Congreso de Aquisgrán (1818)

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El Congreso de Aquisgrán, también denominado de Aix-la-Chapelle (topónimo en francés de Aquisgrán) fue celebrado en la ciudad del mismo nombre entre el 1 de octubre y el 15 de noviembre de 1818 entre las naciones victoriosas de las Guerras napoleónicas.

En 1815, tras la derrota de Napoleón y después del Congreso de Viena, los gobernantes de las principales naciones victoriosas decidieron formar una coalición constituida por Austria, Gran Bretaña, Prusia y Rusia, conocida como la Cuádruple Alianza, con el fin de garantizar el mantenimiento del orden absolutista y reprimir cualquier intento de alterar la situación política de la Europa de la Restauración. De esta forma surge la llamada Europa de los Congresos, que preveía la celebración periódica de conferencias tendentes a mantener la paz y hacer respetar los intereses comunes de los signatarios.

En el Congreso de Aquisgrán, primero tras el de Viena, la coalición decide retirar sus tropas de Francia e incorporarla a la misma, formando la denominada pentarquía. Al de Aquisgrán le siguieron los congresos de Troppau (1820), Liubliana (1821) (que autorizó la intervención austriaca en Italia) y Verona (1822) (que supuso la intervención en España de un ejército denominado los Cien Mil Hijos de San Luis con el fin de terminar con el Trienio liberal y restaurar en el absolutismo a Fernando VII).

Representantes oficiales[editar]

El congreso contó con la participación del emperador Alejandro I de Rusia y los Condes de Capo d'Istria y Nesselrode, por el emperador Francisco I y el príncipe Metternich y Federico Guillermo III de Prusia. El Reino Unido estuvo representado por Lord Castlereagh y el duque de Wellington, Prusia por el príncipe de Hardenberg y el conde de Bernstorff. El Duque de Richelieu estuvo presente en nombre de Francia.

Temas tratados[editar]

La evacuación de Francia se acordó en la primera sesión del congreso, y el consiguiente tratado se firmó el 9 de octubre. De este modo el objeto inmediato de la conferencia se cumplió con prontitud y el resto del tiempo del congreso se dedicó principalmente a la discusión de la forma que había de adoptar la alianza europea, y las medidas militares que se debían tomar como medida de precaución contra una hipotética revuelta en Francia.

Alejandro I propuso el establecimiento de una "unión universal de garantía" sobre la base de la Santa Alianza. Tras mucho debate, la propuesta se vino abajo ante la inflexible oposición de Gran Bretaña, y el principal resultado del congreso fue la firma, el 15 de noviembre, de dos instrumentos:

  • Un protocolo secreto para confirmar y renovar la Cuádruple Alianza contra Francia, establecida por los tratados de Chaumont y París (20 de noviembre de 1815). Este protocolo fue comunicado de forma confidencial a Richelieu, y Francia fue públicamente invitada a adherirse a la Alianza.
  • Una "declaración" pública de la intención de las potencias para mantener su unión "fortalecida por los lazos de hermandad cristiana", cuyo objeto era la preservación de la paz sobre la base del respeto de los tratados.

Además de las cuestiones de política general, el congreso trató una serie de temas que habían quedado sin resolver en la liquidación apresurada del Congreso de Viena y otras cuestiones que habían surgido desde entonces. De estas las más importantes fueron las referentes a la supresión del comercio de esclavos y los piratas de Berbería. En ninguno de los dos casos se llegó a ninguna decisión, debido principalmente a la negativa de los distintos países a las propuestas británicas. En las cuestiones de menor importancia, las decisiones del congreso fueron más unánimes. Así, en el llamamiento urgente del rey de Dinamarca, Carlos XIV de Suecia recibió un requerimiento perentorio de cumplir los términos del Tratado de Kiel; de la petición del príncipe elector de Hesse para ser reconocido como rey, que fue rechazado por unanimidad, y se adoptaron medidas para corregir los agravios de los príncipes alemanes mediatizados. Los temas pendientes más importantes en Alemania, por ejemplo, la sucesión de Baden, que después de varias consideraciones, se aplazó a la conferencia de Fráncfort del Meno.

Además de las anteriores se discutieron una gran variedad de cuestiones, desde el tratamiento de Napoleón en Santa Elena hasta las quejas de la población de Mónaco contra su príncipe y la posición de los judíos en Austria y Prusia. Un intento de introducir el tema de las colonias españolas fue derrotado por la oposición de Gran Bretaña.

Semblanza histórica[editar]

El congreso, que concluyó a finales de noviembre, es de importancia histórica, principalmente porque marca el punto más alto alcanzado en el intento de gobernar Europa a través de un grupo internacional que detenta el poder. El estudio detallado de sus actuaciones es muy instructivo y en él se revelan los obstáculos casi insuperables a cualquier sistema internacional realmente eficaz.