Era Común

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Era Común (EC, E. C. o e. c.) y antes de la Era Común (AEC, a. E. C. o a. e. c.) son designaciones alternativas al empleo de las expresiones «después de Cristo» (d. C.; y «antes de Cristo» (a. C.). Para referirse a la Era Cristiana, el latín emplea «A. D.» —Anno Domini, es decir, «año del Señor».

Las designaciones Era Común y antes de la Era Común son usadas por académicos y científicos de todas las confesiones debido a su neutralidad, puesto que los términos «a. C.» y «d. C.» poseen un matiz religioso.[1]

En algunas ocasiones, en lugar de E. C. se puede encontrar la abreviación e. v. (en latín, era vulgaris: «era común»).[2]

En arqueología suele utilizarse la denominación «antes del presente» (AP) que por convención se refiere al año 1950. Un fechado radiocarbónico con una antigüedad de 4000 años AP, equivale aproximadamente a la expresión 2000 a. E. C. (dos mil antes de la Era Común, que equivale a decir, 2000 antes de Cristo).

Usos[editar]

Muchos escritores judíos, estudiosos musulmanes y otros prefieren la anotación como término neutral, mientras algunos cristianos interpretan las siglas e. c. como ‘era cristiana’. En sus publicaciones, los testigos de Jehová usan exclusivamente EC y AEC y explican generalmente en los pies de página que el mismo se refiere a «era común» y «antes de la era común».[3]

Intelectuales que no subrayan el aspecto religioso de las fechas en áreas de historia, arqueología, sociología y antropología, han utilizado en recientes décadas Era Común y antes de la Era Común.

Entre los mayores museos del mundo (como la Smithsonian Institution)[4] también se ha popularizado la utilización de «era común». Muchas guías de referencia de centros educativos y medios de comunicación social prescriben el uso de EC.[5] Incluso guías de iglesias cristianas regulan dicho uso, como la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos de América en la diócesis de Maryland.[6]

La Ortografía de la lengua española publicada en 2011 en México ya registra las abreviaturas «e. c.» (era común) y «a. e. c.» (antes de la era común) e incluso registra «d. e. c.» (después de la era común).[7] Esto significa que hay un reconocimiento por parte de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española acerca del uso de esta abreviatura.

Adopción de la expresión «era común»[editar]

Respaldo[editar]

  • El uso de la expresión «era común» y «antes de la era común» se considera un avance en la unificación de criterios con culturas, religiones e ideologías de todas las latitudes que no se sienten representadas con un calendario de origen cristiano.
  • Siendo una de las razones de la popularización de «era común» el significado de representación universal, el término ya ha desarrollado equivalentes en otras lenguas que no han recibido influencia decisiva del cristianismo; tal es el caso de la República Popular China, que en 1949 abolió la «era de la República de China» desde su fundación, para usar 公元 (gōngyuán, ‘era común’).
  • El calendario gregoriano se ha convertido en un estándar global después de siglos de dominación política, cultural y militar de Occidente. Por lo tanto, sería conveniente presentarlo de la manera más neutral posible ante otras culturas que se han visto obligadas a adoptarlo.[8]
  • Por otra parte, en el marco del actual cuestionamiento a la historicidad de Jesús, junto a ello se ha cuestionado la alusión a su nacimiento como un hito válido para establecer un criterio de corte entre eras históricas.[9] [10] [11] [12]
  • Y aún asumiendo como un hecho la existencia de Jesús, la etiqueta «Anno Domini» es ciertamente errónea en lo que se refiere al nacimiento de Jesús de Nazaret que, probablemente ocurrió antes del 4 a. C. (que fue el año de la muerte de Herodes el Grande).[13]
  • La expresión «Anno Domini» (que significa literalmente ‘año del Señor’) sería útil sólo si precede al número de los años. Por ejemplo: A. D. 655. Pero cuando se usa con el número de los siglos (y otras unidades de tiempo, como décadas y milenios) genera problemas gramaticales: A. D. siglo VII, significaría literalmente: ‘En el año del Señor siglo vii’, es decir, un error sintáctico de concordancia. En cambio la referencia EC evitaría ese problema. Por ejemplo: «era común, siglo xxi».
  • El término es usado ampliamente por intelectuales y por la comunidad científica.[14] [15]
  • Es sólo cuestión de cambiar a. C. y d. C. por AEC y EC, ya que en ambos los años están enumerados exactamente de la misma manera (por ejemplo: 33 a. C. se convierte en 33 AEC). Los documentos que no tienen EC no necesitan ser cambiados de todas formas (por ejemplo, 1066 permanece igual tanto en el sistema d. C. como en el sistema EC).[16]

Oposición[editar]

  • Algunas personas critican que el uso de «Era Común» no pasa de ser un eufemismo (centrado más en la implicación religiosa de la expresión), en vez de un intento práctico de reemplazar al calendario cristiano, ya que el sistema AEC/EC mantiene un año 1 que continúa centrando la fecha en el nacimiento de Jesús.[17] La falta de ventajas prácticas aportadas por el sistema AEC/EC quedaría en evidencia al perpetuar uno de los principales problemas del calendario cristiano, la falta de un año cero.
  • Dada la supuesta falta de beneficios prácticos del sistema AEC/EC, y dado que no existe ningún esfuerzo por eliminar otros términos originados en religiones no cristianas,[18] [19] muchas personas argumentan que el movimiento para reemplazar a. C. y d. C. con AEC y EC, es un movimiento específicamente anticristiano.
  • Uno de los fallos que se atribuyen a la expresión «Anno Domini» es la de su falta de universalidad; sin embargo, en algunos países se han adoptado términos equivalentes desde largo tiempo. Por ejemplo, los chinos usan zhŭhoù 主後 (literalmente, ‘después del Señor’).
  • Además, a. C y d. C. se han utilizado por tanto tiempo que eventualmente habrían perdido su connotación religiosa, transformándose en un estándar global.[16]
  • Respecto al tema de la universalidad, se ha señalado que el nuevo sistema AEC/EC no se ha utilizado lo suficiente como para que sea aceptado y entendido.[16]

Nuestra Era[editar]

Nuestra Era, al igual que la expresión Era Común, es una denominación que reemplaza alternativamente la de «era cristiana». Se designa a través de ella el mismo período que computa los años a partir del año 1 (convencionalmente el año del nacimiento de Jesús) pero con una visión universal que excluye la parcialidad religiosa.

Como alternativa a la abreviatura «a. C.» (‘antes de Cristo’) se propone el uso del acrónimo ANE o la abreviatura a. n. e. (‘antes de nuestra era’). Por ejemplo, Roma se fundó en el 753 a. n. e.

Como alternativa a la abreviatura d. C. (‘después de Cristo’) se propone el uso del acrónimo NE o la abreviatura n. e. (‘nuestra era’). De acuerdo con las reglas de escritura del idioma español, las abreviaturas deben llevar espacio después de cada punto.

Al igual que en el caso de la Era Común, la Ortografía de la lengua española publicada en 2011 en México también registra las abreviaturas «a. n. e.» (antes de nuestra era) y «d. n. e.» (después de nuestra era).[20] Esto significa que también en este caso hay un reconocimiento por parte de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española acerca del uso de esta abreviatura.

Otros calendarios[editar]

El calendario occidental no es el único en el mundo. Existen muchos otros, como los siguientes:

Referencias[editar]

  1. César Fuentes Rodríguez: «Mundo gótico», pág. 11.
  2. TheLema101.com (calendario telémico, en inglés). Enlace revisado el 6 de abril de 2013.
  3. Por ejemplo: «En esta publicación, en lugar de utilizar el tradicional “a. C.” y “d. C.”, se utilizan los términos EC (‘era común’) y AEC (‘antes de la era común’), que son más precisos». The Bible: God’s Word or Man’s? (‘La Biblia, ¿palabra de Dios o del hombre?’), pág. 16, pie de página en inglés, publicado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.
  4. Estándares en la historia mundial, artículo en inglés en el sitio web del Smithsonian Institute, 9 de septiembre de 2006.
  5. EgyptStudy.org (reglas de presentación de trabajos para The Ostracon), Egyptian Study Society (Sociedad de Estudios Egipcios). Enlace inaccesible por requerir inicio de sesión;
    Chass.ColoState-Pueblo.edu, 9 de septiembre de 2006;
    Press.jhu.edu (Reglas de presentación de manuscritos);
    SagePub.com (American Journal of Philology [‘Revista estadounidense de filología’], Journal for the Study of the Pseudepigrapha (‘Revista para el estudio de los seudoepígrafos’). YorkU.ca (Canadian Journal of Cultural Studies Style Guide: guía de estilo de la Revista Canadiense de Estudios Culturales]
  6. ANG-MD.org (Maryland Church News Submission Guide & Style Manual, Maryland Church News, 2005-04-01).
  7. Real Academia Española (2011). Ortografía de la lengua española. México: ESPASA-CALPE. pp. 702 y 704. ISBN 9786070706530. , Apéndices, 1. LISTA DE ABREVIATURAS
  8. BBC.co.uk (The “Common Era”—a Secular Term for Year Definition, ‘La era común: un término seglar para definir los años’, BBC, 2004-11-19, revisión del enlace el 6 de abril de 2013).
  9. JesusNeverExisted.com
  10. Infidels.org (Robert M. Price: Christ, A Fiction)
  11. http://thebibleisnotholy.files.wordpress.com/2010/06/the-jesus-puzzle.pdf (Earl Doherty: The Jesus Puzzle]

  12. http://www.infidels.org/library/historical/historicus/jesus.html Infidels.org] (Historicus Jesus: United Secularists of America, Inc.).
  13. Ídem, BBC. Lo cierto es que los historiadores determinan la fecha de nacimiento de Jesús entre los años 6 y 7 AEC. Si bien la muerte de Herodes el Grande fue en el año 4 AEC, el nacimiento tuvo que ser antes, durante el empadronamiento ordenado por César Augusto (quien reinó entre el 30 AEC y el 14 EC) cuyos vestigios se dan entre el 10 y 6 y en cuyo contexto nacería Cristo según el reporte del Evangelio de Lucas. «La mayoría de los críticos sitúan el censo de Cirino el 6 EC, pero con la única autoridad de Flavio Josefo, que aquí no inspira confianza, cf. Hch 5, 37 +. Lo más probable es que este censo (realizado con miras al reparto del impuesto) tuviera lugar entre el 8 y el 6 AEC, en relación con un censo general del imperio, y que fuera organizado en Palestina por Cirino, encargado de una misión especial para ello. Habiendo sido, sin duda, este personaje gobernador de Siria entre el 4 y el 1 AEC, la expresión de Lucas se explica como una aproximación suficiente. Jesús ciertamente nació antes de la muerte de Herodes (4 AEC), quizá entre los años 8 y 6 AEC. La «era cristiana» establecida por el monje Dionisio el Exiguo (siglo vi) procede de un cálculo falso. En: Biblia de Jerusalén, Descleé de Brouwer, Bilbao, 1975, pie de página 1460, que explica Lucas 2.1-2: «Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronara todo el mundo. Este empadronamiento tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria». Sin embargo, los romanos no sólo no censaban sino que no realizaban división de impuestos per cápita; por otra parte, no existe ningún registro de ningún historiador acerca de un censo tributario en la Judea del siglo i, por lo que evidentemente se trata de una más de las numerosas incongruencias históricas del Nuevo Testamento.
  14. Ídem, BBC: «...y no es un sistema de fechas completamente extraño»
  15. AAAnet.org (pdf con la guía de estilo en inglés de la American Anthropologic Association [Asociación Antropológica Estadounidense], julio de 2009. Enlace revisado el 6 de abril de 2013).
  16. a b c Ídem, BBC.
  17. Los estudiosos ubican el nacimiento de Jesús entre los años 7 y 1 AEC (CBCG.org «¿Cuándo nació Jesús?»), aunque, por supuesto, no hay unanimidad; el defecto original en la fecha se explica por un error de cálculo del monje Dionisio el Exiguo en el año 525.
    La Bibbia da Studio TOB (pág. 2917). Turín: Elledici, 1998.
  18. Tales como los días de la semana en lenguas latinas, que se basan en dioses romanos; o los días de la semana en inglés, que se basan en dioses nórdicos)
  19. Ídem, BBC. Los nombres de los meses también tienen un origen no cristiano. Por ejemplo, enero proviene del dios Jano. El día martes del dios Marte.
  20. Real Academia Española (2011). Ortografía de la lengua española. México: ESPASA-CALPE. pp. 702 y 704. ISBN 9786070706530. , Apéndices, 1. LISTA DE ABREVIATURAS

Enlaces externos[editar]