra en el norte de Galicia en la Serra do Xistral.

Por otro lado, en el extremo sur del continente Americano, mas específicamente en la Isla Grande de Tierra del Fuego, Argentina, se pueden encontrar grandes extensiones de Turba. Estudios geológicos e hídricos de Instituciones de Tierra del Fuego afirman que en su extensión, el 65% de la Isla está cubierto por esta vegetación, y que debido a sus propiedades de oxigenación, este lugar geográfico sería de los poseedores del aire mas limpio del planeta tierra.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]