Juego de pelota mesoamericano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Juego de pelota»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Juego de pelota en Monte Alban.
Meta del Juego de Pelota, Chichén Itzá.

El juego de pelota mesoamericano o tlatchtli en náhuatl fue un deporte con connotaciones rituales, jugado desde 1400 a. C.[1] por los pueblos precolombinos de Mesoamérica; se practicaba tanto en la vida cotidiana como en celebraciones religiosas. Durante los milenios de su existencia, el deporte ha conocido distintas versiones en diferentes lugares. Una versión moderna del juego, ulama, se sigue practicando todavía en algunos lugares de Guatemala y México. Aparentemente cumplía la función de resolver conflictos de diversa naturaleza: pleitos por tierras, tributo, controles comerciales y otros.

Las reglas del juego de pelota no se conocen, pero a juzgar por su descendiente, ulama, eran probablemente similares a raquetbol,[2] donde el objetivo es mantener la bola en juego, si se llegaba a caer la pelota eran una mala señal ya que para muchos historiadores la pelota era un símbolo del sol. Los aros de piedra (ver foto a la derecha) son una adición tardía al juego. Esta adición cambió el juego por completo, ya que se podía conseguir una victoria inmediata metiendo la pelota en el aro, o se podían conseguir puntos simplemente si la pelota tocaba el aro.[3] La pelota de hule en movimiento representaba las trayectorias de los astros sagrados: Sol, Luna y Venus. El ganador del juego era protegido y apoyado por los dioses. aunque en realidad existe una duda entre si los que ganaban eran sacrificados o los perdedores. No se trataba de sólo un juego era un ritual religioso que simbolizaba el que Huitzilopochtli vencía a su hermana la luna para dar lugar al amanecer. En la zona de Monte Albán, el juego se desarrollaba a nivel del piso de la cancha, se golpeaba la pelota con la cadera, codos y rodillas para hacer pasar la pelota de un lado a otro. Los muros inclinados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera regresar la pelota al campo de juego. Generalmente las canchas se encontraban en un nivel más bajo que el resto de las ciudades ya que era una representación del inframundo.

En la versión más difundida del juego, los jugadores golpeaban la pelota con las caderas, codos y rodillas del lado derecho del cuerpo. Otras versiones permitían el uso de los antebrazos, raquetas, bates, o la manopla (piedra de mano). La pelota estaba hecha de caucho y pesaba hasta 4 kg, aunque el tamaño de la pelota difería mucho en el tiempo o según la versión del juego.

El juego tenía importantes aspectos rituales y los principales partidos formales del juego de pelota eran eventos rituales, que podían incluir el sacrificio humano. El deporte se jugaba también de manera informal, para la recreación de los niños e incluso de las mujeres.[4]

Campos del juego de pelota fueron encontrados en toda Mesoamérica, hasta el sur de Nicaragua, y posiblemente tan al norte como el actual Arizona en los Estados Unidos.[5] Estos campos de juego de pelota varían considerablemente en tamaño, pero todos tienen largas pistas estrechas con paredes laterales utilizadas para rebotar la bola.

Origen[editar]

Mapa mostrando donde se encontraron juegos de pelota tempranos, pelotas, o figurinas.

No se sabe exactamente cuándo ni dónde se originó el juego de pelota mesoamericano, aunque es probable que se originó a principios de 1400 a. C. en la región donde crece el árbol de caucho, es decir las zonas tropicales de Mesoamérica.[6]

Las tierras bajas costeras a lo largo del Océano Pacífico en la región de Soconusco son un candidato a la cuna del juego de pelota.[7] Ahí, en Paso de la Amada, los arqueólogos encontraron el más antiguo campo del juego de pelota descubierto hasta la fecha, que data de aproximadamente 1400 a. C.[8]

Otro candidato es el Istmo de Tehuantepec, a lo largo de la costa del Golfo de México en la tierra de los olmecas.[9] Los mexicas se referían a sus contemporáneos del Posclásico que habitaban la región en aquel tiempo, como Olmeca (es decir, "la gente de caucho"), ya que la región se asociaba con la producción de látex.[10] Las pelotas de goma más antiguas conocidas provienen de la ciénaga de sacrificio en El Manatí, un sitio asociado con la civilización olmeca temprana, ubicado en el interior de la cuenca del río Coatzacoalcos. De esa fuente de agua dulce, los aldeanos, y posteriormente los arqueólogos, recuperaron una docena de pelotas con diámetros que varían de 10 hasta 22 cm. Cinco de estas pelotas han sido datadas y se remontan a la primera fase de ocupación conocida del sitio, aproximadamente 1700-1600 a. C.[11] Estas pelotas de goma fueron encontradas junto con otras ofrendas rituales enterradas en el sitio, indicando que incluso en esta temprana fecha el juego de pelota ya tenía connotaciones religiosas y rituales.[12] Un tipo de piedra "yugo" frecuentemente asociada con juegos de pelota mesoamericano, también fue encontrada en el lugar por los pobladores locales, abriendo la posibilidad evidente de que estas pelotas de goma estaban relacionadas con el juego de pelota ritual, y no simplemente una forma de ofrenda independiente.[13]

Las excavaciones en el sitio olmeca cercano de San Lorenzo Tenochtitlán también revelaron una serie de figurillas de jugadores de pelota, que fueron fechadas mediante datación por radiocarbono a 1250-1150 a. C. Se localizó también un campo del juego de pelota rudimentario que data de 600-400 a. C., es decir de una ocupación posterior en San Lorenzo.[14]

Aparentemente el juego de pelota se difundió de las tierras bajas tropicales hacia el centro de México. Desde alrededor de 1000 a. C., o antes, figuras de peloteros fueron incluidas con entierros en Tlatilco y figurillas con un estilo semejante y datando del mismo período fueron encontradas en el sitio cercano de Tlapacoya.[15] También fue en este periodo que se elaboraron las figurillas de jugadores de pelota en el estilo de Xochipala en Guerrero. Aunque no se encontraron campos de juego de la misma edad en Tlatilco y Tlapacoya, es posible que en estas áreas y en aquel tiempo el juego de pelota se jugaba en pistas con bordes perecederos o marcadores de pista temporales.[16]

Alrededor de 300 a. C., aparece evidencia de la existencia del juego de pelota en la mayor parte de los registros arqueológicos de Mesoamérica, incluyendo campos de juego en el valle central de Chiapas donde se encontraron los campos más antiguos después de los de Paso de la Amada,[17] y en el valle de Oaxaca. También aparecen representaciones del juego de pelota de cerámica del occidente de México (véase esta foto).

Aspectos materiales y formales[editar]

Un jugador moderno de ulama de Sinaloa. El equipo es similar al de los jugadores aztecas.

Como era de esperar de un juego practicado durante un período tan largo y en tantas culturas, con el tiempo y lugar se desarrollaron variaciones en los detalles, y por lo tanto el juego de pelota mesoamericano puede ser visto con mayor precisión como una familia de juegos relacionados.

En general, la versión "pelota-cadera" es popularmente considerada como "el" juego de pelota mesoamericano,[18] y los científicos creen que esta versión fue la principal -o tal vez la única- versión que se practicaba dentro del campo del juego de pelota de mampostería.[19] Existe amplia evidencia arqueológica para los juegos donde se golpeó la pelota con un palo de madera (por ejemplo un mural de Teotihuacan muestra un juego que se asemeja al hockey sobre césped), raquetas, palos y porras, manoplas y el antebrazo, posiblemente a veces en combinación. Los diferentes tipos de juegos tenían cada uno su propio tamaño de pelota, equipo especializado, campo de juego y reglas.

Los partidos se disputaban entre dos equipos de jugadores. El número de jugadores por equipo podía variar de 2 a 4 personas.[20] [21] Algunos partidos se jugaron como simple recreación en pistas improvisadas, mientras que otros eran espectáculos formales en grandes campos de juego de piedra que podían culminar en sacrificios humanos.

El juego podía ser brutal, incluso sin sacrificio humano, ya que la pesada y maciza pelota podía ocasionar graves lesiones. En la actualidad, los jugadores de ulama tienen "contusiones permanentes"[22] mientras que hace casi 500 años el cronista español Diego Durán describió que algunos moretones eran tan graves que tuvieron que efectuar un corte abierto. También afirmó que incluso los jugadores podían perder la vida cuando la pelota los "golpeaba en la boca, el estómago o los intestinos".[23]

Las reglas del juego de pelota, independientemente de la versión, no se conocen en detalle. En el ulama moderno, el juego se asemeja al voleibol excepto la existencia de una red,[24] con cada equipo limitado a una mitad del campo. En la versión más difundida de ulama, la pelota es golpeada de un lado a otro sólo utilizando las caderas, hasta que un equipo no consigue devolver la pelota o hasta que sale de la pista.

En el periodo Posclásico los mayas comenzaron a colocar anillos verticales de piedra a cada lado del campo, con el objeto de pasar la pelota a través de uno, una innovación que continuó posteriormente en la cultura tolteca y azteca.

En el juego de pelota mexica del siglo XVI, del que fueron testigos los conquistadores españoles, los jugadores perdían puntos si la pelota rebotaba más de dos veces antes de volver al otro equipo, si la pelota salí de los límites del campo, o si se intentaba pasar la pelota a través de uno de los anillos de piedra colocados en cada pared a lo largo de la línea central sin lograrlo.[25] De acuerdo al cronista azteca del siglo XVI Toribio de Benavente Motolinía, se podía ganar puntos si la pelota tocaba la pared del lado opuesto, mientras que la victoria decisiva fue reservada al equipo que lograba pasar la pelota a través del anillo.[26] Sin embargo, pasar la pelota por el anillo era un evento raro. Los anillos en Chichén Itzá, por ejemplo, se encontraban a seis metros del campo de juego y la mayoría de los partidos fueron probablemente ganados por puntos.[27]

Ropa y equipo[editar]

La ropa, tocados, guantes, todos menos la piedra han desaparecidos desde hace mucho tiempo y tenemos que confiar en el arte - pinturas, dibujos, relieves en piedra y figurillas - para proporcionar información sobre la ropa y el equipo de los peloteros precolombinos, que varía notablemente cuanto a cantidad y tipo. Capas y máscaras se muestran por ejemplo en varias relieves de Dainzú, mientras que murales teotihuacanos muestran a hombres jugando la versión pelota-palo en faldas.[28]

Sak Ch’een, el rey de Motul de San José c. siglo VIII,[29] vestido como un jugador de pelota con un yugo grande, protectores de cadera de piel de venado pintada, y un elaborado tocado. Está reclinado sobre una rodilla para golpear la pelota, cuyo tamaño fue probablemente exagerado a proporciones enormes.[30]

El equipo de base para la versión pelota-cadera consistía en un taparrabos, a veces aumentado con protectores de cadera de cuero. Los taparrabos se observan en las primeras figuras de jugadores del juego de pelotas de Tlatilco, Tlapacoya y de la cultura olmeca, en el dibujo de Weiditz de 1528 (véase abajo). En la actualidad, pese a un lapso de casi 3000 años, taparrabos y protectores de cadera siguen siendo el único equipo de los jugadores de ulama (véase foto arriba).

En muchas culturas, un grueso cinturón, probablemente hecho de mimbre o madera cubierta de tejido o cuero proporcionaba protección adicionalal jugador. Producidos de materiales perecederos, ninguno de estos cinturones ha sobrevivido, aunque se recuperaron muchas piedras "yugo". Se cree que las piedras yugo –llamadas así por los arqueólogos debido a su semejanza con un yugo para animales– eran demasiado pesados para el juego en sí, y que probablemente sólo fueron utilizados en contextos rituales antes o después del partido.[31] Además de proporcionar una cierta protección, el cinturón o yugo también ayudó a lanzar la pelota con más fuerza de lo que sería posible con la cadera solamente. Además, algunos jugadores usaban protectores del pecho llamados palmas que se insertaban en el yugo y que se quedaban erectos en frente del pecho.

Rodilleras pueden observarse en una variedad de jugadores de muchas áreas y épocas, y son usadas en la actualidad ​​por los jugadores de ulama que utilizan el antebrazo. A menudo se puede observar un tipo de liga, utilizado sólo por debajo de la rodilla o al tobillo, pero se desconoce su función. Los guantes aparecen en el relieve de Dainzú, que data de alrededor de 500 a. C., así como en los jugadores aztecas dibujados por Weiditz, 2000 años más tarde (véase el dibujo).[32]

Pelotas[editar]

En este detalle del Códice Borgia que data de finales del siglo XV, el dios mexica Xiuhtecuhtli trae una pelota de goma como ofrenda a un templo. Cada una de las pelotas tiene una pluma de quetzal como parte de la ofrenda.

No se sabe con certeza cual era el tamaño ni el peso de las pelotas que se utilizaron en el juego de pelota. Aunque se recuperaron varias docenas de pelotas antiguas, es posible que estas se concibieron originalmente como ofrendas ya que fueron dejadas en un pantano o manantial sacrificial y no hay evidencia de que alguna de estas fueron utilizadas en el juego de pelota. De hecho, algunas de estas pelotas votivas fueron creadas específicamente como ofrendas.[33]

Sin embargo, con base en una revisión de las pelotas del juego moderno, las antiguas pelotas de goma y otras pruebas arqueológicas, existe consenso entre la mayoría de los científicos que las antiguas pelotas utilizadas en la versión "pelota-cadera" estaban hechas de una mezcla de caucho o Kik y la resina de guamol (Calonyction aculeatum), que su tamaño (diámetro) probablemente oscilaba entre 25 y 30 cm (medido en palmos) y que pesaba entre 1,4 y 2,7 kg.[34] La pelota utilizada en la antigua versión "pelota-mano" o "pelota-palo" del juego de pelota, fue probablemente un poco más grande y más pesada que una pelota de béisbol moderna.[35]

Algunas representaciones mayas (véase por ejemplo la pintura encima o este relieve) muestran pelotas que parecen tener un diámetro de un metro o más. El consenso académico es que estas representaciones son exageraciones o que son simbólicas, como lo son también los tocados poco prácticos en las mismas representaciones.[36]

Campos de juego[editar]

Secciones transversales de algunos de los campos de juego más típicos.

El juego de pelota se jugaba en una grande estructura de mampostería. Construidos en una forma que no cambió mucho durante 2700 años, más de 1300 campos de juego de pelota han sido identificados en Mesoamérica, el 60% de estos solo en los últimos 20 años.[37] Aunque hay una gran variación en tamaño, en general todos los campos de juego tienen la misma forma: una larga y estrecha pista de juego, flanqueada por paredes con superficies tanto horizontales como inclinadas (o, más raramente, verticales). A menudo las paredes estaban cubiertas de una capa de yeso y pintadas con colores brillantes. Aunque los campos de juego tempranos estaban abiertos en dos lados, los campos más tardíos tenían la zona final de la pista cerrada, dando a la estructura la forma de un I, heavily serifed.png visto desde arriba.

Aunque la relación entre longitud y anchura se mantuvo relativamente constante a 4-a-1,[38] había una enorme variación en el tamaño de los campos de juego. El campo del Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá es el más grande con 96,5 metros de largo por 30 metros de ancho, mientras que la Plaza de Ceremonias en Tikal sólo tiene 16 metros por 5 metros.[39]

Campo del juego de pelota en Uaxactún, en la región de la Cuenca del Petén de las tierras bajas mayas

En toda Mesoamérica, juegos de pelota fueron construidos y utilizados por muchas generaciones. Aunque se encuentran campos de juego dentro de las más importantes ruinas de Mesoamérica, no se distribuyen por igual a través del tiempo o la geografía. Por ejemplo, en el sitio de El Tajín del Clásico Tardío, la ciudad más grande en una cultura obsesionada por el juego de pelota como era la de cultura del centro de Veracruz, tenía por lo menos 18 campos de juego de pelota, mientras que Cantona, un sitio contemporáneo cercano, establecía el récord con 24 campos de juego.[40] En cambio, el norte de Chiapas[41] y las tierras bajas mayas del norte[42] tienen relativamente pocos campos de juego, como en Moral Reforma en Tabasco y brillan por su ausencia en algunos sitios importantes, incluyendo Teotihuacan, Bonampak y Tortuguero, aunque se ha encontrado iconografía del juego de pelota en estos sitios.[43]

Campos de juego eran espacios públicos utilizados para una variedad de eventos culturales de la élite y para actividades rituales, incluyendo festivales, actuaciones musicales y supuesto el juego de pelota. Antiguas representaciones pictóricas a menudo muestran músicos que tocan en los campos de juego, mientras que las ofrendas votivas enterradas en el campo de juego principal de Tenochtitlan incluían silbidos en miniatura, ocarinas, y tambores. Una cerámica precolombina del oeste de México, muestra lo que parece ser un combate de lucha libre que tiene lugar en un campo de juego de pelota.[44]

Ciudades antiguas con campos de juego de pelota especialmente finos y en buenas condiciones incluyen Tikal, Yaxhá, Copán, Iximché, Monte Albán, Uxmal, Chichén Itza, Yagul, Xochicalco, Mixco Viejo y Zaculeu.

Aspectos culturales[editar]

Alternativa a la guerra[editar]

Estela de El Baúl en la zona nuclear de Cotzumalguapa mostrando dos jugadores.

El juego de pelota era un ritual muy arraigado en las culturas mesoamericanas y sirvió objetivos más allá de un simple evento deportivo. Fray Juan de Torquemada, un misionero e historiador español del siglo XVI relata que el emperador azteca Axayacatl jugó contra Xihuitlemoc, el líder de Xochimilco, apostando sus ingresos anuales en contra de varios chinampas de Xochimilco.[45] Ixtlilxochitl, un contemporáneo de Torquemada, relata que Topiltzin, el rey tolteca, jugó contra tres rivales y que el ganador podía regir a todos.[46]

Estos ejemplos y otros, son citados por muchos científicos que presentaron argumentos convincentes de que el juego de pelota fue una manera de calmar tensiones o resolver conflictos sin recurrir a la guerra, para resolver las disputas a través de un juego de pelota en lugar de una batalla. [47] Con el tiempo, entonces, el papel del juego de pelota se expandiría para incluir no sólo la mediación externa, sino también la resolución de la competencia y el conflicto dentro de la sociedad.[48]

Esta teoría del "mantenimiento de límites" o de "la resolución de conflictos" podría también ser una explicación de la distribución irregular de los campos de juego de pelota. En general, parece existir una correlación negativa entre el grado de centralización política y el número de juegos de pelota en un sitio.[49] Por ejemplo, el imperio azteca, con un estado fuerte y centralizado y pocos rivales externos, tenía relativamente pocos campos de juego, mientras que Cantona en el periodo Clásico, con 24 campos de juego, conocía una gran diversidad de culturas y un estado relativamente débil.[50]

Otros expertos apoyan estos argumentos, señalando a las imágenes con representaciones de la guerra que a menudo se encuentran en campos de juego de pelota:

  • El panel sureste del Juego de Pelota Sur en El Tajín muestra al pelotero protagonista vestido con el traje de un guerrero.[51]
  • Los cautivos forman una parte importante de la iconografía de los juego de pelota. Por ejemplo:
    • Varias figuras de cerámica muestran prisioneros de guerra que sostienen las pelotas del juego.
    • El campo del juego de pelota en Toniná estaba decorado con esculturas de cautivos atados.
    • Un cautivo dentro de la pelota motivo se ve como motivo en los jeroglíficos de escalera en la Estructura 33 en Yaxchilán y en el Altar 8 en Tikal.
  • El descendiente moderno del juego de pelota, ulama, "hasta hace poco estaba relacionado con la guerra y muchos recordatorios de esta asociación siguen existiendo".[52]

Sacrificio humano[editar]

Uno de una serie de murales del Juego de Pelota Sur de El Tajín, que muestra el sacrificio de un jugador de pelota.

La asociación entre el sacrificio humano y el juego de pelota aparece relativamente tarde en el registro arqueológico, no antes de la época Clásica.[53] La asociación fue particularmente fuerte en las culturas de Veracruz y de los mayas, donde se puede ver las representaciones más explícitas de sacrificios humanos en los paneles de juego de pelota - por ejemplo, en El Tajín (850-1100 d. C.)[54] y en Chichen Itza (900-1200 d. C.) – así como en la muy conocida estela del jugador de pelota decapitado del sitio de Aparicio en Veracruz (700-900 CE). El Popol Vuh, la narrativa religiosa y cuasi-histórica de los mayas del Posclásico, también vincula el sacrificio humano con el juego de pelota (véase abajo).

Cautivos fueron frecuentemente mostrados en el arte maya y se supone que estos prisioneros fueron sacrificados después de perder un juego de pelota ritual amañado.[55] Sin embargo, en lugar de cautivos casi desnudos y a veces maltratados, los juegos de pelota de El Tajín y Chichén Itzá muestran el sacrificio de jugadores practicados, posiblemente el capitán de un equipo ganador.[56] La decapitación se asocia particularmente con el juego de pelota, ya que cabezas cortadas aparecen en gran parte del arte Clásico Tardío relacionado al juego de pelota, y aparecen repetidamente en el Popol Vuh. En la versión azteca del juego, los cráneos de los miembros del equipo perdedor fueron colocados en un "calaveras" al lado del campo, y su sangre se ofrecía en ofrenda como "alimento de los dioses".[3] Incluso ha habido especulaciones de que las cabezas y cráneos fueron utilizados como pelotas.[57]

Simbolismo[editar]

Poco se sabe acerca de los contenidos simbólicos del juego. Varios temas aparecen repetidamente en la escritura académica.

  • Astronomía. Se cree que la pelota que rebota representaba al sol.[58] También existen especulaciones de que las metas de piedra representaban el amanecer y la puesta del sol o los equinoccios.
  • Guerra. Este es el aspecto simbólico más evidente del juego (véase también arriba, "Alternativa para guerra"). Entre los mayas, la pelota puede representar el enemigo vencido, tanto en el reino K'iche' del Posclásico Tardío (Popol Vuh) y en los reinos clásicos como el de Yaxchilán.
  • Fertilidad. Figuras de jugadores de peloto que datan del periodo Formativo - probablemente mujeres a menudo están vestidos con iconos de maíz.[59] En El Tajín, el sacrificio de un jugador de pelota asegura la renovación del pulque, una bebida alcohólica hecho del maguey.
  • Dualidad cosmológica. El juego se ve como una lucha entre el día y la noche,[60] y/o una batalla entre la vida y el inframundo.[61] Los campos de juego fueron considerados portales al inframundo y se construyeron en lugares clave dentro de los recintos ceremoniales centrales. Participar en el juego de pelota representaba envolvimiento en el mantenimiento del orden cósmico del universo y la regeneración ritual de la vida.

Mitología[editar]

Nahua[editar]

De acuerdo con la Leyenda de los Soles, una importante fuente nahua,[62] el rey tolteca Huemac jugaba a la pelota contra las deidades de la lluvia Tláloc, con piedras preciosas y plumas de quetzal en juego. Huémac ganó el partido. Cuando en lugar de piedras preciosas y plumas, las deidades de la lluvia ofrecieron a Huémac sus mazorcas de maíz y hojas de maíz jóven, Huémac se negó, y como consecuencia de esta vanidad los toltecas sufrieron una sequía de cuatro años. Dado que el rey tolteca, aparentemente ya no entendía el propósito de su pacto con los 'reyes' de Tlalocan, o las deidades de la lluvia, este partido de pelota significó el principio del fin del reinado de los toltecas.

Maya[editar]

Marcador maya del juego de pelota, recuperado del sitio de Chinkultic y fechado en 591 d. C., con una representación finamente incisa de Hun Hunahpú, el padre de los Héroes Gemelos.

El mito maya de los Gemelos del Popol Vuh establece la importancia del juego como un símbolo de la guerra íntimamente relacionado con el tema de la fertilidad (implicando una ecuación de cabezas humanas, calabazas y calabacinos). La historia comienza con el padre de los "Héroes Gemelos", Hun Hunahpú, y su tío, Vucub-Hunahpú, jugando a la pelota cerca del inframundo Xibalbá.[63] Los señores del inframundo se molestaron por el ruido del juego de pelota y así los principales señores de Xibalbá, Uno Muerte y Siete Muerte, enviaron búhos para atraer los gemelos al juego de pelota de Xibalba, situado en el extremo occidente del inframundo. A pesar del peligro los hermanos se duermen y son capturados y sacrificados por los señores de Xibalbá y luego enterrado en el campo del juego de pelota. Hun Hunahpú es decapitado y su cabeza es colocada en un árbol frutal, que produce la primera calabaza. La cabeza de Hun Hunahpú escupe en las manos de una diosa que pasaba y que concibe y da luz a los Héroes Gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué. Los Héroes Gemelos finalmente encuentran el equipo de juego de pelota en la casa de su padre y empiezan a jugar, una vez más a la molestia de los Señores de Xibalbá, que convocan a los gemelos a jugar el juego de pelota en medio de pruebas y peligros. En un episodio notable, Hunahpú es decapitado por los murciélagos. Su hermano utiliza una calabaza para sustituir la cabeza de Hunahpú hasta que su verdadera cabeza, ahora utilizada como pelota por los señores de Xibalbá, puede ser recuperada y nuevamente colocada sobre los hombros de Hunahpú. Finalmente, los gemelos empiezan a jugar el juego de pelota con los señores de Xibalbá y logran derrotarlos. Sin embargo, los gemelos no logran resucitar a su padre y lo dejan enterrado en el campo de juego de Xibalbá.

El juego de pelota en las civilizaciones mesoamericanas[editar]

Civilización maya[editar]

Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá.

El mito quiché de los héroes gemelos conecta el juego de pelota con la muerte y la superación de la muerte. El campo de juego de pelota se convierte en un lugar de transición, una etapa liminal entre la vida y la muerte. Los marcadores a lo largo de la línea central del campo de juego clásico representan escenas rituales y míticas del juego de pelota, a menudo rodeada por un cuadrifolio que marcó el portal a otro mundo. Los propios gemelos, sin embargo, suelen estar ausentes de las representaciones del juego de pelota clásico, con una excepción importante siendo el campo del juego de pelota de Copán, con una representación de Vucub Caquix sosteniendo el brazo cortado de Hunahpú.[64]

Civilización de Teotihuacan[editar]

Ningún campo de juego de pelota ha sido identificado en Teotihuacan, haciéndolo de lejos el sitio más grande de la época clásica sin campo de juego. De hecho, el juego de pelota parece haber sido casi ausente, no sólo en Teotihuacan, pero también en sitios tales como Matacapán o Tikal mientras estaban bajo la influencia teotihuacana.[65]

A pesar de la ausencia de campos de juego, el juego de pelota no era desconocido en Teotihuacan. Los murales del complejo de Tepantitla en Teotihuacan muestran una serie de pequeñas escenas que parecen representar los distintos tipos de juegos de pelota, entre ellos:

  • Un partido con dos jugadores de pelota en un campo abierto.[66] (véase la tercera imagen abajo)
  • Un partido con dos equipos que utilizan palos en un campo de juego abierto, cuyo fin de zonas están marcados por monumentos de piedra.[66]
  • Distintas representaciones de jugadores individuales (véase fotos arriba).

Se ha postulado que, por razones aún desconocidas, la versión "pelota-palo" del juego eclipsó la vesión "pelota-cadera" en Teotihuacan y en las ciudades bajo su influencia, y que la versión "pelota-cadera" sólo pudo reafirmarse después de la caída de Teotihuacán.[67]

Civilización mexica[editar]

Representación de un campo de juego en forma de I con los jugadores y las pelotas; detalle del Códice Borgia Folio 45. Toma nota de que los cuatro jugadores tienen palos, tal vez indicando que están jugando la versión con raqueta o con palo.

La versión mexica del juego de pelota que se llama ullamalitzli[68] y se deriva de la palabra ōlli "caucho" y el verbo ōllama o "jugar a la pelota". La propia pelota se llamaba ōllamaloni y el campo de juego se llamaba tlachtli (ˈtɬatʃtɬi).[69] En la capital mexica Tenochtitlan, el más grande juego de pelota se llamaba Teotlachco ("en el sagrado campo de juego") – aquí se celebrarían varios importantes rituales en las fiestas del mes Panquetzalitzli, incluyendo el sacrificio de los cuatro prisioneros de guerra en honor de Huitzilopochtli y su heraldo Paynal.

También para los mexicas la practica del juego de pelota tenía un significado religioso, pero si los maya k'iche' del siglo XVI consideraron el partido como una batalla entre los señores del inframundo y sus adversarios terrestres, sus contemporáneos aztecas lo vieron como una batalla entre las fuerzas de la noche, lideradas por la luna y las estrellas representadas por la diosa Coyolxauhqui y sus hijos los Centzon Huitznáhuac, y el sol personificado por Huitzilopochtli.[70] Mientras tenía un significado ritual y mítico importante, para los aztecas el juego de pelota era también un deporte y un pasatiempo jugado para divertirse, aunque en general el juego de pelota azteca era una prerrogativa de los nobles.[71]

Jugadores del ullamaliztli azteca actuando para Carlos V en España, elaborado por Christoph Weiditz en 1528.

Los jóvenes mexicas aprendían el juego de pelota en las escuelas calmecac y los más competentes entre ellos podían llegar a ser tan famoso que podían jugar profesionalmente. Frecuentemente se llevaron a cabo partidos en los diferentes barrios y mercados de la ciudad - a menudo acompañados de grandes apuestas. Diego Durán, uno de los primeros cronistas españoles, dijo que "estos desgraciados ... vendían a sus hijos con el fin de apostar y incluso apostaron a sí mismos y se convirtieron en esclavos".[72]

Puesto que el árbol de caucho (Castilla elastica) no crecía en las tierras altas del imperio mexica, en general los mexicas recibían las pelotas de goma como tributo de las zonas bajas donde se cultivaba. El códice Mendocino da una cifra de 16.000 trozos de caucho crudo importados cada seis meses a Tenochtitlan desde las provincias del sur, aunque no era solamente para la fabricación de pelotas.

En 1528, poco después de la conquista española de México, Cortés envió a un grupo de ōllamanime (peloteros) en España para una demostración del juego ante Carlos V y en esta ocasión fueron dibujados por el alemán Christoph Weiditz.[73] Además de la fascinación por sus visitantes exóticos, los europeos quedaron asombrados por las pelotas de goma que rebotan.

Costa del Pacífico[editar]

Campos de juegos de pelota y monumentos con representaciones del juego de pelota y su parafernalia fueron escavados en sitios a lo largo de la costa del Pacífico de Guatemala y El Salvador, incluyendo en las zonas nucleares de Bilbao y El Baúl en Cotzumalhuapa, así como los sitios en la periferia sureste de la región mesoamericana, tales como Quelepa.[74]

Caribe[editar]

Batey es un juego de pelota que se practica en la actualidad en muchas islas de las Antillas, incluyendo en Cuba, Puerto Rico y otras islas caribeñas. Es considerado como un posible descendiente del juego de pelota mesoamericano, que posiblemente se difundió al Caribe a través de los mayas.[75]

En Sudamérica[editar]

En el Parque arqueológico de San Agustín, en Colombia, algunas estatuas que representan a los guardianes tienen unas varas que agarran a manera de bate de béisbol, lo cual hace pensar a muchos investigadores que el pueblo de San agustín practicaba el juego de pelota [cita requerida], además también por otras estatuas que se cree que representan sacrificios de infantes y tumbas, tal como el ritual del juego, y otras estatuas parecidas a otras halladas en Mesoamérica, pero hay una ausencia de canchas.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. See Hill, Blake and Clark (1998); Schuster (1998).
  2. Schwartz.
  3. a b The Seventy Great Inventions of the Ancient World por Brian M. Fagan
  4. La principal prueba de que había peloteras femeninas consiste en una gran cantidad de figurillas que datan de la época formativa, al parecer de mujeres con un taparrabos pelotero y quizá otros equipos (véase esta foto de una figura femenina de cerámica con el vestido de pelotero. Xochipala, 1000 - 800 a. C. Altura aproximada 18 cm.). En su libro The Sport of Life and Death, el editor Michael Whittington menciona que: "[por consiguiente] parece razonable que las mujeres también participaron en el juego - tal vez en equipos completamente femeninos - o que participaron en una ceremonia aún por entender que se llevaba a cabo en el campo del juego de pelota." (p. 186). En el mismo libro, Gillett Griffin afirma que a pesar de que estas figurillas sean "interpretados por algunos como siendo mujeres, en el contexto de la antigua sociedad mesoamericana la cuestión de la presencia de jugadores femeninos, y su papel en el juego, todavía esta siendo discutida." (p. 158).
  5. La pruebas de juegos de pelota entre los Hohokam no son aceptadas por todos los investigadores e incluso los proponentes admiten que los juegos de pelota de los hohokam se distinguen significativamente de los de Mesoamérica: son oblongas con una superficie cóncava (en vez de plana). Véase el artículo de Wilcox y la foto al final de este artículo.
  6. Existe un amplio consenso de que el juego es originario de las tierras bajas tropicales, probablemente la costa del Golfo de México o la costa del Pacífico: see e.g. Shelton, p. 109-110.
  7. See Taladoire (2001) pp. 107-108.
  8. Véase Hill, Blake & Clark (1998); Schuster (1998).
  9. Miller and Taube (1993, p.42)
  10. No se debe confundir estos habitantes de la Costa del Golfo —los olmeca-xicalancas— con los Olmecas, el nombre que los arqueólogos del siglo XX dieron a la influyente civilización de la Costa del Golfo, que había dominada la región tres mil años antes.
  11. Ortiz y Rodríguez (1999), pp.228–232, 242–243.
  12. Diehl, p. 27. Véase también Uriarte, p. 41, que afirma que la yuxtaposición de las bolas depositadas y los batones serpentinos (que pueden haber sido utilizados para golpear las bolas - ver Ortíz C, 1992) en El Manatí, demuestra que ya existía una "relación ideológica bien desarrollado entre el juego [de pelota], el poder y las serpientes."
  13. Ortíz & Rodríguez (1999, p.249); véase también Ortiz, Rodríguez & Delgado (1992) que investigan esta relación, como se cita en el documento anterior.
  14. Diehl, p. 32, aunque la identificación del campo de juego de pelota en San Lorenzo no ha sido universalmente aceptada.
  15. Bradley & Joralemon,
  16. Ekholm, p. 242.
  17. Finca Acapulco, San Mateo y El Vergel, a lo largo del río Grijalva, tienen campos de juego que datan de entre 900 a 550 a. C. (Agrinier, p. 175).
  18. Orr, p. 749.
  19. Cohodas.
  20. El cronista azteca del siglo XVI, Toribio de Benavente Motolinia, afirmó que los partidos se jugaron por un equipo de 2 personas frente a un equipo de 2 personas, o de 3 personas frente a 3 personas, e incluso un equipo de 2 personas frente a un equipo de 3 personas (citado por Shelton, p. 107).
  21. The Seventy Great Inventions of the Ancient World de Brian M. Fagan menciona que también existían equipos de 4 personas contra 4 personas
  22. Cal State L.A.
  23. Blanchard, p. 107, citando a Durán (1971:315-316).
  24. Noble, p. 65.
  25. Day, p. 66, que cita a Diego Duran y Bernardino de Sahagún.
  26. Shelton, p. 107-108, que cita Toribio de Benavente Motolinia.
  27. Smith, p. 232.
  28. Taladoire, 2003.
  29. Stuart, David. "Looking for Jaguar Hill: The Identification of a 'Lost' Maya Kingdom." Smoking Mirror: 11(7). Pre-Columbian Society of Washington, D.C. Op. cit. Zender, Marc. "Sport, Spectacle and Political Theater: New Views of the Classic Maya Ballgame." The PARI Journal: Vol. IV, No. 4. Spring 2004.
  30. Coe et al., p. 109.
  31. Scott, p. 54.
  32. Los guantes de Dainzú son discutidos en Taladoire, 2003. Véase también Blanchard, p. 107.
  33. Filloy Nadal, p. 22.
  34. Schwartz afirma que la pelota utilizada por los jugadores hoy en día tiene un peso de 3,6 kg.
  35. Filloy Nadal, página 30, y Leyenaar (2001) pp. 125-126.
  36. Coe et al., p. 109 o Cohodas, p. 259.
  37. Taladoire (2001) p. 98. Tenga en cuenta que hay algo más de 200 campos de juego de pelota que se identificaron en el suroeste de los Estados Unidos y que estos no fueron incluidos en el total, ya que se encuentran fuera de Mesoamérica y porque existe un importante debate si estos campos se utilizaron para el juego de pelota mesoamericano o no.
  38. Quirarte, p.209-210.
  39. Taladoire (2001) p. 100. Tenga en cuenta que Taladoire esta midiendo "campo de juego", mientras que otros autores incluyen los bancos y otros símbolos (véase por ejemplo Quirarte, pp. 205-208). Curiosamente, se cree que ni el Gran Juego de Pelota, ni la Plaza de Ceremonias de Tikal fueron utilizados ​​para juegos de pelota (Scarborough, p. 137).
  40. Day, p. 75.
  41. Taladoire & Colsenet.
  42. Kurjack, Maldonado C., Robertson.
  43. Taladoire (2001) p. 99.
  44. Day, p. 69.
  45. Taladoire (2001) p. 97.
  46. Related by Santley, et al., p. 14-15.
  47. Véase por ejemplo Taladoire y Colsenet ("Sugerimos que el juego de pelota era utilizado como un sustituto y un símbolo para la guerra.", p. 174), Fox, o Gillespie, que dice que el juego de pelota era "un mecanismo de mantenimiento de los límites entre los sistemas políticos" (p. 340).
  48. Kowalewski, et al., p. 43.
  49. Santley et al., p. 14.
  50. Day, p. 76, and Taladoire (2001) p. 114.
  51. Wilkerson, p. 59.
  52. California State University, Los Angeles, Department of Anthropology, [1].
  53. Véase, e.g., Kubler, p. 147 o Miller.
  54. Maria Uriarte, p. 46.
  55. Entre otras fuentes, véase Schele y Miller, que dicen: "No sería sorprendente si hubo fraude el juego", p. 249.
  56. Cohodas, p. 255, o Gillespie, p. 321.
  57. Schele y Miller, que afirman que "en ocasiones las cabezas decapitadas de las [víctimas sacrificiales] fueron puestos en juego", p. 243.
  58. La analogía pelota-sol es común en la literatura académica sobre juego de pelota, véase entre otros Gillespie, o Blanchard. Algunos investigadores mantienen que la pelota no representaba el sol, sino la luna.
  59. Véase Bradley, quien considera que un punto en relieve circular, o un símbolo en forma de U con un punto en el medio, o áreas levantadas en U o en forma de V, cada uno son representaciones de maíz.
  60. Cohodas, p. 255.
  61. Taladoire y Closenet, p. 173.
  62. Velázquez 1975: 126
  63. Se puede encontrar estos extractos del Popol Vuh en la traducción reciente de Christenson o en cualquier trabajo sobre Popol Vuh.
  64. Chinchilla Mazariegos 2011: 114-118
  65. Taladoire (2001) p. 109, quien afirma que Matacapán y Tikal, efectivamente, construyeron campos de juego de pelota, pero sólo después de la caída de Teotihuacan.
  66. a b Taladoire (2001) p. 112.
  67. Taladoire (2001) p. 113.
  68. La palabra náhuatl para el juego, ōllamaliztli (oːllamaˈlistɬi) se escribía a menudo ullamaliztl - la ortografía con "u" es un representación equivocada de la palabra náhuatl causada por el hecho de que la vocal náhuatl /ō/ suena un poco como el /u/ español.
  69. Curiosamente, el nombre de la actual ciudad de Taxco, Guerrero, proviene de la palabra náhuatltlachcho cuyo significado es "en el campo de juego".
  70. De La Garza & Izquierdo (1980) p.315.
  71. Wilkerson, p. 45 y otros, aunque eso no es en absoluto una opinión visión universal: Santley et al. afirman que "El juego se practicaba por casi todos los varones adolescentes y adultos, nobles y plebeyos." (p. 8)
  72. Duran citado en Smith (2003), p. 233. Otro cronista, Toribio de Benavente Motolinia, también mencionó que los partidos eran acompañados de grandes apuestas (Motolinia, p. 320).
  73. De La Garza & Izquierdo (1980) p.325.
  74. Kelly 1996, pp.221, 226. Andrews 1976, 1986, pp.225-228.
  75. Alegria.

Bibliografía[editar]

  • Alegría, Ricardo E. (1951). «The Ball Game Played by the Aborigines of the Antilles». American Antiquity (Menasha, WI: Society for American Archaeology) 16 (4):  pp. 348–352. doi:10.2307/276984. OCLC 27201871. 
  • Andrews, E. Wyllys (1976, 1986). La Arqueología de Quelepa, El Salvador. San Salvador, El Salvador: Ministerio de Cultura y Comunicaciones. 
  • Berdan, Frances F. (2005). The Aztecs of Central Mexico: An Imperial Society. Case Studies in Cultural Anthropology (2nd edición). Belmont CA: Thomson Wadsworth. ISBN 0-534-62728-5. OCLC 55880584. 
  • Blanchard, Kendall (2005). The Anthropology of Sport (Revised edición). Bergin & Garvey. ISBN 0897893298. 
  • Bradley, Douglas E. (1997). Life, Death and Duality: A Handbook of the Rev. Edmund P. Joyce, C.S.C. Collection of Ritual Ballgame Sculpture. Snite Museum of Art Bulletin, Vol. 1. Notre Dame, IN: University of Notre Dame. OCLC 39750624. 
  • Bradley, Douglas E.; & Peter David Joralemon (1993). The Lords of Life: The Iconography of Power and Fertility in Preclassic Mesoamerica (exhibition catalogue, February 2-April 5, 1992 edición). Notre Dame, IN: Snite Museum of Art, University of Notre Dame. OCLC 29839104. 
  • California State University, Los Angeles, Department of Anthropology, "Proyecto Ulama 2003", accessed October 2007.
  • Carrasco, David; & Scott Sessions (1998). Daily Life of the Aztecs: People of the Sun and Earth. The Greenwood Press "Daily Life Through History" series ISSN 1080-4749. Westport CT: Greenwood Press. ISBN 0-313-29558-1. OCLC 37552549. 
  • Chinchilla Mazariegos, Oswaldo (2011). Imágenes de la mitología maya. Museo Popol Vuh, Guatemala. 
  • Christenson, Allen J. (2007). Popol Vuh: The Sacred Book of the Maya: The Great Classic of Central American Spirituality. University of Oklahoma Press. ISBN 978-0806138398. 
  • Coe, Michael D.; Dean Snow and Elizabeth P. Benson (1986). Atlas of Ancient America. New York: Facts on File. ISBN 0-8160-1199-0. OCLC 11518017. 
  • Colas, Pierre; & Alexander Voss (2006). «A Game of Life and Death - The Maya Ball Game». En Nikolai Grube (ed.). Maya: Divine Kings of the Rain Forest. Eva Eggebrecht and Matthias Seidel (assistant eds.). Cologne, Germany: Könemann. pp. 186–191. ISBN 3-8331-1957-8. OCLC 71165439. 
  • Day, Jane Stevenson (2001). «Performing on the Court». En E. Michael Whittington (ed.). The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 65–77. ISBN 0-500-05108-9. OCLC 49029226. 
  • Diehl, Richard (2004). The Olmecs: America's First Civilization. Ancient peoples and places series. London: Thames & Hudson. ISBN 0-500-02119-8. OCLC 56746987. 
  • Ekholm, Susanna M. (1991). «Ceramic Figurines and the Mesoamerican Ballgame». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. pp. 241–249. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Espinoza, Mauricio (2002). «El Corazón del Juego: El Juego de Pelota Mesoamericano como Texto Cultural en la Narrativa y el Cine Contemporáneo». Istmo 4. ISSN 1535-2315. http://www.denison.edu/collaborations/istmo/n04/proyectos/corazon.html. 
  • Filloy Nadal, Laura (2001). «Rubber and Rubber Balls in Mesoamerica». En E. Michael Whittington (ed.). The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 20–31. ISBN 0-500-05108-9. OCLC 49029226. 
  • Garza Camino, Mercedes de la; & Ana Luisa Izquierdo (1980). «El Ullamaliztli en el Siglo XVI». Estudios de Cultura Náhuatl 14:  pp. 315–333. ISSN 0071-1675. 
  • Foster, Lynn V. (2002). Handbook to Life in the Ancient Maya World. Facts on File Library of World History. New York: Facts On File. ISBN 0-816-04148-2. 
  • Hill, Warren D.; Michael Blake and John E. Clark (1998). «Ball court design dates back 3,400 years». Nature volumen=392 (6679):  pp. 878–879. doi:10.1038/31837. 
  • Hosler, Dorothy; Sandra Burkett, and Michael Tarkanian (1999-06-18). «Prehistoric Polymers: Rubber Processing in Ancient Mesoamerica». Science 284 (5422):  pp. 1988–1991. doi:10.1126/science.284.5422.1988. PMID 10373117. 
  • Kelly, Joyce (1996). An Archaeological Guide to Northern Central America: Belize, Guatemala, Honduras, and El Salvador. Norman: University of Oklahoma Press. ISBN 0-8061-2858-5. OCLC 34658843. 
  • Kurjack, Edward B.; Ruben Maldonado C., and Merle Greene Robertson (1991). «Ballcourts of the Northern Maya Lowlands». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Leyenaar, Ted (2001). «The Modern Ballgames of Sinaloa: a Survival of the Aztec Ullamaliztli». En E. Michael Whittington (ed.). The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 97–115. ISBN 0-500-05108-9. OCLC 49029226. 
  • McKillop, Heather I. (2004). The Ancient Maya: New Perspectives. Santa Barbara, CA: ABC-CLIO. ISBN 1-57607-697-0. OCLC 56558696. 
  • Metropolitan Museum of Art (2002). «Recent Acquisitions, A selection 2001-2002». The Metropolitan Museum of Art Bulletin LX (2). ISSN 0026-1521. 
  • Miller, Mary Ellen (2001). «The Maya Ballgame: Rebirth in the Court of Life and Death». The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 20–31. ISBN 0-500-05108-9. OCLC 49029226. 
  • Miller, Mary Ellen; & Simon Martin (2004). Courtly Art of the Ancient Maya. London: Thames & Hudson. ISBN 0-500-05129-1. OCLC 54799516. 
  • Miller, Mary Ellen; & Karl Taube (1993). The Gods and Symbols of Ancient Mexico and the Maya: An Illustrated Dictionary of Mesoamerican Religion. London: Thames & Hudson. ISBN 0-500-05068-6. OCLC 27667317. 
  • Motolinia, Toribio de Benavente (1903). Memoriales. Paris. 
  • Noble, John (2006). Mexico. Lonely Planet. ISBN 1740597443. 
  • Orr, Heather (2005). «Ballgames: The Mesoamerican Ballgame». En Lindsay Jones (Ed.). Encyclopedia of Religion. Detroit: Macmillan Reference, Vol. 2. pp. 749–752. 
  • Ortíz C., Ponciano; & María del Carmen Rodríguez (1999). «Olmec Ritual Behavior at El Manatí: A Sacred Space» (PDF online reproduction). En David C. Grove & Rosemary A. Joyce (eds.). Social Patterns in Pre-Classic Mesoamerica: a symposium at Dumbarton Oaks, 9 and 10 October 1993 (Dumbarton Oaks etexts edición). Washington, DC: Dumbarton Oaks Research Library and Collection. pp. 225–254. ISBN 0-88402-252-8. OCLC 39229716.  Parámetro desconocido |fechaacesso= ignorado (se sugiere |fechaacceso=) (ayuda);
  • Ortíz C., Ponciano; María del Carmen Rodríguez and Alfredo Delgado (1992). «Las ofrendas de El Manatí y su posible asociación con el juego de pelota: un yugo a destiempo». En María Teresa Uriarte (ed.). El juego de pelota en Mesoamérica: raíces y supervivencia. México D.F.: SigloXXI Editores and Casa de Cultura, Gobierno del Estado de Sinaloa. pp. 55–67. ISBN 968-23-1837-8. 
  • Quirarte, Jacinto (1977). «The Ballcourt in Mesoamerica: Its Architectural Development». En Alan Cordy-Collins and Jean Stern (Eds.). Pre-Columbian Art History. Palo Alto, California: Peek Publications. pp. 191–212. ISBN 0-917962-41-9. 
  • Santley, Robert M. and Berman, Michael J. and Alexander, Rami T. (1991). «The Politicization of the Mesoamerican Ballgame and Its Implications for the Interpretation of the Distribution of Ballcourts in Central Mexico». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Schele, Linda; Miller, Mary Ellen (1986). The Blood of Kings: Dynasty and Ritual in Maya Art. Fort Worth, Texas: Kimball Art Museum. 
  • Schuster, Angela M.H. (July/August 1998). «Newsbriefs: Mesoamerica's Oldest Ballcourt». Archaeology 41 (4). ISSN 0003-8113. http://www.archaeology.org/9807/newsbriefs/ballcourt.html. 
  • Schwartz, Jeremy. «Indigenous groups keep ancient sports alive in Mexico». Austin American-Statesman.  Parámetro desconocido |fechaacesso= ignorado (se sugiere |fechaacceso=) (ayuda)
  • Scott, John F (2001). «Dressed to Kill: Stone Regalia of the Mesoamerican Ballgame». The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 51–63. ISBN 0-500-05108-9. 
  • Shelton, Anthony A. (2003). «The Aztec Theatre State and the Dramatization of War». En Tim Cornell and Thomas B. Allen (eds.). War and Games. New York: Boydell Press. ISBN 978-0851158709. 
  • Smith, Michael E. (2003). The Aztecs. Oxford: Blackwell Publishers. 
  • Taladoire, Eric (2001). «The Architectural Background of the Pre-Hispanic Ballgame». The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame (Published in conjunction with an exhibition of the same name organized by the Mint Museum of Art, Charlotte, NC. edición). New York: Thames & Hudson. pp. 97–115. ISBN 0-500-05108-9. OCLC 49029226. 
  • Taladoire, Eric (2003) Could We Speak of the Super Bowl at Flushing Meadows?: La pelota mixteca, a third pre-Hispanic ballgame, and its possible architectural context, Ancient Mesoamerica (2003), 14: 319-342
  • Taladoire, Eric & Benoit Colsenet (1991). «'Bois Ton Sang, Beaumanior':The Political and Conflictual Aspects of the Ballgame in the Northern Chiapas Area». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Velázquez, Primo Feliciano (traductor) (1975). Códice Chimalpopoca: Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los Soles. Mexico: UNAM. 
  • Wilcox, David R. (1991). «The Mesoamerican Ballgame in the American Southwest». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. pp. 101–125. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Wilkerson, S. Jeffrey K. (1991). «Then They Were Sacrificed: The Ritual Ballgame of Northeastern Mesoamerica Through Time and Space». En Vernon Scarborough and David R. Wilcox (eds.). The Mesoamerican Ballgame. Tucson: University of Arizona Press. ISBN 0-8165-1180-2. OCLC 22765562. 
  • Zender, Mark (2004). «Glyphs for "Handspan" and "Strike" in Classic Maya Ballgame Texts». The PARI Journal IV (4). ISSN 0003-8113. http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/404/Handspan.pdf. 

Enlaces externos[editar]