Frontón (deporte)

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Frontón de 36 metros.

Para el deporte peruano, véase Paleta Frontón.

Frontón es un tipo de cancha para la práctica de la pelota vasca (en cualquiera de las especialidades que allí se juegan), de una modalidad de pelota valenciana y de los desafíos o encuentros entre pelotaris vascos y valencianos. Se trata de un espacio rectangular de 10 a 11 m de ancho y un largo de 30, 36 o 54 metros; uno de los lados largos queda siempre sin cerrar; los otros tres lados se cierran con paredes de 10 m de altura, aunque no faltan los frontones en que sólo uno de los lados cortos tiene pared. La medida del largo del frontón de pelota valenciana son menores, contando con una longitud de entre 20 y 30 metros, lo que posibilita el juego habitual de rebote.

La pared lateral larga se llama "pared izquierda". A la derecha de ésta se encuentra la pared principal contra la que es obligatorio que bote la pelota y que se denomina "frontis", en la que hay una línea horizontal o "falta" (normalmente de metal para que suene el fallo) a 1 m de altura. La otra pared corta se denomina "rebote".

En el suelo y en la pared vertical se colocan unas marcas que señalan distintas distancias desde el "frontis" que son necesarias en el juego, de las cuales las principales son la de "saque" o distancia desde la que debe iniciarse cada punto, la de "falta" o distancia mínima a la que debe botar una pelota de saque y la de "pasa" o distancia máxima a la que puede botar una pelota de saque.

Las principales especialidades que se disputan en el frontón son la pelota mano, pala corta, pala larga, pelota paleta, tanto con pelota de goma como de cuero, el frontenis (una modalidad mexicana, aunque extendida a otros países), la cesta punta y el remonte.

Trinquete en Elizondo (Navarra).

Otra modalidad (tipo de cancha) de la pelota vasca es el trinquete, que se diferencia principalmente en la longitud (28,50 metros) y en que a lo largo de la pared izquierda, del frontis al rebote, se extiende un tejadillo en plano inclinado (llamado Share o Xare) que es totalmente válido para el juego. Debajo de este tejadillo se extiende una red o reja de metal o madera. El frontis se une con la pared derecha por una colocación de un plano vertical inclinado. En Argentina se le llama "tambor" o "tambur" (en Uruguay "tambul") y también es válido para el juego.

Otra modalidad popular de pelota vasca similar al frontón es la denominada plaza libre, en la que basta con que exista el "frontis". Esta modalidad es la que se juega todavía hoy en día en muchas plazas de ciudades y pueblos, utilizando la pared de una iglesia, del ayuntamiento o cualquier otra debidamente alisada. Su practica más extendida se da en el País Vasco Francés. En Castilla y León localidades próximas a Benavente como Bretó o Bretocino aún se practica esta modalidad, pero al frontis se le denomina trinquete.

En la zona este de Castilla y León es frecuente encontrar frontones en los pueblos y canchas cubiertas integradas en algunos polideportivos.

Frontón de Plaza libre de Bidarray (Labort, Francia)

Frontón en Perú se denomina también al juego en sí, así como a veces vulgarmente al deporte peruano Paleta Frontón, el cual se juega con raquetas de madera y con solo una pared, las pelotas utilizadas son las mismas que el squash o raquetball.

Historia del Frontón en México

La relación de la pelota vasca con el juego de pelota en México es ancestral. Este era el más importante y popular de los juegos y deportes del Nuevo Mundo. Llamado "tlachtli" por los aztecas, "pokyah o pokta-pok" por los mayas y "taladzi" por los zapotecas, este juego fue uno de los elementos claves de la organización religiosa de las culturas precolombinas. Con la conquista y la destrucción de diversos valores culturales prehispánicos, el "tlachtli" pierde su carácter religioso, su esencia mágica y mítica.

El "tlachtli" se practicaba sobre un campo en forma de doble "T" o doble "I", cuyo espacio central estaba cerrado entre dos paredes. Unos anillos aparecían empotrados en los muros laterales. Sólo podían golpear la pelota con las caderas y el jugador que obligaba al contrario a tocarla con otra parte del cuerpo ganaba el tanto.

La única forma de lograr la victoria con un solo golpe consistía en hacer pasar la pelota por la anilla empotrada verticalmente en el muro, pero su consecución era enormemente difícil y se consideraba como una auténtica proeza.

En la historia moderna, México inauguró en 1895 una cancha de Cesta Punta llamada Eder Jai. Poco después se construyó el segundo frontón, el "Jai-Alai", en vista del éxito que había tenido el primero. No existían a fines del Siglo XIX espectáculos deportivos en nuestra capital y se estableció en el gusto de los aficionados apenas empezaba esa temporada.

Se abrió para entonces, con el espectáculo en pleno auge, el frontón "Nacional", ubicado en la calle de Iturbide, pero un decreto gubernamental cerró los frontones, al quedar prohibidas las apuestas. Sólo el "Nacional" reabrió sus puertas en 1906. El frontón Hispano-Mexicano se inauguró en 1923 y, por fin, en 1929, se abrió al público el gran frontón "México", cuya existencia se debe a Carlos Belina, impulsor del juego de la Cesta Punta.

La pelota vasca no sólo vino a fomentar el espectáculo en el aspecto deportivo, sino también en el familiar y encontró eco en la vida de los mexicanos. Especialmente en las zonas de la colonia San Rafael, primero, y en las de la Cuauhtémoc, Polanco, Roma, sin faltar en las más lejanas como Tacubaya, Mixcoac y Azcapotzalco.

Continuamente había nuevas construcciones y los ricos de la época, que conocieron los primeros frontones de México, mandaron construir canchas familiares en los patios o jardines de sus residencias.

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