Jehú

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Jehú, monarca del Reino de Israel.

Jehú fue un monarca del antiguo y norteño Reino de Israel.[1] Su nombre, Jehú (del hebreo Yhw, pero pronunciado Yehú), es una contracción del nombre divino 'Yahuveh' (del cual derivó la forma más conocida y utilizada del mismo: Yahve). Se pronuncia Yehú debido a la negativa rotunda del pueblo hebreo de pronunciar el nombre divino en vano y por respeto al Todopoderoso.[2]

Según la Biblia, Jehú fue el décimo soberano del Reino de Israel, con un reinado de 28 años, y fundando la dinastía más duradera del Reino del Norte. Inició su carrera militar en el Ejército del rey Ajab, para luego convertirse en general del rey Joram. Mientras sitiaba la ciudad de Ramot de Galaad que estaba en posesión de los arameos de Damasco, fue ungido como rey de Israel y se le encargó la misión de eliminar la descendencia de Ajab y de Ocozías de Judá, y de tomar el trono de Israel, según la profecía de Elías, quien había profetizado como reyes de Siria e Israel a Hazael y Jehú, respectivamente, y como su sucesor al profeta Eliseo.

Representante del Reino de Israel, posiblemente un enviado de Jehú u Oseas, rinde tributo ante el rey asirio Salmanasar. Detalle del segundo registro del Obelisco Negro, 841 a. C.. La inscripción cuneiforme asiria expresa: "El tributo de Oseas, hijo de [la Casa de] Omri", [3] cosa que no implica que la figura postrada sea necesariamente un rey.[4]

Durante su reinado, tuvo que soportar la presión aramea y asiria en el Este. La Biblia atribuye sus fracasos militares a su falta de fe en Yahvé, al continuar con el culto a los becerros de oro instaurados por Jeroboam I.

En el Obelisco Negro del Museo Británico fue representado, entre otros, un emisario israelita, quien ofrece tributo postrado ante el rey asirio Salmanasar III; se trata de un enviado del antiguo Reino de Israel o posiblemente Jehú mismo, cosa que confirma la noción de que el Reino del Norte iría dejando de ser un estado soberano.

En 1850, Henry Rawlinson identificó al israelita postrado ante del rey asirio con el rey bíblico conocido como Jehú.[5] Sin embargo, un año más tarde tal identificación fue cuestionada por Edward Hincks, quien relacionó a dicha figura con Oseas, el último monarca del Reino de Israel.[6] De la información disponible tiende a emerger una considerable disparidad entre lo que narran las inscripciones cuneiformes del Obelisco Negro y lo que expresa el relato bíblico. Ello da lugar a diferentes hipótesis y teorías. A pesar de ello, y sea quien fuere el personaje que aparece postrado ante un rey asirio en el Obelisco Negro, lo cierto es que se trata de la más antigua imagen visual de un israelita que se conoce en la historia.

Insurrección[editar]

Cuando el rey Joram de Israel abandonó el frente en Ramot de Galaad debido a las heridas que sufrió, dejó a Jehú al mando del Ejército israelita, el cual conseguiría finalmente recuperar dicha ciudad. Esto lo volvió popular entre sus tropas, ganándose su afecto y apoyo, por lo cual no le costó mucho convencer a los demás generales que lo apoyaran en su rebelión contra la casa real de Omri. Fue rápidamente aclamado rey de Israel.

Golpe de Estado y ascenso al poder[editar]

Inmediatamente viajó a Jezreel con sus tropas, al encuentro de Joram, y su sobrino, el rey Ocozías de Judá, quien se hallaba en la ciudad en muestra de apoyo a Joram. Tras varios intentos fallidos de Joram de comunicarse con Jehú mientras éste se acercaba (debido a que los atalayas desertaban al bando de Jehú), el mismo Joram avanzó sin sospechas a recibir a Jehú. Al encontrarlo e intentar saludarlo al lema de "¿Hay paz Jehú?", fue bruscamente rechazado por éste diciendo: "¿Qué tienes que ver tú con la paz después de las prostituciones de tu madre?"

En ese momento Joram se dio cuenta del complot en su contra, e intentó escapar, siendo asesinado a manos del mismo Jehú antes de lograr ponerse a salvo, aunque al menos pudo avisar del golpe a Ocozías de Judá, quien pudo escapar hasta Meguido, donde fue muerto por las tropas de Jehú que lo habían perseguido.

Purga[editar]

Jehú se dispuso prontamente a acabar con toda la casa de Ajab para así consolidarse en el trono, empezando por la reina madre Jezabel, quien al verlo le insultó comparándole con el usurpador Zimri, por lo que Jehú enojado, desafió a los eunucos que se encontraban con ella para que la echaran abajo desde la ventana. Luego Jehú entró victorioso al palacio real y después de comer ordenó enterrar el cadáver de Jezabel, pero ya no quedaba nada de éste, ya que los perros y las aves del campo se habían comido su carne, conforme a la palabra de Elías.

Luego mató al resto de hijos de Ajab y a todos los parientes de Ocozías de Judá que pudo encontrar. Hizo una trampa invitando a todos los profetas de Baal a su templo para asesinarlos a todos. Ya que Jehú había sido fiel al Señor se le permitió que su dinastía durara hasta la cuarta generación, pese a que no destruyó el becerro de Jeroboam.

No obstante, la purga real debilitó al reino de Israel, lo cual favoreció al rey arameo Hazael para iniciar la invasión de Israel y Judá. Oseas apeló desesperadamente a la ayuda del rey asirio Salmanasar III, aceptando convertirse en vasallo de éste y pagarle tributo. No obstante, luego de la muerte de Salmanasar, le siguieron varios reyes débiles, lo cual le permitió a Hazael volver a invadir Israel, conquistando todos los territorios al este del Jordán a un débil Israel.

Éste sería sucedido por su hijo Joacaz de Israel.

Referencias[editar]

  1. 2 Reyes 9
  2. Esta particularidad puede apreciarse en nombres tales como Yehoshúa (traducido al español como Josué), Yehosafat (Josafat), y otros tantos. Los casos en los que el nombre divino se halla al final, sí se pronuncia y toma la forma de "yahu": tal como ocurre con el nombre Eliyahu (traducido al español como Elías), Matityahu (Mateo) e Yirmiyahu (Jeremías).
  3. Alan Millard, Discoveries from Bible Times, Oxford: Lion, 1997, p. 121
  4. El nombre en cuestión lejos está de haber sido único o extraordinario entre los judíos de la Antigüedad.
  5. On the Inscriptions of Assyria and Babylonia, 1850; seguido por T.C. Mitchell, The Bible in the British Museum: Interpreting the Evidence, Paulist Press, 2004, p. 14.
  6. Véase 2 Reyes 17.


Predecesor:
Joram
Rey de Israel
841 a. C. - 814 a. C.
Sucesor:
Joacaz

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]