Pedagogía crítica

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La pedagogía crítica es una propuesta de enseñanza que intenta ayudar a los estudiantes a cuestionar además de desafiar la dominación, las creencias y prácticas que la generan. En otras palabras, es una teoría y práctica (praxis) en la que los estudiantes alcanzan un pensamiento crítico. Las pedagogías críticas asentadas en la ciencia social crítica y en el pensamiento contestatario de América Latina, van a situar a la educación de conocimiento como inherente a ella y por lo tanto a ese proceso. Estas pedagogías desarrollan y se desarrollan sobre el cuestionamiento a la idea liberal positivista de que la emancipación social viene de la mano del progreso social y económico; progreso que, a su vez, se sustenta en el desarrollo de una ciencia objetiva (conocimiento universal).

Historia[editar]

La pedagogía crítica orientada para “guiar por la pasión y el principio, para ayudar a los estudiantes a desarrollar la conciencia de la libertad, reconocen tendencias autoritarias, y conectar el conocimiento con el poder y la capacidad de emprender acciones constructivas”[1] fue fuertemente influenciada por la obra de Paulo Freire, uno de los educadores críticos más aclamados. Según sus escritos, Freire defiende la capacidad de los estudiantes a pensar críticamente acerca de su situación educativa; esta forma de pensar que les permite "reconocer las conexiones entre sus problemas individuales, las experiencias y el contexto social en el que están inmersos."[2]

Hacer realidad la conciencia es un primer paso necesario de la "praxis", que se define como el poder y la capacidad de tomar medidas contra la opresión, mientras que destaca la importancia de la educación liberadora. Esta praxis implica participar en un ciclo de teoría, aplicación, evaluación, reflexión, y de nuevo a la teoría. Transformación social es el producto final de la praxis a nivel colectivo.

Las ideas de Antonio Gramsci, pensador marxista italiano y político, también influyeron en el concepto de desarrollo. Sus ideas comenzaron a ser discutidas en Brasil desde la década de 1970, décadas después de que fueron escritos (entre 1929 y 1937) y publicados en la segunda posguerra.

El pensamiento gramsciano en la academia brasileña produjo una influencia en la tesis y disertaciones en la educación, la ciencia política y el trabajo social. Pero hoy en día, Gramsci es uno de los escritores italianos más citados e influyentes no sólo en Brasil, sino también en todo el mundo.

Educación[editar]

Henry Giroux hace una observación a la enseñanza tradicional, más específicamente a la enseñanza tradicional de la lectura y la escritura, la cual ha estado dominada por procesos que la han convertido en una pedagogía puramente procesual y de miras estrechas. Así, Giroux plantea que la enseñanza de las ciencias sociales refleja un malentendido pedagógico por parte de los educadores, dado que los estudiantes reciben una exposición sistemática de temas y acontecimientos seleccionados de la historia y la cultura humanas,[3] lo cual no los aleja de la percepción conductista de estudiante como tabula rasa o vasija vacía. Es a esta pedagogía alienante a la que Paulo Freire también le hace una serie de críticas y la cataloga como la “Pedagogía de la percepción sin tacha”,[4] la cual está en favor de la objetividad y la universalización de las formas no dialécticas de ver el mundo. Ambos pensadores concluyen que esta pedagogía de miras estrechas ocasiona una deshumanización de las personas al infundir en ellas el miedo a pensar críticamente, o peor aún llevándolas a la inhabilidad de hacerlo.

Para Freire, la educación debe abarcar una comprensión diversa e incluyente del mundo, lo cual no implica que ésta sea neutra ni que complazca a todos aquellos que tengan una opinión sobre ella, por el contrario, esta noción de diversidad e inclusión hace que en la educación se sostenga un diálogo con los puntos de vista divergentes y que a través de esta tolerancia de seres desemejantes se cree la democracia, dentro de la que se compartan y construyan pensamientos y opiniones cargados de emociones y saberes diferentes que enriquezcan el saber pedagógico.

De igual manera, Freire hace un llamado a “la unión de la diversidad”,[5] en el sentido de dejar de lado el espacio que separa a un grupo social y étnico de otro. Freire reconoce la existencia de las diferencias interculturales definidas por clase, raza género y naciones, las cuales generan dos tipos de ideologías: de discriminación por parte de los dominantes y de resistencia por parte de los dominados, por lo que apela a la reducción de esta brecha entre y así a la tolerancia y respeto de la subjetividad.

La Escuela[editar]

Respondiendo a su necesidad y vocación natural de ser más, el ser humano se encuentra en educación constante o permanente, pues él, siendo consciente de su finitud y de que es un ser incompleto, se encamina en una incesante búsqueda de saber el mundo y poder decirlo, ya que no se trata únicamente de aprender sino de enseñar y dejar un legado que asegure una especie de inmortalidad de los trazos humanos. Para crear ese legado y responder a la vocación de ser más, nace la escuela como principal formadora, la cual, sin embargo, se desvía de su fin último al centrarse, como lo afirma Giroux, en la socialización de los alumnos para ser aceptados en la sociedad y no en su formación como seres humanos capaces de tomar sus propias decisiones, contrariando así el pensamiento Kantiano.[6] sobre cumplir la mayoría de edad.[7]

De la escuela como institución educativa se desprende la educación popular, destinada a los adultos. A esta educación se le conoce como popular debido a que debe ir estrechamente ligada a las realidades sociales, tanto urbanas como rurales, y así conducir a la concientización de los educandos al ayudarles a enriquecer su saber empírico previo con uno más crítico y menos ingenuo, uno que les permita enfrentarse a explicaciones deterministas y fatalistas del mundo para cuestionarse sobre ellas, tomando así un aposición característica del postmodernismo[2] radical progresista, el cual lucha contra toda certeza muy segura de su certeza y permite tener una visión verdaderamente dialéctica del mundo y la historia humana.

Escritura y pensamiento crítico[editar]

El pensamiento crítico es la capacidad para deliberar y discernir que desarrolla un sujeto con el fin de formar un juicio propio sobre distintos asuntos, evitando los dogmas y adoptando una postura crítica.

La escritura por otra parte es una herramienta que permite pensar y hacer uso racional en la construcción de una verdadera democracia, ayudando a los estudiantes a pensar crítica y racionalmente sobre una determinada materia. Es así, como según Henry Giroux la plantea como un proceso dialéctico que ayuda a examinar las relaciones entre escrito-materia, escritor-lector y materia-lector.

Giroux también afirma que la pobreza en el proceso de escritura es un reflejo de la pobreza de pensamiento, es decir, los errores en las composiciones son errores en el proceso de elaboración del pensamiento. Es necesario pues concebir la importancia y la estrecha relación que existe entre escribir y pensar críticamente y que “aprender a escribir es aprender a pensar” y que estos procesos se plasman en sí, en una mediación entre el sujeto y el mundo.

La escritura y la lectura, según académicos, siempre irán ligadas, afirmando que un buen escritor es o fue un buen lector, ya que la lectura es el medio más importante de adquisición y desarrollo del código escrito, es por eso la importancia y relación correspondiente que le da Daniel Cassany[8] al hábito y el placer de la lectura como relacionante de una competencia de escritura igualmente proporcional.

Es así como diferentes escuelas has hecho un esfuerzo por abarcar el tema de la escritura con supuestos debatibles. Entre las principales se encuentran la tecnocrática, la mimética, y la romántica.

La tecnocrática se ha esforzado en proclamar que el proceso de escritura en una habilidad técnica instrumental, apartada del contenido, la ideación y los esfuerzos normativos. La escritura es artificial, haciendo énfasis en la gramática formal, la cual, ya es sabido que o no tiene ningún efecto o tiene un efecto negativo en la escritura. Se preocupa por ordenar y transcribir pensamientos más no en pensar.

La mimética da por sentado que los estudiantes aprenden a escribir a través de la lectura de obras clásicas y bien escritas, que le sirvan de modelos (Platón, Hemingway, Orwell, etc.), o que aprendan la escritura por ósmosis, escribiendo por un proceso de asimilación. Este enfoque si bien ayuda a familiarizarse con las obras más significativas, no garantiza un mejor pensamiento ni escritura.

En la romántica se establece que hay una relación causal entre el bienestar del autor y sus habilidades de escritura. Aunque esta escuela ayuda en la exploración de la felicidad y la voluntad humana, desde un enfoque más positivista, no hay una profundización y análisis en el contexto socio-histórico que lo rodea, dejando su premisa sin sentido.

En este sentido las escuelas no estarían cumpliendo con el ideal de un ciudadano mejor para la humanidad, razón por la que fueron creadas, sino que instruye para la aceptación y reproducción de la sociedad existente, tal cual.

Incluso si la responsabilidad directa no recae en los docentes, como en las instituciones, estos deben tener un papel activo en su rol, y replantear y reestructurar la pedagogía, de manera que cumpla con el enunciado categórico de Nietzsche: “Una verdad debe ser criticada, no idolatrada”. Esto implica incluso que no se deben separar la teoría de los hechos, puesto que el conocimiento no se estudia por sí mismo, sino que es una participación entre el individuo y la realidad social, esto es, la contextualización de la información.

Dicho de otro modo, los docentes deben garantizar que los estudiantes tengan en cuenta todos sus antecedentes, sociales, históricos, morales, e incluso espirituales, con el fin de que “el conocimiento dé un significado a su existencia”.

Pedagogía Crítica en Colombia[editar]

En el contexto Colombiano, debemos pensar en las características mismas de la educación en el país y configurar las prácticas que supone la pedagogía critica en este contexto. En Colombia un país colonizado y con apertura a la colonización, plantearse la educación centrada en el lenguaje, la lectura del mundo, iniciando por el conocimiento de sí mismo para entonces concebirse como libre, resulta una tarea compleja puesto que supone una reestructuración radical de la manera de concebir la educación desde los entes estatales reguladores hasta las aulas. En la actualidad Colombia se encuentra en estado acelerado de apertura económica que parece aceptar las propuestas traídas de las grandes metrópolis europeas y norteamericanas, dándoles casi que un carácter de absoluta realidad y aplicabilidad no sólo en los ámbitos financieros sino incluso en los ámbitos académicos en desconocimiento y detrimento de las necesidades específicas de la educación Colombia. Plantearse una educación en Colombia, de Colombianos para Colombianos, pensada desde la complejidad de la población y pensando en conocerse a sí misma para poder liberarse del dominio de modelos extranjeros impuestos configura el objetivo de la pedagogía critica en Colombia.

Por otro lado La pedagogía crítica en Colombia tuvo sus primeros representantes en la educación superior, en universidades como, la Universidad de Antioquia, la Universidad Pedagógica de Colombia y la Universidad del Valle.El movimiento pedagógico en Colombia, es la organización más emblemática en pedagogía crítica. Surgió en 1982 y se constituye como el acontecimiento más importante gestado por el magisterio a través de la Federación Colombiana de Educadores FECODE que reúne más de 200.000 maestros de Instituciones públicas con Sindicatos Seccionales en todos los Departamentos del territorio nacional. Si bien tuvo su auge en un momento preciso, podemos ver como ahora esos ánimos de libertad y renovación se han apagado poco a poco.

Fundamento[editar]

Desde la fundamentación teórica que soportan la pedagogía critica en Colombia, encontramos a Paulo Freire quien es el precursor de la pedagogía crítica en Latinoamérica después de sus estudios en la Escuela de Fráncfort.

Con los siguientes textos podría esbozarse los planteamientos de la pedagogía crítica en Colombia.

La Pedagogía del Oprimido (1970), plantea una renovación total de la sociedad partiendo del desconocimiento de un solo ser apoderado del conocimiento, sino que el conocimiento se gesta desde la interacción social. En este aspecto el objeto de la pedagogía es el contacto social, la interacción con el otro, el conocimiento de sí y no existiría educación sin sociedad ni hombre que pueda ubicarse fuera de ella.

La Importancia del acto de Leer (1984), plantea el reconocimiento de las experiencias como fuente del conocimiento desde que se es niño y la significación de estas vivencias en la configuración de un lector de realidades sociales y no de realidades impuestas.

Pedagogía Crítica y democracia: aportes de Giroux y Freire[editar]

Tal y como ha sido planteado por Freire (1969), la pedagogía debe ser una práctica que promueva la libertad y la democracia; en ese orden de ideas, es esencial pensar en la pedagogía crítica como facilitadora para alcanzar dichos objetivos que cambian realidades sociales. Así, cuando se habla de crítica nos referimos a la formación de una consciencia crítica,[9] la cual a su vez, involucra una actitud reflexiva y dinámica frente a los acontecimientos socio-históricos que nos describen como sujetos. De este modo, la pedagogía debe ser formadora de personas responsables social y políticamente; se trata de estar en un constante análisis del contexto, comprensión y solución de problemas en aras de evitar posiciones quietistas,[9] esto pensando en que la crítica y la acción son los rasgos fundamentales de la mentalidad democrática.

Dando por sentado que cada ser humano tiene derecho a la educación, siendo muchos de ellos pobres o no; es cuestionable pensar en la realidad de la educación actual en donde, dependiendo de las condiciones socio-económicas de las personas, éstas son formadas de una manera u otra y en muchas ocasiones afectando la calidad de su preparación y su manera de actuar frente al mundo. Es decir, la educación para la clase oprimida forma individuos con mentalidad básica y precaria, mientras que la educación para la clase opresora apunta hacia la toma del poder y a una mayor productividad. Para Freire (1969), la expresión de la democracia es nula en este ámbito siendo la educación generalmente un beneficio de pocos, es por eso que este pedagogo aboga por una educación equitativa y democrática en la cual todos tengan acceso a una buena formación académica que facilite el verdadero cambio social que solo puede darse a través de la concientización[3] de las masas sobre su realidad.

Haciendo alusión a este tema, Paulo Freire habla de dos tipos de educación; por un lado, la educación bancaria vista como un instrumento para la opresión en donde la realidad es estática e incambiable, el estudio se mide a partir de la cantidad de ideas y libros leídos y no a partir de la criticidad[4] frente a la realidad. Por otra parte, la educación problematizadora[9] en donde los educadores y los estudiantes son investigadores críticos que, a su vez, buscan liberar el pensar mediante la acción de rehacer y transformar el mundo. Asimismo, Freire plantea la pedagogía como una herramienta que hace cada vez más viable una realidad democrática y equitativa, esto es, que los educadores deben mostrarle a la comunidad oprimida su realidad cultural frente a la comunidad opresora para que los primeros sean conscientes de que están creciendo en una sociedad que los obliga a vivir pasivamente dentro de estructuras alienantes sin tener derecho a una participación con miras a la formación de una realidad mucho más alentadora. La pedagogía, entonces, conforma un factor esencial para fortalecer e incrementar el pensamiento emancipador en los estudiantes. Esto pues, se hace brindándoles a los estudiantes las herramientas lingüísticas y cognitivas que no se limiten al desarrollo de habilidades como la lectura y escritura, sino que les permitan llegar a ser actores en los procesos de cambio social, así como plantear y liderar diálogos críticos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Giroux, H. (2010) "Lessons From Paulo Freire", Chronicle of Higher Education..
  2. Critical Pedagogy on the Web
  3. Giroux, H. (1997)Escritura y pensamiento crítico en los estudios sociales. Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Barcelona. Paidós
  4. Freire, P. (1996) Política y educación.
  5. Freire, P. (1996) Política y educación.
  6. Immanuel Kant
  7. Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración?https://es.wikipedia.org/wiki/Respuesta_a_la_pregunta:_%C2%BFQu%C3%A9_es_Ilustraci%C3%B3n%3F
  8. Vargas, A. (2005) Escribir en la universidad: reflexiones sobre el proceso de composición escrita de textos académicos. Lenguage N° 33. Cali: Universidad del Valle, pp 97-125.
  9. a b c [1], 1 “La educación como práctica de la libertad” 1969 Paulo Freire.

Bibliografía[editar]

  • FREIRE, Paulo, (1970) Pedagogía del Oprimido.
  • FREIRE, Paulo, (1984) La importancia del acto de leer.
  • Giroux, H (1997) Escritura y pensamiento crítico en los estudios sociales. Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Barcelona. Paidós.

Enlaces externos[editar]