Lev Karajan

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Lev Karaján, diplomático soviético.

Lev Mijáilovich Karaján (Karajanián, en armenio: Կարախանյան Լեւոն Միքայելի) (Tiflis, Imperio ruso, 1 de febrero de 1889-1937), revolucionario ruso de origen armenio y diplomático soviético, miembro del Partido Comunista desde 1917.

Comienzos[editar]

Hijo de un abogado armenio bondadoso pero de poco éxito,[1] Karaján comenzó sus actividades revolucionarias en 1904, cuando aún asistía a la escuela.[1] En 1905, tras la derrota rusa frente a los japoneses, la familia se trasladó a Harbin, principal ciudad en la línea del ferrocarril transmanchuriano. Tres años después, se trasladó de nuevo, esta vez a San Petersburgo, aunque siguió visitando el Oriente, sobre todo Vladivostok, en misiones subversivas.[1]

En 1910, tras no conseguir ingresar en la facultad de leyes comienzó a trabajar de periodista mientras continuaba con su labor revolucionaria que en 1915 le llevó a ser detenido y deportado a Siberia.[2]

Partidario de una línea intermedia entre mencheviques y bolcheviques, se le nombró —dos semanas después de la Revolución de octubre y para gran sorpresa suya— ayudante del nuevo comisario (ministro) para asuntos Exteriores, León Trotski.[1] Se había unido a los bolcheviques justo antes del golpe de Estado de noviembre, que ayudó a organizar como miembro del Comité Militar Revolucionario.[2]

Cargos ministeriales y diplomáticos[editar]

Karaján en Brest-Litovsk
Karaján, a la derecha, de pie, con bigote, perilla y gafas, en la firma del armisticio germano-ruso de diciembre de 1917.
Karaján, a la derecha, de pie, con bigote, perilla y gafas, en la firma del armisticio germano-ruso de diciembre de 1917.
Karaján, arriba a la derecha, con la delegación bolchevique en Brest-Litovsk. Junto a él, Trotski, comisario de Exteriores.
Karaján, arriba a la derecha, con la delegación bolchevique en Brest-Litovsk. Junto a él, Trotski, comisario de Exteriores.
Lev Karaján junto al telégrafo que servía para comunicarse con el Gobierno de Lenin en Petrogrado desde Brest-Litovsk.
Lev Karaján junto al telégrafo que servía para comunicarse con el Gobierno de Lenin en Petrogrado desde Brest-Litovsk.

Poco después participó como secretario de la delegación bolchevique en las negociaciones de Brest-Litovsk, junto a León Trotski (ministro de Exteriores) y Adolf Joffe, a pesar de no hablar alemán.[1] Fue el único de la delegación original en acabar firmando el tratado.[3]

Entre 1918 y 1920 y, de nuevo, entre 1927 y 1934 fue vicecomisario de Asuntos Exteriores. El 25 de mayo de 1919, ya bajo el nuevo ministro Georgi Chicherin, tomó la responsabilidad de los asuntos relativos al Extremo Oriente.[1] Karaján estableció las primeras relaciones con la república china de Sun Yat-sen y firmó el tratado que, en 1924, concedió cierta participación a los chinos en la gestión del ferrocarril transmanchuriano.[1] Para entonces Karaján había pasado a desempeñar el puesto de polpred (embajador) en China (desde 1923), cargo que ocuparía hasta 1926.[4]

En 1921 fue embajador en Polonia.

Encargado del Lejano Oriente y la crisis con Japón[editar]

Karaján, en el centro, en Pekín en 1925.

A comienzos de los años treinta, mientras el futuro comisario de Exteriores Maksim Litvínov era el encargado del ministerio para asuntos europeos, Karaján lo era para el Extremo Oriente.[1] Partidario cada uno de mantener una postura de resistencia en su zona de influencia y de apaciguamiento en la del otro, Karaján defendió, a comienzos de la década sin éxito, una política de oposición a las exigencias japonesas.[1] La debilidad económica y militar en la frontera con China llevó a regañadientes a Stalin a ofrecer un pacto de no agresión a Japón a finales de 1931, que lo rechazó casi un año después. A finales del mismo año la preocupación soviética por esta zona creció con la ocupación japonesa de Manchuria.

Los soviéticos, con el apoyo firme de Karaján,[1] comenzaron un refuerzo económico y militar de la zona fronteriza que les permitió, a partir de 1933, desarrollar una política mucho más firme frente a los japoneses.[1] Karajan dejó clara en todo momento su postura a favor de China y contraria a la expansión japonesa.[1] Entre 1931 y 1933, sin embargo, se vieron obligados a ceder ante la presión japonesa y vender a este país el ferrocarril transmanchuriano, necesidad que Karaján hubo de transmitir a los embajadores de la zona, a pesar de ser opuesto a toda concesión, que temía Japón interpretase como gestos de debilidad.[1]

Último cargo y muerte[editar]

Relevado del vicecomisariado en 1934, se le nombró embajador en Turquía el mismo año.[1]

Fue arrestado y ejecutado en 1937 durante las purgas estalinistas, acusado de ser un fascista partidario de Trotski.[3] Su esposa, Marina Semiónova le sobrevivió y aún vivía en 2008.

Su superior Chicherin le admiraba por su agilidad mental, buen juicio y habilidad política,[4] el embajador británico lo calificó de «extremadamente afable»[4] y alguno de sus colegas lo definió como optimista nato, trabajador concienzudo y de trato sencillo, aunque mantuvo una relación tensa con su colega el vicecomisario y posterior comisario de Exteriores Maksim Litvínov.[4]

Notas[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m n Haslam, Jonathan: "The Soviet Union and the threat from the East, 1933-41 : Moscow, Tokyo, and the prelude to the Pacific War". University of Pittsburgh Press (1992). ISBN 978-0-8229-1167-8
  2. a b Haslam (1983), p. 16
  3. a b Wheeler-Bennett, John W. : "Brest-Litovsk the Forgotten Peace, March 1918". W. W. Norton & Company (1971). ISBN 978-0-393-00576-9
  4. a b c d Haslam (1983), p. 17

Bibliografía[editar]

  • Haslam, Jonathan (1983). Soviet Foreign Policy, 1930-33 (en inglés). Palgrave Macmillan. ISBN 9780333300497. 
  • Haslam, Jonathan (1992). The Soviet Union and the threat from the East, 1933-41 : Moscow, Tokyo, and the prelude to the Pacific War (en inglés). University of Pittsburgh Press. ISBN 9780822911678. 

Enlaces externos[editar]