Negacionismo del VIH/sida

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Se conoce como negacionismo del VIH o disidencia del VIH a un conjunto de hipótesis opuestas al consenso científico en torno al VIH (virus de inmunodeficiencia humana) como causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Este conjunto de hipótesis es bastante heterogéneo:

  • algunas de ellas niegan la existencia del virus VIH,
  • otras niegan la validez del descubrimiento de este virus (realizado por Luc Montagnier y Robert Gallo),
  • otras aceptan la existencia del virus VIH pero niegan que sea el causante del sida (que se atribuye a otros factores como el estrés oxidativo y la nutrición deficiente).

En 1983, Luc Montagnier, y en 1984 Robert Gallo, expusieron sus trabajos iniciales respecto al sida, los cuales constituyen la base del consenso científico sobre la enfermedad. Desde entonces surgieron críticas y explicaciones alternativas. La primera provino de Eleni Papadopulos-Eleopulos, líder del Grupo de Perth, quien ya había propuesto una teoría oxidativa (sin ningún virus) como causa del sida.[1] Con posterioridad, el virólogo estadounidense Peter Duesberg también expuso sus críticas.[2]

Actualmente, la comunidad científica considera que la evidencia de que el VIH causa el sida es concluyente y considera las afirmaciones de los negacionistas como pseudociencia basada en hipótesis conspirativas, sesgos cognitivos, razonamiento erróneo y tergiversación de datos obsoletos.[3]

Argumentación de las teorías negacionistas[editar]

Crítica de la existencia del virus VIH[editar]

Algunos investigadores aún sostienen que no hay prueba científica concluyente de la existencia del VIH. En 1996, la revista Continuum ―publicada por negacionistas― estableció un premio[4] de 1000 £ a quien mostrara alguna prueba científica de que el VIH había sido aislado siguiendo las reglas de aislamiento de retrovirus discutidas en el Instituto Pasteur en 1973. Peter Duesberg afirmó en 1996 que la identificación del virus se había probado, pero con un método distinto.[5] El Grupo de Perth ha rebatido la reclamación de Duesberg y el premio aún no ha sido concedido. En abril de 2002, Alex Russel aumentó la cuantía del premio a 10 000 £.

El Grupo de Perth sostiene que dado que en los trabajos iniciales de Luc Montagnier y Robert Gallo no aparecen fotografías de microscopio electrónico del virus en la banda 1,16 g/mL (banda en la que se sabía que se depositaban las partículas retrovirales tras aplicar la conocida técnica de centrifugación en gradiente de densidad), en realidad no se demostró la existencia del virus. Basados en una entrevista entre Montagnier y Djamel Tahi en el Instituto Pasteur[6] los miembros del Grupo de Perth han sostenido que el virólogo reconoció no haber aislado el VIH; sin embargo en esa entrevista Montagnier sostuvo que el descubrimiento del VIH, agente etiológico del sida, se realizó sobre la detección de la transcriptasa inversa y la realización de cultivos in vitro sobre muestras obtenidas de un portador. De acuerdo con esta misma entrevista, Montagnier afirma que no es necesaria la purificación del virus para reconocer un virus, basta con poder transmitirlo. Por otro lado, desde 1983, se encuentran disponibles imágenes de microscopio sobre el VIH.[7]

Poco después, Eleni Papadopulos ―del Grupo de Perth― fue entrevistada por Christine Johnson, periodista independiente de Los Ángeles.[8] Papadopulos sostiene que la existencia del virus VIH sigue sin estar demostrada, basándose en que las partículas de las fotos no están aisladas-purificadas, ni tienen todas las características morfológicas de los retrovirus. Además, los controles (cultivos paralelos no «infectados») no se habían llevado a cabo de modo correcto (puesto que no habían sido estimulados, y los cultivos supuestamente infectados sí). Eleni Papadopulos afirma que en ningún momento en la investigación VIH-sida se han seguido la reglas necesarias y suficientes para demostrar la existencia de un nuevo retrovirus, acordadas por el Instituto Pasteur en 1973.[9]

Stefan Lanka va más allá en la afirmación de que no está demostrada la existencia del VIH. Según él, la transcriptasa inversa es una enzima presente en todos los seres vivos y, puesto que esa es la base fundamental de la retrovirología, no se puede establecer que los retrovirus existan.[10]

Crítica a las pruebas de anticuerpos para VIH[editar]

Existen dos tipos de pruebas de anticuerpos del VIH de uso común: el ELISA[11] y el Western Blot (WB). En ELISA se produce un cambio de color al reaccionar una mezcla de antígenos del virus VIH y los anticuerpos del suero de un paciente. Este principio es el mismo en las pruebas ELISA de cualquier generación, incluidos los más modernos. La prueba Western Blot se utiliza para confirmar la prueba ELISA anterior. La diferencia principal entre ambos es que en el Western blot las proteínas son separadas a lo largo de una tira, lo que permite que las reacciones entre los anticuerpos y las proteínas individuales puedan verse como ciertas bandas.

A cada una de estas bandas se las denomina con una "p" pequeña (de proteína) seguido de un número que indica el peso molecular de la proteína (en miles), por ejemplo la p24. En la mayoría de los países, el diagnóstico de una infección por VIH consiste en realizar una prueba ELISA inicial, que si da positivo se repite. Si da positivo repetidamente se procede a realizar una Western blot, que si también da positivo confirma la infección por VIH. Las proteínas de la prueba de anticuerpos del VIH están codificadas por tres genes llamados gag, pol y env. Las proteínas son las siguientes:

El Grupo de Perth afirma que el criterio de un resultado positivo en la prueba confirmatoria Western blot ha variado según el laboratorio, institución o país que se considere, y que no existe todavía un criterio acordado internacionalmente de qué es un positivo en dicha prueba.[12] También sostiene que las pruebas del VIH no detectan la infección por VIH, por dos motivos fundamentales: el primero es que de una reacción anticuerpo-antígeno no se puede deducir que el anticuerpo haya sido originado por dicho antígeno; el segundo es que no está probado que los antígenos (proteínas) pertenezcan al VIH, dado que desde su punto de vista no está demostrada la existencia del virus.

El Grupo de Perth argumenta que es imposible determinar la precisión (sensibilidad y especificidad) de los tests, ya que no se han comparado (homologado) con el llamado «estándar de oro», que consiste en aislar el virus VIH. En virología, el aislamiento es solo una de las técnicas mediante las cuales se puede determinar una infección viral. La fragilidad de algunos virus, incluyendo el VIH, dificulta que este estándar de oro pueda cumplirse en todos los casos y limita la efectividad del aislamiento como método de diagnóstico.[13]

El Grupo de Perth admite que un positivo a los tests del VIH, significa una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades, incluidas las pertenecientes al sida, si no se toman medidas para evitarlo. Robert Maver (FSA, MAAA), actuario de seguros (enlace en inglés), publicó un texto[14] en el cual afirmó que el riesgo de ser considerado como falso positivo es 5 veces superior a las posibilidades de ser un positivo real al test.[15]

Crítica a las pruebas de carga viral[editar]

Las pruebas de carga viral se realizan mediante un tipo especial de reacción en cadena de la polimerasa, la RCP cuantitativa (En inglés PCR, Polymerase Chain Reaction). Para el grupo de Perth utilizar el término «carga viral» supone afirmar que el ARN que se mide es de un retrovirus, pero como niegan que el VIH exista o se conozca, concluyen que las proteínas virales no pueden ser conocidas. Peter Duesberg ha dicho con respecto a la PCR:

La técnica PCR es una tecnología que amplifica incluso las más pequeñas cantidades de cualquier secuencia específica de ADN. [...] Pero, al contrario que lo que afirman algunos científicos especializados en VIH, esto no constituye aislamiento del verdadero virus y no cumple con el segundo postulado de Koch. Es solo la detección de genoma durmiente de ADN, o fracciones de genomas virales, dejados atrás por infecciones que ocurrieron años atrás.

Peter Duesberg[16]

Crítica a los antirretrovirales[editar]

El Grupo de Perth argumenta que puesto que no está demostrada la existencia del virus VIH, no debería ser necesario tratar a ningún paciente con antirretrovirales, sino en todo caso con antioxidantes. No obstante, no descartan que los antirretrovirales puedan tener beneficios clínicos, actuando de un modo distinto a como simples antirretrovirales.[17] El grupo de Perth afirma que la azidotimidina (AZT) no puede tener efecto antirretroviral ni tampoco previene la transmisión de madre a hijo, y que es tóxico a todas las células, pudiendo causar algunos casos de sida.

Peter Duesberg también afirma que el tratamiento con AZT podría provocar inmunodeficiencia.[18] Duesberg, junto con el periodista John Lauritsen, escribió un libro en 1990 en el cual se argumentaba sobre la toxicidad y capacidad de producir inmunosupresión del AZT.[19]

Estas afirmaciones están opuestas al hecho de que se ha observado una menor morbilidad y mortalidad en los pacientes que reciben la terapia antirretroviral de gran actividad que en aquellos que no la tienen.[20] [21] La toxicidad de los medicamentos antirretrovirales disponibles no se oculta a los pacientes, a los que se les permite elegir entre tomarlos o no. Dados los efectos indeseables que puede tener el uso de un coctel antirretroviral, este siempre es administrado bajo observación de un médico especialista.[22]

Tratamientos alternativos[editar]

Según The Perth Group (el Grupo de Perth), el sida tiene su origen en la oxidación a nivel celular, la «descompensación oxidativa» (mayor oxidación que reducción), por lo que el tratamiento alternativo tendría como objetivo frenar la oxidación del enfermo, simplemente evitando los factores oxidantes o bien requiriendo el uso de agentes «reductores» o «antioxidantes», especialmente los del grupo SH (sulfidrilos), como puedan ser el glutatión y la cisteína.[23] [24] Otros negacionistas, como el colombiano Roberto Giraldo, creen que el sida es producto de un desequilibrio nutricional y pretenden curarlo a base de dietas.

Luc Montagnier acepta que la oxidación celular es un factor importante en el desarrollo del VIH. Pero este factor también se encuentra presente en el desarrollo de células cancerosas, de modo que no puede atribuirse a ese fenómeno la causalidad del sida. Desde el punto de vista de Montagnier, combatir el estrés oxidante es solo uno de los elementos que se requieren para combatir el sida, pero dado que el virus existe, se necesita estimular al sistema inmune para que actúe contra él y no simplemente fortalecerlo.[25]

Cronología del movimiento negacionista[editar]

  • 1984: la física nuclear Eleni Papadopulos-Eleopulos lleva su teoría oxidativa sobre el sida, sin ningún virus, a un comité científico, antes incluso de que el estadounidense Gallo anunciase el virus del sida. Una vez ocurrido este hecho, se indicó a Papadópulos que reescribiese su hipótesis teniendo en cuenta tal hecho. Su documento revisado fue rechazado por la revista Nature y no consiguió que fuese publicado hasta 1988, en Medical Hypotheses (ver abajo)[1]
  • 1984: Casper Schmidt publica el artículo «The group-fantasy origins of aids».[26] en el Journal of Psychohistory. Schmidt afirmó que el sida es un ejemplo de «histeria epidémica» en el cual grupos de personas escenifican inconscientemente conflictos sociales, y compara al sida con casos documentados de histeria epidémica del pasado, que se creyó erróneamente, como la lepra, que eran de naturaleza infecciosa. La inmunodepresión tendría raíces psicogénicas derivadas de un complejo de culpa, concentrado en ciertos sectores de la población estadounidense por una ola de reacción conservadora a la liberación de las costumbres, dirigida contra ciertas minorías elegidas como chivo expiatorio. Esto implica que una vez que el grupo piense que ya tiene suficiente, la publicidad del nuevo mensaje a través de los medios bastará para, tras un plazo apropiado para que se recuperen los linfocitos T, la epidemia pueda darse por terminada, volviendo la incidencia a simples niveles endémicos. C. Schmidt murió de sida en 1994,[27] pero su artículo de 1984 se sigue citando para hacer dudar del origen físico del mal.
  • 1987: Peter Duesberg cuestiona por primera vez la hipótesis oficial en su artículo «Retroviruses as carcinogens and pathogens: expectations and reality», publicado en la revista Cancer Research.[28]
  • 1988: el Grupo de Perth consigue publicar su primer artículo revisado poniendo en duda aspectos de la hipótesis oficial. Según su punto de vista «no hay razones convincentes para preferir la hipótesis de la causa viral del VIH sobre una hipótesis basada en la actividad de agentes oxidantes».[29]
  • 1990: El Dr. Robert Root-Bernstein publicó su primer artículo revisado con sus objeciones contra la hipótesis oficial, titulado «Do we know the cause(s) of aids?».[30] Más tarde Root-Bernstein modificó su posición, ante la evidencia de la eficacia terapéutica de los antivirales, aunque investiga y promueve la investigación de cofactores, que considera fundamentales para el desarrollo del síndrome.[31]
  • 1990: Luc Montagnier, codescubridor del VIH, según los oficialistas, opina en la conferencia internacional de sida de San Francisco que el VIH por sí solo no es causa suficiente para el sida, postulando la necesidad de «cofactores» para el desarrollo de la enfermedad. Montagnier citó varios argumentos negacionistas: la latencia del VIH, el hecho de que nunca (ni siquiera en pacientes que están muriéndose de sida) estén infectadas más de una de cada 500 células T y la incapacidad del VIH para matar esas células T. Robert Gallo atacó públicamente a Montagnier, acusándole de reforzar la posición negacionista: «This surprising view which has been chiefly presented in press conferences, has given, and may do so for a while, added longevity to confused and confusing (to others) arguments that HIV is not the primary cause of aids» (pág. 286). «In short, he has lent some support to Duesberg...» (pág. 297).[32]
  • 1991: se establece el Group for the Scientific Reappraisal of the HIV-Aids Hypothesis (grupo para la revaluación científica del sida),[33] enviándose su propuesta de revaluación a varias revistas. Cuatro años más tarde, la propuesta del grupo se publicó en la revista Science (Baumann et al., 1995).
  • 1993: El Grupo de Perth consigue publicar en la revista Bio/Technology un artículo en donde exponen que los tests del VIH no prueban ninguna infección por el virus VIH.[34]
  • 1996: La revista negacionista Continuum ofreció un premio de 1000 libras a quien pudiese probar el aislamiento del virus VIH. En mayo de ese año, Robert Gallo reclamó el premio diciendo que el VIH se había aislado mediante el más riguroso método científico, basándose en los «clones moleculares del virus». A esto respondieron el Grupo de Perth y Stefan Lanka, negando que el virus haya sido aislado. Gallo hizo una contrarréplica y el Grupo de Perth y Stefan Lanka respondieron de nuevo.[35]
  • 1998: El Grupo de Perth fue invitado a la 12.ª Conferencia Mundial del Sida, en Ginebra. Hizo una presentación de su posición científica.[36]
  • 2000: Thabo Mbeki se convierte en el primer jefe de Estado favorable a que se produzca un debate entre representantes del consenso científico y negacionistas. Se produce entonces la declaración de Durban.
  • 2003: Comienza un debate en un foro de la web de The British Medical Journal. Participan Brian T. Foley, Christopher J. Noble y Nicholas Bennett como representantes del consenso científico, y David Rasnick y el Grupo de Perth como los más destacados en la parte negacionista.[37] El debate dura hasta abril de 2005.
  • 2006: Se produce en Australia el juicio de apelación de Chad Parenzee, hombre acusado de transmitir el virus VIH a varias mujeres. Los peritos de la defensa fueron el Grupo de Perth (Eleni Papadópulos-Eleópulos y Valendar F. Turner). Finalmente el juez desestimó los argumentos de la defensa, desacreditando al Grupo de Perth.
  • 2009: El Grupo de Perth se separa de la organización disidente Rethinking AIDS por diferencias éticas irreconciliables. Se materializa el cisma de la disidencia.

Difusión en medios de comunicación[editar]

El periodista Neville Hodgkinson publicó una serie de artículos criticando la versión oficial en el periódico británico The Sunday Times.[38] [39] [40] [41] [42]

En el verano de 1997, el desaparecido periódico español Diario 16 publicó una larga serie de artículos críticos con la hipótesis oficial.[43]

En 2009, el filmógrafo canadiense Brent Leung dirigió un documental titulado House of numbers donde entrevista tanto a oficialistas como a negacionistas del VIH/sida, entre ellos a los descubridores del VIH, Luc Montagnier y Robert Gallo y a varios premios Nobel. A través de estas entrevistas, realiza un recorrido sobre las principales contradicciones, tanto científicias como políticas de la cambiante opinión alrededor del VIH/sida.

Negacionistas del sida destacados[editar]

  • Kary Mullis, Premio Nobel de Química, 1993,[44] [45] [46] [47] desarrollador de la técnica PCR.
  • Peter Duesberg, catedrático de Biología Molecular y Celular, con un largo currículum[48] y hoy en activo.
  • Eleni Papadopulos-Eleopulos, física nuclear griega, del Departamento de Física Médica en el Royal Perth Hospital (Australia).[49]
  • Stefan Lanka, virólogo alemán[50] [51]
  • Roberto Giraldo, médico colombiano especialista en enfermedades infecciosas.[52]
  • Christine Maggiore, activista estadounidense negacionista del VIH/sida, autora del libro What if everything you thought you knew about aids was wrong?, y fundadora del sitio web AliveAndWell.org. Murió el 27 de diciembre de 2008. El certificado de defunción de Maggiore establece que la causa de muerte fue una infección diseminada del virus del herpes y neumonía bilateral, con candidiasis oral como una causa que contribuyente, siendo las tres enfermedades coherentes con una infección de HIV. El certificado de defunción manifiesta también que no se realizó una autopsia ni biopsia oficial, ya que no fue solicitada por la familia.[53]
El veterinario Mohammed Ali Al-Bayati PhD realizó una autopsia a pedido de la familia y atribuyó su muerte a una «falla renal y cardíaca aguda y edema pulmonar [...] no relacionados con una infección por VIH».[54] Debido a que Maggiore creía que el virus VIH no existía, amamantó a sus dos hijos. La menor, Eliza Jane Scovill, con un bajo peso coherente con infección de HIV, falleció de neumonía relacionada con el sida.[55]
  • Serge Lang, célebre matemático francoestadounidense. En 1998 la editorial Springer-Verlag le publicó un texto, Challenges, donde expone el caso sobre las hipótesis alternativas[56] y otro capítulo concretamente sobre el comportamiento de Gallo.[57]
  • Harvey Bialy, biólogo molecular, director de la Virtual Library of Biotechnology for the Americas[58] [59]

La organización Rethinking AIDS, fundada en 1991.[60]

El consenso científico[editar]

El 23 de abril de 1984 la secretaria de salud estadounidense Margaret Heckler convocó una rueda de prensa con Robert Gallo en la que se presentó a la prensa la que pasaría a ser la teoría aceptada mayoritariamente sobre la causa del sida.

Se ha encontrado la causa probable del sida, una variante de un conocido virus que produce cáncer en el ser humano, llamado HTLV-III

Margaret Heckler

Dentro de la comunidad científica existe un amplio consenso sobre la relación VIH/sida, y aunque todavía existen varios aspectos de la enfermedad que se desconocen, se considera que la información que establece la relación causal entre el VIH y el sida es contundente.

Imagen del virus del VIH a través de un microscopio de transmisión electrónica, tomada de una muestras de suero infeccioso diluido. La escala está abajo a la derecha (10 rayitas de 100 nm hacen una milésima de mm).

Las teorías negacionistas son calificadas de pseudocientíficas por varios miembros de la comunidad científica,[61] [62] porque ignoran la existencia de la gran cantidad de evidencia empírica a favor de la relación VIH-sida y en contra de sus propias hipótesis. Consideran además que las hipótesis no cumplen requisitos científicos básicos: no cumplen la estrategia heurística de la navaja de Occam, no aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías consolidadas, eligen la evidencia de forma selectiva para validar las hipótesis, y se basan en conocimientos sesgados sobre virología.

La comunidad científica cree que la posición de aquellos que niegan la existencia del VIH o su relación con la enfermedad, va en desmedro de la adopción de medidas preventivas y terapéuticas adecuadas. Un ejemplo del perjuicio causado por la difusión de las hipótesis negacionistas fue la crisis humanitaria que sufrió Sudáfrica, tras el apoyo de estas teorías. En respuesta a las hipótesis negacionistas, en julio del 2000, más de 5000 científicos firmaron una declaración, conocida como la «Declaración de Durban», que tuvo como objetivo difundir en lenguaje comprensible los datos considerados como más probados sobre la enfermedad.[63] En el caso de México, el Censida ―organismo de salud pública responsable de la vigilancia y control de la epidemia de VIH/sida en el país― informó en 2007 que tenía conocimiento de que 20 pacientes portadores del VIH habían suspendido su tratamiento a causa de la propaganda negacionista. La Secretaría de Salud mexicana declaró que interpondría una demanda judicial contra los grupos responsables de esa desinformación, aunque posteriormente se desistió de hacerlo.[64] Además, en ese mismo año, el Censida y la Secretaría de Salud emitieron una serie de comunicados donde fijaron su postura oficial en contra del negacionismo y en acuerdo con el consenso científico y la Declaración de Durban.[65]

Según el consenso científico, los partidarios de las teorías negacionistas ―que suelen atribuir el sida al tratamiento contra el sida― no ofrecen explicaciones científicamente convincentes de por qué muchos seropositivos desarrollan sida antes de empezar el tratamiento.[cita requerida]

En 1987, Peter Duesberg publicó su primer artículo sobre el sida, haciendo visibles las afirmaciones negacionistas. Poco después, la revista Science publicaba que las hipótesis de Duesberg le habían proporcionado «una gran cantidad de atención de los medios de comunicación, particularmente la prensa gay, donde es considerado casi un héroe».[66] Sin embargo, el apoyo de la comunidad gay a Duesberg desapareció tras realizar varias declaraciones que fueron consideradas homofóbicas. En una entrevista en 1988, Duesberg declaró su convencimiento de que la epidemia de sida estaba causada «por un estilo de vida que hace veinte años era criminal».[67]

En los años siguientes, el movimiento negacionista ganó adeptos debido a que los investigadores fueron inicialmente incapaces de producir un tratamiento efectivo o vacuna para el sida. Periodistas como Neville Hodgkinson y Celia Farber promocionaron regularmente ideas negacionistas en medios británicos y estadounidenses. Se produjeron varios documentales apoyando los puntos de vista negacionistas. En 1992 y 1993, The Sunday Times, donde Hodgkinson trabajaba como editor científico, publicó una serie de artículos argumentando que la epidemia de sida en África era un mito. Estos artículos resaltaban las afirmaciones de Duesberg y afirmaban que la terapia antiviral era ineficaz, los tests del HIV poco fiables y que el sida no era una amenaza para los heterosexuales. Esta serie de artículos fue fuertemente criticada por sesgados, engañosos y potencialmente peligrosos. De manera inusual, la revista Nature publicó un editorial en 1993 en el que se calificaba la cobertura del periódico sobre el sida como «seriamente equivocada y probablemente desastrosa».[68]

Debido a la dificultad de publicar sus tesis en la literatura científica, Duesberg ejerció su derecho como miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos de publicar en Proceedings of the National Acanemy of Sciences (PNAS) sin someterse al proceso de revisión por pares. Sin embargo, el artículo de Duesberg hizo saltar las alarmas en la revista y fue enviado por el editor para someterse a un proceso de revisión «no vinculante». Todos los revisores encontraron fallos graves en el artículo. El revisor que había sido específicamente escogido por Duesberg informó de la presencia de «argumentos engañosos», «declaraciones sin sentido», «tergiversaciones» y «exabruptos políticos».[69] Finalmente, el editor de la PNAS aceptó publicar el artículo, aunque le escribió a Duesberg: «Si Ud. quiere que se impriman estas afirmaciones sin fundamento, vagas y prejuiciosas, que así sea. Pero no veo cómo esto podría convencer a algún lector con formación científica».[69]

Declaración de Durban[editar]

En julio de 2000, más de 5000 científicos firmaron una declaración, conocida como Declaración de Durban,[63] en respuesta a los negacionistas del sida, reafirmando el consenso científico de que el VIH es la causa del sida. La declaración tuvo como objetivo difundir en lenguaje comprensible la información mejor contrastada sobre el asunto. Participaron de la declaración varios premios Nobel y directores de institutos de investigación, academias y sociedades médicas, que incluyen a la Organización Europea de Biología Molecular, el Instituto Pasteur, la Academia de Ciencias Médicas del Reino Unido, el Instituto Max Planck, la Sociedad del Sida de India, el Instituto Nacional de Virología de Sudáfrica, la Sociedad de Clínicas de VIH de África del Sur, el Instituto de Medicina de Estados Unidos, la Sociedad Real de Londres y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, entre otros institutos y organizaciones. Para una mayor transparencia, se requirió que no firmaran científicos vinculados a la industria farmacológica.

La declaración, que fue publicada en la revista Nature, afirma que aunque todavía existen varios aspectos de la enfermedad que se desconocen, la información que establece la relación causal entre el VIH y el sida es contundente:

  • Los pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida, sin importar dónde vivan, están siempre infectados con el VIH.
  • Si no realiza un tratamiento, la mayor parte de la población con VIH muestra síntomas del sida al cabo de un tiempo que varía entre 5 y 10 años después del contagio. La infección se identifica en sangre mediante la detección de anticuerpos, secuencias genéticas o aislamiento viral. Estos test son tan efectivos como los usados para detectar otras infecciones virales.
  • Las personas que reciben sangre contaminada o productos sanguíneos contaminados con VIH desarrollan sida, mientras que aquellos que reciben sangre o productos sanguíneos no contaminados no desarrollan la enfermedad.
  • La mayor parte de los niños que desarrollan la enfermedad nacen de madres infectadas con VIH. A mayor carga viral en la madre aumentan las probabilidades de que el bebé se infecte.
  • En pruebas in vitro, el VIH infecta el mismo tipo de células de la sangre (linfocitos CD4) que la enfermedad ataca en los pacientes con sida.
  • Las drogas que impiden la replicación del VIH in vitro también reducen la carga viral en humanos y retrasan o impiden la aparición del sida. Cuando está disponible, el tratamiento reduce la mortalidad por sida en más de un 80%.

El Grupo de Perth escribió una réplica a la Declaración de Durban, aunque fue rechazada por la revista Nature[70]

Impacto fuera de la comunidad científica[editar]

Aunque los negacionistas del sida no han conseguido ningún apoyo significativo de la comunidad científica ―donde la evidencia de que el VIH causa el sida se considera concluyente― el movimiento ha tenido un impacto significativo en la esfera política. El punto culminante de este impacto se produjo cuando el entonces presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki se adhirió a las tesis negacionistas. Se considera que el consiguiente rechazo gubernamental a proporcionar tratamientos efectivos contra el VIH en Sudáfrica provocó cientos de miles de muertes debido al sida.[71]

Otros estudios independientes han llegado a estimaciones casi idénticas del costo en vidas humanas del negacionismo del sida en Sudáfrica. Según un artículo publicado por investigadores de la Harvard School of Public Health, entre 2000 y 2005, más de 330 000 muertes y 35 000 infecciones de recién nacidos se produjeron «debido a la negativa a aceptar el uso de las drogas antirretrovirales disponibles para prevenir y tratar el VIH/sida de manera rápida».[72] Nicoli Nattras, de la Universidad de Ciudad del Cabo, estima que se produjeron 343 000 muertes y 171 000 infecciones adicionales debido a las políticas del gobierno de Mbeki, un resultado que califica de «genocidio por pereza».[73]

Referencias[editar]

  1. a b Eleni Papadouplos y su teoría oxidativa.
  2. «Retroviruses as carcinogens and pathogens: expectations and reality», artículo en la revista Cancer Research (Perspectives in Cancer Research), volumen 47, págs. 1199-1220, 1 de marzo de 1987. Este artículo fue la primera manifestación pública de las dudas de Peter Duesberg acerca de la patogenicidad del VIH.
  3. Seth Kalichman: Denying aids: conspiracy theories, pseudoscience and human tragedy. Nueva York: Springer Science, 2009.
  4. Bases y trayectoria del premio
  5. Duesberg reclama el premio de la revista Continuum.
  6. Entrevista de Djamel Tahi a Luc Montagnier
  7. Barré-Sinoussi F, Chermann J, Rey F, Nugeyre M, Chamaret S, Gruest J, Dauguet C, Axler-Blin C, Vézinet-Brun F, Rouzioux C, Rozenbaum W, Montagnier L (1983). «Isolation of a T-lymphotropic retrovirus from a patient at risk for acquired immune deficiency syndrome (AIDS)». Science 220 (4599):  pp. 868–71. doi:10.1126/science.6189183. PMID 6189183. Bibcode1983Sci...220..868B. 
  8. Entrevista a Eleni Papadopulos.
  9. Método de aislamiento de retrovirus considerado en 1973.
  10. Entrevista a Stefan Lanka.
  11. ELISA es el acrónimo en inglés del Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay: ‘ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas’.
  12. Variación del criterio de VIH positivo en la prueba Western blot, según el Grupo de Perth.
  13. Libia Herrero-Uribe (2004): Procedimientos en virología médica. San José de Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica, pág. 86.
  14. Revista Parade, 28 de marzo de 1993.
  15. Entrevista con Robert Maver.
  16. Peter Duesberg: Inventing the aids virus (pág. 180).
  17. Crítica del Grupo de Perth a los antirretrovirales: Since in our view at present no evidence exists that aids...
  18. Colección de artículos negacionistas sobre el AZT, incluye imagen de la etiqueta con la calavera y las tibias cruzadas
  19. John Lauritsen y Peter Duesberg: Poison by prescription: the AZT story. Estados Unidos: Pagan Press, 1990; ISBN 0-943742-06-4.
  20. R. Daudel, y Luc Montagnier: El sida (págs. 67-70). México: Siglo XXI, 2003.
  21. Unaids: «Global report. Unaids report on the global aids epidemic» (págs. 107-112), 2010.
  22. Vgr., en México la Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2010 ―para la prevención y el control de la infección por virus de inmunodeficiencia humana― dispone toda una serie de recomendaciones e indicaciones que se deben plantear a los pacientes por virtud de la infección y el tratamiento, incluyendo los efectos secundarios de la terapia antirretroviral. Cfr. Censida-Secretaría de Salud: Guía de manejo antirretroviral de las personas que viven con el VIH/sida. Ciudad de México: Censida-Secretaría de Salud passim, 2006.
  23. Eleni Papadopulos-Eleopulos: Reappraisal of aids: is the oxidation induced by the risk factors the primary cause?, artículo en el sitio web del Grupo de Perth, 1988.
  24. «The Perth Group: oxidative stress, HIV and aids».
  25. «Los jóvenes se han olvidado de que el sida todavía existe», nota de Josep Garriga en El País, 6 de abril de 2010; consultada el 6 de marzo de 2011.
  26. Casper G. Schmidt: «The group-fantasy origins of aids», artículo en The Journal of Psychohistory, 1984.
  27. I. Young: «The psychohistorical origins of aids. An interview with Casper Schmidt»
  28. Peter H. Duesberg: «Retroviruses as carcinogens and pathogens: expectations and reality», artículo en el Cancer Research, vol. 47, págs. 1199-1220 (Perspectives in Cancer Research), 1 de marzo de 1987.
  29. Eleni Papadopulos-Eleopulos: «Is the oxidation induced by the risk factors the primary cause?», artículo en la revista Medical Hypotheses, 25: págs. 151-162; 1988.
  30. Robert S. Root-Bernstein: «Do we know the cause(s) of aids?», artículo en la revista Perspectives in Biology and Medicine, 33: págs. 480-500, 1990.
  31. J. P. Couturier, y R. S. Root-Bernstein (2005). «HIV may produce inhibitory microRNAs (miRNAs) that block production of CD28, CD4 and some interleukins». J Theor Biol 235 (2):  pp. 169-84. 
  32. «Virus hunting».
  33. Grupo para la revaluación científica del sida.
  34. «The Perth Group: Is a positive western blot proof of HIV infection?».
  35. Premio de 1000 libras concedido por la revista Continuum a quien pruebe el aislamiento del VIH.
  36. Presentación del Grupo de Perth en la 12.ª Conferencia Mundial del Sida de Ginebra
  37. Debate del sida en la revista The British Medical Journal
  38. Aids: can we be positive?
  39. Babies give lie to african aids
  40. African aids: true or false?
  41. The plague that never was
  42. [http://www.virusmyth.net/aids/data/nhcry.htm Cry, beloved country. How Africa became the victim of a non-existent epidemic of HIV/aids]
  43. Free-News.org (artículos de Diario 16).
  44. |http://www.virusmyth.net/aids/data/kmforeword.htm Prólogo de Kary Mullis al libro de Peter Duesberg Inventing the aids virus
  45. INTERVIEW KARY MULLIS. AIDS; Words from the Front. By Celia Farber. Spin July 1994
  46. INTERVIEW KARY MULLIS Rethinking AIDS March/April 1994
  47. Capítulo «Case not closed», en la autobiografía de Kary Mullis Dancing naked in the mind field.
  48. Currículum de P. Duesberg, [1]
  49. Eleni Papadopulos y su teoría oxidativa del sida
  50. Información sobre Stefan Lanka.
  51. «Gallo y Montagnier mezclaron células cancerosas, que se sabía que producían grandes actividades de retranscripción, con células de personas etiquetadas como sida, y ello precisamente con la finalidad de detectar la lógica alta actividad de retranscripción y proclamarla como prueba de la detección y el aislamiento (ambas cosas al mismo tiempo) de un nuevo virus. Pusieron un signo igual entre «detección del bien conocido efecto de retranscripción» y «existencia de un nuevo virus» y proclamaron que esto tenía algo que ver con las personas cuyas células usaron, diciendo que estaban infectadas... porque sus células habían sido coutilizadas en estos extraños experimentos», según un artículo de Stefan Lanka criticando los métodos de Gallo y Montagnier, en el sitio web Free-News.org.
  52. Página web del médico colombiano Roberto Giraldo
  53. Muere Christine Maggiore, destacada activista disidente.
  54. http://justiceforej.com/20091205-ChristineMaggiore-Report-AlBayati.pdf
  55. «Negar la verdad también mata», artículo del 27 de febrero de 2010, en Publico.es; consultado el 26 de abril de 2011.
  56. Duesberg.com (capítulo de Challenges referido a las hipótesis alternativas).
  57. Duesberg.com (capítulo de Challenges que trata de R. Gallo).
  58. Currículum de Bialy: [2]
  59. Datos sobre Bialy en ReviewingAids.org
  60. [3]
  61. M. W. Makgoba (2000). «HIV/AIDS: the peril of pseudoscience». Science 288 (5469):  pp. 1171. 
  62. M. W. Makgoba (2002). «Politics, the media and science in HIV/AIDS: the peril of pseudoscience». Vaccine 20 (15):  pp. 1899-1904. 
  63. a b aisd.org Declaración de Durban (en inglés)
  64. Patricia Huesca: «Prepara SSA acción legal contra grupos que niegan existencia del sida; por la desinformación, 20 enfermos suspendieron tratamiento», artículo en La Crónica de Hoy, del 13 de febrero de 2007.
  65. La lista de los comunicados puede verse en la página oficial del Censida. Consultada el 13 de mayo de 2011.
  66. Booth W (March 1988). «A rebel without a cause of AIDS». Science 239 (4847):  pp. 1485–8. doi:10.1126/science.3281251. PMID 3281251. http://www.sciencemag.org/cgi/reprint/239/4847/1485. 
  67. Epstein, Steven (1996). Impure science: AIDS, activism, and the politics of knowledge. Berkeley: University of California Press. ISBN 0-520-20233-3. 
  68. «British paper and “Science” journal clash on AIDS», artículo de William E. Schmidt publicado en el diario New York Times el 10 de diciembre de 1993. Consultado el 25 de abril de 2008.
  69. a b Booth W (1989). «AIDS paper raises red flag at PNAS». Science 243 (4892):  p. 733. doi:10.1126/science.2916121. PMID 2916121. 
  70. Réplica de The Perth Group a la Declaración de Durban.
  71. Dugger, Celia (25-11-2008). «Study Cites Toll of AIDS Policy in South Africa». New York Times. Consultado el 17-12-2008. 
  72. Chigwedere P, Seage GR, Gruskin S, Lee TH, Essex M (October 2008). «Estimating the lost benefits of antiretroviral drug use in South Africa». Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (1999) 49:  pp. 410. doi:10.1097/QAI.0b013e31818a6cd5. PMID 18931626. Resumen divulgativo. 
  73. Nattrass N (febrero 2008). «Estimating the lost benefits of antiretroviral drug use in South Africa». African Affairs 107 (427):  pp. 157-176. doi:10.1093/afraf/adm087. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]