Isla Fiscal

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Isla Fiscal, Río de Janeiro
Isla Fiscal, Río de Janeiro: panorámica.
Isla Fiscal, Río de Janeiro: panorámica de la isla y del palacete neogótico.
Entrada de la bahía de Río de Janeiro con la Isla Fiscal (acuarela, Friedrich Hagedorn, S. XIX.)
Isla Fiscal, Río de Janeiro (fotografía, Marc Ferrez, 1885).
Isla Fiscal, Río de Janeiro: fachada del palacete.
Ilha Fiscal: vitral representando a Pedro II de Brasil.

La Isla Fiscal (en portugués: Ilha Fiscal) se localiza en el interior de la bahía de Guanabara, colindante con el centro histórico de la ciudad de Río de Janeiro en Brasil. Antiguamente llamada por los europeos como isla de los ratones (ilha dos Ratos), su nombre actual proviene del hecho allí haber funcionado la oficina de la Guardia Fiscal, que atendía el puerto de la entonces capital del imperio, en el siglo XIX. La isla se hizo famosa por haber albergado el famoso baile de la Isla Fiscal, la última gran fiesta del Imperio antes de la proclamación de la República, en noviembre de 1889. Actualmente alberga un museo histórico-cultural, mantenido por la Marina de Brasil.

Historia[editar]

En el siglo XIX, el Consejero José Antônio Saraiva del Ministerio de Hacienda, solicitó la construcción de un puesto aduanero para el control de las mercancías que fueran importadas y exportadas por el puerto de Río de Janeiro, la entonces Capital del Imperio. La posición de aquella isla era bastante cómoda para los inspectores de Aduana, debido a la proximidad de los puntos de anclaje, siendo que el traslado de mercancías podría ser ejecutado en embarcaciones pequeñas, sin gran dificultad.

La decisión de la construcción, así como de su estilo arquitectónico, fueron del emperador D. Pedro II, teniendo en cuenta no entrar en conflicto con el paisaje de la Serra do Mar. En la época, el Emperador fue citado diciendo: "La isla es un delicado estuche, digno de una brillante joya".

Se optó así por un pequeño "Palacio" en estilo gótico-provenzal, inspirado en las concepciones del arquitecto francés Viollet-le-Duc, con proyecto de autoría de Adolfo José del Vecchio - entonces Ingeniero-Director de Obras del Ministerio de Hacienda-, en el que se destacaban las agujas y las almenas medievales para adornar la silueta de la edificación.

El proyecto de Del Vecchio fue galardonado con la medalla de Oro en la exposición de la Academia Imperial de Bellas Artes, presentando el siguiente argumento:

"La construcción planeada, teniendo que ser levantada aisladamente en una isla, proyectándose sobre un fondo formado por la caprichosa Serra dos Órgãos, coronada por amplio horizonte, y de frente a la entrada de la bahía, debía causar una impresión agradable a los que penetrasen en el puerto, suficientemente elevada para que pudiese fácilmente ser vista de cualquier punto entre el aparejo de los navíos, y prestarse al mismo tiempo a la fiscalización del fondeadero."

Del Vecchio se preocupó también por el paisaje ornamental, habiendo declarado en reunión en el Ministerio de Hacienda:

"Adjudiqué, por poco tiempo, en la Plaza del Mercado, cierta cantidad de cocos de Bahía, ya con los brotes, y los hice transportar para la isla y plantar alrededor; los cocoteros llegaron en plazo breve y no tardaron en dar frutos".

Después de la decisión del emperador sobre una elección del proyecto para acoger la aduana, los recursos necesarios destinado para la ejecución fueron liberados en partes y, el 16 de noviembre de 1881, se asienta la primera piedra dando inicio a su construcción. Después de una serie de aterramientos con el fin de aumentar el área de 4 400 m² hasta 7 000 m², y aplanar las elevaciones existentes con un costo de 40:5$500 (cuarenta contos, cinco mil quinientos réis), se inició el castillo.

El 27 de abril de 1889 fue inaugurado el edificio con la presencia del Emperador, acompañado por Gastón de Orleans, Conde de Eu y una brillante comitiva; la transferencia del Cais Pharoux fue realizado utilizando el famoso galeote de D. Juan VI.

En una cierta mañana, ya en la República, un bote pasaba frente a la Isla Fiscal llevando a bordo a Ruy Barbosa, Aristides Lobo, Quintino Bocaiúva, Del Vecchio y otros personajes del régimen republicano. Al observar el blasón imperial tallado en gneis, con absoluto respeto a la heráldica y con los dos dragones soportándolo, uno de los pasajeros del bote declaró: "¿Cómo? ¡Pues el Brasil republicano todavía conserva en un proprio nacional las armas de la monarquía! ¡Qué se le derrumbe!" En ese momento el Ingeniero Del Vecchio intervino y dirigióse a los componentes de la comitiva argumentando: "No, señores. ¡Por Dios! Si merezco alguna cosa de la República a la cual pretendo servir con la misma lealtad y el mismo espíritu de sacrificio con el que serví al Imperio, pido que no toquen aquel emblema. Es una obra prima de cantería. La hizo un viejo auxiliar del Conde Santa Marina, un negro septuagenario que es un verdadero artista. Hoy, ciego y desamparado, creo que sufriría bastante si supiese que su trabajo de tantos penosos días fuera cruelmente destruido. Por eso, mis señores, por favor, imploro la conservación del escudo". De la ocasión en que ocurrió ese hecho, data la consagración del edificio de la Isla Fiscal como imperecedera obra de arte y patrimonio de una era, debido a ostentar decoración inspirada en una monarquía.

En 1890 prosiguieron las obras de pavimentación en paralelepípedos, y en el extremo este fue construido otro edificio en estilo del principal con el fin de albergar las máquinas eléctricas y los servicios auxiliares. Dos años después, estaban totalmente concluidas las obras, con un costo total de 1051::322$584, mil cincuenta y un contos, trescientos veintidós mil quinientos ochenta y cuatro réis.

El 6 de septiembre de 1893, irrumpió en Río de Janeiro la llamada Revuelta de la Armada, en la que una parte substancial de la flota brasileña, comandada por el Almirante Custódio de Melo, se rebeló contra el gobierno del Mariscal Floriano Vieira Peixoto. Durante más de seis meses, la Isla Fiscal quedó en medio del duelo de artillería sostenido entre las Fortalezas leales leales al gobierno, y los navíos y fortalezas de la Isla de las Cobras y de la isla de Villegagnon en posesión de los rebeldes. Fueron múltiples los daños sufridos por el edificio de la Isla Fiscal con las paredes alcanzadas por proyectiles, las agujas de hierro derrumbadas, averías serias en los tejados, hilatura, muebles rotos además de estragos en los bellísimos vitrales. Como los gastos de restauración eran voluminosas, fue el motivo para que el ingeniero del Ministerio de Hacienda, Miguel R. Galvão, sugiriese la entrega de la Isla Fiscal al Ministerio de Marina, a cambio de algún edificio que se prestara mejor al servicio de aduana. El cambio sólo se efectuaría en 1913, casi veinte años después, no por un edificio, sino por Vapor Andrada, a propuesta del Almirante Alexandrino Faria de Alencar, Ministro de Marina, a su colega de Hacienda, el Dr. Rivadávia Correia. A partir de 1914, la Marina hizo funcionar en ese local, sucesivamente, la Oficina de Faros, Oficina Hidrográfica, Oficina Central de Meteorología, Oficina de la Carta Marítima, Superintendencia de Navegación, Dirección de Navegación y finalmente la Dirección de Hidrografía y Navegación.

En 1930, la Isla Fiscal fue unida a de las Cobras por medio de un muelle de concreto transformándolas en dos islas geminadas, o, geográficamente, en una sola isla. En 1983, la DHN fue transferida a Ponta da Armação, en Niterói. La última organización militar que permaneció en la Isla Fiscal fue la Agrupación de Navíos Hidroceanográficos, hasta marzo de 1998. A partir de esa fecha la Marina adoptó como parte de la política de revalorización de la memoria naval, abrir al público este notable conjunto, y simultáneamente mostrar a los visitantes, la contribución de la Marinha do Brasil al desarrollo de áreas fundamentales del país: social, científica y tecnológica.

El edificio se encuentra listado por la Prefectura de Río de Janeiro desde 1990, dando paso a diferentes trabajos de restauración desde 2001, coordinados por el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN), restaurando las pinturas del techo, de las paredes y del mosaico del pavimento del parque del torreón.

En 2006, la Marina organizó un proyecto con el propósito de montar una iluminación de verano para la Isla Fiscal, y gracias a la colaboración con BR Distribuidora, la Marina presentó a la Ciudad de Río de Janeiro la bella construcción del ingeniero Del Vecchio con una sofisticada iluminación.

Características[editar]

Algunos parámetros técnicos orientaron el proyecto de Del Vecchio: los puntos cardenales O-E posesionaban las alas del predio, así como el sentido N-S mostraba al navegante la dirección del canal a seguir para quien pedía o salía fuera del puerto. El costo de la construcción civil fue presupuestado en 145:828$925 (ciento cuarenta y cinco contos, ochocientos veintiocho mil, novecientos veinticinco réis).

El proyecto preveía la instalación en el torreón de un reloj alemán por la empresa Krussmann e Cia., con las cuatro caras iluminadas en la parte interna del mostrador para las observaciones nocturnas, y permitía una mejor visualización de la hora local. La construcción ocupó cerca de un tercio de la isla, midiendo ésta sesenta y ocho metros de frente, veintiocho de fondo y cincuenta y tres metros de altura en el torreón. Fue considerada una de las más elegantes construcciones de Río de Janeiro, con sus líneas sobrias y otorgando al local un aire de catedral medieval. La representación heráldica de los vitrales coloreados al fuego y confeccionados en cristal inglés mostraban al Emperador, flanqueado entre dos blasones genealógicos de la Casa Imperial Brasileña y de la Casa de Sajonia, y la Princesa Isabel, flanqueada entre los blasones de la Casa Imperial Brasileña y la Casa de Orleans. Las bóvedas ojivales situadas tanto en la primera como en la segunda planta denotaban la filosofía gótica de la época. En la segunda planta, existe un balcón con vista al Sur de la bahía y con una bella vista de la entrada del puerto. En ese ambiente el Emperador apreciaba la silueta de la Serra do Mar con el Pan de Azúcar y el Cerro del Corcovado, y disfrutaba abriendo cocos provenientes de la misma isla para tomar sus aguas.

El balcón es un apéndice a la cuarto destinado para el jefe de la aduana, y posee pisos de maderas brasileñas formando un gran mosaico con el diseño de la Rosa de los vientos. Fue confeccionado con madera de catorce diferentes especies, algunas extintas como: cacahuate, palo brasil, palo-cetim, tremida, y roxinho; otras en extinción como: jacarandas de Bahía, de Río de Janeiro, de Espírito Santo y de Minas Gerais; y otras disponibles como: canela, grapia, pau-marfim, y sucupira. Esta obra fue ejecutada por al firma Moreira & Carvalho, utilizando la técnica de marquetería.

La construcción en cantería fue notable sobre múltiples aspectos, principalmente por el excepcional trabajo ejecutado por Antônio Teixera Rodrigues, Conde de Santa Marina, y propietario de la pedrera Saudade en Urca. Todos los materiales utilizados en la cantería proviene del mineral feldespato, esquisto y cristalino denominado gneis procedente del morro des Pasmado.

Las paredes del balcón desinado para el jefe de aduana fueron cuidadosamente diseñadas y posteriormente pintadas al óleo por Frederico Steckel.

Bibliografía[editar]

Fachada del edificio de la isla con la bandera de Brasil al frente.
  • SILVA, Hélio. Nasce a República. São Paulo: Três, 1975. p. 71.
  • REY, Marcos. Proclamação da República. São Paulo: Ática, 2003. p. 10.
  • CALDEIRA, Jorge. Viagem pela História do Brasil. São Paulo: Companhia das Letras, 1997. p. 222. ISBN 85-7164-658-9

Enlaces externos[editar]