Oswald de Andrade

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Oswald de Andrade
Oswald de andrade 1920.jpg
Oswald de Andrade (1920)
Nombre de nacimiento José Oswald de Sousa Andrade
Nacimiento 11 de enero de 1890
Bandera de Brasil São Paulo, Brasil
Fallecimiento 22 de octubre de 1954 (64 años)
Bandera de Brasil São Paulo, Brasil
Nacionalidad Brasil
Ocupación poeta, ensayista, dramaturgo
Pareja
Premios
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José Oswald de Sousa Andrade, conocido como Oswald de Andrade (São Paulo, 11 de enero de 1890íbid., 22 de octubre de 1954) fue un poeta, ensayista y dramaturgo brasileño. Fue uno de los promotores de la Semana de Arte Moderno de São Paulo, en 1922 y es uno de los nombres más destacados del modernismo brasileño en la literatura.

Biografía[editar]

Hijo único de una familia acomodada, inició la carrera de Derecho. En 1909 comenzó su carrera periodística ejerciendo como redactor y crítico teatral del Diário Popular de São Paulo. En 1911, con la ayuda económica de su madre, fundó un semanario, O Pirralho, que dirigiría hasta 1917.

En 1912 interrumpió sus estudios de Derecho y realizó un viaje por Europa, visitando Italia, Alemania, Bélgica, Inglaterra, Francia y España. Al fallecer su madre, regresó a Brasil, y continuó su trabajo en O Pirralho, que se publicaría hasta 1918. En 1913 escribió su primer drama, titulado A recusa.

En 1917 conoció a Mário de Andrade. Poco después, en su columna periodística del diario Jornal do Comércio, defendió a la pintora Anita Malfatti de las feroces críticas que le había hecho Monteiro Lobato. En los años siguientes, hizo amistad también con Menotti del Picchia y el escultor Victor Brecheret. En 1921 escribió un artículo sobre Mário de Andrade, de quien acababa de leer su obra Paulicéia desvairada, defendiendo la nueva estética, aunque todavía la denominaba «futurista», etiqueta que Mário rechazó.

En 1922, junto con Mário de Andrade, Anita Malfatti, Tarsila do Amaral, Víctor Brecheret y Menotti del Picchia, entre otros, organizó en el Teatro Municipal de São Paulo la Semana de Arte Moderno, considerada el acto inicial del Modernismo brasileño.[1] Con Mário de Andrade, Malfatti, De Amaral y Del Picchia formó el llamado «Grupo dos Cinco», y ese mismo año empezó a colaborar en la revista Klaxon, una de las publicaciones más destacadas del movimiento modernista.

Publicó en 1924, mientras residía en París, el manifiesto fundacional del grupo Pau-Brasil (Manifesto da Poesia Pau Brasil, 18 de marzo de 1924), en el que escogía como símbolo de la nueva poesía brasileña al «palo Brasil», y propugnaba una estética primitivista, que revalorizase la tradición cultural brasileña.

Se casó en 1926 con Tarsila do Amaral.

Su producción como dramaturgo empieza en 1934 con la obra O homem e o cavalo. A esta la seguiría A morta y O rei da vela, ambas en 1937. Esta última se montaría 30 años después por el Teatro Oficina.[1]

Contexto y situación

Perfectamente se podría decir que fue en febrero del año 1922, con la eclosión en São Paulo de la Semana de Arte Moderno, la literatura brasileña alcanzaría su primera fecha relevante en el contexto artístico e histórico, dejando una profunda huella en la vida cultural del país con una larga sucesión de repercusiones que fueron retomando la herencia del modernismo, cuyo líder del movimiento de “figura característica y dinámica” –según Mario de Andrade- fue Oswald de Andrade.Sin embargo cabe añadir que ya de antes provenía la gestación convulsionada que eclosionó a principios del 22. Puesto que ya en el 1921, alrededor de la figura de Mário de Andrade, una serie de artistas empezaba a hacer resonar la etiqueta de futurista –que indudablemente remitía de forma directa a las vanguardias-. Esta consciencia se fue despertando poco a poco a través de los artículos de Menotti Picchia, que bajo el pseudónimo de Helios, fue dando a conocer las noticias estéticas –y las revoluciones- que corrían y se extendían por Sao Paulo. En ellos eran conocidas las reflexiones de Oswald de Andrade y Cándido Mota Filho, que en este momento escribían para el Journal of Commerce, orientadas en ese momento hacia las dos direcciones a las que tendería el movimiento modernista: la libertad formal y el nacionalismo (asimismo el pensamiento de Oswald, tenía un vínculo estrecho entre la cotidianidad de la vida en Sao Paulo y la estética revolucionaria).

No es de extrañar que São Paulo se convirtiese en el centro uterino en el que se gestó el modernismo que dio pie a la vanguardia brasileña, pues en el 22 esta ciudad del Brasil representaba el núcleo industrial en expansión y formación que se abría a una multiplicidad de experiencias, y producía un cambio en la mirada y por lo tanto en la percepción del siglo. Asimismo, este desarrollo fue impulsado por las notables mejoras en los medios de comunicación, que, como consecuencia, redujo las distancias entre las principales ciudades brasileñas y los grandes centros artísticos difuminando, si no eliminando, el desfase que los alejaba del debate cultural. Por otro lado, y como era de esperar desde finales del impresionismo (Gaugin entre otros) y las vanguardias (a partir de Cezanne, Matisse o Picasso), se revalorizó el arte negro, el arte primitivo que remitía a los orígenes, a lo salvaje; arte que encontraba su origen en el indianismo romántico, donde se reivindicaba ya de alguna manera la mezcla en el Brasil de las culturas primitivas con la cotidianidad. Como afirma Antonio Cándido* “Nuestros modernistas se informaron, pues, rápidamente sobre el arte europeo de vanguardia, aprendiendo psicoanálisis y plasmando un tipo al mismo tiempo local y universal de expresión, reencontrando la experiencia europea mediante la inmersión en lo específicamente europeo”. Además hay que tener en cuenta que Oswald de Andrade estuvo en 1912 en Europa y, por consiguiente, en aquella a la que se podría considerar en aquél entonces su capital, París –centro de eclosión de las vanguardias-, y que por lo tanto, indudablemente, durante su estancia en la capital francesa entró en contacto con las nuevas propuestas vanguardistas, entre la que se encontraba el futurismo, movimiento cuyos ecos introdujo en el Brasil, ya que el primer manifiesto había sido publicado anteriormente –el 20 de febrero de 1909 en Le Figaro- por el mismo Marinetti (a quien se considera el fundador de dicho movimiento). Los primeros ecos en Brasil, concretamente en Sao Paulo del movimiento futurista son visibles en el artículo de Ernesto Bertarelli "As Liçoes da Futurismo", el doce de julio de 1914, tal y como recoge Mário da Silva Brito en História do Modernismo Brasileiro. Antecedentes da Semana de Arte Moderna, (S. Paulo, Saraiva, 1958, p. 31); y es citado por Alfredo Bossi. De esta manera “el modernismo fue un movimiento que logró generar una tradición donde converge un conjunto de influencias ya no solo extranjeras sino también brasileñas. Sus escritores inaugurales reflexionan sobre la identidad brasileña desde una perspectiva que plantea los cruces, choques y cortocircuitos entre elementos culturales de raigambre local, como las culturas indígenas, las afrodescendientes y la economía y sociabilidad fazendeiras, con las nuevas experiencias que produce el proceso de modernización urbana y capitalista. Para expresar esta experiencia y las tensiones que se anidan en estas nuevas subjetividades, los escritores fundacionales del modernismo echan mano a los aportes literarios de las vanguardias europeas. Candido reconoce la influencia de Cendrars y Apollinaire en Mário de Andrade, la marca de António Nobre y Eugénio de Castro en Manuel Bandeira, la de Walt Whitman y Omar Khayyam en Ronald de Carvalho, y ve en estas influencias “a falta da força da nossa própria poesia, ainda incapaz de criar valores realmente transmissíveis” (Candido, “Ordem e Progresso”146)” Por consiguiente, es a través de estos datos que se comprende el conjunto de vindicaciones que se pronunciaron y se llevaron a cabo en la Semana del Arte Moderno, que exigían e impulsaban un arte consecuente con los nuevos tiempos y la civilización de la máquina que reclamaba un nuevo Imperio.

Como consecuencia de su contacto directo con las vanguardias se advierte en Oswald una identificación espiritual e incluso existencial con el movimiento modernista brasileño que llega a emular a la del propio Mário. Puesto que este-como indica Haroldo de Campos- mantuvo siempre, a lo largo de su carrera, un fuerte componente con la tradición y sentimentalismo, que aflora, de vez en cuando en sus producciones, como resabio de su formación y de su culto a los “Maestros del pasado”, los poetas parnasianos. Ya en sus inicios como escritor -cuyo estilo se caracterizaba, como indica Alfredo Bossi, por un gran hibridismo, patente por ejemplo en Os Condenados-, 1924, se lanzó en contra de la retórica nacional que rezumaba una elocuencia fulgurante abocada al vacío publicando el “Manifiesto de la poesía Pau-Brasil”. En él se puede leer “Contra el burocratismo, la práctica culta de la vida. Ingenieros en vez de jurisconsultos, perdidos como chinos en la genealogía de las ideas. La lengua sin arcaísmos, sin erudición. Natural y neológica. La contribución millonaria de todos los errores. Como hablamos. Como somos”. Palabras que dejan patente el gesto de recuperación del portugués del Brasil, un portugués que había sido arrebatado por los puristas y alejado de la coloquialidad. A partir de este gesto de rescate Oswald de Andrade con el conjunto de modernistas contribuyó a dignificar la lengua coloquial incorporándola a la poesía. No obstante no se limitó únicamente a esto sino que buscó una expresión reducida a lo esencial, desmarcada de toda la pompa retórica, beneficiando así un habla que se acercaba a un reencuentro con una sensibilidad primitiva, tratando de ser de original reivindicando una forma de exteriorización originaria. Oswald de Andrade toma conciencia de estar en una nueva época, de encontrarse en un momento de cambio que viene anunciado con la aparición de las nuevas tecnologías. Estas circunstancias le impulsan a elevar su voz en defensa de un nuevo sentido, un sentido puro, sentido que escapa de las formas clásicas de representación al tener que decir algo nuevo, algo contemporáneo, que exige una mirada libre como un estilo libre. Desde ahora el arte ya no reclama materiales concretos, sino que reclama únicamente ser arte. Ya que, como sostiene Apollinaire “se puede pintar con lo que se quiera”, es decir, cualquier cosa puede llegar a ser considerada arte –siempre y cuando se esté dispuesto a contemplar dicha obra como tal- . Luego, coge importancia en el arte nuevo, el denominado objet trouvé, que consiste en dignificar objetos cotidianos, objetos que normalmente no se consideran artísticos, pero que, fuera de su espacio habitual, rompen con contextos y convenciones, es decir, se desautomatiza –término acuñado por Shlovski- la relación que se guardaba con dicho objeto al encontrarse fuera del lugar que le corresponde, mediante el depagesment, y nos permite admirarlo como si de una obra de arte se tratase. Cabe decir, que se considera a Marcel Duchamp su creador a principios del siglo XX, el mismo año de la publicación del manifiesto cubista de Apollinaire (1913), cuando presentó su primer Ready-made titulado “Rueda de bicicleta”.

Posteriormente, en 1928, Oswald de Andrade publica otro manifiesto –el Manifiesto antropófago o de la Antropofagia-. En dicho manifiesto defiende una concepción productiva del canibalismo a través de la cual sería fagocitada la experiencia europea importada y tras ser deglutida y asimilada, puesta al servicio de la cultura brasileña. Remitiendo de esta manera a esos tiempos donde reinaba el colonizador de manera patente que, sin embargo, era devorado por el salvaje. En la primera línea de dicho manifiesto afirma: “Sólo la antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente”. Es por consiguiente a través de este proclama de espíritu irreverente y cargado de la agresividad propia de los movimientos dadaístas y futuristas, que Oswald de Andrade desacraliza y reacciona contra la mitificación del contexto cultural brasileño, proponiendo una nueva manera de percibir lo brasileño y el arte que aflora de esta nueva mirada política y, aunque vanguardista, no por eso menos comprometida, a pesar de serlo de forma taimada. Dicho compromiso se hará más evidente en 1953 donde escribirá un ensayo de teoría social –A Marcha das Utopías- en el cual renovará las teorías expuestas en el Manifiesto antropófago en términos de la sociedad de consumo, de esta manera logrará una perfecta síntesis entre el arte de vanguardia y la teoría marxista.

Obra literaria:

Poesía:

Como en cierta manera exigía la tradición, la obra poética de Oswald de Andrade se presenta como una obra depurada, sometida a una ascesis verbal, donde cada verso padece una concentración extrema y cada espacio se presenta como un abismo, como una nada que murmura en un idioma secreto la esencia de la poesía. Alejándose de esta manera de la verborrea, sacrifica la pirotecnia verbal, el metamorfismo abstracto y rebuscado, a favor de un silencio sublime, que se abre a la voz otra de la palabra. Además de este laconismo, se puede observar en sus creaciones poéticas una tendencia clara a objetivar verso, mediante palabras simples, imágenes cotidianas, impactos visuales conseguidos a través de la utilización del blanco de la página y comparaciones eficaces:

LAS CUATRO GARES


-niñez El gran camisón

El jarro
El pajarito 

El oceáno La visita en nuestra casa cuando nos sentábamos en el sofá

-adolecencia Aquel amor vos ni me hablés

-madurez El Sr. y la Sra. Amadeu Participan a V. E. El dichoso nacimiento De su hija Gilberta

-vejez El nietito tiró los anteojos A la letrina

(en “Primer cuaderno del alumno de poesía Oswald de Andrade (Primeiro caderno do aluno de poesia Oswald de Andrade)”, 1927, Traducción Adriandos Delima)

La prosa: los tres momentos:

Según Haroldo de Campos se pueden señalar tres momentos destacables en la prosa de Oswald de Andrade: 1-Prosa crepuscular, de transición al Modernismo, caracterizada por el uso frecuentemente expletivo de la metáfora, por el convencionalismo de la fijación psicológica de los caracteres, por el tono de “fin-de-siècle” (Trilogía del exilio después llamada Los condenados) 2- Prosa paródica y cubista, en las novelas-invenciones Memorias sentimentales de Joao Miramar y Serafin Ponte Grande, la primera de los cuales, cronológicamente, abrió la senda experimental en la prosa brasileña moderna. 3-Prosa de tesis, representada por la novela crítica inacabada Marzo Zero, que, según declaraciones del propio autor, “participa de la pintura y del cine y del debate público”, tendiendo al “fraseo social” y la “novela mural”.


Bibliografía: • Antonio Cándido, Literatura e Sociedade, São Paulo, Cía. Editorial Nacional 1965

• Haroldo de Campos, prólogo a las Obras escogidas de Oswald de Andrade. Ed. Ayacucho.

• Guillame Apllinaire, Los pintores cubistas. Ed. La balsa de la Medusa.

• Antonio Candido y el problema de la tradición: El lugar de Oswald de Andrade por Rebeca Errázuriz Cruzhttp://www.revistaliteratura.uchile.cl/index.php/RCL/article/viewFile/36078/37749

http://partidodoritmo.blogspot.com.es/2010/11/las-cuatro-gares-poema-de-oswald-de.html

• Alfredo Bossi, Historia concisa da literatura brasileira, 1936; Ed. Cultrix, 2006, 43 ed. Sao Paulo.




Referencias[editar]

En Português:

  • Boaventura, Maria Eugenia. A Vanguarda Antropofágica. São Paulo: Ática, 1985.
  • Helena, Lúcia. Totens e tabus da modernidade brasileira: símbolo e alegoria na obra de Oswald de Andrade. Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro. 1985.
  • Justino, Maria José. O Banquete Canibal: A modernidade em Tarsila do Amaral 1886-1973 Curitiba: Editora UFPR, 2002.
  • Nunes, Benedito. Oswald Canibal. São Paulo: Perspectiva, 1979.
  • Nunes, Benedito. A Utopia Antropofágica: A Antropofagia ao alcance de todos. São Paulo: Globo, 1990
  • Netto, Adriano Bitarães. Antropofagia Oswaldiana: Um Receituário Estético e Científico. São Paulo: Annablume, 2004.
  • Morais Junior, Luís Carlos de. O Olho do Ciclope e os Novos Antropófagos: Antropofagia Cinematótica na Literatura Brasileira. Rio de Janeiro, HP Comunicação, 2008.

En Español:

  • Jauregui, Carlos A. Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropofagia cultural y consumo en América Latina. Premio Casa de las Américas. Revised, second edition. Madrid, Spain: Vervuert, ETC: Ensayos de Teoría Cultural 1, 2008. 724 pages.
  • Andrade, Oswald de. Pau Brasil. Traducción Andrés Sánchez Robayna. Publicado con ocasión de la exposición Tarsila do Amaral. Fundación Juan March. Madrid, 2009. 116 pp. ISBN 978-84-89935-82-2

En Ingles:

Referencias[editar]

  1. a b Ubiratan Teixeira (2005). Dicionário do teatro (en portugués) (2ª edición). São Luiz: Geia. p. 28. 

Enlaces externos[editar]