Crescentia alata

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Crescentia alata
Crescentia alata compose.jpg
Clasificación científica
Reino: Plantae
Subreino: Tracheobionta
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Asteridae
Orden: Lamiales
Familia: Bignoniaceae
Tribu: Crescentieae
Género: Crescentia
Especie: C. alata
Kunth

Crescentia alata Kunth, es una especie de pequeño árbol perteneciente a la familia de las bignoniáceas. La especie es conocida con el nombre de huaje cirial en algúnas áreas es conocido como jícaro o tecomate.

Dibujo
Vista del árbol

Características[editar]

Es un árbol silvestre que mide entre 8 y 14 m de altura y hasta 25 cm de diámetro. Posee una corteza color café claro que crece en climas semitropicales y tropicales de México por lo que florece todo el año. Las hojas son ovales y salen tres de un mismo fascículo en el centro con medidas de 4 a 6.5 cm de largo.Las Flores son de color amarillento y violaseo; en ocasiones con franjas de color rosado y morado.

El fruto es mediano, de forma semiesférica y consistencia semileñosa, de 7 a 10 cm de diámetro y semillas pequeñas con sabor semidulce. El fruto se usa como medicina herbolaria para afecciones respiratorias como asma y tos.

Comúnmente conocido como Cuastecomate, los frutos redondos de color amarillo son una delicia comestible para el ganado, especialmente de vacas. El fruto les sirve de alimento, que además gozan. Es recomendable el uso de éste árbol para la reforestación de campos para el ganado, conserva la humedad, propicia el agua, no requiere de riego y además es fuente de alimento.

Distribución geográfica[editar]

Es nativo del sur de México y América Central hacia el sur hasta Costa Rica. En América Central es conocido popularmente como Morro. En Panamá se conoce como totuma o calabazo.

Está distribuido en la mayor parte de las zonas semihumedas de México y se encuentra en los estados de Puebla, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Morelos, San Luis Potosí y Chihuahua.

Descripción e historia[editar]

Se trata de un pequeño árbol que crece hasta los 8 m de altura. Tiene unos frutos de 7-10 cm de diámetro, como una bala de cañón, que son difíciles de romper. Se cree que estas características del fruto ha evolucionado como un mecanismo de defensa contra la depredación de sus semillas. Sin embargo, parece ser una contra estrategia productiva, ya que las semillas en los frutos no germinan a menos que estos se rompan y queden abiertos, con la excepción de los caballos y los seres humanos, los animales no pueden romper los frutos.

Si bien se ha observado que los caballos domésticos aplastan la fruta con sus pezuñas y comen la pulpa y las semillas (lo que sugiere que pueden servir como vectores de distribución de semillas), los caballos estuvieron presentes muy recientemente (en tiempo evolutivo) , lo que implica que C. alata ha evolucionado sus frutos de paredes gruesas, impenetrables, mucho antes de la introducción de los caballos en su área de distribución. Así pues, la pregunta sigue siendo: ¿cómo C. alata pudo evolucionar un mecanismo de defensa (impenetrables frutas), que impide totalmente la germinación de sus semillas?.

Daniel Janzen sugirió que el Gomphotheres (extinto elefante) puede haber sido responsable de la dispersión de sus semillas.[1] Con su extinción, C. alata estuvo amenazado con la posibilidad de la pérdida de hábitat y sufrió una limitada capacidad para extenderse, pero la introducción de un nuevo vector, en la forma de los caballos domésticos, ha permitido a las especies mantener su viabilidad. No es sorprendente que la mayoría de las veces se encuentran en espacios abiertos, como los pastos y campos. También es cultivada por sus frutos como la calabaza, que puede ser vaciada y que se secan y se utilizan como recipientes para alimentos y bebidas.

El fruto tiene un papel en el Popol Vuh (libro de los mitos de la civilización maya). Después de la primera generación de héroes gemelos, Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, que son muertos en el juego de pelota por los demonios de Xibalbá, que cuelgan la cabeza de Hun-Hunahpú en este árbol. Esta es probablemente una justificación mítica de la semejanza de la fruta a los cráneos y el olor de la carroña de árbol en flor (científicamente justificada porque es de polinización por las moscas). El cráneo colgado, después escupe en la mano de la princesa Ixquic, engendrando de esta forma la segunda generación de gemelos; Hunahpú e Ixbalanqué, los gemelos héroes Mayas.

Composición Química[editar]

De acuerdo con el libro Las plantas medicinales de México. Tomo I, la composicion química de la pulpa del fruto contiene.:[2]

Usos[editar]

Con la pulpa se prepara una especie de jarabe para aliviar afecciones respiratorias y también es utilizado como ungüento tópico para heridas y golpes. Con las semillas se elabora una bebida parecida al chocolate para uso medicinal.

Las semillas son comestibles y de alto contenido de proteínas con un sabor dulce como de regaliz, es utilizada en El Salvador y Honduras para hacer una especie de horchata, en Guatemala se utiliza para hacer una conserva en dulce y para remedio contra la tos.

Taxonomía[editar]

Crescentia alata fue descrita por Carl Sigismund Kunth y publicado en Nova Genera et Species Plantarum (quarto ed.) 3: 158–159. 1818[1819].[3]

Sinonimia

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Janzen, D. H., and Martin, P. S. 1982. Neotropical anachronisms: The fruits the gomphotheres ate. Science 215:19-27.
  2. Martinez, Máximo (2005). Las plantas medicinales de México. Tomo I. México, Ediciones Botas. pp.97
  3. «Crescentia alata». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 1 de abril de 2013.
  4. Sinónimos en Trópicos

Bibliografía[editar]

  1. Berendsohn, W.G. & A.E. Araniva de González. 1989. Listado básico de la Flora Salvadorensis: Dicotyledonae, Sympetalae (pro parte): Labiatae, Bignoniaceae, Acanthaceae, Pedaliaceae, Martyniaceae, Gesneriaceae, Compositae. Cuscatlania 1(3): 290–1–290–13.
  2. Berendsohn, W.G., A. K. Gruber & J. A. Monterrosa Salomón. 2009. Nova Silva Cuscatlanica. Árboles nativos e introducidos de El Salvador. Parte 1: Angiospermae - Familias A a L. Englera 29(1): 1–438.
  3. Breedlove, D.E. 1986. Flora de Chiapas. Listados Floríst. México 4: i–v, 1–246.
  4. Burger, W.C. & A.H. Gentry. 2000. Family 194. Bignoniaceae. In: W. Burger (ed.), Flora Costaricensis. Fieldiana, Bot., n.s. 41: 77–161.
  5. CONABIO. 2009. Catálogo taxonómico de especies de México. 1. In Capital Nat. México. CONABIO, Mexico City.
  6. Correa A., M.D., C. Galdames & M. Stapf. 2004. Cat. Pl. Vasc. Panamá 1–599. Smithsonian Tropical Research Institute, Panama.
  7. Gentry, A. H. 1982. Bignoniaceae. Fl. Veracruz 24: 1–222.
  8. Gentry, A.H. 1980. Bignoniaceae---Part I (Crescentieae and Tourrettieae). Fl. Neotrop. 25(1): 1–131.
  9. Linares, J. L. 2003 [2005]. Listado comentado de los árboles nativos y cultivados en la república de El Salvador. Ceiba 44(2): 105–268.
  10. Molina Rosito, A. 1975. Enumeración de las plantas de Honduras. Ceiba 19(1): 1–118.
  11. Novelo, A. & L. Ramos. 2005. Vegetación acuática. Cap. 5: 111–144. In Biodivers. Tabasco. CONABIO-UNAM, México.
  12. Pérez, A., M. Sousa Sánchez, A. M. Hanan-Alipi, F. Chiang Cabrera & P. Tenorio L. 2005. Vegetación terrestre. 65–110. In Biodivers. Tabasco. CONABIO-UNAM, México.

Enlaces externos[editar]