Kelper

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Kelpers
Falkland-Islanders.jpg
Hombres kelpers de ascendencia británica.
Otros nombres Malvinenses, malvineros, isleños, Falkland Islanders, Falklanders.
Ubicación Islas Malvinas
Población total 2932 habitantes (2012)
Idioma inglés (dialecto malvinense)
Religión Cristianismo (mayoría)
Etnias relacionadas ingleses, escoceses, galeses, santahelenos, argentinos, chilenos, uruguayos, gibralteños
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Kelper en argot inglés es un gentilicio que suele utilizarse para referirse a un habitante de las islas Malvinas. El término se hizo mundialmente conocido en 1982 con motivo de la guerra sostenida entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía sobre este archipiélago.

Usos del término[editar]

Algas grandes (Kelp).

Los isleños son apodados «kelpers» por los británicos, porque las islas están rodeadas por grandes algas marinas, llamadas kelp en inglés.[1] [2] En español una de sus variedades recibe el nombre de «cachiyuyo».[3] Sin embargo, los mismos habitantes de las islas prefieren identificarse con los términos Islander (isleño), Falkland Islander (isleño de las Malvinas) o Falklanders.[4] [5]

En castellano, a los habitantes de las islas se los denomina como malvinenses[6] o malvineros.[7]

El término kelper es de uso frecuente en Argentina para referirse a los isleños, utilizándose también para caracterizar a alguien que es discriminado por parte de los gobernantes o de sus empleadores, que no es tenido en cuenta, o se siente un paria en su propia tierra.[8] [9] [10] Esto se debe a que los habitantes de las islas (sobre todo antes de 1982), eran tratados como ciudadanos de segunda clase por las autoridades de la metrópoli colonial, ya que había mucha dependencia de Inglaterra y todas las tierras estaban a nombre de británicos (destacándose el monopolio de la Falkland Islands Company), habiendo mucha desigualdad socioeconómica hacia los isleños.[11] [12] [3] [13]

Al principio, el término kelper distinguía a los nacidos en las islas de los británicos emigrados o los funcionarios británicos enviados por la Corona. Suele tener uso peyorativo, sobre todo en Inglaterra.[3] También es considerado peyorativo por los propios isleños, ya que lo asocian con la terminología que se utiliza en la Argentina.[14]

Hasta 1983, el malvinense nativo no tenía ningún documento de identidad nacional, ni como británico, ni como argentino. Éramos indocumentados y huérfanos de Patria.


Para los británicos, el kelper era un mal necesario para la ocupación física del lugar pero no merecía tener la ciudadanía británica. Por ello, los británicos residentes en el territorio nos tildaban de “Kelper” para marcar claramente la división social/intelectual existente entre el funcionario, personal jerárquico, el personal militar británico en Malvinas y la mayoría de los administradores de los campos malvinenses, oriundos del Reino Unido.
Alejandro Betts[15]

El apodo «Bennies» les fue adjudicado por los soldados británicos, enviados a las islas desde 1982 y asentados en la Base Aérea de Monte Agradable. Es un término despectivo, que hace referencia a un personaje medio tonto de una serie de televisión de larga duración en Ingaterra, llamada Crossroads, en la cual dicho personaje llamaba Benny Hill.[14] [16] Benny era protagonizado por Paul Henry. La serie se emitió originalmente entre 1964 y 1988.[17] Cuando el mando militar británico les prohibió a los soldados usar ese apodo para no ofender a los locales, los marines, pilotos y demás militares trasplantados a las islas los renombraron «stills», por «still Bennies», en español: «siguen siendo bennies».[16]

En cambio, en la Argentina, la descalificación «pirata» se emplea a modo de «gentilicio» para referirse al gobierno británico, en virtud de su antiguo apoyo a tales actividades.[18] [19] Además, en un recordado episodio, el submarino nuclear HMS Conqueror enarboló la bandera pirata al regresar de la guerra de las Malvinas.[20]

Identidad[editar]

Kelper montado en su caballo hacia 1936.
Grupo de kelpers paleando turba hacia los años 1950. La turba era la única forma de combustible utilizada en las islas hasta la llegada de las empresas argentinas YPF y Gas del Estado.[21]

Tras la ocupación británica de 1833, arribaron diversos colonos británicos que se unieron con los pocos individuos (en su mayoría gauchos rioplatenses) de la colonia argentina que pudieron permanecer en las islas después de dicho desembarco británico y del posterior alzamiento de Antonio Rivero en 1834. Otros grupos étnicos que han contribuido a su origen son los gibraltareños, los uruguayos, los chilenos y los escandinavos.

Los isleños, generalmente de origen británico y habla inglesa, se consideran a sí mismos británicos, pero con una identidad particular.[22] Por tanto, son mayoritariamente partidarios de la posición británica en el conflicto. La mayoría de ellos tienen la ciudadanía británica, al igual que los habitantes de otros territorios británicos de ultramar como Santa Elena, Bermudas, Islas Caimán, etc.[23] Lewis Clifton, ex Presidente de la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas, habla sobre la identidad particular de los malvinenses:

Valores culturales, económicos, sociales, políticos y educativos británicos crean un único británico como en las Islas Malvinas. Sin embargo, los isleños se sienten claramente diferentes de sus compatriotas que residen en el Reino Unido. Esto podría tener algo que ver con el aislamiento geográfico o con vivir en una isla más pequeña - quizás semejante a aquellas personas británicas que no se sienten europeas.[22]

Pese a que se sienten plenamente británicos e iguales a los habitantes de las islas Británicas, mientras que los habitantes de Inglaterra los ven de «mentalidad cerrada», más introvertidos y reservados que los habitantes de las grandes ciudades inglesas.[24] De acuerdo con el censo de 2012, menos del 30% de los kelpers se definió como «británico».[25] Los propios malvinenses sienten que en el resto del mundo los ven como «poco razonables».[14] También son descritos como «amables aunque distantes, correctos, y pacientes si alguien no logra hacerse entender», «francos, algo ingenuos» y que a veces son macanudos y otras, irracionales.[16]

Además del aislamiento geográfico, el surgimiento de una identidad nacional distinta del isleño de Malvinas junto con la identidad británica originalmente indiferenciados fue posiblemente influenciado por los procesos de traspaso de competencias que tienen lugar entre las naciones del Reino Unido:

Las últimas aspiraciones de devolución de Gales y Escocia pueden ser un factor. Ningún estudio sociológico siempre ha sido el encargado de tratar de identificar una teoría plausible, por lo que es difícil de elaborar en esta dicotomía emergentes, pero se ha producido un cambio sociológico significativo.[22]

Actualmente se consideran prácticamente como un «país aparte», y reclaman que se reconozca su identidad y que su voz sea escuchada.[14] [26]

Hacia 1968, se había realizado un Memorando de Entendimiento entre Argentina y Gran Bretaña donde este último país reconocería la soberanía argentina cuando considerase garantizados los intereses de los isleños. Lord Chalfont, funcionario del Foreign Office, viajó a las islas para presentar personalmente el Memorando ante los malvinenses. Chalfont les dijo: «Ustedes se resisten a admitir que el mundo está cambiando. Gran Bretaña ya no es el gran poder imperial del siglo XIX. (...) No les puedo ofrecer ninguna garantía, pero cuando dicen ‘Mantengan británicas a las Malvinas’, deben estar seguros de que saben lo que eso significa. Significa algo diferente a lo que significaba en 1900». Pese a ello, los malvinenses rechazaron la soberanía argentina. El Foreing Office intentó durante los siguientes años convencer a los isleños de las ventajas que obtendrían de un eventual acuerdo con la Argentina. Un grupo de malvinenses y simpatizantes de su causa organizaron un lobby para presionar contra las negociaciones en el Parlamento Británico.[27]

Desde la década de 1960, la dimensión política de la identidad malvinense ha desarrollado en torno a la campaña por el reconocimiento del derecho de los isleños a la autodeterminación. La clave para ello fue la creación de un comité en 1968, el reconocimiento de Gran Bretaña del derecho a la libre determinación después de que los isleños rechazaron la propuesta británica de retroarriendo que fuera ofrecida a la Argentina por el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones en 1980 (llamada «propuesta leaseback»),[28] y la nueva Constitución promulgada en Malvinas en 1985. La Constitución confiere cierto poder político a la Asamblea Legislativa de las Malvinas, manteniéndose el cargo del gobernador colonial.[22] En defensa de la autodeterminación, los malvinenses invitan anualmente a los funcionarios de las Naciones Unidas para conocer las islas y su cultura, pero es constantemente rechazada.[29]

En 1988, el gobierno británico redactó un documento llamado «Gran Bretaña y los territorios en el extranjero». El documento estableció que los territorios británicos de ultramar se mantendrían británicos «mientras quisiesen mantenerse británicos». Sobre la cuestión de las Malvinas consideró que el Reino Unido «no tiene dudas sobre la soberanía británica y no considera que el asunto sea negociable (...) manteniendo su compromiso de defender el derecho a la autodeterminación de los isleños. En ejercicio de este derecho los isleños han reiterado en varias oportunidades su deseo de seguir siendo británicos». Esto fue bien recibido por los malvinenses.[27]

Los malvineses se ven a sí mismos como una «nación de inmigrantes» como las de países vecinos de América del Sur:

Somos un pueblo como los de Argentina, Uruguay, Brasil y Chile y muchos otros países de América del Sur, cuyos habitantes son de origen principalmente europeo, indígena o africano.

Mike Summers[30]

Según ellos mismos funden tradiciones británicas, santahelénicas y hasta chilenas (por la inmigración), comportándose «como un país» y poseen una «fuerte» identidad más allá de lo británico. También dice que «hay una imagen estereotipada y un gran desconocimiento» en Argentina.[31]

Alejandro Betts, malvinense radicado en la Argentina continental, ha criticado al gobierno británico y al modo de vida en las islas, diciendo que «el objetivo del sistema colonial británico es que haya una subordinación total y absoluta de la postura británica, no permitiendo alguna voz de opinión distinta» y criticando la postura del derecho de autodeterminación de los malvinenses.[32] Sobre los isleños, él ha dicho que los británicos consideran que su «papel de mayor importancia» es la de «ocupación» del territorio.[33] Además, ha criticado la educación que reciben los habitantes, afirmando que «no alcanza ni el ciclo básico» argentino y que es «muy limitada». Según el, la situación «tiene un propósito» por parte de los británicos para tener los elementos suficientes, pero no aspitaciones de salir de las islas.[33] También ha dicho que allí no se podía aspirar a una gran carrera «porque los puestos jerárquicos eran otorgados a ciudadanos que venían desde Inglaterra».[34] Según Betts, el incremento poblacional «resulta en gran medida» de la política británica de contratación de mano de obra del Reino Unido y Santa Elena. Además dice que el gobierno isleño «no es independiente», ya que la administración ejecutiva «recae sobre un gobernador nombrado por la Corona que designa a parte de los miembros de la Asamblea Legislativa».[35]

Ese pensamiento (de que los isleños se sienten británicos) es producto natural del sistema colonial británico, que no permite el ingreso de fuentes de información distintas. Se hace muy difícil también al isleño informarse de una forma distinta a la versión oficial.[36]

El Reino Unido utiliza la infundada excusa de la autodeterminación para el establecimiento de una poderosa base militar (Base Aérea de Monte Agradable) que sirve exclusivamente a sus intereses estratégicos en el control absoluto del Atlántico Sur en toda su extensión.

El derecho a la libre determinación no surge ni se crea para favorecer la continuidad de conquistas militares seguidas de la instalación de una población afín al conquistador para hacerles decir que quieren seguir bajo la misma situación, como ocurre hoy en Malvinas.[35]

En cuanto a la identidad isleña, él dice:

Diría que desde que comenzaron a llegar los primeros colonos, de 1842 en adelante, fuimos todos malvinenses. De ingleses no tenemos nada. Somos anglohablantes, pero sin ningún tipo de identidad nacional.[12]

Betts constantemente se define como «fueguino-malvinense»,[37] [38] diciendo que «ante la ley (argentina)» todos los malvinenses son fueguinos.[33] Él afirma que las negociaciones entre Argentina y Reino Unido se deben realizar con diálogo y diplomacia, detallando que «hay que considerar cómo integrar a la isla pero sin modificar la calidad y tipo de vida de los habitantes».[36]

James Peck, otro malvinense radicado en la Argentina continental, dice que «la guerra se llevó poca identidad que teníamos». Según él, la situación actual de las islas «no es genuina, no es inocente y con el referéndum (de 2013) hay mucha manipulación». También afirma que la cultura e identidad malvinense era «una combinación de cosas argentinas e inglesas, galesas e irlandesas».[39]

Es curioso, a miles de kilómetros de Inglaterra tratamos de preservar un nacionalismo que ya ni siquiera existe en la tierra de nuestros ancestros. (...) Y cuando un isleño viaja se encuentra con la realidad: los ingleses no saben muy bien quiénes somos o dónde estamos. A mí hasta llegaron a felicitarme sorprendidos por mi buen inglés. Yo me siento de un lugar propio, no de Inglaterra. No tengo sentimientos nacionalistas; en todo caso, sí me conmueve el paisaje de las islas: estar ahí, solo en el fin del mundo, es una sensación única.[40]

Situación con Argentina[editar]

Primera página de la lista de argentinos que fueron expulsados de las Malvinas por las fuerzas británicas en enero de 1833, escrita por José María Pinedo el 16 de enero de 1833.
El telegrama de Jeremy Moore al gobierno británico de Londres, al finalizar la guerra de 1982, señalando que las islas «están una vez más bajo el gobierno que desean sus habitantes».

Un aspecto específico de la identidad local es la relación humana de los isleños que tradicionalmente mantuvieron con Chile y Uruguay,[41] y principalmente después de la guerra de 1982,[22] [42] el rechazo de gran parte de la población local al reclamo de soberanía argentino. Existen isleños que, al tener contacto con algún turista argentino, resaltan el año de llegada de sus ancestros o cuantas generaciones de su familia llevan viviendo en las islas.[43] En 1999, cuando se aprobó una declaración conjunta entre la Argentina y el Reino Unido para la llegada de argentinos a las islas, en Puerto Argentino/Stanley se registraron protestas en contra. Alrededor de la mitad de los malvinenses se oponía a la presencia de turistas argentinos.[27] En la capital isleña es común ver banderas, carteles y objetos en venta antiargentinos.[44]

Los malvinenses construyen su identidad solamente alrededor de la oposición a la Argentina. Esto se debe mayoritariamente al hecho de que su prosperidad económica se relacionó con la derrota argentina de 1982, también se puede deber a la inseguridad que les produce la memoria de dependencias pasadas. Los autores Dodds y Manóvil señalan que:[27]

...la comunidad de las Malvinas necesita desarrollar una idea de sí misma que no esté basada en exclusiones violentas. Su argumento del proceso restrictivo de construcción de identidad que funciona en las islas se demuestra al analizar la condena social que cae sobre aquellos malvinenses que deciden establecer un vínculo directo con la Argentina (...) la insistencia de los isleños en reivindicar su condición de británicos es un signo claro de su débil identidad cultural.

Los isleños ven a la Argentina como un país «hostil» y sus críticas van hacia su inestabilidad económica. No consideran a la Argentina como amenaza a nivel militar pero consideran que «puede atentar contra sus intereses económicos». La desconfianza en general, incluso en los productos en venta en los supermercados o para exportar.[45] [14] El término más común para denominar a la población argentina es «Argie».[46] [47]

Los malvinenses que se han radicado en la Argentina continental y se han hecho ciudadanos argentinos, han recibido fuertes críticas por parte de los kelpers.[27] [39]

Emanuel Sierra, diputado de la provincia de Salta que viajó a las islas en enero de 2015 explicó a los medios que «el tema de la guerra no ha sido superado» y que el diálogo pacífico con Argentina es para ellos sinónimo de «fracaso» y «vergüenza».[48]

Desde la posición argentina del conflicto, consideran inaplicable el derecho de autodeterminación de los isleños (ampliamente apoyado por el gobierno británico), afirmando que no tiene valor legal y que se trata de una «población trasplantada» por el Reino Unido tras la invasión de 1833:[49]

El referéndum de autodeterminación no se aplica a las Malvinas. No es una población colonizada, es un territorio colonizado.

Hector Timerman.[50]

El carácter trasplantado de los habitantes de las islas a través de un control migratorio cerrado y poco transparente tiene el único objetivo de mantener la ocupación ilegal de las islas. El Reino Unido promueve la inmigración de población británica, de sus colonias, excolonias o miembros del Commonwealth principalmente a través de dos herramientas como son su política de enajenación de tierras y el llamado “Falkland Status” (...) Este último es concedido directamente por un colega suyo del Foreign Office, el “gobernador” colonial que representa a la Corona británica en las islas. Es este funcionario colonial quien concede esta categoría que permite residir, votar y hasta ser electo para cargos públicos. Todo ello hace que, en la práctica, el 90% de los habitantes sea de nacionalidad británica, miembros del Commonwealth o territorios dependientes del Reino Unido.

Ariel Basteiro, embajador argentino en Bolivia[51]

Ernesto Greenleaf Cilley Hernández, nieto de Malvina Vernet, sostiene que ya que los británicos expresan su apoyo al derecho de autodeterminación de los kelpers, también deberían consultar la opinión y los derechos de los primeros malvinenses (argentinos nacidos antes de 1833) y sus descendientes.[52]

La diplomacia argentina insiste en que los habitantes de las Malvinas son británicos y que el gobierno del Reino Unido «controla» la demografía, ya que una pequeña de los que viven en las islas nació allí y el resto son británicos o de otras colonias, además de que se prohíbe el acceso a los argentinos. También se explica que durante todo el siglo XX y lo que va el siglo XXI la población se ha mantenido en torno a las 2.000 o 3.000 personas.[53]

En sus años como canciller en la década de 1990, Guido Di Tella reconoció que cualquier negociación sobre las islas tenía que incluir a sus habitantes. Algunos políticos que se opusieron a su «política de seducción» lo cuestionaron por querer darle voz a los malvinenses.[27]

Argentina hace notar que la Resolución 2065 (XX) instó a la Argentina y al Reino Unido a resolver la disputa a través de negociaciones, teniendo en cuenta los «intereses» y no los «deseos» de los isleños. Argentina no considera que corresponda a esa población, decidir a cuál de los dos países pertenece el territorio, considerando que los isleños «no constituyen un pueblo preexistente», son súbditos británicos y, como tales, no pueden ser los árbitros de un conflicto en el cual el Reino Unido es parte.[54] Con este razonamiento, solo hay dos partes en la disputa de soberanía, la Argentina y el Reino Unido.

Jamás reconoceremos, ni yo ni nadie en la Argentina y estoy seguro en toda nuestra América, al gobierno de facto y usurpador que tienen nuestras islas. Los isleños no fueron, no son ni serán ‘tercera parte’, sino habitantes sometidos a una autoridad colonial.

Alberto Asseff, diputado argentino.[55]

El gobierno argentino también hace notar que si el archipiélago estuviese bajo su soberanía, el nivel de vida de sus habitantes sería «mucho mejor»[56] y que «nada tiene Argentina en contra de los habitantes británicos» de las islas ni siquiera una «actitud despectiva». Ariel Basteiro, diplomático argentino, explica que «existe un compromiso en defensa de sus intereses y modo de vida al más alto nivel institucional consagrado en la Constitución Nacional».[51] Pase a ello, los propios habitantes dicen que ya su actual calidad de vida aquí es «buenísima» pero no tanto en términos monetarios, sino en términos de indicadores sociales como el balance entre horas de trabajo versus horas de ocio, el nivel de educación y salud, «y los fortísimos lazos dentro de la comunidad».[14]

Historia[editar]

Malvinenses argentinos antes de 1833[editar]

Malvina Vernet, nacida en 1830 en Puerto Soledad.

Matilde Vernet y Sáez, apodada Malvina, fue la primera persona de la que se tenga registro en nacer en las Malvinas y primer descendiente de argentinos antes de la ocupación británica del territorio. Hija de Luis Vernet y María Sáez, nació en Puerto Soledad el 5 de febrero de 1830.[57] [58] Malvina no fue la única descendiente de argentinos nacida antes de 1833, ya que hubo otros niños nacidos bajo bandera argentina.[59] [60] [61] [52] Uno de los niños nacidos fue hijo de Gregorio Sánchez y Victoria Enríquez, a quienes Vernet casó el 29 de mayo de 1830, celebrando el primer matrimonio civil de la Argentina, ya que las islas no contaban con autoridades ecelsiásticas.[62]

Malvinenses tras 1833[editar]

Tras la ocupación británica, en 1848 nació James Henry Falklands Sullivan en Puerto Stanley, que llevó el nombre británico del archipiélago. Fue el primer descendiente de británicos.[63]

Sobre la ocupación británica, el gobierno argentino considera que el 3 de enero de 1833, «las islas fueron ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a la población (de origen argentino) y a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente, reemplazándolas por súbditos de la potencia ocupante».[64]

En 1840, las Malvinas se convirtieron en una colonia de la Corona británica, y posteriormete se estableció una comunidad pastoral oficial de colonos provenientes de Escocia.[65] Cuatro años después, casi todos los habitantes de lo que fuera Puerto Soledad se trasladaron a Puerto Jackson, considerado una mejor ubicación para el gobierno, y el comerciante Samuel Lafone, nacido en Uruguay, comenzó un emprendimiento para fomentar la colonización británica.[66] [67] Aunque su concesión obligaba a Lafone a llevar colonos del Reino Unido, la mayoría de los colonos que llevó eran gauchos de Uruguay.[68]

Puerto Stanley el nuevo nombre de Puerto Jackson, se convirtió en la sede de la colonia a partir de 1845, con el nombrado del primer gobernador británico Richard Moody. Moody había llegado en 1842, cuando ya había varios colonos británicos allí, además de los británicos, gauchos y otros extranjeros sobrevivientes de la colonia de Vernet y una población cambiante de cazadores de ballenas y focas. Moody estableció una administración rudimentaria y recomendó que las islas fueran pobladas. Pidió a un doctor y a un capellán, los que fueron enviados junto con un magistrado. Tres años después surgieron los consejos legislativos y ejecutivos de las islas. Las primeras autoridades locales fueron oficiales británicos de alto rango. Moody preparó un informe recomendando que el gobierno estimulara a más colonos británicos y proponía la crianza de ganado ovino a gran escala. Como el Gobierno británico no estaba dispuesto a subsidiar la emigración, solo unos pocos colonos se marcharon a las islas por iniciativa propia.[69]

Antonina Roxa, nacida en Salta, fue la primer persona no británica de las islas que le juró lealtad a la Corona Británica en 1841.[70] En 1849 llegó a la capital de la colonia otro grupo de colonos. Esta vez se trató de pensionados militares, cuya mayoría era de origen irlandés.[69]

Según los propios kelpers, la comunidad malvinense fue creada por familias que llegaron «de todas partes del mundo de muchas y diferentes maneras». Muchos eran colonos que vinieron a las islas buscando una vida nueva, también hubo gauchos (a pesar de tener orígenes argentinos y uruguayos, son referidos comúnmente como «sudamericanos») y soldados británicos pensionados de Chelsea enviados por el Imperio como colonos. Otros llegaron como náufragos o eran marineros, loberos o balleneros de Europa que se casaron con chicas locales. La mayoría de los malvinenses son descendientes de estas personas.[71]

Gauchos malvinenses tomando mate en Hope Place - Saladero, Isla Soledad. Acuarela de Dale, director de Valle Esperanza en la década de 1850.[72] [73]

Los gauchos rioplatenses han contribuido a dar forma a la identidad de los isleños entre los años 1830 a 1850,[74] [75] [76] y hoy en día su legado es visible en la genealogía de las Malvinas. De hecho, también hasta la actualidad hay descendientes de los viejos gauchos, que perduran en algunos apellidos como Pitaluga y Llamosa, por ejemplo.[77]

Debido a las Negociaciones para la transferencia de soberanía de las islas Malvinas de las décadas de 1960, 1970 y 1980, los isleños sintieron que su «prosperidad» se detenía y que estaban quedando poco a poco «bajo el poder» de la Argentina. Debido a esto, la tasa de natalidad bajó y aumentó la emigración hacia las islas británicas y Nueva Zelanda.[69]

Los kelpers definen a la guerra de las Malvinas como una «ocupación argentina», recuerdan con «sensibilidad» el hecho, y cada 14 de junio (cuando la Argentina se rindió) reafirman su identidad británica en el «Liberation Day».[24] [45] Tres mujeres malvinenses fallecieron hacia final de la guerra cuando la fragata británica HMS Avenger cañoneó su casa por error.[78] El 18 de diciembre de 2014, el primer ministro británico, David Cameron, anunció en su mensaje navideño a las islas que los habitantes del territorio recibirían una medalla de honor por «su rol», «coraje» y «resistencia» contra Argentina en la guerra.[79] [80]

Algunos malvinenses desarrollaron durante la guerra tareas de resistencia y llegaron a combatir contra los argentinos en Monte Longdon. Los kelpers fotografiaron las posiciones argentinas, sabotearon sus líneas telefónicas e instalaciones y los enfrentaron de los modos que pudieron, como negándoles a venderles comida en las tiendas locales. Terry Peck, fue el malvinense más destacado en la guerra por sus actos.[16]

En 2014 se inauguró un nuevo museo histórico en Puerto Argentino/Stanley para dar a conocer la historia e identidad malvinense. También incluye la experiencia de los jóvenes habitantes durante la guerra de 1982.[71]

Características demográficas[editar]

Población[editar]

Vista aérea de Puerto Argentino/Stanley, capital y principal centro económico del territorio.

La población de las islas era de 2932 habitantes en 2012 (excluyendo a personal y militares de la Base Aérea de Monte Agradable y sus familiares, que suman 369 residentes)[81] y estaba compuesta en su mayoría por descendiente de británicos (aproximadamente el 70 %). Las Islas Malvinas son el territorio menos poblado de América del Sur. La principal ciudad (y la más habitada) es Puerto Argentino/Stanley, que concentra el 75% de la población total. El resto, se encuentra en la región llamada Camp (del castellano: campo).[81] Dicha localidad tenía hacia 2012 unos 2.563 habitamtes,[82] [83] siendo segido seguido de Monte Agradable con 369 residentes y el Camp con 351 personas.[81] La mayor parte de la población se encuentra en edad de trabajar (entre 20 y 60 años). Los hombres superan a las mujeres (53-47 %), y la desviación es más prominente en el grupo de edad 20-60.[84] Además, el censo de 2006 arrojó unos 2478 habitantes, creciendo un 4% hacia 2012.[81]

En su discurso anual, el gobernador colonial Colin Roberts afirmó en junio de 2014 que uno de los principales problemas de las islas es la población. El último censo reveló una población estática y envejecida. Vaticinó que «esto resultará en problemas de empleo y servicios para el futuro». Ante ese panorama, la Asamblea Legislativa encargó en 2013 un estudio para reformar la política inmigratoria. La intención es tanto rejuvenecer a la envejecida población como aumentar la mano de obra disponible para los proyectos petroleros. Roberts remarcó la necesidad de «formular un justo, transparente y sencillo sistema» que permita «equilibrar la necesidad de una fuerza laboral más amplia para facilitar el crecimiento económico con la aspiración de preservar el modo de vida de las Islas».[85] [86]

En la actualidad, toda persona que quiera instalarse en las islas debe demostrar que tiene una vivienda garantizada allí. Sin embargo, en el 2013 se construyeron 32 casas en el Cerro Zapador (Saper Hill, al sur de la capital) y apenas cuatro de ellas fueron ocupadas.[86]

Principales asentamientos (2012)[81] [87]
Posición Denominación Región Habitantes
1.ª Puerto Argentino/Stanley Stanley 2 122
2.ª Monte Agradable Camp 369
3.ª Pradera del Ganso Camp 40
4.ª Puerto Mitre Camp 22
5.ª Bahía Fox (Este y Oeste) Camp 22
6.ª Brazo Norte Camp 20
7.ª Cerro Cove Camp 16

Nacionalidad[editar]

Nacionalidad británica[editar]

Pasaporte de los súbditos británicos en el Reino Unido.

Tras ser tratados como ciudadanos de segunda clase durante muchos años, desde el 1 de enero de 1983, los isleños han sido ciudadanos británicos de pleno derecho, conforme a lo dispuesto en la British Nationality (Falkland Islands) Act 1983 (Acta de Nacionalidad Británica de las Islas Malvinas de 1983), permitiéndoles el acceso a un pasaporte británico. Hasta entonces no eran considerados británicos, para no ceder al argumento argentino de solamente dos partes en el conflicto de soberanía.[54] [88]

Hasta 1983, los malvinenses solamente obtenían una partida de nacimiento indicando que eran de las «Falkland Islands».[12] Desde entonces los nacidos en el Hospital Memorial Rey Eduardo VII, único hospital de las islas, son plenamente británicos.[88]

El Acta de Nacionalidad Británica de 1983, en realidad se trata de una reforma del Acta de Nacionalidad Británica de 1981 creada exclusivamente para los malvinenses, tras la Guerra de las Malvinas. Allí, y en la ley de nacionalidad británica, está contenida la definición del término de «súbdito británico».

En 1997, la Corona Británica «en ejercicio de los poderes otorgados por las British Settlements Acts de 1887 y 1945», suscribió en 1997 una enmienda a la Constitución de las Islas estableciendo que solo pueden gozar del «estatus» de «persona perteneciente a las islas Falkland (Malvinas)»:[54]

a) Los nativos.
b) Los que, no habiendo nacido en las islas, sean hijos de padre o madre malvinenses; esto, siempre que siendo residentes, su padre o madre se hayan naturalizado o registrado como malvinenses, o como súbditos de la Corona.
c) Los nativos de un país de la Mancomunidad Británica de Naciones, que hayan residido en las islas desde el 1 de septiembre de 1990, o que hayan recibido el estatus de malvinenses con anterioridad y no lo hayan perdido.
d) Los cónyuges, siempre que convivan.
e) Los cónyuges supérstites.
f) El hijo, hijastro o niño legalmente adoptado de tal persona.

La British Overseas Territories Act 2002 extendió la ciudadanía británica a todas las dependencias de ultramar del Reino Unido. La ley de nacionalidad de 1983 no les negaba el derecho de ciudadanía británica a los malvinenses, pero ellos debían solicitarla. Desde 2002, se considera que la adquieren por el solo hecho del nacimiento.[88] [89]

En el censo de 2012, la mayoría de los residentes describieron su nacionalidad como "Falkland Islander" (un 59 %), seguido por los británicos (29 %), originarios de Santa Helena (9,8 %) y chilenos (5,4 %).[81] En dicho censo por primera vez no se brindó información sobre el lugar de nacimiento de los habitantes, sino su «identidad nacional». Según la postura argentina, esto significó una «clara muestra» de que muchos de los que se autodefinen como «isleños» son en realidad ciudadanos británicos llegados de Europa. La mayoría de ellos se desempeña en el gobierno o la legislatura, en empresas o como formadores de opinión en los medios locales.[90]

Nacionalidad argentina[editar]

Portada del pasaporte argentino.

La disposición transitoria primera de la Constitución de la Nación Argentina establece desde 1994 que:

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.
La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Además, la ley nacional argentina Nº 346 establece en su artículo 1: «Son argentinos: 1.- Todos los argentinos nacidos o que nazcan en el territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres (...)» (principio de ius soli).[91]

Por el artículo 3 de la ley Nº 23.059: «Se declaran inválidas y sin ningún efecto jurídico las pérdidas o cancelaciones de la nacionalidad argentina (...)» (principio de nacionalidad perenne).[92]

Por lo tanto, según la legislación argentina, las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur son argentinas, y las personas nacidas en esos archipiélagos son argentinas de iure por «pertenecer al territorio nacional», y pueden solicitar un certificado de nacimiento argentino, un Documento Nacional de Identidad y un pasaporte argentino si así lo desean.[54] [88]

Asimismo, a pesar de que esos territorios estén considerados por Argentina como «ocupados ilegalmente por el Reino Unido», la ley reconoce que los nacidos allí no pierden su ciudadanía natural argentina, aunque acepten ser ciudadanos de otro Estado extranjero.[92] [54]

El 17 de febrero de 1933, el subsecretario de Relaciones Exteriores y Culto, Carlos A. Alcorta, dirigió una circular a todas las misiones diplomáticas de la Argentina, advirtiendo que las personas nacidas en las islas Malvinas eran «de nacionalidad argentina» y, por lo tanto, no podía visárseles el pasaporte británico sino que «debía serles extendido» un pasaporte argentino.[54]

En 2003, Rodolfo Terragno presentó un proyecto de ley ante el Congreso Nacional Argentino para modificar la ley 346, incorportando los siguientes artículos:[54]

Mientras dure la ocupación ilegal de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, esta disposición no regirá para las personas nacidas o por nacer en dichas islas, salvo aquellas que requieran de las autoridades de la Nación se las admita como nativas de la República Argentina.

En caso de haber tenido un solicitante dos años de residencia continua en las islas Malvinas, Georgias del Sur o Sandwich del Sur, se considerará cumplido este requisito.

La nacionalidad natural renace ante la solicitud del nacido en las islas. Si una persona, nacida en las Malvinas, solicita la nacionalidad argentina, se le reconocerá la «nacionalidad natural»; es decir, será reputada nativa de la República Argentina. Podría argumentarse que, siendo las Malvinas parte del territorio nacional conforme la Constitución, esta previsión es superflua. No lo es porque, después de disponer que la ocupación ilegal y el mantenimiento de un claustro poblacional suspenden la aplicación del ius soli, el proyecto quiere que la nacionalidad natural recupera su validez (sin esperar al cese de la ocupación ilegal) en el caso de toda persona nacida en las islas que se reconozca como natural de la República Argentina.


A los fines de la nacionalizción, la residencia en las islas se equipara con la residencia en territorios no ocupados. En caso de personas que no tengan nacionalidad argentina ni británica, pero que acrediten dos años de residencia continua en las Malvinas, podrán nacionalizarse argentinos, como si hubiesen tenido residencia en cualquier punto del territorio nacional libre de ocupación extranjera. También en este caso podría alegarse que eso debe ser así por aplicación de la Constitución, pero habiendo establecido que la ocupación ilegal y el claustro poblacional afectan el régimen de nacionalidad con relación a las Malvinas, conviene que la ley haga explícito que, a los efectos del extranjero que aspira a nacionalizarse argentino, la residencia en las islas equivale a la residencia en cualquier punto no ocupado del territorio nacional.
Adopción de la nacionalidad argentina[editar]
James Peck, isleño con documentación argentina. Fue el primer malvinense en inscribir su partida de nacimiento en Tierra del Fuego.[93] [94]

Esto ha ocurrido con numerosos isleños y sus descendientes,[95] [27] entre ellos Alejandro Betts, James Peck, James Douglas Lewis, Yolanda Bertrand, Soledad Rende, Derek Rozee,[11] Ethel Turner,[96] [97] Pablo Betts (hijo de Alejandro),[98] Juan Alejandro Reid[99] (hijo del argentino Reynaldo Ernesto Reid),[100] James Lewis,[101] Frank Ushuaia Lewis,[101] entre otros. Algunos de ellos han tramitado sus documentos argentinos en Ushuaia, ya que debido a la ley nacional 26552 que estableció los límites de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, las Malvinas forman parte de la misma.[93] [94] [102] Algunos de ellos también participan junto con la delegación argentina ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.[11] [97] Los descendientes de malvinenses nacidos antes de 1833 conservaron su ciudadanía argentina.

En la provincia de Santa Cruz a finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX muchos malvinenses se asentaron en las estancias de cría de ovejas, principalmente como esquiladores y propietarios de campos o comercios, ayudando en el nacimiento de nuevos poblados y manteniendo vínculos entre las islas y el continente. Carlos María Moyano, primer gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz, se casó con una joven kelper. Los malvinenses también han dejado descendencia al casarse y tener hijos con argentinos. Hay descendientes de malvinenses de segunda y tercera generación habitando en Santa Cruz.[103] [104] [105] [106] [97] [107] En 2014, el Observatorio Patagónico sobre la Cuestión Malvinas comenzó a desarrollar el proyecto «Enlace Malvinas. Raíces del futuro», del que participan integrantes de familias de la Patagonia Argentina que son descendientes de malvinenses para dar a conocer los lazos históricos y culturales que existen entre pobladores de la Patagonia y las Malvinas.[108]

El 1 de mayo de 1922, el vicecónsul británico en Punta Arenas, Chile, informó que el cónsul argentino se había negado a visar el pasaporte de un súbdito británico, nacido en las Malvinas, sosteniendo que los nacidos de las Malvinas «eran ciudadanos argentinos ipso facto». El 6 de mayo de 1927, el entonces ministro de Guerra, Agustín P. Justo, se dirigió al entonces ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Ángel Gallardo, para efectuarle una consulta relativa a una solicitud de enrolamiento, presentada por Juan Walker, nacido en las Malvinas. En la nota, Justo decía:[54]

Este Ministerio entiende que, considerándose a las islas Malvinas parte integrante del territorio de la República y no existiendo allí oficinas enroladoras, corresponde el enrolamiento como argentino al ciudadano que se presente y manifieste el deseo de enrolarse ante cualquier oficina enroladora del país, siempre que presente el documento habilitante de su nacimiento.

El consejero legal Isidoro Ruiz Moreno dictaminó el 20 de mayo que, «considerándose a las islas como parte del territorio argentino, el hecho que a causa de un acto de fuerza la República Argentina se viera imposibilitada de hacer efectivo el territorio de su soberanía no obstaba al empadronamiento solicitado». Walker fue enrolado, trámite que se cumplió en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz.[54]

Ricardo Patterson, nacido en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz, es el único descendiente de malvinenses en acceder a una banca en el Congreso Nacional Argentino. Fue diputado nacional por su provincia entre 1993-1997 y 1999-2003.[95]

En junio de 2014 Alejandro Betts gestionó su nuevo DNI en Ushuaia y se hizo anotar la dirección que tenía en Puerto Argentino/Stanley (número 1 de calle Hebe) antes del conflicto de 1982. Betts es el único malvinense radicado en la Argentina continental que posee en su documento un domicilio de las islas.[109] [110]

Ascendencia e inmigración[editar]

Jóvenes isleños de ascendencia británica.
Miembros de la policía de defensa de las islas montados a caballo hacia 1914.

Los kelpers son en su mayoría descendiente de británicos (aproximadamente el 70 %),[111] principalmente descendientes de galeses y escoceses asentados en el territorio desde 1833.[112] Los ciudadanos del Reino Unido que han obtenido el estatus de residentes en las islas son conocidos como belongers.[112] No obstante, existen también individuos con ascendencia escandinava, francesa y gibraltareña, entre otras.[84]

Otra parte de la población está formada por los descendientes de los balleneros que arribaron en los siglos pasados. Finalmente, el restante de la población está compuesto por un minoría de americanos (principalmente alrededor de 250 chilenos) y algunos individuos provenientes de Santa Elena y Tristán de Acuña, que han llegado a las islas en búsqueda de trabajo. También hay oriundos de Australia, Nueva Zelanda, Alemania, entre otros países que no superan grupos de diez personas. El censo de 2006 indicó que solo un tercio de los residentes nacieron en el archipiélago y que algunos residentes de origen extranjero se habían asimilado en la cultura local.[113] [114]

En el censo de 2012 se indicó que unos 38 nacidos en la parte continental de la Argentina viven en las islas, de las cuales solo cinco eran ciudadanos argentinos.[115] [116]

Según Rodolfo Terragno, la población de las islas está «ficticiamente conformada» por el predominio de la ascendencia británica, donde los argentinos continentales no pueden radicarse, ni adquirir propiedades (para lo cual se requiere una licencia) o tener intereses comerciales (para lo cual hay que registrarse). Los argentinos no son admitidos «siquiera como trabajadores temporales». Como lo señala el gobierno de las islas, «para los puestos que no pueden ser cubiertos con residentes, se recluta personal fuera de las islas, normalmente del Reino Unido, Santa Elena, Australia o Nueva Zelanda, con contratos a plazo fijo». Para trabajar en las islas se requiere un permiso expedido por el gobierno isleño.[54]

Lugar de nacimiento[editar]

No todos los malvinenses nacieron en el Hospital Memorial Rey Eduardo VII, de la capital isleña y único hospital del territorio. Muchos han nacido en la parte continental de Argentina, en Chile o en el Reino Unido, por razones médicas, pero son considerados por las estadísticas como Falkland Islanders si el bebé y la familia regresa al territorio antes de los seis meses de edad del pequeño. El censo de 2006 registró 59 nacimientos en el Reino Unido, 14 en Argentina, 2 en Chile y uno en Santa Elena.[114]

Emigración[editar]

El censo de 2002 en Chile registró a tres nacidos en las Malvinas viviendo en el país sudamericano.[117]

Cultura[editar]

Religión[editar]

La religión predominante es el cristianismo, de las cuales las denominaciones principales son la Iglesia de Inglaterra, Católica Romana, la Iglesia Unida Libre, y luterana. Los números más pequeños son los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día y ortodoxos griegos. También hay una congregación Bahá'í.

Idioma[editar]

El inglés es el idioma oficial.[118] El dialecto inglés malvinense es el hablado por los isleños y cuenta con influencia del español rioplatense y una pronunciación que se parece a la del inglés australiano. Las palabras utilizadas en castellano son las relacionadas con los caballos y actividades del campo, producto de la influencia de los habitantes gauchos rioplatenses hacia el siglo XIX. Ejemplos: ‘alizan’, ‘colorao’, ‘negro’, ‘blanco’, ‘gotiao’, ‘picasso’, ‘sarco’, ‘rabincana’, ‘bosal’, ‘cabresta’, ‘bastos’, ‘cinch’, ‘conjinilla’, ‘meletas’, ‘tientas’, ‘manares’, entre otras.[119]

Símbolos[editar]

El primer sello de las islas usado entre 1876 y 1925, incluye una imagen del buque HMS Hebe que llevó a las islas a los primeros colonos.[120]

La bandera del territorio británico de ultramar de las Islas Malvinas en su forma actual fue aprobada el 25 de enero de 1999. Es un Pabellón Azul con la bandera del Reino Unido en el cantón (esquina superior izquierda) y el escudo de las Islas Malvinas superpuesto, que tiene al pie el lema Desire the Right (en español, «Desea lo justo»). Desde su creación, la bandera es utilizada para representar a las islas en el ámbito internacional, como por ejemplo en los Juegos de la Mancomunidad.[121] [122] Argentina, y el resto de los países de América del Sur consideran «ilegal» a la bandera.[123] [124] [125] [126] Al mismo tiempo, la bandera de Argentina es mal vista en la islas y su despliegue está prohibido por la «sensibilidad» de los malvinenses.[127] [128]

El Gobierno británico de las Islas Malvinas no posee una canción patria oficial propia, por lo tanto, utiliza el Dios salve a la Reina del Reino Unido. En algunos eventos deportivos de los Juegos de la Mancomunidad, donde participan las colonias birtánicas, las delegaciones malvinenses son representadas con una letra denominadaCanción de las Malvinas, que fue escrita en la década de 1930 por el docente Christopher Lanham.[129] A principios de 2015, el empresario británico y ex legislador Dick Sawle presentó lo que el denominó un himno para las islas. Tiene cuatro estrofas y se titula «Falklands Libres y Justas». La primera mitad del himno propuesto hace referencia a la geografía de las islas, mientras que la otra concluye mencionando a los soldados caídos durante la guerra de 1982.[130]

Deportes[editar]

El fútbol es el deporte de mayor popularidad en las islas, hay una liga de fútbol local y una selección propia que no es reconocida por la FIFA.[131] Entre los deportistas kelpers se ha destacado Louis Baillon (nacido en Bahía Fox) que compitió en los Juegos Olímpicos de 1908 en el equipo de hockey sobre césped del Reino Unido. La edición del 2014 celebrada en Glasgow, Escocia, fue la que contó con más participantes kelpers. Allí viajaron 25 competidores de tres disciplinas: bádminton, bolos sobre hierba y tiro.[132]

En la cultura popular[editar]

Fuckland es una película argentina filmada en 1999 y estrenada en 2000 donde el protagonista Fabián Stratas, un mago y comediante de Buenos Aires ahorra dinero de sus actuaciones y viaja con una cámara oculta durante una semana a las Malvinas con el objetivo de embarazar a las mujeres nativas de origen británico, kelpers, y lograr repoblar las islas con descendientes argentinos. La teoría del protagonista es que si solo 500 argentinos hacen lo mismo cada año, en menos de 20 años la mitad de la población de las islas sería de ascendencia argentina. Solo hubo dos actores en la película, ya que el resto de las personas que aparecen son todos actores involuntarios kelpers que no sabían que estaban siendo filmados. El estreno causó molestia entre los malvinenses.[133] [134] [135]

En 2012 se estrenó La Asombrosa Excursión de Zamba en las Islas Malvinas, un programa infantil del canal argentino Pakapaka. En una escena Zamba, el personaje principal, discute con un niño kelper y un militar británico sobre la soberanía del archipiélago. En la escena final aparecen Zamba y sus amigos junto con niños kelpers bailando y jugando.[136]

En 2014, José Mujica, presidente de Uruguay, propuso en una entrevista que los argentinos recuperen soberanía en las islas «con las mujeres» kelpers, en lo que él denominó «una invasión a cobija».[137]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]