Ekeko

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Equeco»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Representación del ekeko en la feria de Alasitas 2008 (en La Paz).
En azul, la zona de la cultura tiahuanaco (donde se adoraba al ekeko); en rosa, la zona de la cultura huari.

El ekeko (aimara: iqiqu )? o ekeko es un dios de la abundancia, fecundidad y alegría. Asimismo es una manifestación cultural de Perú, Chile y Bolivia. Su origen se remonta a la cultura de Tiahuanaco (actual Bolivia), de origen aimara o colla. Todavía recibe cierto culto en el altiplano andino,y también en Chile, donde ya se ha hecho costumbre rendirle culto al ekeko.

Es un ídolo que se cree provee de abundancia al hogar donde se le tributaba ofrendas de alcohol y cigarrillos.

Un equeco cargado de bienes.

Toma la forma de un varón sonriente, ligeramente obeso, vestido con ropas típicas del altiplano y cargando gran cantidad de bultos de alimentos y otros objetos de primera necesidad que cuelgan de sus ropas.

Actualmente la estatuilla que lo representa tiene un orificio apropiado en su boca para poder introducirle cigarrillos encendidos, que la estatua «fumaría».

Originalmente el nombre provendría del quechua iqaqu (quechua: ekjakjo )?.[1]

Según Gonzalo Angles, el equeco es la representación andina de un duende, que en en la región altiplánica de Bolivia se conoce con el nombre de «anchancho».[2]

Índice

Historia[editar]

Festividad del ekeko en Oruro.

El ekeko es una deidad venerada desde siglos antes de la conquista del territorio por los españoles. Sus seguidores creían que ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna.

Se piensa que se originó entre los habitantes de la cultura Tiwanaku. Tras la conquista por los aymaras y luego por los incas, adoptaron la deidad, y la convirtieron en símbolo de la fertilidad y la buena suerte.

  • Ecaco, I. Thunnupa. Nombre de uno de quien los indios antiguos cuentan muchas fábulas y muchos aún en estos tiempos las tienen por verdaderas y así sería bien procurar deshacer esta persuasión que tienen, por embuste del demonio.
  • Dios fue tenido destos indios vno a quien llamauan Tunuupa, de quien cuentan infinitas cosas, dellas muy indignas no solo de Dios, sino de qualquier hombre de razón, otras tiran algo a los misterios de nuestra fe...
    Ludovico Bertonio (1612)[3]

El arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanginés opinaba que las antiquísimas figuras antropomorfas (con joroba prominente y apéndice fálico) serían de la época del Imperio inca, y antecesoras del equeco de la época de la colonia.[4] Manuel Rigoberto Paredes escribió que estas diminutas estatuillas fálicas serían remanentes de remotas fiestas sagradas del solsticio de verano.[5] En sus inicios, el ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta: su desnudez era el símbolo de la fertilidad. En la colonia el culto a la deidad tomó nueva fuerza en La Paz (actual sede de gobierno de Bolivia) durante el cerco que ésta ciudad soportó durante el alzamiento indígena de Túpac Katari contra el control español. La Iglesia Católica intentó erradicar su culto en tiempos de la colonia, sin mayor éxito, aunque la imagen llegó a sufrir ciertos cambios: fue vestida y sus rasgos cambiaron a los de un mestizo. Hoy en día, existe en la sierra sur del Perú como en el occidente de Bolivia la creencia de que el ekeko es capaz de conceder los deseos de sus seguidores si estos le ofrecen una copia de ellos en miniatura, y muchos tienen en casa una imagen para que les resuelva los problemas, dejando dinero a su lado y manteniendo un cigarro encendido en su boca, que si se consume hasta la mitad es señal de mal augurio, pero si se llega a consumir totalmente le puede conceder el deseo al oferente. Las figuras que le ofrecen son de cerámica, metal o piedra reproduciones exactas del objeto de sus peticiones: automóviles, electrodomésticos y alimentos. Cuando se desea amor, se le entregan miniaturas de gallos y gallinas. La deidad es conocida en los diferentes lugares del mundo donde colonias de emigrantes bolivianos han extendido su culto. La figura del ekeko tomó gran popularidad en la provincia de Buenos Aires (Argentina) durante el periodo hiperinflacionario de los años ochenta. Allí sus adeptos lo toman como una especie de patrono de la fortuna. En Chile, el nombre ekeko se utiliza como apelativo coloquial para referirse a alguien que carga muchos objetos, como la deidad. Así mismo, es común que una persona que llegue a un lugar cargando muchas cosas durante su camino afirme que "parecía un ekeko" a los demás.

Bibliografía[editar]

  • CAVOUR, Ernesto: Alasitas. La Paz (Bolivia): Maquev, 1996.
  • DÍAZ VILLAMIL, Antonio: Leyendas de mi tierra. La Paz: Urquizo, 1989.
  • PORTELA, Juan B.: Compendio de las tradiciones pampeanas (1143 pág.). Buenos Aires: Editorial Argentina, 1909.
  • POSNASKY, Arthur: «El ekeko y la fiesta de Alasitas». En Revista de Antropología de Bolivia. La Paz, 1942.

Referencias[editar]

  1. Manuel Rigoberto PAREDES ITURRI: El ekhakho (editado por Antonio Paredes-Candia, hijo del autor; ilustraciones de Lalo Flores), 15 pág. La Paz: Isla, 1975.
  2. Gonzalo ANGLES RIVEROS: A 3600 metros sobre el nivel del mar - duendes. Bolivia, 2010.
  3. Ludovico Bertonio (1557-1625): Vocabulario de la lengua aymara. Juli-Chucuito (Perú): Impr. en la Compañía de Jesús por Francisco del Canto, 1612.
  4. Carlos PONCE SANGINÉS (1925-2005): Tunupa y Ekako. La Paz: Burillo, 1969. Citado en Adaptación y cambio cultural en la Feria de Alasitas, que se encuentra en la página web de NAYA (Noticias de Antropología y Arqueología).
  5. Manuel Rigoberto PAREDES ITURRI (Carabuco, 18 de mayo de 1870La Paz, 18 de mayo de 1950): Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia. La Paz: Atenea, 1936. Citado en Adaptación y cambio cultural en la Feria de Alasitas, que se encuentra en la página web de NAYA (Noticias de Antropología y Arqueología).

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]