Suiza durante las guerras mundiales

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Esta es una versión antigua de esta página, editada a las 14:16 1 ago 2014 por Grillitus (discusión · contribs.). La dirección URL es un enlace permanente a esta versión, que puede ser diferente de la versión actual.

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, Suiza logró mantener una posición de neutralidad en ambos conflictos armados y no participó militarmente. Fue, sin embargo, precisamente por su condición de país neutral, de gran interés para todas las partes implicadas, como la escena de diplomacia, espionaje, comercio, y como un lugar seguro para los refugiados, y aún en conflicto, en 2010, con la comunidad judía por haber expropiado fondos resguardados en sus bancos.

Primera Guerra Mundial

Alianzas en Europa en 1915. Suiza (en color amarillo) está rodeada por ambos bandos contendores

Suiza mantuvo un estado de "neutralidad armada" durante la Gran Guerra. Sin embargo, con las Potencias Centrales del Alemania y el Imperio Austrohúngaro y las potencias de la Entente de Francia y el Reino de Italia, países que tienen fronteras (y poblaciones) comunes con Suiza, esto no fue fácil de lograr. Desde diciembre de 1914 hasta la primavera de 1918 tropas suizas fueron desplegadas en el cantón de Jura a lo largo de la frontera con Francia, para evitar que la guerra de trincheras pudiera extenderse a Suiza. Aunque la frontera con Italia se consideraba de menor importancia, también se desplegaron tropas en la región Baja Engadina de los Grisones en cuanto el gobierno italiano entró en la guerra.[1]

Si bien la mayoría de la población de habla alemana en general apoyaban a las potencias centrales, la población de habla francesa, y más tarde, la población de habla italiana se posicionaron del lado de las potencias aliadas. Esto provocaría un conflicto político en 1918, aunque se logró que el país permaneciera fuera de la guerra. Durante la contienda, Suiza fue bloqueada por los aliados, por lo que sufrió algunas dificultades materiales. Sin embargo, debido a que Suiza era un país neutral y con una economía desarrollada, además de situarse en el centro de los Alpes, punto casi equidistante de los grandes centros económicos europeos, la guerra permitió el crecimiento de la industria bancaria suiza.[1]​ Por las mismas razones, Suiza se convirtió en un escondite para refugiados y revolucionarios.

Tras la organización del ejército en 1907 y la expansión en 1911, el ejército suizo consistió en cerca de 250.000 hombres con un adicional de 200.000 en papeles secundarios hacia julio de 1914.[2]​ El tamaño del ejército suizo fue considerado por ambas partes en los años anteriores a la guerra, especialmente en el Plan Schlieffen. Tras una impresionante demostración durante la maniobras en 1912, tanto Francia como Alemania estaban convencidos de la profesionalidad del Ejército suizo.

A raíz de las declaraciones de guerra en julio de 1914, el 1 de agosto de 1914, el ejército suizo se movilizó y el 7 de agosto el recién nombrado general Ulrich Wille contaba con unos 220.000 hombres bajo su mando. Para el 11 de agosto, gran parte del ejército se había desplegado a lo largo de la frontera del Cantón de Jura con Francia, con pequeñas unidades desplegadas en las fronteras oriental y meridional para evitar intrusiones de fuerzas extranjeras. Esta situación se mantuvo sin cambios hasta mayo de 1915, cuando Italia entró en guerra al lado de la Entente. En este punto las tropas se desplegaron en el valle Unterengadin, Val Müstair y a lo largo de la frontera sur.

Réplica de una globo de observación del Ejército suizo en la primera guerra mundial

Movilización y cruces de frontera

Una vez que quedó claro que los aliados y las potencias centrales respetarían la neutralidad de Suiza, el número de tropas desplegadas en las fronteras helvéticas comenzó a descender. Después del mes de septiembre de 1914, algunos soldados fueron permitidos de regresar a sus granjas y las industrias vitales. En noviembre de 1916, tras la Batalla de Verdún, los suizos sólo tenían 38.000 hombres movilizados permanentemente en el ejército. Este número aumentó durante el invierno de 1916-17 a más de 100.000 como consecuencia de recibirse informes sobre un presunto ataque francés para alcanzar territorio alemán atravesando Suiza. Cuando quedó confirmado que este ataque no ocurriría, el ejército suizo comenzó a contraerse de nuevo. A causa de las huelgas generalizadas de los trabajadores en 1918, al final de la Gran Guerra el ejército suizo se redujo a sólo 12.500 hombres en "movilización permanente".[3]

Durante la guerra la frontera suiza fue cruzada unas 1.000 veces por soldados de países beligerantes[3]​ con algunos de estos incidentes ocurridos en toda la Dreisprachen Piz o la Cima de las Tres Lenguas (cerca del paso Stelvio al sureste del país), llamada así porque cerca de este punto había poblaciones que hablaban italiano, romanche y alemán), al situarse en la "triple frontera" ítalo-suizo-autriaca. Suiza tenía en la Dreisprachen Piz un puesto de avanzada y un hotel (que fue destruido, puesto que fue utilizado por los austriacos) en la cima. Durante la guerra, feroces batallas se libraron en el hielo y la nieve de la zona alpina, con fuego de artillería pesada, incluso a veces cruzando las zonas suizas. Las tres naciones concluyeron un acuerdo de no disparar sobre el territorio suizo, que sobresalía entre Austria (al norte) e Italia (al sur).

Suiza como refugio

Tras el estallido de la guerra, la neutral Suiza se convirtió en un refugio para muchos políticos, artistas, pacifistas, y pensadores.[4]Berna, Zúrich y Ginebra se convirtieron en centros de discusión y debate, así como de espionaje internacional. En Zúrich tuvieron su base dos grupos anti-guerra muy diferentes entre sí: los bolcheviques y los dadaistas.

Placa en la casa de Lenin en Spiegelgasse 14 en Zürich

Los bolcheviques eran una facción de socialistas del Imperio Ruso que se reunían en torno al liderazgo de Lenin. Tras el estallido de la guerra, Lenin se sorprendió cuando los grandes partidos socialdemócratas de Europa (en esa época describen a sí mismos como marxistas[cita requerida]) apoyaron los esfuerzos de guerra de sus respectivos países. Contrario a esto, Lenin se opuso a la guerra en su creencia de que los campesinos y los trabajadores participaban en la lucha sólo para favorecer a la burguesía, y condenó la participación del proletariado en una "guerra imperialista" que debería ser convertida en una guerra civil entre las clases. Temiendo ser arrestado en su condición de súbdito ruso, Lenin salió de Austria hacia la Suiza neutral en agosto de 1914 tras el estallido de la guerra y estuvo activo en Suiza hasta inicios de 1917. Tras la Revolución de febrero de 1917 en Rusia y la abdicación del zar Nicolás II Lenin y sus seguidores más importantes dejaron Suiza y entraron al Imperio Alemán que esperaba utilizar a Lenin como herramienta para debilitar al gobierno provisional pro-aliado instalado en Rusia, para lo cual Lenin y sus principales seguidores partieron a Petrogrado en un "tren sellado" especial a través de Dinamarca, Suiza y Finlandia. Pocos meses despúes Lenin empezaría la Revolución de Octubre en Rusia.

Cabaret Voltaire en Zürich, tal y como aparece hoy

Si bien el movimiento de arte Dadá era también una organización contra la guerra, sus miembros utilizaron el arte para oponerse a todas las guerras. Los fundadores del movimiento había salido de Alemania y Rumania para escapar de la destrucción de la contienda. En el Cabaret Voltaire en Zúrich, liderados por Hugo Ball y Tristán Tzara, los dadaístas montaron obras que expresan su disgusto con la guerra y los intereses que la inspiran. Según algunas versiones los Dadá' se unieron el 6 de octubre de 1916 en el cabaret para formular su primer manifiesto artístico. Los artistas utilizarían la abstracción a la lucha contra las consecuencias sociales, políticas, culturales e ideas de la época que consideraban como causantes de la guerra. La abstracción se consideró como el resultado de una falta de planificación y procesos de pensamiento lógico.[5]​ Cuando la Primera Guerra Mundial terminó en 1918, la mayoría de los dadaístas de Zürich regresó a sus países de origen, y algunos comenzaron las actividades Dadá en otras ciudades.

En 1917 la neutralidad de Suiza se vio seriamente cuestionada cuando surgió el Incidente Grimm-Hoffmann. El suizo Robert Grimm, un político socialista, viajó a Rusia como un activista para negociar una paz separada entre Rusia y Alemania, para poner fin a la guerra en el Frente Oriental, en aras del socialismo y pacifismo. Presentándose como un diplomático y un representante efectivo del gobierno suizo, Robert Grimm hizo progresos en sus gestiones, pero se vio obligado a admitir que carecía de todo respaldo oficial de su gobierno; Grimm debió así volver a su patria cuando los aliados se enteraron del acuerdo de paz propuesto. La neutralidad fue restaurada por la dimisión de Arthur Hoffmann, Presidente del Consejo Federal Suizo que había apoyado a Grimm, pero que no había consultado a sus demás colegas del Consejo sobre la iniciativa.

Periodo de entreguerras

Un posible resultado de la Primera Guerra Mundial se produjo una expansión de Suiza durante el periodo de entreguerras. En un referéndum celebrado en el estado austriaco de Vorarlberg el 11 de mayo de 1919, más del 80% de los votantes apoyaron la propuesta de que el Estado debe unirse a la Confederación Suiza. Sin embargo, esto fue impedido por la oposición del gobierno austríaco, los Aliados, los suizos liberales, los ítalo-suizos y los franco-suizos.[6]

En 1920, Suiza se unió a la Sociedad de Naciones.

Segunda Guerra Mundial

Suiza estaba rodeada por territorio controlado por las Potencias del Eje desde 1940 hasta 1944.

Plan de defensa contra invasiones

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en septiembre 1939, Suiza comenzó de inmediato a prepararse para una posible invasión. El país entero se movilizó totalmente mientras se comenzó a fortificar posiciones en todas las fronteras. La fuerza total del ejército y las milicias crecieron a más de 500.000 a inicios de 1940.

En el curso de la guerra, planes detallados de la invasión fueron elaborados por el mando militar alemán,[7]​ tales como la Operación Tannenbaum, pero Suiza nunca fue atacada, en tanto fue capaz de permanecer independiente a través de una combinación de concesiones económicas a Alemania, la disuasión militar y la buena fortuna como grandes eventos durante la guerra retrasó una invasión. Los intentos de los pequeños partidos nazis suizos para efectuar una Anschluss con Alemania fracasaron miserablemente, en gran parte como resultado de la herencia multicultural de Suiza, un fuerte sentido de identidad nacional suiza, y la larga tradición de democracia directa y las libertades civiles. De hecho, gran parte de la prensa suiza cuestionaba fuertemente las políticas del Tercer Reich, a menudo exasperando al gobierno alemán.

Bajo las órdenes de Henri Guisan, se ordenó una movilización masiva de fuerzas de la milicia nacional suiza, en tanto el país carecía (como hasta hoy) de un ejército permanente. La estrategia militar suiza había cambiado de una "defensa estática" en las fronteras, a una estrategia de "desgaste organizado" a largo plazo, combinada con la retirada a una serie de fuertes concebidos como posiciones bien almacenadas en los Alpes conocidas como el Réduit. Esta estrategia controversial era esencialmente una disuasión contra los atacantes tratando de dejar claro al Tercer Reich que el costo en vidas de una invasión sería muy elevado. La táctica suiza consistía en fijar la defensa en las zonas montañosas, dificultar la penetración enemiga en los valles, y como recurso final organizar una retirada ordenada hacia el Réduit en caso de no ser posible defender todo el territorio. El mando militar suizo aceptaba en último extremo que sería preciso ceder a los invasores el control de los principales centros de población, pero se mantendría el control de los enlaces ferroviarios y pasos cruciales en el Réduit.

Gracias a la neutralidad, Suiza fue una importante base para el espionaje por ambas partes en el conflicto y sirvió también como "puente" de las comunicaciones entre el Eje y los Aliados. Debido a que desde junio de 1940 el principal riesgo de invasión provenía de Alemania, a los fascistas suizos se les dio puestos de trabajo normalmente muy pobres, como guardias de prisiones y otros tipos de obras de rehabilitación, evitando que accedan a puestos de mayor responsabilidad. A pesar de la presión pública y política, a algunos oficiales de más alto rango en el ejército suizo simpatizaban con los nazis, en particular, el coronel Arthur Fonjallaz y el coronel Eugen Bircher, quien dirigió la Schweizerischer Vaterländischer Verband.

Retrato de Henri Guisan en una moneda conmemorativa

Violaciones del espacio aéreo suizo

La Alemania nazi violó el espacio aéreo suizo en repetidas ocasiones durante la invasión de Francia, al punto que se descubrió aviones alemanes en espacio aéreo suizo no menos de 197 veces.[8]​ En varios incidentes aéreos, los suizos (usando 10 aviones de combate Bf-109 D, 80 Bf-109 E comprados a Alemania y algunos Morane-Saulnier M.S.406s fabricados bajo licencia en Suiza), derribaron 11 aviones de la Luftwaffe entre el 10 de mayo y el 17 de junio 1940.[8]​ Alemania protestó diplomáticamente el 5 de junio de 1940, y con una segunda nota el 19 de junio 1940, que contenía amenazas claras. Hitler estaba sobre todo furioso al advertir que aviones de fabricación alemana habían sido usados por los suizo para derribar aparatos de la Luftwaffe y amenazó responder a Suiza "de otra manera".[8]​ El 20 de junio de 1940, la fuerza aérea suiza se le ordenó dejar de interceptar aviones que violaban el espacio aéreo suizo. Los cazas suizos comenzaron a forzar a los aviones intrusos a aterrizar en aeródromos suizos, donde unidades antiaéreas aún funcionaban. Más tarde, Hitler envió saboteadores para destruir las pistas de aterrizaje, pero sin éxito.[9]

Los aviones aliados también penetraron en el espacio aéreo suizo durante la guerra, en su mayoría eran aparatos retornando de los ataques sobre Italia y Alemania, que habían sido dañados, y cuyas tripulaciones preferían ser internadas por los suizos que ser prisioneros de guerra. Más de cien aviones aliados y sus tripulaciones fueron internados por Suiza.[10]

Suiza, rodeada por territorio controlado por el Eje, también sufría de bombardeos aliados durante la guerra; en particular el bombardeo accidental de la localidad de Schaffhausen por aviones estadounidenses el 1 de abril de 1944. Schaffhausen se halla cerca a la frontera con Alemania y esto causó confusión al ser considerada un objetivo en suelo alemán: 40 personas murieron y más de 50 edificios destruidos, entre ellos un grupo de pequeñas fábricas productoras proyectiles antiaéreos rodamientos de bolas, y partes de Me-109 alemanes.[10][11][12][13]

El bombardeo de Schaffhausen redujo la tolerancia suiza hacia las violaciones del espacio aéreo por los Aliados, quienes trataron de justificarse. Finalmente, el problema llegó a ser tan álgido que los suizos autorizaron ataques de aviones de combate sobre aviones beligerantes de los EE.UU.[14]​ Las víctimas de estos ataques errados no se limitaban a la población civil suiza, sino que incluía las tripulaciones aéreas estadounidenses que fueron derribadas por los cazas suizos, así como varios aviadores suizos derribados por estadounidenses. En febrero de 1945, 18 civiles fueron asesinados por las bombas aliadas lanzadas sobre Stein am Rhein, Vals, y Rafz. Tal vez el incidente más notorio[15]​ sucedió el 4 de marzo de 1945, cuando Basilea y Zurich fueron bombardeados por la aviación aliada accidentalmente. El ataque contra la estación de tren de Basilea dio lugar a la destrucción de un tren de pasajeros, pero no se registraron víctimas. Sin embargo, un B-24 Liberator estadounidense soltó su carga de bombas sobre Zurich, destruyendo dos edificios y matando a 5 civiles, pues la tripulación del avión creía estar atacando la ciudad de Friburgo de Brisgovia en Alemania.[12][16]

La reacción de Suiza, aunque un tanto escéptica, fue tratar estas violaciones de su neutralidad como "accidentes". Los Estados Unidos fueron advertidos del fin de la "tolerancia": cualquier avión violando el espacio aéreo suizo sería derribado y de sus tripulantes serian arrestados, mientras las formaciones de bombarderos en violación del espacio aéreo serían interceptadas. Los políticos y los diplomáticos estadounidenses trataron de minimizar el daño causado por estos incidentes, pero algunos altos mandos de EEUU argumentaron que, puesto que Suiza estaba "llena de simpatizantes de los nazis, merecía ser bombardeada".[17]​ El general Henry H. Arnold, Comandante General de la Fuerza Aérea del Ejército de EE.UU. en Europa, incluso sugirió que fueron los propios alemanes que volaban los aviones aliados capturados en Suiza en un intento de ganar una victoria propagandística.[18]​ Sin embargo los EE.UU. finalmente se disculparon por las violaciones.

Política ante los refugiados

Como Estado neutral cerca de Alemania, Suiza fue un destino muy buscado por los refugiados antinazis. Sin embargo las leyes sobre refugiados en Suiza, especialmente con respecto a judios huyendo de Alemania, eran muy estrictas y han causado controversia desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde 1933 hasta 1944 se otorgó asilo a los refugiados sólo si éstos "estaban bajo amenaza personal debida exclusivamente a sus actividades políticas";[19]​ por lo cual no se incluía como "refugiado aceptable" a quienes vivían bajo amenaza por motivos de raza, religión u origen étnico. Sobre la base de esta definición, Suiza concedió asilo a sólo 644 personas entre 1933 y 1945, de los cuales apenas 252 casos fueron ingresados durante la guerra.[19]​ Todos los otros refugiados fueron admitidos por los cantones y se les concedió permisos diferentes, incluyendo un permiso de "tolerancia" que les permitía vivir en el cantón, pero no a trabajar.

En el transcurso de la guerra, Suiza internó en total a 300.000 refugiados.[20]​ De ellos, 104.000 fueron internados tropas extranjeras de acuerdo a los Derechos y Deberes de las potencias neutrales estipuladas en la Convenios de La Haya. El resto eran civiles extranjeros y fueron internados o bien se les concedieron permisos de residencia o tolerancia de las autoridades cantonales, pero prohibiéndoles tener puestos de trabajo para evitar la competencia con la población local. De los refugiados, 60.000 eran civiles que huían de la persecución nazi. De estos, 26.000 - 27.000 eran judíos.[19]​ No obstante, entre 10.000 y 24.000 refugiados civiles judíos se les negó la entrada.[19]​ Aunque Suiza albergó a más refugiados judíos que cualquier otro país, a estos refugiados se les negó la entrada por motivos de los ya disminuidos suministros, ante lo cual un representante del Gobierno suizo dijo "nuestro pequeño bote salvavidas ya está lleno", considerando que al comienzo de la guerra, Suiza tenía una población judía de entre 18.000[21]​ y 28,000 individuos[22][8]​ y una población total de alrededor de 4 millones de personas. Al final de la guerra, había más de 115.000 personas buscando refugio de todas las categorías en Suiza, que representa el número máximo de refugiados en un momento dado.[19]

Controversia sobre negocios con la Alemania nazi

El comercio internacional de Suiza recibió trabas tanto por parte de los aliados como por el Eje, pues cada bando abiertamente ejerció presión sobre Suiza a no comerciar con el otro.

No obstante, Suiza estaba totalmente rodeada de territorios bajo influencia nazi o fascista en el verano de 1940, y ello estimuló necesariamente que las relaciones comerciales suizas tuvieran como protagonistas privilegiados a países del Eje. La cooperación económica con Alemania y la ampliación del crédito comercial para el Tercer Reich variaba de acuerdo con la probabilidad percibida de la invasión alemana, deviniendo un factor económico importante. Los otros grandes socios comerciales eran la Italia fascista y la Francia de Vichy, a través de cuyo territorio Suiza lograba trasladar productos para comerciar con países neutrales (como España y Portugal) o con enemigos de Alemania como Gran Bretaña.

Las concesiones económicas a Alemania alcanzaron su apogeo después que la Francia de Vichy fue ocupada por la Wehrmacht en 1942, dejando a Suiza completamente rodeada por el Eje y cortando los nexos ferroviaron que pasando por la Francia de Vichy le permitían comerciar con países ajenos a la influencia nazi. Suiza importaba casi la mitad de sus alimentos y prácticamente la totalidad de su combustible, pero controlaba los vitales túneles ferroviarios transalpinos entre Alemania e Italia, mientras que el comercio internacional suizo se orientaba, forzosamente hacia el Eje o sus aliados en Europa Oriental (Hungría, Eslovaquia, Rumania). Las exportaciones más importantes de Suiza durante la guerra fueron herramientas para máquinas de precisión, relojes, joyas, rodamientos (utilizado en visores de bombardeo), la electricidad y los productos lácteos.

Un elemento importante de la economía suiza durante la Segunda Guerra Mundial fue que el franco suizo resultó ser la única de las principales monedas mundiales que aún goazaban de libre convertibilidad, gracias a la neutralidad de Suiza,[cita requerida] y tanto los aliados como los alemanes vendieron grandes cantidades de oro al Banco Nacional Suizo a cambio de francos suizo o de divisas del bando rival. Entre 1940 y 1945, el Reichsbank alemán vendió grandes cantidades de oro a los bancos suizos a cambio de francos suizos y otras monedas extranjeras, obteniendo Alemania casi 1,3 millones de francos suizos en estas operaciones.[19]​ Una gran cantidad de este oro monetario había sido saqueado por los nazis de los bancos centrales de los países ocupados como Francia o Bélgica. Un total de 581.000 francos del oro "Melmer" tomado de las víctimas del Holocausto en el este de Europa se vendió a los bancos suizos.[19]​ En total, el comercio entre Alemania y Suiza contribuyó con aproximadamente 0,5% al esfuerzo de guerra alemán y no alargó significativamente la guerra.[19]

Exportaciones de Suiza de armas, municiones, y fuses (miles de francos suizos) 1940-1944.[19]
Transacciones en oro del Banco Nacional Suizo, del 1 de Sep., 1939 al 30 Jun., 1945 (en millones de francos suizos)[19]
Compras Ventas Neto
EE.UU. 2242.9 714.3 1528.7
Reino Unido 668.6 0 668.6
Canadá 65.3 0 65.3
Alemania 1231.1 19.5 1211.6
Italia 150.1 0 150.1
Japón 0 5 –5.0
Portugal 85.1 536.6 –451.5
España 0 185.1 –185.1
Rumania 9.8 112.1 –102.3
Hungría 0 16.3 –16.3
Eslovaquia 0 11.3 –11.3
Turquía 0 14.8 –14.8
Argentina 32.7 0 32.7
Francia 193.2 0 193.2
Grecia 0.5 0 0.5
Suecia 77.5 3 74.5
BIS 61.5 18.3 43.2
Mercado 71.6 667.8 –596.2
Confederación 269.3 1087.9 –818.6
Federal Mint 42.5 45.8 –3.3

En la década de 1990 surgió una controversia cuando el Congreso Mundial Judío inició una demanda judicial ante los tribunales estadounidenses, reclamando que gran cantidad de bienes y valores habían sido depositados por clientes judíos en cuentas bancarias suizos, pero que una vez muertos los titulares de esas cuentas en el Holocausto, las entidades bancarias suizas rechazaban devolver tales bienes y valores a los descendientes de sus legítimos titulares. Esto llevó al gobierno suizo a crear una comisión de estudio más reciente y autorizada de la interacción de Suiza con el régimen nazi. El informe final de este panel independiente de expertos internacionales, conocido como la Bergier Commission,[19]​ fue publicado en 2002.

Referencias

  1. a b «World War I-Introduction». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano). 
  2. «World War I-Preparation». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano). 
  3. a b «World War I-1914 to 1918». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano). 
  4. «Culture during World War I». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano). 
  5. http://www.nga.gov/exhibitions/2006/dada/cities/index.shtm  Falta el |título= (ayuda).
  6. - Centre d'études et de documentation sur la démocratie directe
  7. Let's Swallow Switzerland by Klaus Urner (Lexington Books, 2002).
  8. a b c d The Neutrals by Time Life (Time Life Books, 1995) states 25,000
  9. Essential Militaria, Nicholas Hobbes, 2005
  10. a b The Diplomacy of Apology: U.S. Bombings of Switzerland during World War II
  11. Schaffhausen im Zweiten Weltkrieg
  12. a b US-Bomben auf Schweizer Kantone
  13. Military Agency Records
  14. Regan, Geoffrey. Blue on Blue - A History of Friendly Fire. Avin Books, New York, 1995.
  15. Halbrook, Stephen (2003). Target Switzerland: Swiss Armed Neutrality in World War II. Da Capo Press. p. 224 |página= y |páginas= redundantes (ayuda). ISBN 0306813254. 
  16. Regan, Geoffrey. Blue on Blue - A History of Friendly Fire. Avin Books, New York, 1995. As John Helmreich points out, Sincock and Balides, in choosing a target of opportunity, "...missed the marshalling yard they were aiming for, missed the city they were aiming for, and even missed the country they were aiming for."
  17. Prince, Cathryn (2003). Shot from the sky : American POWs in Switzerland. Annapolis, Md.: Naval Institute Press. p. 179. ISBN 1-55750-433-4. 
  18. Petersen, Neal (1996). From Hitler's Doorstep: the Wartime Intelligence Reports of Allen Dulles, 1942-1945. University Park, PN.: Penn State Press. p. 398. ISBN 0271014857. 
  19. a b c d e f g h i j k Bergier, Jean-Francois; W. Bartoszewski, S. Friedländer, H. James, H. Junz, G. Kreis, S. Milton, J. Picard, J. Tanner, D. Thürer, J. Voyame (2002). Final Report of the Independent Commission of Experts Switzerland – Second World War. Zürich: Pendo Verlag GmbH. p. 107. ISBN 3-85842-603-2. 
  20. «Asylum». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano). 
  21. Switzerland from the Shoah Resource Foundation accessed 4 Feb 2009
  22. «Second World War-Refugees». Diccionario histórico de Suiza (en alemán, francés o italiano).  states 28,000

Otras lecturas

  • 1. Switzerland Under Siege 1939-1945, Leo Schelbert, Editor ISBN 0-89725-414-7
  • 2. Between the Alps and a Hard Place, Switzerland in World War II and the Rewriting of History, Angelo M. Codevilla ISBN 0-89526-238-X

Enlaces externos