Monumento a Felipe IV

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Coordenadas: 40°25′5.99″N 3°42′43.91″O / 40.4183306, -3.7121972

Lado oriental.
Lado occidental.

El Monumento a Felipe IV o Fuente de Felipe IV ocupa el centro de la Plaza de Oriente, uno de los recintos de mayor interés histórico-artístico de Madrid (España). Fue levantado a instancias de la reina Isabel II en la primera mitad del siglo XIX, si bien su pieza más relevante, la estatua ecuestre del rey Felipe IV, data del siglo XVII.

Ésta se debe al escultor Pietro Tacca, quien la realizó en Italia utilizando un diseño de Velázquez y con el asesoramiento científico de Galileo Galilei para asegurar su estabilidad. Contó también con la colaboración del escultor Juan Martínez Montañés, autor del busto del monarca que, al igual que el diseño de Velázquez, se envió de Madrid a Florencia.

Se trata de una obra maestra de la estatuaria ecuestre, no sólo por su calidad artística, sino también por sus características técnicas. Es la primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus dos patas traseras, y discretamente también sobre su cola. La obra consigue su difícil equilibrio gracias a un calculado estudio de los puntos de apoyo y la distribución de los pesos.

El conjunto se completa con un pedestal, adornado con diferentes grupos escultóricos, y dos fuentes, elementos de menor interés artístico. Fueron realizados en el siglo XIX, dentro del contexto de las obras de construcción de la Plaza de Oriente.

El monumento fue inaugurado oficialmente el 17 de noviembre de 1843, un año antes de que Narciso Pascual y Colomer diseñara el trazado definitivo de la plaza, cuyo contorno fue articulándose a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX.


Estatua ecuestre[editar]

Historia[editar]

Estatua de Felipe IV, desde su lado sur. La obra consigue su equilibrio gracias a los cálculos realizados por Galileo Galilei.
Cara oriental de la escultura, que está dispuesta mirando hacia el Teatro Real.

La estatua de Felipe IV (1605-1665) responde a una iniciativa del propio monarca, quien quiso contar con una escultura ecuestre similar a la ahora existente en la Plaza Mayor de Madrid, erigida en honor de su padre, el rey Felipe III (1578-1621). Realizada en bronce, esta figura fue empezada por Juan de Bolonia (1529-1608) y terminada por Pietro Tacca (15771640), en 1616.

Felipe IV manifestó su deseo de que la obra que le retratase superara en calidad artística e impacto visual a la de su padre. Tal empeño lo materializó el Conde Duque de Olivares, dando la orden expresa de que al monarca se le representara montado sobre un caballo encabritado y andando en corveta, un modelo hasta entonces inédito en el terreno de la escultura, dada su enorme dificultad técnica.[1]

La obra fue encargada a Pietro Tacca, al que le hicieron llegar a Italia dos bocetos pintados por Velázquez (1599-1660), uno con el rey a caballo y otro de medio cuerpo.[2] Tacca trabajó seis años en la escultura, desde 1634 hasta 1640. Dos años después fue trasladada a Madrid desde los talleres del artista en Florencia, donde la estatua fue fundida en bronce.

Según la tradición, el escultor italiano contó con el asesoramiento físico-matemático de Galileo Galilei (1564-1642), quien le sugirió que, para lograr que el caballo se sujetase solamente sobre dos patas, hiciera maciza la parte trasera de la escultura y hueca la delantera. Esta solución, pionera en el mundo del arte, impuso un nuevo modelo estatuario, que ha estado vigente durante los siglos XVII y XVIII.[3]

Otro de los artistas que trabajaron en el proyecto fue el escultor Juan Martínez Montañés (1568-1649), quien aceptó el encargo de Velázquez de modelar una cabeza del rey, para que Tacca tuviera una referencia en relieve de los rasgos faciales de Felipe IV. Su trabajo en el citado busto quedó reflejado en un retrato que Velázquez le realizó entre junio de 1635 y enero de 1636; en este cuadro, Martínez Montañés posa junto a una cabeza del rey apenas esbozada (Museo del Prado).

Cuando Tacca envió a España el primer modelo en barro de la estatua para su aprobación por el monarca, éste no dio su visto bueno a la cabeza, pues no encontraba parecido con su rostro. Ésta finalmente fue realizada por Ferdinando Tacca, hijo del esculor italiano, lo que explica su menor calidad con respecto al resto de la obra.

Ubicaciones[editar]

Velázquez retrató al escultor Juan Martínez Montañés trabajando en el busto de Felipe IV. La pintura fue realizada entre los años 1635 y 1636.
Vista nocturna de la estatua ecuestre.

En su emplazamiento actual, la estatua de Felipe IV está dispuesta mirando hacia el este, es decir, hacia el Teatro Real, uno de los edificios que preside la Plaza de Oriente.

Inicialmente estuvo situada en el Jardín de la Reina, uno de los patios del desaparecido Palacio del Buen Retiro, donde era conocida como el caballo de bronce. Posteriormente, fue trasladada al frontispicio o cornisa del Real Alcázar de Madrid, edificio que sería pasto de las llamas en 1734.

Durante el gobierno de Juan José de Austria, la estatua fue apeada de lo alto del Alcázar y nuevamente colocada en su ubicación original, a partir de una orden dada en el año 1677. En este traslado, se aprovechó la circunstancia para burlarse del valido, muy impopular en tiempos de peste, hambre y carestía. El sábado 9 de abril del citado año se fijó un pasquín en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor (por entonces, el principal mercado y Repeso de la Villa y Corte), en el que se decía lo siguiente:

¿A qué vino el Sr. D. Juan?

A bajar el caballo y subir el Pan.

Pan y carne a quince y once,

Como fue el año pasado;

Con que nada se ha bajado

Sino el caballo de bronce.

[4]

El caballo de bronce permaneció en el Palacio del Buen Retiro hasta 1843, cuando nuevamente fue trasladado, esta vez a su enclave definitivo, en el punto central de la Plaza de Oriente, en el contexto de las obras de construcción de este recinto.

Pedestal y fuentes[editar]

Detalle de la fuente que simboliza al río Manzanares, en la cara oeste del monumento.
Uno de los cuatro leones de bronce que custodian la base.

La estatua ecuestre de Felipe IV se eleva sobre un soporte monumental, que consta de un alto pedestal y de una base sobre la que aparecen diversos grupos escultóricos y dos fuentes. Se debe a los escultores de cámara Francisco Elías Vallejo (17821850) y José Tomás (1795-1848), quienes finalizaron el conjunto en el año 1843.

El alto pedestal es de planta rectangular. En sus lados septentrional y meridional integra dos bajorrelieves, realizados por Tomás. Uno de ellos representa al monarca imponiendo a Velázquez el hábito de la Orden de Santiago y el otro es una alegoría de la protección otorgada por el rey a las artes y letras.

En las caras oriental y occidental se sitúan dos lápidas con inscripciones alusivas a la inauguración del monumento, promovido por la reina Isabel II.

La base, hecha en piedra de granito, está custodiada por cuatro leones de bronce, ubicados en posición de descanso en cada esquina. Un bloque rectangular, dispuesto oblicuamente en relación con el pedestal, les sirve de asiento. Las figuras fueron fundidas por Elías Vallejo.

En el lado este de la base, frente al Teatro Real, se emplaza la escultura de un anciano, igualmente realizada por este último escultor, que simboliza al río Jarama. Bajo la misma hay colocada una fuente, conformada por dos pilas en forma de concha, cuyas aguas se depositan en un pilón semicircular.

Este esquema se repite en la cara oeste del monumento, enfrentada al Palacio Real, en referencia al Manzanares. El anciano que representa a este río aparece apoyado sobre una vasija, de la que brota un surtidor, que arroja agua a las conchas y éstas al pilón.

Referencias[editar]

  1. «Ficha del Salón de Reinos. La escultura en el Buen Retiro: el caballo de bronce». Madrid, España: Centro Virtual Cervantes (2008). Consultado el 2008.
  2. Matilla, José Manuel (1997). El caballo de bronce: la estatua ecuestre de Felipe IV, arte y técnica al servicio de la monarquía. Madrid (España): Real Academia de Bellas Artes de San Fernándo, Calcografía Nacional. ISBN 84-87181-84-8. 
  3. «Ficha del Monumento a Felipe IV (Madrid)». Valladolid, España: Enciclopedia Artehistoria, Junta de Castilla y León (n/d). Consultado el 2008.
  4. El antiguo Madrid: paseos históricos-anedócticos por las calles y casas de esta villa Tomo primero. Cita extraída de la citada obra de Ramón de Mesonero Romanos, en la que también se recoge la siguiente reseña histórica:

    Don Antonio Ponz duda; con justa razón, de que pudiera haber estado algún tiempo colocada dicha estatua sobre el palacio; pero el mismo inserta una de las coplillas que circularon en ocasión de haberla hecho bajar durante el gobierno de don Juan José de Austria. Además, en un libro manuscrito que poseemos de aquella época, y se titula: Diario de todo lo sucedido en Madrid desde el sábado 23 de Enero de 1677, que entró el Sermo. Sr. D. Juan de Austria, llamado de S. M., y comprende hasta l5 de Julio de 1678, se lee expresamente: «Domingo 25 de Abril; el caballo de bronce que puso Valenzuela en la fachada de palacio se baja hoy y se vuelve a su sitio del Retiro, donde, sobre no haber riesgo, logra la compostura del jardín y los que le miran lo perfecto de la estatua que tiene encima la suya», y más adelante inserta el pasquín y coplas que circularon con este motivo y la carestía de los víveres.

    El manuscrito titulado Diario de todo lo sucedido en Madrid... al que se refiere Mesonero Romanos se publicó en 1877 en la Colección de documentos inéditos, vol. 67, donde el 2 de abril se anota la aparición de un pasquín aparecido en Palacio que dice:

    La carne el año pasado

    Valía á sólo catorce;

    El pan se vale á sus once;

    Y en éste no se ha bajado

    Más que el caballo de bronce.

    El que dice ¿A qué vino el Sr. D. Juan? apareció una semana después en la Casa de la Panadería.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]