Charlatán

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Pietro Longhi: El Charlatán, 1757.

Un charlatán es una persona que practica algún tipo de estafa con el fin de conseguir beneficio económico o alguna otra ventaja mediante el engaño o la superchería.

Todo charlatán debe tener alguna habilidad especial; la más común es el don de la palabra, mediante la que logra embaucar a su audiencia, por lo general inculta en la temática que el charlatán postula. Otra de las más comunes es la prestidigitación (movimiento rápido de las manos), mediante la cual hacían los cambios oportunos de productos que entregaban, recibían o devolvían. A menudo los poseedores de la primera habilidad mencionada se asociaban con los de ésta, para mejor llevar a cabo sus estafas.

En lenguaje más coloquial, se llama también charlatán a aquel que habla excesivamente y, más específicamente y en sentido peyorativo, cuando además habla de algo que no conoce o no entiende.

La charlatanería suele confundirse no erróneamente con el esoterismo o el ocultismo, pues a menudo los charlatanes se presentan como astrólogos, adivinos, numerólogos, médicos, curanderos, líderes espirituales y vendedores de remedios milagrosos y en general maestros de cualquier ciencia de la época. Prácticas que dependen de la ingenuidad de la gente.

Esta confusión se debe también a la clandestinidad o secreto en el que el charlatán debe mantener sus procedimientos para evitar que otras personas ajenas a su práctica se percaten del fraude. De este modo, la charlatanería no permite la apertura a críticas, puesto que su cuestionamiento y análisis demostrarían que se trata de prácticas fraudulentas.

Origen[editar]

La palabra proviene del término francés charlatan, usado para referirse a un tipo de vendedor de medicinas que anunciaba su presencia mediante música y un pequeño espectáculo en directo. El más conocido de los charlatanes parisinos era Tabarin, quien tenía un escenario montado en la Place Dauphin de París en 1618, y cuya Comedia del arte y farsas inspiraron a Molière. Etimológicamente, puede provenir originalmente del italiano ciarlare, charlar; o de Cerretano, un originario de Cerreto, pueblo aparentemente famoso por su producción de curanderos.

Ejemplos[editar]

Uno de los ejemplos más completos de charlatán en la ópera es el personaje de Dulcamara, de El elixir de amor, de Gaetano Donizetti.