Samuel Vimes

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Lord Samuel Vimes es un personaje de ficción de la serie de novelas del Mundodisco, del autor británico Terry Pratchett. Es duque de Ankh y comandante de la guardia de la Ciudad.

Samuel Vimes
Personaje de Mundodisco
Primera aparición ¡Guardias! ¿Guardias?
Última aparición Thud!
Creador(es) Terry Pratchett
Información
Sexo Masculino
Edad Entre cuarenta y cincuenta años
Ocupación Comandante de la Guardia de la Ciudad de Ankh-Morpork
Título Duque de Ankh
Familia Viejo Carapiedra (antepasado), Thomas (padre)
Cónyuge Sybil Ramkin
Hijos Sam Vimes
Residencia Ankh-Morpork,
Religión Ateo
Nacionalidad Ankh-morporkiana

Infancia y antepasados[editar]

Samuel Vimes desciende del comandante de la Guardia de la Ciudad Viejo Carapiedra Vimes, que proclamó la república en Ankh-Morpork al ejecutar al último rey, Lorenzo el Bueno, un asesino pederasta. Sin embargo, se puede despreciar a los reyes, pero todo el mundo sabe que no se les debe matar, por lo que la familia Vimes fue desposeída de sus títulos y escudo y Viejo Carapiedra ejecutado. Como resultado de ello, cuando Samuel nació la familia Vimes vivía en la pobreza, en Cockbill Street. Sam, hijo de Thomas Vimes, tuvo una educación básica y formó parte de la banda juvenil de su calle, hasta que a los dieciséis años ingresó en la Guardia Nocturna.[1]

Evolución[editar]

Vimes hizo su primera aparición en la novela ¡Guardias! ¿Guardias?, donde era capitán y único dirigente de la degradada Guardia Nocturna. Alcohólico empedernido, se pasaba la mitad de su turno borracho y el resto intentando que sus dos únicos subordinados, Frederick Colon y Nobby Nobbs no hicieran demasiadas tropelías. Los estamentos dirigentes de la ciudad (principalmente el patricio lord Vetinari) entendían que la Guardia Nocturna estaba un escalón por debajo de la escoria.

Todo cambió con la llegada de Zanahoria, un humano que había sido criado entre enanos y que tenía un sentido del deber inquebrantable. Ante los extraños atentados que estaban produciéndose, Vimes, impulsado por Zanahoria, salió de su alcoholismo y logró dirigir a la Guardia eficientemente hasta descubrir que había una secta que pretendía invocar un dragón para restaurar la monarquía. Sin embargo, el plan de los conspiradores salió bien por el momento.

Vimes fue expulsado por Lupine Wonse, secretario del patricio que tras la caída de este se había puesto al servicio del nuevo rey. Sin embargo, cuando el monarca fue asesinado por un dragón descontrolado que se proclamó nuevo gobernante, Vimes y su Guardia fueron los únicos que se atrevieron a enfrentarse con la bestia. Finalmente, y con la inestimable colaboración de lady Sybil Ramkin (de la que Vimes se enamoraría y casaría) el dragón fue anulado.

Restablecido Vetinari y desbaratada una nueva conspiración monárquica en Hombres de armas, Vimes fue ascendido a comandante de una nueva Guardia que sería el principal apoyo del patricio en los años subsiguientes. Tras Pies de barro, Vimes fue elevado a la nobleza, dignidad que él odia con todas sus fuerzas. Concretamente fue nombrado duque de Ankh, lo que le convirtió en el segundo hombre más importante de la ciudad. Al final de Voto a bríos a su familia le fue devuelto el escudo y el Viejo Carapiedra rehabilitado.

En Ronda de noche nos enteramos de parte de su juventud, ya que por circunstancias del destino debe retroceder en el tiempo y ocupar el lugar de John Keel, el sargento que fue su tutor cuando entró en la Guardia y le enseñó a ser un policía honrado. Al final de la novela Vimes vuelve a su época a tiempo de asistir al parto de su esposa, anunciado al final de El Quinto Elefante. Es un niño, el joven Sam.

Carácter[editar]

A pesar de todos los honores adquiridos y de su matrimonio con una de las damas de la más rancia nobleza, Sam Vimes no ha cambiado en lo esencial. Sigue siendo un hombre de la calle, al que le gusta patrullar y resolver los casos él mismo. Sin embargo, es sumamente desordenado y de hecho una de las razones que le impulsan a salir a investigar es la cantidad de papeles que, como comandante y supuesto organizador de la Guardia, se acumulan en su mesa. Su mujer le compra sucesivos des-organizadores, pequeños duendecillos-agenda que nunca funcionan, parodias de las PDA. Antiguo alcohólico, su mujer ha conseguido reconducirlo al consumo de puros, sin embargo nunca ha logrado que utilice calzado de calidad, prefiriendo regalar estos a sus subordinados a cambio de las botas baratas que éstos usan y que le permiten sentir las baldosas bajo sus pies como si estuviera descalzo.

Su personalidad de hombre de clase baja se plantea también en su trato con la nobleza y la oligarquía urbana. No soporta que le traten como un militar, y de hecho se afana en diferenciar la función de un guardia de la de un soldado. Si bien permite que algunos de sus viejo compañeros, como Colon, le llamen “señor”, para todos los demás exige sus títulos completos sólo para fastidiar, porque realmente no le gustan demasiado. Todo ello, sumado a su brutal sinceridad, a su humor incisivo y a su actitud defensora de enanos, trolls y no muertos (basada en la premisa de que son tan cabrones como los humanos) pone muy nerviosa a la clase alta de la ciudad.

Por otra parte, sabe que él es un agente de la Ley, no del gobernante que toque. Sin embargo, sigue a Vetinari porque entiende que es el único capaz de mantener la ciudad en equilibrio.

Es esta personalidad tan peculiar la que el patricio ha hecho ascender hasta convertir a Vimes en su mano derecha y en embajador, lo que ha llevado a los diplomáticos extranjeros a encontrarse con vocabulario muy informal y agresivo que, a lo menos, los desconcierta. Según el propio Patricio, después de que Vimes encarara al embajador Istanziano por las incursiones militares en la frontera, este se aseguró que estos se alejara casi hasta salir a otro país.

Referencias[editar]

  1. Pies de barro, Editorial Plaza y Janés, 2006