Pérfida Albión
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Pérfida Albión es una expresión anglófoba utilizada para referirse al Reino Unido en términos hostiles. Fue acuñada por el poeta y diplomático francés de origen español Augustin Louis Marie de Ximénèz (1726-1817) en su poema L´ere des Français (publicado en 1793), en el que animaba a atacar a "la pérfida Albión" en sus propias aguas:
El término "Albión" es de origen celta. Sin embargo los romanos lo asociaron al latín "albus" (blanco) en referencia a los acantilados de Dover, al sur de Inglaterra, de un característico color blanco, que son lo primero que se ve al aproximarse a Gran Bretaña desde el Norte de Francia por vía marítima.
El adjetivo pérfido aplicado a Inglaterra ya se había empleado al menos desde el siglo XIII, y fue usado también en uno de sus famosos sermones por el historiador y teólogo francés Jacques-Bénigne Bossuet, que comparaba la oposición a la fe católica romana con la que los britanos, aislados por sus mares, sostuvieron contra los antiguos romanos:
Napoleón Bonaparte la popularizó durante las guerras posteriores, y ha vuelto a ser utilizada en todos los conflictos en los que ha intervenido el Reino Unido, como por ejemplo en la guerra de las Malvinas. También fue una expresión usada en la España de la posguerra para referirse al Reino Unido.
En la rebelión irlandesa de 1916 conocida como el Alzamiento de Pascua se inspira una canción tradicional (Foggy Dew) que presenta a la pérfida Albión vacilante ante el ruido de los rifles al caer la negra noche:
[editar] La anglofobia
Como en otros casos de desprestigio propagandístico contra una potencia hegemónica (la Leyenda negra española, el Antiamericanismo), no son los hechos, sino su percepción lo que llena la lista de agravios contra ella, entre los que pueden enumerarse:
- La piratería durante el reinado de Isabel I de Inglaterra.
- La expansión colonial del imperio británico por todos los continentes, de entre las que suelen utilizarse como casos más llamativos:
- Las Guerras del opio, por la que el Reino Unido obligaba a China a abrir sus mercados al comercio y venta de esta droga.
- La habitual comparación del tratamiento de la población colonizada, concretamente la descripción como Exterminio de los pueblos amerindios en las zonas colonizadas por los ingleses, frente a la idílica visión de la Leyenda rosa que describe el mestizaje propio de los países conquistados por españoles y portugueses en América.
- Suele también acusarse a Inglaterra de ser el único país de Europa que conserva colonias: Gibraltar, Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, que además son reclamadas por países hispanos (España y Argentina).
- La denominada relación especial entre el Reino Unido y los Estados Unidos, manifiesta desde la Segunda Guerra Mundial, y que ha llevado al apoyo incondicional del Reino Unido a las intervenciones de EE. UU. en otros países, con lo que Inglaterra se asocia al antiamericanismo presente en muchas formas de rechazo o recelo a la hegemonía de la superpotencia actual (que por otro lado no impide la aceptación de la cultura y modo de vida estadounidenses)
- La persecución del tráfico de esclavos que Gran Bretaña, dominante en los mares desde la batalla de Trafalgar (1805) e interesada en convertirse en la policía de los mares, inició a partir de 1807 en perjuicio de España (limitadas sus colonias americanas a Cuba y Puerto Rico desde los años 1820), Portugal (desde 1822 el Brasil independiente), Francia y Estados Unidos.
- Puede verse también una pugna cultural entre el mundo anglosajón y el hispano, fundamentada sobre todo en la lengua, gastronomía, música y formas de vida. La expresión de esa oposición viene también desde el lado anglosajón, como demuestra Samuel Huntington, que después de su exitoso concepto de choque de civilizaciones intenta extender esa oposición en especial a la inmigración hispana en Estados Unidos, que percibe como más difícilmente integrable que otras minorías de inmigrantes anteriores.
- Desde una perspectiva quizá menos trascendente, pero percibida como importante por la gran cantidad de ocasiones y personas que lo expresan, estarían las manifestaciones de anglofobia más popular.
- Rivalidad anglo-española, sobre todo en el fútbol, iniciada en la Copa Mundial de Fútbol de 1950, cuando España derrotó a Inglaterra con un gol de Telmo Zarra, y continuada en otras competiciones como la Eurocopa y la Liga de Campeones. Fuera del fútbol, el Festival de Eurovisión, especialmente en 1968 cuando Massiel ganó al favorito, el británico Cliff Richard. Esto se complementa a la reciente rivalidad anglo-española despertada en la temporada 2007 de Fórmula 1 debida a los pilotos Fernando Alonso y Lewis Hamilton, y los medios de comunicación españoles y británicos.
- Rivalidad anglo-argentina en el fútbol, iniciada en la Copa Mundial de Fútbol de 1966 con una derrota argentina y potenciada en 1986 cuando Argentina derrotó a Inglaterra con dos goles de Diego Armando Maradona: el considerado Gol del Siglo y el polémico gol de la Mano de Dios.
- Las relativas al turismo británico en España. No tanto el de las élites culturales que desarrollaron el hispanismo desde el siglo XIX, ni el turismo de alto nivel (cultural, de campos de golf o de propietarios), sino el denominado de las tres S (sun, sea and sand, sol, mar y arena), al que se suele añadir la S de sangría o cualquier otra bebida alcohólica, que provoca el rechazo de la población local por las repercusiones negativas de su comportamiento. En algún caso concreto (especialmente en las Islas Baleares) la presión de la importantísima inversión británica sobre el mercado local también ha producido algún recelo, que no parece haber pasado a mayores. La legislación europea, que permite el sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales de los residentes extranjeros cuando pertenecen a un país de la Unión Europea, obligó a enmendar la Constitución Española, y está por ver si producirá algún roce de tipo político. Al menos no ha habido acontecimientos reseñables de ese tipo en las últimas elecciones municipales españolas de 2007.

