Edward Teller

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Edward Teller en 1958 como director del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

Edward Teller (Budapest, 15 de enero de 1908 - Stanford, Estados Unidos, 9 de septiembre de 2003) fue un físico de origen húngaro, naturalizado estadounidense a partir de 1941, país al que había emigrado en 1935 huyendo de las persecuciones de la Alemania de Hitler.

Teller es especialmente recordado por su vinculación en la fabricación de la bomba de hidrógeno, por lo que se le atribuye el sobrenombre de padre de la bomba H. Su figura pública fue siempre controvertida. Recibió importantes honores y fue criticado por algunos de sus colegas.

Biografía[editar]

Estudió Ciencias Físicas en las universidades de Múnich y Leipzig y en el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, terminando con un curso de postgrado en Copenhague con Niels Bohr, pionero de la mecánica cuántica y de la física nuclear.

Teller quedó marcado en su juventud por la revolución comunista de Béla Kun en Hungría y por la pérdida de una pierna en un accidente de circulación. Sus trabajos iniciales estaban encaminados al estudio de las reglas de selección de la mecánica cuántica trabajando en campos tan diversos como la física del estado sólido y la cosmología.

Siendo un físico de gran talento adquirió una posición preeminente entre la comunidad científica norteamericana. En 1939 acompañó a Leó Szilárd a ver a Albert Einstein para persuadirle de escribir una carta al presidente Franklin Roosevelt en la que le sugería el desarrollo de un programa armamentístico nuclear ante el temor de que la Alemania nazi pudiera desarrollar tales armas. Poco después formó parte importante de un programa secreto para el desarrollo de la primera bomba atómica. El nombre de este proyecto era Proyecto Manhattan, y sus instalaciones principales estaban ubicadas en una base construida al efecto en Los Álamos.

Teller trabajó con Enrico Fermi (físico de origen italiano nacionalizado estadounidense) durante más de diez años. Ambos colaboraron en el Proyecto Manhattan y en otros proyectos de las universidades de Chicago, Columbia, Los Álamos y Nuevo México.

Una de las actuaciones más criticadas de Teller es durante la llamada Auditoría de Seguridad promovida por el FBI en donde formuló una grave acusación al padre de la bomba atómica Robert Oppenheimer sindicándole como espía del comunismo y que fue apoyada por J. Edgar Hoover lo que provocó la salida del escenario de Oppenheimer dejando libre a Teller para co-producir la bomba H, a la cual Oppenheimer se oponía.

A partir de 1952 se dedicó a la docencia siendo profesor de física en la Universidad de California hasta su jubilación en 1975. Entre los años 1958 y 1960 fue director del laboratorio de radiación de la Universidad de California, conocido hoy como Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, uno de los principales centros de investigación armamentísticos de los Estados Unidos junto con el Laboratorio Nacional de Los Álamos. Tras su jubilación en la enseñanza continuó siendo director emérito de este laboratorio.

Falleció el 9 de septiembre de 2003 a los 95 años de edad, tras sufrir un infarto, en su casa del campus universitario de la Universidad de Stanford, donde fue en sus últimos años un destacado investigador y defensor de la política energética en la Institución Hoover. En vida había sido un influyente miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y de la Sociedad Nuclear Americana. Entre los honores más importantes que recibió en vida se encontraban el Premio Albert Einstein, el Premio Enrico Fermi y la Medalla Nacional de Ciencias. Menos de dos meses antes de su muerte recibió la Medalla Presidencial de la Libertad (Presidential Medal of Freedom) de manos del Presidente George W. Bush.

Edward Teller y la bomba H[editar]

Edward Teller en 1958 como director del Laboratorio Nacional Livermore.

En unas declaraciones que Teller hizo a la prensa decía que "lamentaba la decisión de Truman de lanzar la bomba A sobre las ciudades japonesas" y concluía que "deberían haberse probado primero de una forma que hubiera impresionado suficientemente a los líderes japoneses como para poner fin a la guerra". Sin embargo, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, Edward Teller influyó en el presidente Harry Truman, convenciéndole de la necesidad de fabricar y poseer una potente bomba de hidrógeno para proporcionar al país una defensa nacional fuerte y continuada capaz de intimidar a la Unión Soviética y de superar el desarrollo de armas nucleares de fisión.

Entre sus principales opositores se encontraba Robert Oppenheimer, antiguo director del Proyecto Manhattan, sin embargo, Oppenheimer vio revocado su papel influyente en la Comisión de Energía Atómica debido a acusaciones de Teller acerca de las inclinaciones políticas supuestas de Oppenheimer. Teller se ganó muchos enemigos debido a su personalidad recalcitrante, ególatra y avasalladora y sobre todo por sus críticas tendenciosas a quienes él considerase como un obstáculo para sus fines.

La primera bomba de hidrógeno fue lanzada en noviembre de 1952 en el atolón de Enewalk, en el Océano Pacífico. En el desarrollo de este ingenio termonuclear fueron destacadas las contribuciones de Teller, Stanislaw Ulam, Hans Bethe (antiguo director de la división técnica del Proyecto Manhattan) y del joven físico Richard Garwin. Esta primera bomba H tenía una potencia 2.500 veces mayor que las bombas atómicas lanzadas en 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki.

Teller llegó a ser parodiado en la película de Stanley Kubrick Teléfono rojo: Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb) en la que Peter Sellers interpretaba el papel del Doctor Strangelove, un fanático científico ex nazi y anticomunista capaz de desencadenar una guerra nuclear sin reparar en sus consecuencias.

A lo largo de su vida profesional tuvo bastantes enemigos y opositores entre los ciudadanos y entre sus propios colegas que le consideraban demasiado duro. Las antipatías y críticas se multiplicaron en los años 1980, cuando Teller desempeñó un importante papel apoyando frente al presidente estadounidense Ronald Reagan un proyecto de defensa antimisiles conocido como Iniciativa de defensa estratégica y popularmente como el proyecto Guerra de las Galaxias.

Teller fue también uno de los primeros científicos en sugerir que la explosión de un arma nuclear en el espacio podría utilizarse para destruir o desviar de su trayectoria un asteroide en ruta de colisión con la Tierra.

Referencias[editar]

  • Stix, Gary (Octubre de 1999). «Infamy and honor at the Atomic Café: Edward Teller has no regrets about his contentious career». Scientific American:  pp. 42-43. 
  • Rhodes, Richard (1995). Dark sun: the making of the hydrogen bomb. Simon and Schuster. 

Lecturas adicionales[editar]

Obras escritas por Teller

  • Our Nuclear Future; Facts, Dangers, and Opportunities (1958)
  • Basic Concepts of Physics (1960)
  • The Legacy of Hiroshima (1975)
  • Energy from Heaven and Earth (1979)
  • The Pursuit of Simplicity (1980)
  • Better a Shield Than a Sword: Perspectives on Defense and Technology (1987)
  • Conversations on the Dark Secrets of Physics (1991)
  • Memoirs: A Twentieth-Century Journey in Science and Politics (2001)

Libros escritos sobre Teller:

Inglés:

  • William J. Broad, Teller’s war: the top-secret story behind the Star Wars deception (Simon & Schuster, 1992).
  • Gregg Herken, Brotherhood of the bomb: the tangled lives and loyalties of Robert Oppenheimer, Ernest Lawrence, and Edward Teller (Henry Holt, 2002).
  • Peter Goodchild, Edward Teller: the real Dr. Strangelove (Harvard University Press, 2005).

Enlaces externos[editar]

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