Puente de Isabel II

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Puente de Isabel II
(Puente de Triana)
Puente de triana 2010.jpg
País Flag of Spain.svg España
Localidad BanderaSevilla1.svg Sevilla
Construcción 1845 - 1852
Cruza Río Guadalquivir
Coordenadas 37°23′10.4″N 6°00′8.4″O / 37.386222, -6.002333
Longitud 149 m
Ancho 7 m
Ingenieros Gustavo Steinacher y Ferdinand Bernadet
Tipo Puente en tres arcos
Material Hierro y piedra
Río abajo:
Hasta 1926: Ninguno
1926-1931: Puente de Alfonso XIII
Desde 1931: Puente de San Telmo
Situación:
Puentes de Sevilla.png
Río arriba:
1845-1880 Puente Romano de Córdoba
1880-1898 puente de Alfonso XII
1898-1959 Pasarela del Agua
1959-1991 Aterramiento de Chapina
1991-actualidad Puente del Cristo de la Expiración
Puente de Isabel II
Bien de Interés Cultural
Patrimonio Histórico de España
Puentesantelmo201306.jpg
Declaración 13-04-1976
Figura de protección Monumento
Código RI-51-0004228
Coordenadas 37°23′10″N 6°00′09″O / 37.386244, -6.002397Coordenadas: 37°23′10″N 6°00′09″O / 37.386244, -6.002397
Ubicación BanderaSevilla1.svg Sevilla, Bandera de España España
Construcción 18451852
Estilos predominantes Arquitectura del hierro
[Editar datos en Wikidata]
Puente del Carrousel de París pintado por Van Gogh en 1886

El Puente de Isabel II, conocido popularmente como Puente de Triana, es un puente situado en Sevilla (Andalucía, España), que une el centro de la ciudad con el barrio de Triana cruzando el río Guadalquivir y que vino a sustituir en el siglo XIX a un viejo puente de barcas que existía en su lugar, constituyendo el puente de hierro más antiguo conservado en España.[1] [2] Su construcción finalizó en 1852, bajo el reinado de Isabel II, motivo por el que ostenta dicho nombre.

El precedente del Puente de Barcas[editar]

La construcción de un puente sobre el río Guadalquivir no ha sido una empresa fácil a lo largo de la historia, y como prueba de esta dificultad, se encuentra el hecho de que hasta el siglo XIX nadie ha completado la construcción de un puente a lo largo de la ribera del río comprendida entre Córdoba y Sanlúcar de Barrameda.[3] A la altura de la ciudad de Sevilla, los romanos desecharon la idea de unir las dos orillas mediante la construcción de un puente estable, posiblemente por problemas de cimentación de las tierras próximas al río, que eran demasiado blandas y arenosas.[4]

Los árabes optaron por la solución de un puente de carácter no permanente, y así en el año 1171, bajo gobierno del califa almohade Abu Yacub Yusuf, se construyó el denominado puente de barcas, que constaba de trece barcas amarradas con cadenas sobre las que se apoyaban fuertes tablones de madera. Su emplazamiento coincidía con el del actual Puente de Isabel II, El Castillo, en el lado de Triana y a la altura de la puerta de la muralla, en el lado de la ciudad; solo en 1845 cuando se iniciaron las obras de construcción del actual puente de Isabel II, se trasladó su emplazamiento a la zona frente a la Plaza de toros de la Real Maestranza.[5] Este puente se mantendría tras la conquista cristiana de la ciudad y perduró hasta la construcción del de Triana. Las abundantes crecidas y el fuerte tránsito existente entre las zonas de Triana y Sevilla, hacían necesario un constante mantenimiento de este puente de barcas. En tiempos de Felipe II se dictaron profusas Ordenanzas municipales acerca de su mantenimiento, entre otras, advertían la prohibición de amarrar barcos al mismo.[6]

La importancia estratégica de este enclave ha dado lugar a que tuvieran lugar en el antiguo puente de barcas dos batallas fundamentales cuando se ha intentado tomar la ciudad. En primer lugar, durante la Reconquista de Sevilla, cuando la flota de Bonifaz rompe las cadenas del puente, y en segundo lugar en la Guerra de la Independencia, cuando tiene lugar la Batalla del Puente de Triana.

Proyecto de un puente estable[editar]

Ya durante el siglo XVI existía la idea de levantar un puente de carácter permanente, en Sevilla, sobre el Guadalquivir. El Cabildo Municipal de la ciudad estudió varios proyectos para ejecutar un puente, especialmente en la segunda mitad de este siglo, cuando los recursos económicos parecían estar disponibles. A título de ejemplo se cita el proyecto elaborado en 1563 por Fabricio Mondente, en el que se ofrecía a realizar un puente de madera y hierro. Ante este ofrecimiento el Cabildo proponía reunir una comisión para estudiar la propuesta, incluyéndose la construcción de una maqueta que ilustrase el proyecto.

En 1578, el Conde de Barajas también promovió ante el Cabildo, la construcción de un puente, para ello argumentaba el alto coste anual que representaban las reparaciones del puente de tablas, las personas ahogadas y los graves perjuicios ocasionados durante la ruputura del puente hasta su reparación, labores que llegaban a ocupar un mes, durante el cual las mercancías no podían atravesar el río.[6] En 1629 hubo también un proyecto promovido por el vizconde de la Corsana para levantar un puente permanente, construido en piedra, correspondiendo el diseño del proyecto a Andrés de Oviedo.[7]

El proyecto y su desarrollo[editar]

A mediados del siglo XIX, gracias al desarrollo de las técnicas del hierro, se recobró el interés por la construcción de un viaducto permanente en el río. El proyecto fue aprobado por la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos en abril de 1845, el diseño escogido era análogo al del Puente de los Santos Padres o Puente del Carrousel sobre el río Sena, que había sido ejecutado en 1834 por el ingeniero francés Polonceau. El puente parisino fue demolido a comienzos del siglo XX y sustituido por uno de hormigón.

El proyecto del nuevo puente sobre el Guadalquivir se encargó a los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Fernando Bernadet, que ya trabajaban en El Puerto de Santa María en la construcción de dos puentes, llamados de San Pedro y San Alejandro. Los dos puentes sustituirían a dos puentes de barcas en la carretera de Sevilla-Cádiz y se inauguraron en 1846.[8]

Los materiales utilizados en el Puente de Triana fueron pilares de piedra y hierro, sin utilización de madera. En la orilla de Triana se estableció una gran rampa de contención que llega hasta la calle de San Jorge. Se impuso que las piezas de fundición fuesen construidas en España, en concreto en Sevilla, en los talleres de los hermanos Bonaplata. La construcción se inició en 1845 y se terminó en 1852.[9] [10] La inauguración se realizó el 23 de febrero de 1852 con la celebración de un desfile militar.

El puente fue declarado Monumento Histórico Nacional el 13 de abril de 1976. Un año más tarde, en 1977, fue restaurado según proyecto del ingeniero onubense Juan Batanero, dirigiendo las obras el ingeniero sevillano Manuel Ríos Pérez. Por esta reforma, se instaló un nuevo tablero y los arcos dejaron de tener función estructural, quedando como elementos puramente decorativos. Se reinauguró el 13 de junio de 1977.

En el margen occidental del puente se inauguró en 1924 una estación de pasajeros y almacén de la ruta fluvial Sanlúcar de Barrameda-Sevilla, promovida por la compañía San Lúcar-Mar. Tras el cierre de la estación, pasó a convertirse en el restaurante El Faro.[11]

La capilla[editar]

En el lado Oeste está la Capilla del Carmen, conocida popularmente como "el mechero", construida por el arquitecto regionalista Aníbal González en 1928. Puente y capilla se han convertido en uno de los diversos lugares emblemáticos o iconográficos de la ciudad, tanto así, que difícilmente pueden separase, pues ya son prácticamente un monumento en conjunto.

Galería de imágenes[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Hernando, Javier. Arquitectura en España (1770-1900). Ediciones cátedra. ISBN 84-376-2157-7. 
  2. Navascués, Pedro; Quesada Martín, María Jesús (1992). El siglo XIX bajo el signo del romanticismo. Introducción al arte español 8. Madrid: Silex Ediciones. ISBN 84-7737-043-5. Consultado el 10 de noviembre de 2010. 
  3. http://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es/index.php/informesdelaconstruccion/article/viewFile/673/755
  4. Ávila Jalvo, José M. El puente de Triana en Sevilla y su tiempo. ISBN 84-95365-55-3. 
  5. Imágenes de la Sevilla del siglo XIX, ISBN 84-95139-90-1
  6. a b Albardonedo Freire, Antonio José. El urbanismo de Sevilla durante el reinado de Felipe II. Guadalquivir ediciones. ISBN 84-8093-115-9. 
  7. Diego A. Cardoso Bueno: Sevilla. El Casco Antiguo. Historia, Arte y Urbanismo. Ediciones Guadalquivir (2006). ISBN 84-8093-154-X . Consultado el 24-3-2010
  8. Silva Suárez, Manuel (2011). Institución Fernando el Católico. Diputación de Zaragoza., ed. EL OCHOCIENTOS De los lenguajes al patrimonio. TÉCNICA E INGENIERÍA EN ESPAÑA VI. ISBN 9788499111513.  Libro online
  9. Passolas Jaúregui, Jaime. Paseando por la Sevilla antigua. Castillejo. ISBN 84-8058-143-3. 
  10. Ávila Jalvo, José M. El puente de Triana en Sevilla y su tiempo. ISBN 84-95365-55-3. 
  11. Díaz, Ana. Noviembre de 2012 (ABC) http://sevillaciudad.abcdesevilla.es/reportajes/triana/cultura-triana/cual-es-la-verdadera-historia-de-la-torre-del-reloj-de-triana/ |url= sin título (ayuda). 

Enlaces externos[editar]