John Edgar Hoover

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John Edgar Hoover
John Edgar Hoover
John Edgar Hoover en 1961.

22 de marzo de 1935-2 de mayo de 1972

Datos personales
Nacimiento 1 de enero de 1895
Bandera de los Estados Unidos Washington, Estados Unidos
Fallecimiento 2 de mayo de 1972, 77 años
Bandera de los Estados Unidos Washington, Estados Unidos
Religión Presbiteriano
Firma Firma de John Edgar Hoover

John Edgar Hoover KBE (1 de enero de 1895 – 2 de mayo de 1972) fue el primer director de la Oficina Federal de Investigación (FBI) en su presente forma. Director desde su creación, el 10 de mayo de 1924, hasta su muerte en 1972.

Hoover sobrevivió a la gestión de ocho presidentes, que no pudieron destituirlo por el coste político que les implicaba.

Infancia y juventud[editar]

Hoover nació en Washington, D.C. en 1895; pocos detalles de su vida se conocen. Su certificado de nacimiento no fue completado hasta 1938. Los datos que se conocen surgen de un perfil de 1937 hecho por el periodista Jack Alexander. Hoover fue educado en la George Washington University, graduándose en 1917 en Derecho. Durante este tiempo, trabajó en la Biblioteca del Congreso,[1] siendo miembro de la Kappa Alpha Order (Alpha Nu 1914)[cita requerida].

Carrera en la FBI[editar]

Hoover ingresó en 1917 en el Departamento de Justicia, al año siguiente encabezó el Department's General Intelligence Division (GID) y luego, cuando el GID se transformó en el BOI (Bureau of Investigation), fue nombrado asistente del Director. Para esa fecha, el BOI estaba muy desacreditado y se le percibía como un organismo corrupto.[cita requerida] En 1921, Hoover en su calidad de director asistente solicitó los servicios como secretaria mecanógrafa personal de la srta. Helen Gandy, quien sería su más leal subordinado de confianza durante más de 45 años. Hoover fue nombrado, a sus 29 años, en mayo de 1924, director del FBI por el Presidente Calvin Coolidge para reformar la organización, la cual era considerada como un foco de corrupción. primero, descartó a todos los agentes que tuvieran algún grado de corrupción, eliminó de paso a probables competidores y una vez asentado en el cargo hizo un brusco giro en la forma de trabajo de inteligencia, para lo cual se rodeó de agentes leales profesionalizados. A él se debe la institucionalización y normalización de los procedimientos del FBI. Muchos de sus agentes eran, además, expertos contables, asesores legales y científicos. Además proveyó el estudio forense y tanatológico en la escena del crimen.

Hoover solía colocar a agentes que se enemistaban con él, como Melvin Purvis, en puestos de localidades rurales sin necesidad de FBI.[2]

Hoover se demostró como un feroz anticomunista y antisemita, sobrevivió a la gestión de siete Presidentes, algunos de los cuales, muy a su pesar, no pudieron destituirle. En el Congreso, muchos senadores y congresistas vivían con temor a los expedientes que Hoover tenía sobre ellos, o que ellos temían que pudiera tener.[cita requerida]

Archivos desclasificados demuestran de forma concluyente que agentes del FBI informaban a Hoover con regularidad y detalle de la actividad sexual de los políticos, tanto heterosexual como homosexual. Durante la Guerra Fría (en la década del cincuenta del pasado siglo), el FBI investigó con minucia la vida de políticos, artistas y deportistas. Había información de Pablo Picasso, John Lennon, Marilyn Monroe, Elvis Presley y hasta Lucille Ball.

Cuando asumió Dwight Eisenhower la Presidencia, Hoover tuvo en sus manos el famoso Caso Rosenberg, donde un matrimonio de judíos estadounidenses fueron acusados de espías y de entregar información a espías rusos para el desarrollo de la bomba atómica.

Hoover ratificó que las pruebas apuntaban a que los Rosenberg eran culpables de alta traición a pesar de que los presuntos culpables clamaban inocencia. Eisenhower rechazó la petición de indulto y fueron ejecutados en la silla eléctrica.

A Hoover se le atribuye haber creado una estructura de protección a la Ley, pero frecuentemente se le acusó de abusar de su poder y autoridad, extorsionando a figuras públicas notables haciéndolas ceder a sus deseos. Por alguna razón, no faltan quienes le critican esa polémica conducta, afirmando que él juega a ser "Dios" por encima de cualquier Presidente.

Se condujo con notable inteligencia y supo mantenerse en el cargo a pesar de su impopularidad. Entre otros, los Presidentes Lyndon Johnson y Richard Nixon intentaron despedirle del cargo, pero fracasaron.

En 1954, Hoover apoyó la acusación del científico Edward Teller y otros personajes políticos contra el físico nuclear Robert Oppenheimer, considerándole espía del comunismo, esto debido a que Oppenheimer tuvo amoríos con una activista del Partido Comunista llamada Tean Tatlock. Tal acusación trajo la revocación de su tarjeta de seguridad y mucha desdicha al padre de la bomba atómica, quien fue objeto de una pesada investigación y tuvo un arduo trabajo para limpiar su imagen hasta lograrlo pocos años antes de su muerte por cáncer.[cita requerida]

Investigadores de Hoover y de hechos oscuros acaecidos durante su prolongada gestión, como el caso del magnicidio de Robert F. Kennedy y el de John Fitzgerald Kennedy, aportan datos. Hay una prueba demostrada [cita requerida], el 22 de noviembre de 1963 el Secretario de Justicia Robert F. Kennedy estaba descansando en su casa en las afueras de Washington con su familia y se sorprendió al saber que era Hoover quien le llamaba por teléfono para darle la noticia del asesinato de su hermano, el Presidente Kennedy. Luego, Bobby comentó a un amigo suyo, que le consolaba por la muerte de su hermano, que Hoover parecía estar feliz cuando le informaba esa funesta noticia, según el tono que le escuchó por teléfono.

En otra ocasión,[cita requerida] una empleada de limpieza protestó cuando oyó a Hoover hablar mal de Martin Luther King Jr puesto que ella era también una afroamericana al igual que ese líder del movimiento pacifista. El mismo Hoover fue reprochado por el mismo Presidente Johnson por su racismo inaceptable. Ahí no termina su controvertida conducta, ya que en 1968, poco después del asesinato de Robert F. Kennedy (6 de junio de 1968), Hoover, que parecía estar satisfecho, ordenó a sus empleados quemar de inmediato todas las evidencias: cintas grabadas y papeles que seguían al asesinado senador de Nueva York para que quedara impune ese crimen. Por casualidad, estaba cerca aquella empleada, que limpiaba esas instalaciones del FBI, que pudo enterarse de todo lo que pasaba por allí y se fue llorando por la muerte de Bobby y repudiando la maldad de Hoover.[cita requerida]

Su organización lideró la llamada caza de brujas, levantando una verdadera persecución contra los comunistas en todos los ámbitos sociales, en ocasiones acusando de procomunistas a quienes no lo eran.

Guerra contra los gánsteres[editar]

Durante los primeros 10 años fue eficaz en la lucha contra el crimen organizado, los gánsteres y la mafia italiana durante la llamada Ley Seca.

Investigación de la subversión y los radicales[editar]

También tuvo a su cargo la investigación y persecución de espías y saboteadores, tanto nazis como japoneses, durante el mandato de Harry S. Truman.

Los años de COINTELPRO[editar]

El Programa COINTELPRO de Hoover permitió a los agentes del FBI irrumpir en organizaciones como el Partido Panteras Negras, el Movimiento de Martin Luther King Jr., la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, y el Ku Klux Klan, usando métodos como la infiltración, la amenaza y hasta la violencia. Se sospechó que Hoover tuvo que ver en el asesinato de Martin Luther King Jr. ([2])

Su red de informantes le permitió obtener datos sobre la vida íntima de muchas personalidades de la época, incluida la del propio Presidente de los Estados Unidos. Dichos datos hablaban de infidelidades, orientación sexual, orientación partidista y en especial le interesaban aquellos que tuvieran una tendencia procomunista. Compiló mucha información clasificada como «oficial y confidencial» , capaz de destruir política, familiar y económicamente a alguien.

El FBI investigó con minucia la vida de políticos, artistas y deportistas. Archivos desclasificados demuestran de forma concluyente que agentes del FBI informaban a Hoover con regularidad y detalle de la actividad sexual de los políticos.

Legado[editar]

En 1979, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA), que había vuelto a abrir la investigación sobre el asesinato del Presidente Kennedy, informó que Hoover "no investigó adecuadamente la posibilidad de una conspiración para asesinar al Presidente." La HSCA informó además que Hoover "fue deficiente en su intercambio de información con otros organismos y departamentos." Como resultado, diversas teorías de conspiración abundan con respecto a la negligencia de Hoover en el desempeño de la debida diligencia con respecto al asesinato de Kennedy.[3]

La sede del FBI en Washington DC lleva el nombre de Hoover. Debido a la naturaleza polémica del legado de Hoover, en 2001 el senador Harry Reid patrocinó una enmienda respecto al nombre de Hoover en la construcción, alegando que "el nombre de J. Edgar Hoover en la construcción es una mancha en el edificio,".[4] La enmienda no fue aprobada por el Senado.

Tras la muerte de Hoover, el Presidente Richard Nixon limitó el tiempo de mandato de los directores del FBI a sólo 10 años.[5]

Vida privada[editar]

Hoover siempre fue soltero, y por lo menos desde la década de 1940 han circulado rumores de que era homosexual encubierto, (por ejemplo, Oliver Stone en su filme Nixon le muestra besándose con un joven camarero, e incluso tocándole la mano lascivamente al mismo Nixon) pero no hay pruebas contundentes de estas afirmaciones.[6] También se ha sugerido que su larga asociación con Clyde Tolson, director asociado del FBI, se debía a que éste fue su pareja.[7] Algunos autores han desestimado los rumores sobre la sexualidad de Hoover y su relación con Tolson,[8] mientras que otros la han descrito como probable, e incluso como confirmada,[9] y otros han informado de ella sin mencionar un dictamen.[10]

Hoover murió de un ataque cardíaco durante el mandato de Nixon, en la noche entre el 1 y 2 de mayo de 1972, después de haber conducido durante 48 años ininterrumpidos el FBI. Se le dio un funeral de Estado. Helen Gandy, su secretaria personal destruyó los expedientes considerados confidenciales y nunca reveló detalles de la naturaleza personal de Hoover, ella falleció en 1988. Clyde Tolson heredó las propiedades y bienes raíces de Hoover, aceptó la bandera del ataúd de Hoover durante sus exequias, Tolson falleció en 1975 y fue enterrado cerca de la tumba de Hoover en el Cementerio del Congreso.

Película[editar]

El 9 de noviembre de 2011, fue estrenada una película de su vida, titulada J. Edgar, dirigida por Clint Eastwood. En el filme, Hoover fue interpretado por Leonardo DiCaprio; Tolson, por Armie Hammer; y la secretaria Helen Gandy, por Naomi Watts.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Federal Bureau of Investigation - Directors, Then and Now
  2. Purvis, Alston; and Tresinowski, Alex (2005). The Vendetta: FBI Hero Melvin Purvis's War Against Crime and J. Edgar Hoover's War Against Him. Public Affairs. pp. 183+. ISBN 1-58648-301-3. 
  3. [1].HCSA Conclusions, 1979.
  4. King, Colbert I. (May 5, 2001), «No thanks to Hoover», The Washington Post, http://www.polkonline.com/stories/050701/opi_hoover.shtml 
  5. U.S. Code Title 28, part 2, chapter 33. sec. 533, Confirmation and Compensation of Director; Term of Service (b)
  6. Terry, Jennifer (1999). An American Obsession: Science, Medicine, and Homosexuality in Modern Society. University of Chicago Press. p. 350. ISBN 0-226-79366-4. 
  7. Cox, John Stuart and Theoharis, Athan G. (1988). The Boss: J. Edgar Hoover and the Great American Inquisition. Temple University Press. p. 108. ISBN 0-87722-532-X. 
  8. Por ejemplo,
    Felt, W. Mark and O'Connor, John D. (2006). A G-man's Life: The FBI, Being 'Deep Throat,' And the Struggle for Honor in Washington. Public Affairs. p. 167. ISBN 1-58648-377-3. ,
    Jeffreys-Jones, Rhodri (2003). Cloak and Dollar: A History of American Secret Intelligence. Yale University Press. p. 93. ISBN 0-300-10159-7. ,
    Cox, John Stuart and Theoharis, Athan G. (1988). The Boss: J. Edgar Hoover and the Great American Inquisition. Temple University Press. p. 108. ISBN 0-87722-532-X.  "The strange likelihood is that Hoover never knew sexual desire at all."
  9. Por ejemplo,
    Percy, William A. and Johansson , Warren (1994). Outing: Shattering the Conspiracy of Silence. Haworth Press. pp. 85+. ISBN 1-56024-419-4. ,
    Summers, Anthony (1993). Official and Confidential: The Secret Life of J Edgar Hoover. Pocket Books. ISBN 0-671-88087-X. 
  10. For example,
    Edited by Theoharis, Athan G. (1998). The FBI: A Comprehensive Reference Guide. Oryx Press. pp. 291, 301, 397. ISBN 0-89774-991-X. ,
    Doherty, Thomas (2003). Cold War, Cool Medium: Television, McCarthyism, and American Culture. Columbia University Press. pp. 254, 255. ISBN 0-231-12952-1. 

Enlaces externos[editar]