Distrito de Torata

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Distrito de Torata
Distrito del Perú
Location of the province Mariscal Nieto in Moquegua.svg
Coordenadas: 17°04′36″S 70°50′40″O / -17.0765697, -70.8443485Coordenadas: 17°04′36″S 70°50′40″O / -17.0765697, -70.8443485
Capital Torata
Idioma oficial español
Entidad Distrito
 • País Bandera del Perú Perú
 • Departamento Moquegua Moquegua
 • Provincia Mariscal Nieto
Alcalde Angel Manuel Hurtado Jiménez (2011-2014)
Eventos históricos  
 • Fundación Creación
Superficie  
 • Total 1793,37 km²
Población (2007)  
 • Total 6591 hab.
 • Densidad 3,68 hab/km²
Huso horario UTC-5
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El distrito peruano de Torata es uno de los 6 distritos de la Provincia de Mariscal Nieto, ubicada en el Departamento de Moquegua, bajo la administración del Gobierno regional de Moquegua, al sur del Perú.[1]

Desde el punto de vista jerárquico de la Iglesia Católica forma parte de la Diócesis de Tacna y Moquegua la cual, a su vez, pertenece a la Arquidiócesis de Arequipa.[2]

TEMPLO SAN AGUSTIN DE TORATA: SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA. DEDICADO: Al R.P. ENRICO RUSCA TERZUOLO, Quien con el cariño, trabajo y dedicación llevo al pueblo de Torata y a su iglesia en el amor a DIOS y a la Santismina Virgen Maria, defensor de los valores tradicionales de la Iglesia Católica, defensor y protector de los pueblos de Torata y Moquegua. El padre Enrico, Genoves ( ITALIA) de nacimiento y Torateño de corazón, sus restos mortales reposan en el panteón de la Villa Heroica, en el mausoleo de la Hermandad del Señor de los Milagros.

Historia[editar]

La fecha exacta del comienzo de la construcción del actual Templo de San Agustín de Torata, ahora Santuario de la Virgen de la Candelaria, no ha podido ser establecida, debido a que hasta el momento no se ha encontrado el libro de fábrica; y en los documentos manuscritos investigados en el Archivo Arzobispal de Arequipa (copias entregadas por el actual párroco, quien no consignó libro, folio o legajo alguno) no hacen referencia alguna a dicha fecha. Sin embargo, se han dado ciertas especulaciones sobre este punto, aunque ninguna que pueda confirmarse con absoluta certeza ya que no presentan fuentes de información. (Figura 3)

Al igual que otras iglesias de la región, el Templo original de Torata fue levantado de adobe y caña, no sabiéndose con exactitud cual fue su ubicación original y su fecha de construcción; aunque se asume que ya existía desde finales del siglo XVI. Kuon Cabello, cita al deán Juan Gualberto Valdivia cuando se refiere a los festejos realizados a la Virgen de la Candelaria cada 2 de febrero, desde el año 1600, en Torata.

Debido a los continuos movimientos sísmicos sufridos en la región, por estar en una zona altamente volcánica, se decide levantar el Templo en piedra y cal. Kuon Cabello, afirma que la fecha de construcción del templo de piedra y cal es el año de 1691, sin hacer referencia a alguna fuente histórica específica. Indica también que esta construcción se realizó durante 23 años con el peculio del Cura Bachiller Ambrosio Javier Galdámez y Corterreal28 (quien dejó en su testamento, en 1739, un capital de 11.000 pesos, cuyos réditos anuales servirían para las necesidades de la iglesia) y en colaboración con los indígenas y el vecindario. Por otro lado, en un documento manuscrito del Archivo Arzobispal de Arequipa catalogado como Visita, se menciona al Cura Bachiller Ambrosio Javier Galdámez y Corterreal como vicario de Torata en el año de 1719.



Figura 3: Foto de la Iglesia San Agustín de Torata, antes del terremoto de 1948. Se puede observar la predominancia desde la plaza, la torre y la escalera que la circundaba para subir. Esta última se perdió luego de la restauración de 1961-1965. Compárese con la foto tomada en 2003, luego del terremoto de 2001. (Foto Archivo INC)

Asimismo afirma, que luego de un sismo acaecido en el año de 1715, este mismo vicario ordenó las nuevas reparaciones en el templo de Torata: “ ... luciendo querubines y figuras geométricas labradas en alto relieve en las piedras de la bóveda ...”

Otro fuerte sismo ocurrido el 13 de mayo de 1784, dañó fuertemente el templo. La reconstrucción del mismo estuvo a cargo del Mayordomo Ambrosio Solórzano quien, también en colaboración con la población indígena y el resto de vecindario lo reedificó. Los gastos de esta reparación fueron solventados con la renta (capital de once mil pesos) que dejara el Bachiller Ambrosio Javier Galdámez y Corterreal en Testamento mencionado.

En un manuscrito del Archivo Arzobispal de Arequipa, catalogado como Obras Pías, con fecha de marzo de 1792, se hace mención de lo siguiente: “ (...) informe del estado de la obra pía, que mandó a fundar Dn. Ambrosio Javier Galdámes y Corterreal, (....) del destino que se ha dado a sus réditos; diremos ante todo, que la Iglesia, y Santuario de Torata, a que aplicó aquel piadoso y devoto Instituyente estos anuales, los ha consumido siempre en sus redificaciones, por mano de sus curas doctrineros, como Fabriqueros de aquella vuestra casa....”

Asimismo, en este mismo documento se confirmó “(...) la ruina padecida en todo este Partido” en el año de 1784; para lo que luego se menciona: “ (...) libró a favor de Dn Ambrosio Solórzano, fabriquero que lo era en el año del 85, los necesarios para el reparo de los daños que experimentó la Iglesia en ruina; y en efecto se hizo la torre, se compuso la portada, y cargó la bóveda en que se gastaron tres mil un pesos”. También se menciona la construcción del cementerio y conclusión de la Capilla de la Caridad29 para lo que se le dio 500 pesos al cura de la iglesia de Torata, don Mariano Cornejo.

El 13 de agosto de 1868 se produjo un nuevo movimiento telúrico que causó serios daños al templo. En lo concerniente al detalle de estos daños, otro manuscrito del Archivo Arzobispal de Arequipa, catalogado como visitas del 29 de julio de 1872 se indica que, el cura de Torata, llamado para ese entonces, D. Antonio Pinto, informó al Obispo de Arequipa lo siguiente: “(...) la Iglesia de su cargo ha quedado destruida en su mayor parte porque solo ha podido aprovecharse del presbiterio para la celebración de los oficios divinos: que la media naranja cayó y hasta ahora solo ha podido cubrirse con paja; y que la bóveda del resto de la Iglesia también ha caído”.

En un Perfil Técnico desarrollado por el Instituto Nacional de Cultura Departamental de Moquegua en noviembre del 2001, se afirma que a mediados del siglo XVI se da inicio a la construcción de los cimientos de la nave principal. Posteriormente, a inicios del siglo XVII se levantan los muros de esta misma nave y se construyen las dos portadas de estilo mestizo. Ambas fechas, sin ninguna fuente de información conocida.

En cuanto a la fecha de culminación de la obra, tanto Kuon Cabello como en el Perfil Técnico antes indicado (que podría haberse basado sin mencionarlo como fuente, en Khon) coinciden en señalar el año de 1752. Él se basa primero en la inscripción en alto relieve del año 1753, encontrada en una piedra “frente al portón del atrio de entrada a la iglesia”. También afirma que ésta es la fecha de culminación de la reconstrucción del templo que fue destruido por el sismo de 1715.

Debemos destacar que no sólo fue un templo sino que todo el conjunto incluiría un convento, y que habría estado orientado hacia el este, noreste y norte; incluso, la actual Delegación de Policía habría formado parte de esta edificación anexa, por lo que no habría existido la actual calle Coronel Manuel de la Torre. Futuros trabajos arqueológicos en este sector confirmaría esta inferencia.

En la actualidad, en el muro de la nave principal, lado este, existe una piedra con el año de 1753 tallado en alto relieve; sin embargo sería de moderna manufactura, pudiendo ser una replica de la original.

En la inspección ocular que realizamos, detectamos ciertos detalles que nos llevaron a realizar ciertas hipótesis, que fueron corroboradas por las excavaciones arqueológicas y por las fuentes citadas, además de ciertas costumbres.



Figura 4: Foto de la Iglesia San Agustín de Torata luego del terremoto de 2001. Compárese con la figura anterior. (Foto Juan De Orellana)

Lo primero que llama la atención es que la fachada del templo no se orienta frente a la Plaza de Armas30, sobre todo si consideramos que ese lado de la iglesia es, justamente el del poniente (oeste) al que, sólidamente, se orientaban los ingresos de las iglesias. Justo, dando frente a la Plaza, en la pared oeste del actual brazo de la epístola del transepto31, se aprecian unos altorrelieves de estilo mestizo puneño, que suben desde el piso como si fuesen los restos de las jambas de una puerta y que la excavación arqueológica confirma que continúan por debajo el nivel del actual atrio lateral (hacia la plaza); es decir, se confirma la idea de la existencia de una puerta importante y que el nivel del piso de toda la pequeña iglesia debe haber sido algo más bajo que el actual. Este detalle y la disposición de ciertas partes de la iglesia y la antigüedad de las construcciones, datadas por el sistema constructivo y su perfección, frente a los otros, hacen verosímil la hipótesis de que, en el inicio de la iglesia de piedra (sucedánea de la de adobe) haya sido más pequeña que la actual y tenido una planta conocida como gótico-isabelina (una sola nave, con o sin capillas laterales y sin transepto), con ingreso por la plaza, retablo y altar mayor, en el actual brazo del evangelio del transepto (este) y, no habría tenido cúpula (o media naranja). (Figura 4)

Además, en las descripciones de los daños sufridos por el templo, luego de los terremotos de la época virreinal, no se hace referencia ni al transepto, ni a la cúpula. Así, es posible que, frente a la forma que mencionamos, todo el actual transepto haya sido la nave de la iglesia; la actual sacristía, el baptisterio cuya antigüedad no sólo fue datada por el sistema constructivo sino, además por la excavación arqueológica practicada en su interior. La sacristía antigua debe haber estado en lo que es el actual depósito (igualmente antiguo) o el garaje33, lo que faltaría confirmar con una excavación arqueológica profunda, en el caso de la cochera (Figura 5). De haber existido el convento o casa cural y de haberse ubicado donde inferimos, hacia la actual nave, debe haber habido un claustro con habitaciones en derredor34.



Figura 5: Plano de planta de la actual Iglesia de Torata, se aprecian los sectores y la forma en cruz latina. Igualmente se aprecia el ingreso por el este.

La forma que tuvo la iglesia al momento del terremoto del 11 de mayo 1948 (y que está relatado en varios documentos, siendo el más importante el dirigido por el Arq. Alberto Aranzaens a la Corporación y Junta de Rehabilitación de Obras Públicas de Moquegua y otros informes dirigidos al Mons. Alfonso Zaplana Belliza) debe habérsele dado luego de la reparación posterior al terremoto de 1784, en que se utilizaron los recursos dejados en el testamento por el bachiller Ambrosio Javier Galdámez y Corterreal pues ya se menciona la forma con crucero y cúpula en el manuscrito en poder del Archivo Arzobispal de Arequipa, catalogado como Inventarios del 25 de octubre de 1836. Allí se encuentra registrada la descripción del Templo de San Agustín de Torata, con un inventario de sus bienes muebles, en el que las medidas están dadas en varas castellanas (cada una equivalente a 0.835 m, aproximadamente): “(...) Primeramente una iglesia de cal y piedras sin cargas, rajada y abierta por partes, de un solo cañón, con cincuenta varas de longitud, ocho de latitud y onse y media de altura: tiene crucero y en el medio de él una cúpula o media naranja con cuatro ventanas ...”35

En cuanto a las dimensiones del templo, según el levantamiento de mayo - junio del 2003, la longitud total de la iglesia es de aproximadamente 47.43 m, medidas en los puntos medios de los muros y a una altura constante de 1.00 m. (el hecho de que los muros y contrafuertes hayan sido intervenidos con anterioridad, no facilita medidas más exactas). El ancho promedio en el punto medio de la nave principal es de 9.91 m. En cuanto al transepto, la longitud total es 31.54 m. El ancho del transepto en el brazo este (lado del evangelio) es de aproximadamente 9.84 m. En cuanto el brazo oeste (lado de la epístola) es de 10.96 m. El alto de la bóveda de la nave central, incluido el espesor de las dovelas es de 9.80 m. Estas medidas incluyen los espesores (variables) de los muros.



Figura 6: Se aprecia el posible antiguo ingreso desde la plaza. Definitivamente está claro que esto fue una portada y las excavaciones arqueológicas lo corroboraron.

El atrio, está conformado por una plataforma en forma de “L” con frente la calle lateral, donde abre el actual ingreso principal y a la Plaza de Armas de Torata y está sobreelevado con respecto al nivel de la pista, que está en pendiente y que genera una separación espacial, de la Plaza de Armas. Este atrio está ubicado al lado oeste del templo (lado de la epístola) y los dos ingresos laterales, ya comentados, se encuentran allí.

Lo que actualmente es el presbiterio podría haber sido el depósito de andas. Todo este esquema descrito nos presenta un trabajo que Antonio San Cristóbal llama, en varias obras publicadas, “reconversión de una iglesia”36.

Algo que apuntala aún más la teoría de que el ingreso (y por lo tanto el atrio principal) daba a la plaza es que al realizarse las excavaciones arqueológicas solicitadas en esta zona con el fin de confirmar la inferencia, se descubrieron enterramientos. (Figura 6)

De la forma que tuvo el templo antes del terremoto de 1948, es posible tener una idea bastante clara gracias a las fotos que acompañaron el Informe del Arq. Aranzaens en 1958 y a lo detallado del análisis de las fallas. Es posible también apreciar el sistema constructivo y las modificaciones que sufriera, luego de su restauración practicada por el mismo profesional con un proyecto terminado en 1960 y cuya obra fue concluida en 1965. Obra que no podemos juzgar negativamente por cuanto, en el plano técnico, se realizó con el mejor de los conocimientos del momento y, en el plano teórico – doctrinal, la Carta de Venecia aún no se había firmado . No se ha podido encontrar los planos del proyecto, pero el resultado del mismo, si bien no fue lo más apropiado en términos de comprensión del funcionamiento estructural del templo, en términos estilísticos fue de lo más respetuoso.



Figura 7: Foto antigua de la Capilla de los restos de la llamada Capilla de la Caridad, ya destruida.

En estas fotos es posible apreciar la desaparecida Capilla de la Caridad, pequeño apéndice de la nave, en el lado de la epístola (oeste, hacia la plaza), que estaba confinada por muros que eran abrazados por la escalera que subía a la única y orgullosa torre, en la esquina de la plaza38. (Figura 7) Su función, además de pía, era estructural, puesto que servía para apuntalar, a manera de contrafuerte, la pared oeste de la iglesia.

La forma exterior de esta iglesia, según las fotos antiguas y criterios constructivos y estructurales no es la correcta ni la auténtica, pero para poder explicar este punto necesitamos explicar el sistema constructivo y su respectivo sustento estructural, así como las sucesivas malas restauraciones que han ido debilitado notablemente el monumento.

Todo el edificio, excepto la cochera edificada en adobe mal proporcionado, está construido en piedra, con un sistema muy extendido durante la colonia y que ya había sido utilizado por los romanos, que lo llamaron opus emplectum. Se trata de dos paredes paralelas de piedra de una cuarta (22cm) cada una, de manera que ambas delimitaban el espesor del muro de dos varas como promedio (1.60m). Esto significa que había un espacio entre ambas paredes paralelas, el que era rellenado con un mortero de ripio o cascajo con arena y cal, lo que le daba cierta consistencia. Sobre este muro, en la pared interior, se volteaba la bóveda. Es así, tan sencillo como se puede entender, pero esta sencillez obligaba a ciertos cuidados que, de no tenerse en consideración, se convierten en un sistema de lo más ineficaz; y ello fue lo que sucedió.

El sistema se basa en que el relleno interparietal permanezca estable, vale decir, que no se asiente, descomponga o deteriore. Por esta razón se trabaja con ripio, arena y cal, es decir, casi un concreto. Adicionalmente a esto, los sillares de las paredes, hacia el interior del muro, no deben mantener un plomo sino que deben tener elementos pétreos, en forma de tizón, que garanticen, no sólo la adherencia de la pared al muro, sino que, además aseguren el funcionamiento conjunto de los tres componentes, pared de piedra, muro interparietal y pared de piedra. Así, las piedras – tizón trabajarían como estribos, lo que se conoce como a cortante. Lo otro que hay que considerar es que los bloques de piedra canteada deben ser uniformes y evitar los de estereotomía rectangular vertical, ya que no proveen un acción eficaz contra la llamada tracción diagonal o cortante longitudinal en muros. Finalmente, es necesario contrarrestar el efecto de intento de abrirse o tracción, en las bóvedas, las que son ideales para trabajar a compresión pero no a la tracción, cuando el peso de la misma hace que los muros sobre los que se sustentan, se abran y pierdan el plomo. Para esto, son útiles los contrafuertes y el añadir algún esfuerzo vertical, a modo de pisapapeles, en la bóveda misma.

Si estas condiciones se cumplen, el sistema es muy estable y puede resistir sismos de muy considerable magnitud, sobre todo si consideramos la escasa masa que provee el tufo volcánico que se usa como cantería y que podría a pasara a formar parte del relleno.

Pero, como ha sido el caso de nuestra iglesia, se ha fallado en las tres concepciones. Por un lado, el relleno de los muros, lejos de haber sido realizado con ripio se hizo con tierra simple. Ello no sólo no integró los tres componentes del muro sino que, al asentarse la tierra con las lluvias (los finos decantan), produce presión o empujes laterales en las débiles paredes líticas de los lados, abombándolos y produciendo fisuras horizontales, un curvamiento de la sección rectangular, al tercio de la altura. A mayor cantidad de lluvias, mayor presión.

Por otro lado, las constantes reparaciones y reconstrucciones parciales luego de los terremotos constantes, ha desfigurado completamente el aparejo, tanto en el amarre, cuanto en las hiladas y se han eliminado los tizones, con lo que los tres componentes murales no trabajan en conjunto y tienden a separarse. Lo mismo ha de decirse de los contrafuertes, los que, siempre, deben tener una unión casi monolítica con los muros, tanto los contrafuertes por fuera, como los machones (a guisa de pilastras) por dentro, debiendo, además, coincidir entre ellos (los de dentro con los de fuera) y los arcos fajones, lo que no sucede en el templo de Torata.

Finalmente, y que es lo que afecta directamente a la forma exterior de la iglesia, tiene que ver con la cúpula y con el contrarresto de sus fuerzas. La forma exterior auténtica, antes del terremoto de 1948, pese a que estaba cubierto con una bóveda de medio cañón, con arcos fajones, simulaba ser de techo plano, ya que para lograr la estabilidad del medio cañón, se realizó encimados, ligeramente más abajo de la altura de la clave del trasdós y se rellenó con ripio consolidado.

Luego de la restauración de Aransáenz, con la finalidad de bajar el centro de gravedad y de evitar la caída hacia el exterior de estas paredes encimadas, se optó por eliminar toda esta superestructura, debilitando la bóveda. Los muros ya estaban debilitados porque se rellenaron con tierra y, para el terremoto del 2001 y siguientes, toda la estructura en su conjunto colapsó. Aportó notablemente a este colapso el que se le colocara una cubierta de cemento sobre la bóveda para proteger de la lluvia. El cemento con las piedras calizas o tufos volcánicos tiene un comportamiento desastroso, ya que el agua, extrae sales de la mezcla de cemento que, al cristalizar micro demuelen los sillares y su mortero de cal. Esto, sin contar con la lluvia ácida producto de las actividades mineras cercanas. Aún así, con lavado con agua destilada, el 70% de las dovelas son recuperables.

Para peor comportamiento sísmico, no lograron el monolitismo entre los contrafuertes exteriores con el muro. Desconocemos si la desalineación de éstos respecto de los machones o pilastras interiores y los arcos fajones ya existía, por lo que no puede entrar ello en la crítica que se hace.

Así, se encontró una iglesia a punto de colapsar, con urgencia de acciones de soporte temporal de emergencia, por lo que diseñamos, considerando que debía servir luego para la misma obra, por lo que se hizo muy rala, con la finalidad de que pasaran carretillas entre los pies derechos. Ello costó unas buenas discusiones con los ingenieros que restauraron la Co-Catedral, pero esta estructura de emergencia soportó con eficiencia y solvencia los terremotos siguientes, pese a estar monitoreados por elementos testigo en cada fisura importante, colocados por supervisores del INC, emitiendo, luego, informe positivo acerca de las acciones de emergencia ejecutadas por OTRES.



Figura 8: Elevación del Proyecto de Restauración realizada por OTRES O3 y la co-proyectación estructural de César Urteaga Araujo. Analizada piedra por piedra y fisura por fisura.

La presunción de que esta iglesia fuese más que una simple parroquia sino que hubiese tenido un convento, es decir, que estuviésemos hablando de una doctrina regular, se ve reforzada por un informe dirigido al Secretario del Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos y Artísticos, Sr. Alberto Santibáñez Salcedo, por el Ilmo. Mons. A. Zaplana Belliza en marzo de 1962, que dice que el templo conserva algo de su primitiva fachada “… pórtico tallado en piedra, muy deteriorado por la acción del tiempo, casi borroso y fragmentado” y algo muy importante es la mención que hace de unos restos de claustros en las zonas adyacentes al templo, donde ahora se encuentra la comisaría (antes no existía la calle Cnel. Manuel de la Torre) de lo que se podría deducir que fue la zona que perteneció al antiguo templo agustino. Sin embargo, pese a la plausible posibilidad de que perteneciera a la Orden Agustina, existen numerosos rasgos que hacen pensar en que, en algún momento, el conjunto fuese Jesuita39. Debemos acotar que las partes más antiguas, apreciables simple vista y con mínimas alteraciones son la actual sacristía y el actual depósito. Ambos con puertas con tallados y policromados verdaderamente primorosos, además, ambas poseen hornacinas en una de sus paredes.

Pero la narración de Mons. Zaplana es más interesante cuando menciona “…algunos altares del antiguo templo de la Compañía de Jesús de Moquegua…” o “el altar del Señor de la Agonía, gemelo de los altares que existen en el Templo de Santo Domingo (hoy la Co Catedral) o sea que pertenecieron al antiguo de la Compañía de Jesús de Moquegua…” y “…el púlpito que probablemente perteneció al antiguo Templo de la Compañía de Jesús de Moquegua por sus características: ambón y portavoz (sic) al estilo colonial, que contrasta con la escalera de acceso simple y moderna de madera…”. Con todo lo que dice Mons. Zaplana, la Co Catedral debió haber sido saqueada en beneficio del templo de Torata, porque no presenta, ni alude, a ningún tipo de documento, acerca de tan ominoso acto vandálico. Es posible, por lo evidenciado, que hayan sido siempre de ese templo; además la Co Catedral es más alta.

Volviendo a la restauración de Aransáens, dos cosas son notables y tienen que ver con la veracidad de la intervención: por un lado la fachada y su torre y, por otro, la cúpula y su cimborrio. La fachada está realizada lo más fielmente que la tecnología de la restitución fotogramétrica horizontal de la época lo permitió.

Pero lo notable es que, antes de que se firmara la Carta de Venecia, este arquitecto ya pensaba en no caer en un falso storico y los sillares que se usaron en la reconstrucción de esta fachada fueron cortados prolijamente y de estereotomía perfectamente pareja y de forma rectangular horizontal, como no los hay en todo el templo, con lo que no se puede confundir con lo antiguo. Lo mismo puede decirse de la cúpula, aunque es una restitución sin fuente segura.

No es el caso hacer un pormenorizado relato del estado estilístico y estructural en que quedó el templo después del terremoto de 2001, pero de lo dicho anteriormente se desprenden ciertas consecuencias.

La bóveda, mostrando signos de humedad, salinidad y micro demolición de sus dovelas, se agrietó a lo largo (por tracción), perdiendo algunas; igualmente, los muros que la soportaban se abombaron y desplomaron hacia afuera. Todo ello era previsible ante un análisis ocular previo. Los contrafuertes se han separado de los muros, quedando expuestos al colapso y no ayudando en nada a su estabilidad. Muchas otras fallas ha tenido, como separaciones de los diedros entre los muros, caídas parciales de éstos, etc.

No obstante este estado de inestabilidad y poca rigidez, gracias a los apuntalamiento y apeos practicados, soportó los varios sismos de 5º Richter entre 2003 y 2004; los dos sismos de grado 7º en la escala de Richter del 2005 y otro similar del 2006.40


Historia[editar]

La batalla de Torata tuvo lugar el 19 de enero de 1823 durante la guerra de independencia del Perú, entre el Ejército Libertador del Sur al mando del general argentino Rudecindo Alvarado y el Ejército Real del Perú al mando del brigadier Jerónimo Valdés y que culminó con la derrota independentista cuyo ejército sería completamente destruido dos días después en la Batalla de Moquegua. RESUMEN:

NOTAS: 19.01.12: 189 AÑOS Autoridades, representantes de la Sociedad Civil y población en general se dieron cita ayer en la Plaza de Armas de la Villa Heroica para participar en la ceremonia cívica organizada por el Gobierno Local que tuvo como objetivo rendir homenaje y resaltar la participación y el sacrificio de jóvenes de Torata y Moquegua que defendieron la causa de la libertad y la independencia en la Batalla de Torata el 19 de enero de 1823.


En este acto, la Prof. Deisi Rivadeneira Gámez, Directora Regional de Cultura de Moquegua hizo entrega al Prof. Ángel Manuel Hurtado Jiménez, Alcalde de Torata, de la Resolución Directoral Regional Nº02-2012-DRC Moquegua, mediante la cual el Ministerio de Cultura resuelve institucionalizar la actividad cívico cultural distrital conmemorativa “Batalla de Torata” en el ámbito del distrito de Torata el 19 de enero de cada año como homenaje a los héroes Torateños y moqueguanos caídos en defensa de la Patria.


En el mensaje alusivo a este efemérides, el Burgomaestre de Torata indicó que ésta conmemoración será incorporada al Calendario Cívico del distrito para que las actuales y nuevas generaciones conozcan, respeten y valoren el ejemplo patriótico de la juventud Torateña y moqueguana que salió a defender a la Patria hace 189 años, propiciando así la valoración cívico patriótica y el fortalecimiento de nuestra Identidad Local y Nacional.


Demografía[editar]

La población estimada en el año 2000 era de 7 597 habitantes.[3]

Autoridades[editar]

Municipales[editar]

  • 2011-2014
    • Alcalde: Angel Manuel Hurtado Jiménez, de la Lista Independiente Nueva Torata (NT).
    • Regidores: Jubencio Fortunato Palomino Flores (NT), Patricio Héctor Herrera Flores Herrera (NT), Juan Gualberto Madueño Mamani (NT), Rocío Anabel Flores Flores (NT), Lorenzo Heraclio Pamo Ramos (Unidos Vamos Adelante).
  • 2007-2010
    • Alcalde: Higinio Zoilo Cabana Diaz.( Destituido Marzo del 2008)

Religiosas[editar]

La Villa Heroica San Agustin de Torata, cuenta con numerosas fiestas patronales durante el año, muchas de ellas han perdido el valor de tan magnos homenajes por muchos factores de muchos pueblos del sur del Perú. Entre ellas al mismo patrono San Agustin, al Señor del consuelo ( Cristo crucificado tallado enteramente de madera que data del S. XVII)Probablemente traído de España, que incluso tiene mayor valor artístico que el Señor de Locumba ( Locumba- Tacna), la fiesta de San Marcos, celebraciones y justas de Semana Santa y sus procesiones de luto riguroso. San Francisco de Asis, la fiesta de la Virgen de las Mercedes, el corpus cristi y otras que en la actualidad son celebradas por las familias torateñas y muchas veces comunitarias con la participación escasa de la población. Mención aparte merece la Celebración de la Fiesta de La Candelaria, que tomo valor desde inicios de ocupación española en el pueblo de Torata. Fiesta celebrada cada 02 de Febrero de cada año desconociéndose la fecha exacta de inicios a esta devoción, pero según el Dean Valdivia esta fiesta católica databa ya antes de 1600 en esta localidad. Durante todo el mes de Enero de cada año se realizan las misas perpetuas que durante muchísimos años están a cargo de familias torateñas y moqueguanas, misas realizadas en honor a la Santísima Virgen Maria de la Purificación en advocación de nuestra señora de la Candelaria, a la llegada del 01 de Febrero se realizan las vísperas a la santa patrona del pueblo, la imagen sagrada esta en su altar, encajada y vestida de sus más hermosas joyas ( que antiguamente estaban en resguardo de familias prestigiosas del pueblo como La familia de Roman Barrera, la Familia de Mercedes Castro, la Familia de Amanda Vera la Familia de Juana Soto entre otras). Las personas encargadas de vestir y arreglar a la sagrada imagen y su anda, son miembros del circulo católico de Torata que juntos al párroco, autoridades y alferados realizan los actos preparativos para las distintas celebraciones. Llegada la tarde el sonido de comparsas, zampoñas y bandas dan inicio a las celebraciones, el ruido de cohetes y bombardas nos dan luz que ya todo el pueblo y los visitantes se deben de prestar para acompañar a los alferados a las famosas entradas de cera y leña en honor a la santa patrona. En la entrada de ceras y leña recorren las principales calles del pueblo, pueblo y peregrinos participan con gran algarabía, todos se aprestan a ubicarse en sus balcones y principalmente el atrio del templo y prestarse a ver el desfile de los arrieros y jinetes que llegan a homenajear a la patrona del pueblo, decenas de mulas y caballos ataviados con sus trajes y campanas, cargados de leña y banderas hacen su entrada al pueblo de torata, llegan desde distintas partes unos desde Ilubaya, desde sama ( Tacna), desde Huaracane ( Moquegua), desde Paralaque. El parroco del distrito inicia con la Celebración Eucaristica de visperas y la santa patrona se ve reluciente, linda, engalada con sus más hermosas joyas y las velas que los peregrinos llevan hacia ella son encendidas en su santuario. La población y visitantes observan la alegría de tal fiesta al son de comparsas y bailes de compañías religiosas, como los gitanos, los canarios, los príncipes de la paz y muchos más. La garua y camanchaca de febrero también llegan y para calentar los arrieros descargan las rumas de leña que trajeron para la entrada en las cuatro esquinas de la plaza y las encienden y el pueblo y visitantes se calientan y bailan en la fiesta del pueblo, mención aparte son las delicias que solo esta fecha las preparan las familias torateñas como la diana, las tajadas de membrillo, panes de yema con carne mechada, enrollado de chancho, tortitas de maíz y muchas delicias mas que tiene el pueblo de Torata. eL 02 de Febrero dan inicio a la fiesta patronal las albas ofrecidas por los alferados, el sonido de las las comparzas, la llegada de los peregrinos que llegan a pie desde distintas partes del sur peruano, los bautizos y la celebración de la Santa Misa, presidida por el Obispo de la Diócesis, donde por la condición de santuario mariano se dan indulgencias plenarias a los católicos. En la fiesta patronal de la Santísima Virgen de la Candelaria, Torata se viste de gala, y por eso a la hora del almuerzo las especialidades son los chicharrones de la payla ( fuente grande de cobre), los cuyes fritos, las cazuelas de cordero y gallina, el sancochado torateño ( comida con varias carnes, lonja, repollo, arracacha, peras, manzanas, chuño, quesos, asado de cordero y cerdo. Va llegando la lluvia y la gente se pone a resguardo hasta empezar con la prosecion donde la torrencial lluvia deja paso para que la sagrada imagen salga en procesión, por las principales calles del pueblo donde todo el pueblo y peregrinos acompañan al sonido de las comparsas y cohetes, después de recorrer en prosecion las calles del pueblo la sagrada imagen es guardada en su templo y como regalo hacia esa tierra linda las nubes del cielos se prentan a regalar aguaceros y lluvias para el pueblo, y es algarabía para grandes y niños. es así como por cuatro días se realizan actos conmemorativos hacia la Santa Patrona del Pueblo de Torata.

Policiales[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]